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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-04-2012

Carta abierta a Jos Ignacio Wert

Adolfo Blanco Lucas
Cinereverso


Querido Ministro,

Desde hace ms de veinte aos, trabajo en la industria del cine. Decido enviarle esta carta poniendo en copia a la Directora General del Instituto de Cinematografa (ICAA), Susana de la Sierra, confiando que lo que voy a decirle a usted aporte algn argumento til a la Direccin de la que, dentro de su Ministerio, ella es responsable.

Quiero empezar felicitndole, como Ministro que tambin es de Deportes, por el magnfico papel que los equipos espaoles de ftbol estn haciendo en Europa. 5 equipos entre los 8 mejor clasificados este ao en competiciones continentales (y ojal veamos dos finales espaolas) no est al alcance de cualquier pas. Es motivo de admiracin en todo el mundo y para ms de uno puede ser tambin razn de asombro. Quizs gente de Europa como Merkel o Sarkozy, que siempre quieren buscarle tres pies al gato, se pregunten cmo un pas en quiebra, con ndices de paro tan altos, puede brillar tanto en el deporte rey, que no es un deporte precisamente barato.

He venido dndole vueltas al asunto y comentndolo con colegas del negocio que estn ocupados estas semanas en el cierre de sus productoras y distribuidoras. Poco a poco he ido pasando de la alegra como buen aficionado al ftbol (colchonero) y buen espaol, a una cierta preocupacin indignada al llegar a la conclusin que con esto del ftbol a los del cine nos han metido ms de un gol.

No voy a ser yo quien defienda ciegamente al cine espaol, de verdad que soy bastante crtico. En su vertiente de produccin, creo que las pelculas que se estn haciendo en Espaa no responden, las ms de las veces, a lo que el pblico demanda, adems de que se promocionan bastante mal. Nos hemos empeado en eliminar el riesgo de la ecuacin empresarial de la fabricacin de pelculas y acabamos haciendo nicamente lo poco que las televisiones, en decisiones a veces difciles de entender, estn dispuestas a comprar, aunque sepamos positivamente que al pblico que va al cine no le va a interesar.

La deficiente manera de sacar al mercado casi todas nuestras pelculas es un hecho que nadie cuestiona. Adems, buena parte del talento (actores y directores) de este pas se ha esforzado con arrogancia en dar la espalda al espectador, cuando no a insultarlo. Por eso, ese talento no puede pretender que el pblico le corresponda incondicionalmente. Cuando a uno le tratan mal en un restaurante no vuelve, por muy buena que sea la comida; el cine espaol, o algunos destacados representantes del mismo, han faltado el respeto a sus clientes, despreciando a quienes no piensan como ellos. Y como en el restaurante del cine espaol sigue habiendo adems demasiados platos que no tienen altura suficiente para servirse en la mesa, es obvio que el pblico ha perdido la confianza y la complicidad que se podra tener hacia alguien amable. Conviene un ejercicio de autocrtica entre quienes hacemos las pelculas, y necesitamos una transformacin bastante a fondo en muchos aspectos. Pero eso dara para unas cuantas cartas ms.

El cine espaol, su industria, no lo forman slo sus productores, directores, tcnicos y actores; en este sector, es de capital importancia tambin, he dicho tambin, la actividad de distribucin de pelculas y su exhibicin en las distintas formas, desde las salas de cine (el exhibidor siempre acaba siendo el gran olvidado) hasta las televisiones, pasando por el DVD, el VOD, Internet, etc. Tradicionalmente, los distintos Gobiernos han obviado bastante esta parte del negocio (la del contacto con el cliente y la facturacin real), contribuyendo con ello a que Espaa lidere en el mundo el porcentaje de prdida de espectadores, no slo de cine propio sino tambin del que se hace en otros lados.

Mientras en Italia o Francia, donde por cierto se produce un cine que la gente va a ver a las salas, la frecuentacin al cine se mantiene bastante estable, con notable crecimiento en el caso francs, en Espaa perdemos pblico progresivamente. La cada del 18% de espectadores en slo un ao y de casi el 30% desde 2010 debera ser motivo de preocupacin, especialmente si pensamos que quien est desertando es el pblico joven, el futuro.

Mirado en su conjunto, el negocio del cine en este pas est enfermo, eso est claro. Y ante esta situacin, en un movimiento que a algunos parece ms una venganza que una bsqueda de remedio, yo dira que el actual Gobierno ha optado por la eutanasia. Recortar un 36,2% el presupuesto asignable a la produccin de pelculas (y me temo distribucin de cine europeo) lo nico que lograr es acelerar la muerte del paciente. Y eso usted lo sabe, seor Ministro. Dicen ustedes, los del Gobierno, que es un ejercicio de austeridad, obligado en una situacin de crisis, como si el ahorro de 27 millones de euros, que va a la yugular de este sector tan incmodo para ustedes, fuese a significar un alivio real en las cuentas del Estado. Cualquiera de los que trabajamos en esto entendemos que el cine no es algo fundamental y bsico, no es un bien de primera necesidad y estamos dispuestos a aceptar los recortes que el pas necesite, an sabiendo que nuestra industria, en Espaa y en todo el mundo, es inviable sin el apoyo del Estado. Pero slo entenderemos que se ponga en el disparadero a todo un sector mientras se sea coherente y se trate con el mismo criterio a todas las actividades que no sean de primera necesidad, especialmente en el segmento de la cultura y el ocio en que el cine ha de competir.

A propsito de ese ahorro de 27 millones en cine que han anunciado, no convendra tambin al pas, por ejemplo, que los clubes de ftbol devolviesen los 752 millones de euros que deben a la Hacienda pblica? Obligarles a tomar medidas para salir de una quiebra que estamos pagando todos no sera una decisin popular (quizs tendran que vender a sus estrellas y no llegaramos a semifinales en Europa, nos quedaramos sin circo), pero s que se traducira en un ahorro ms efectivo. Tambin sera un enorme alivio impedir que las televisiones (especialmente las pblicas) paguen las cifras que se publican por los partidos de ftbol.

Se ha convertido este deporte en una especie de monstruo que, alimentado por el Gobierno anterior tras ponerlo en manos de empresas amigas, est devorando muchas cosas de nuestros conciudadanos, sobre todo su tiempo: cuntas horas que se dedican al ftbol podran servir para cultivarnos un poco En Espaa el ftbol es un monstruo que no genera lo que gasta, ni por asomo, pero tiene tal envergadura que es capaz de llevarse por delante a las industrias culturales, especialmente al cine, al que ataca en sus puntos ms vitales.

1) Los horarios. El cine perdi su batalla del sbado noche hace muchos aos, pero el tema ha ido a peor. Recuerdo que nicamente el sector de la restauracin se opuso con movilizaciones a que los partidos se televisasen en el momento ms adecuado para el consumo de ocio, el sbado por la noche. El cine call en ese momento y ese silencio se est pagando. A diferencia de otros pases, los mejores partidos se emiten en el prime time de los sbados. Pero no contentos con dejarle destrozar ese horario privilegiado, sin ningn tipo de regulacin diferente a la dirigida a proporcionar comida al monstruo, se ha permitido al ftbol que ocupe absolutamente todos los horarios del fin de semana. Sabe usted, seor Wert, por ejemplo, el dao que hace un partido del Real Madrid cuando se juega el sbado a las 20h? Destroza la sesin de las 6, la de las 8 y la de las 10 del mejor da de la semana! Y con clubes tan fuertes como tenemos, las competiciones europeas (a diferencia de otros pases) se alargan hasta mayo, todos semifinalistas, erosionando tambin la taquilla de las noches de los martes, mircoles y jueves.

2) El dinero de las televisiones. A que nuestro ftbol sea as de estupendo, contribuyen las cifras escandalosas que nuestros equipos perciben de las televisiones, dineros que stas dejan de aplicar a la produccin audiovisual. Esos ingresos (280 millones se reparten los dos equipos ms poderosos) ayudan a que el Madrid, o el Bara o incluso el Atleti, el Sevilla y muchos otros, tengan unos excelentes planteles, llenos de jugadores extranjeros, obligando por cierto a buscarse la vida fuera a jugadores de aqu. De verdad hace falta plantillas as?, es sostenible que los equipos espaoles hayan gastado el verano pasado, en plena crisis, 344 millones de euros en comprar futbolistas?, nos hemos parado a pensar que un slo fichaje de un jugador de lite cuesta ms al sistema que lo que ahora su Ministerio le est quitando al cine espaol? Y he dicho al sistema y no a su club porque uno tiene la sensacin que a esos jugadores los estamos pagando entre todos. Hay muchos millones de espaoles que no aprueban que las televisiones gasten tanto en el ftbol. Y menos an el Estado con nuestros impuestos.

3) Los fondos del Estado. Es indiscutible que el dinero que las televisiones pblicas aplican al ftbol estamos pagndolo todos (a veces, como en Catalunya, se utiliza el presupuesto para retransmitir el mismo encuentro que emite La Sexta por otro canal, qu hbil la directora de TV3 cuando dijo que si le obligaban a seguir recortando tendra que renunciar al Bara). Pero es que el equilibrio que permite seguir funcionando a los clubes con las deudas tan bestiales acumuladas con el propio Estado, un Estado en dficit, no deja de ser una subvencin encubierta. Y qu decir de la mano directa que diferentes comunidades autnomas han echado (va recalificacin de estadios, va ayudita de la CAM o como sea) a los equipos propios (propios de sus dueos, que ni siquiera pertenecen a las ciudades). Deben dar votos, pero permtame que le diga, seor Wert, que usted no debera aceptar que se compren esos votos a costa de industrias, digamos, ms culturales. Recordaba hace poco Moiss Romero que el peridico britnico The Independent calific la situacin de doping financiero y una vergenza en un pas que tiene el 50% de los jvenes en paro y ms humillante todava es la frase de Uli Hoeness, presidente del Bayern Munich, prximo rival de su Real Madrid, seor Ministro: Damos dinero a los espaoles para salir de la crisis y sus equipos no pagan a Hacienda.

Sera simplificar atribuir a la burbuja del ftbol todos los males del cine, no estoy pretendiendo eso, pero parece evidente que en Espaa se ha convertido, con la ayuda de los Gobiernos (y muy especialmente del socialista anterior) en un competidor desleal que est contribuyendo con eficacia a que nuestra industria vaya peor, mucho peor. El cine de ningn pas del mundo tiene en el ftbol un rival tan brutal, un rival adems alimentado por el poder poltico. Y luego hablan de eliminar la cultura de la subvencin

Jos Manuel Lorenzo, Presidente de PATE (nueva entidad que agrupa a las productoras de televisin), recordaba no hace mucho que era inexplicable que TVE no pudiese financiar series o, dira yo, comprar pelculas porque tiene que pagar, por ejemplo, 4 millones de euros (700 millones de pesetas!) por la Supercopa de Espaa, s ese tornello de verano que enfrenta a los campeones de Liga y Copa. Campeones que, por el desigual reparto del dinero de las teles, seguirn siendo muchos aos el Madrid y el Bara. Pero bueno, esto del reparto tambin dara para otra carta.

Fuente: http://cinereverso.org/?p=902



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