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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-04-2012

9.500 presos polticos y de guerra no se dejan invisibilizar
Las crceles convertidas en trinchera de lucha

Jos Antonio Gutirrez D.
Rebelin


El 20 de marzo pasado, 554 presos polticos y de guerra se fueron a huelga de hambre por tres das[1] (el 22 de marzo, los presos llegaron a ser 609[2]). Esta huelga es el corolario de varias movilizaciones y de actos de insubordinacin y desobediencia por parte de los presos durante los ltimos aos para protestar por las deplorables condiciones en que se les mantiene. En La Picota, La Combita, El Barne, ERON Picota, Palo Gordo, La Tramaca, La Dorada, Quibd, etc. los presos se declararon en huelga de hambre, demostrando su capacidad de accin y coordinacin, as como su espritu de lucha. Lo que piden es una demanda bastante moderada: que se forme una Comisin Internacional de Observacin de la Situacin de Derechos Humanos de los Prisioneros y Prisioneras Polticas en Colombia. Sabida es la situacin espantosa de hacinamiento en que se encuentran los 9.500 presos polticos y de guerra, las condiciones insalubres en las que sobreviven, las frecuentes torturas y trato degradante que sufren sistemticamente a manos de efectivos del INPEC, como para dudar de lo justo de esta demanda. Tan slo en el primer semestre del 2011 murieron 7 presos polticos debido a malos tratos y negligencia desconocemos las cifras exactas desde entonces, pero sabemos que por los menos otros tantos han muerto desde entonces. En una entrevista con un compaero del Grupo Bifurcacin Cruz Negra Anarquista, nos deca que Las condiciones a las que son sometidos los presos no es por 'inoperancia' del sistema, sino por una estrategia social y poltica de abandono, de presin sicologa, moral, para que el preso en definitiva abandone su sentido revolucionario y los que estn fuera y no han cado, sepan 'las consecuencias'. [3]

Dos das antes de la huelga, el presidente Angelino Garzn, siguiendo esa mana de las autoridades colombianas de negar lo evidente, negaba la existencia de prisioneros polticos (o de guerra) en Colombia[4]. El movimiento telrico que surgi desde las crceles de Colombia hace, sin embargo, que sea imposible tapar el sol con la mano y demanda que la vista de las organizaciones populares y solidarias se vuelque hacia la grave crisis humanitaria que se vive entre rejas. El gobierno niega la necesidad de una Comisin Internacional de Observacin de la situacin de los presos polticos, debido a que tal Comisin evidenciara las condiciones bestiales con que el Estado castiga en autnticas mazmorras a quienes lo hayan interpelado. Tal trato fue demostrado una vez ms por la respuesta de las autoridades carcelarias a este formidable movimiento de protesta: se denunciaron numerosos casos de golpes, malos tratos y castigos en contra de los prisioneros y las prisioneras[5].

Esta huelga de hambre, pese a sus dimensiones, fue absolutamente ignorada por los medios colombianos. Si apenas este acontecimiento lleg a la prensa alternativa fue gracias a la labor febril de la Campaa Traspasa los Muros, de la Fundacin Lazos de Dignidad y de la Fundacin Comit de Solidaridad con los Presos Polticos. El hecho poltico que marca esta huelga, sin embargo, es de la mayor trascendencia.

En todo conflicto social los presos tienen la capacidad de convertirse en un actor poltico en derecho propio. An tras las rejas, los presos son capaces de liderar un nmero de importantes batallas contra el sistema y el rgimen. Ejemplos importantes de esto los encontramos en pases como Per, Turqua e Irlanda. En ste ltimo pas, la famosa huelga de hambre en la que dieron su vida un nmeros de militantes republicanos a comienzos de los 80 marc un punto de inflexin en la lucha contra la ocupacin britnica en la parte norte de ese pas. Como observ el columnista Aldo Cvico:

La huelga de hambre de 1981 contribuy de manera fundamental a la transformacin del IRA. En un principio, los presos haban rechazado los uniformes de prisin y manchado las paredes de sus celdas con sus propios excrementos. Despus, y desafiando la opinin de sus lderes, ayunaron hasta la muerte. Diez miembros del IRA, entre ellos el famoso Bobby Sands, murieron. La huelga de hambre sent la base para el subsiguiente respaldo popular del Sinn Fein, que fue el movimiento poltico del IRA.

Los presos del IRA fueron radicales en sus mtodos y determinados en sus peticiones. Se negaron a ser etiquetados como criminales o terroristas y exigieron al gobierno britnico el reconocimiento de su estatus poltico. En la mente de los presos la huelga de hambre fue un acto de insurreccin en el que utilizaron sus cuerpos como armas. Fue una campaa poltica que convirti a las crceles en el centro poltico del movimiento republicano.
[6]

En el caso colombiano, los presos polticos y de guerra han estado por aos relegados a un rol ms bien pasivo, a la espera de que la estrategia del intercambio humanitario d frutos. El anuncio a fines de Febrero de la liberacin unilateral por parte de las FARC-EP del ltimo contingente de retenidos en su poder, dejan sin base la esperanza de formalizar un intercambio humanitario como hasta hace poco se planteaba y como esperaban los propios presos.

Qu queda para los presos polticos y de guerra? Queda el camino de la accin directa, de la movilizacin constante, de la desobediencia y de la resistencia . El nico camino que les queda es tomar en sus propias manos, mediante su lucha frontal, lo que la negociacin indirecta no logr. Lo nico que puede garantizar que los ojos del pueblo se vuelquen hacia la situacin de las crceles y detener la serie de abusos y tropelas de que son vctimas, es convertir la crcel en una trinchera ms de la resistencia .

Esa es la importancia histrica de este movimiento, que aunque fue breve, tuvo un amplio impacto y se extendi por varios centros penitenciarios. Demostr el movimiento que los presos tiene poder, que tienen capacidad de accin colectiva y que tienen fuerza para dar golpes al sistema an detrs de las rejas. Es un primer paso, un movimiento tentativo, y aunque haya terminado, se siguen reproduciendo los actos de desobediencia e insubordinacin en todos los centros carcelarios[7].

Ahora que se quitar la presin sobre la opinin pblica por el tema del mal llamado secuestro de uniformados capturados por los insurgentes en combate, la iniciativa poltica queda en manos de los presos, para que ellos mismos se movilicen y definan sus acciones colectivas a seguir. A fin de cuentas, los prisioneros polticos y de guerra no tienen nada ms que perder, salvo sus cadenas.

NOTAS DEL AUTOR:

[1] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=146764&titular=m...%F3n-
[2] http://www.colectivodeabogados.org/609-prisioneros-poli...os-en
[3] http://www.anarkismo.net/article/21614
[4] http://m.elespectador.com/noticias/politica/articulo-333039-gobierno-reitera-colombia-no-existen-presos-politicos
[5] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=146890&titular=p...tigo-
[6] http://www.elespectador.com/impreso/opinion/columna-334...-farc
[7] http://www.comitedesolidaridad.com/index.php?option=com...id=45

(*) Jos Antonio Gutirrez D. es militante libertario, residente en Irlanda donde participa en los movimientos de solidaridad con Amrica Latina y Colombia, colaborador de la revista CEPA (Colombia) y El Ciudadano (Chile), as como del sitio web internacional www.anarkismo.net. Autor de "Problemas e Possibilidades do Anarquismo" (en portugus -Faisca ed., 2011) y coordinador del libro "Orgenes Libertarios del Primero de Mayo en Amrica Latina" (Quimant ed. 2010).


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.




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