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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-04-2012

Por qu luchan los sirios?

Laura Ruiz de Elvira
Ethic


El 10 de abril el patriarca greco-catlico, Monseor Gregorio III Laham, afirmaba que la discordia en Siria ha venido del exterior mientras que todo el mundo viva en paz. En Occidente, los adeptos de las teoras conspiracionistas y los anti-imperialistas evocan igualmente una intervencin oculta de agentes extranjeros para explicar la revolucin siria. Haciendo tales afirmaciones, todos ellos olvidan voluntaria o involuntariamente el calvario y la represin a los que han sido sometidos los ciudadanos sirios musulmanes, cristianos, rabes, kurdos, armenios, durante los ltimos 49 aos. Contrariamente a aquellos que creen en una confabulacin estadounidense o israel para atacar Irn y desestabilizar el eje chiita, a aquellos que han decidido errneamente que el pueblo sirio es incapaz de tomar las riendas de su propio destino, las verdaderas causas de la revolucin siria deben buscarse en la misma historia de dicho pas.

La falta de libertades polticas

El juego poltico sirio ha estado dominado por un nico partido desde 1963, ao en el que partido Baaz toma por la fuerza el poder. Como en el Egipto de Mubarak, en la Siria baazista no hay elecciones presidenciales sino referndums amaados a travs de los cuales la poblacin expresa la renovacin de su confianza en el lder. Tampoco hay partidos de oposicin libres y autnomos que puedan participar en el juego poltico. Los pocos partidos nacionalistas o de izquierdas tolerados por las autoridades se vieron desacreditados en el momento mismo en que aceptaron posicionarse bajo la tutela del partido Baaz por medio del Frente Nacional Progresista, que demostraba supuestamente la pluralidad del sistema poltico. Han sido cinco dcadas de ausencia de confrontacin poltica y de encuadramiento de todos y cada uno de los sectores de la sociedad a travs de los organismos populares baazistas (sindicatos, uniones, ligas, organizaciones populares, scouts, etc.). Dicha falta de libertades polticas ha creado un alto nivel de frustracin en el seno de la poblacin; frustracin que, en el marco de la primavera rabe, se ha transformado, primero, en protesta y, ms tarde, en sublevacin. No, la revolucin siria no es el fruto del imperialismo, el sionismo o al-Qaeda; es el fruto de la bsqueda de la libertad.

El empobrecimiento de la poblacin frente al aumento de la corrupcin

El fuerte crecimiento demogrfico de la poblacin siria (3.26% entre 2005 y 2010) combinado con un fenmeno de paro endmico, un incremento importante de la economa sumergida y del sector de trabajo informal, y un reparto cada vez ms desigual de las riquezas ha desembocado en los ltimos aos en una grave precariedad social y en un empobrecimiento gradual de la poblacin (de 30.01% en 2004 a 33.6% en 2007), a pesar del crecimiento continuo del PIB. Paralelamente, un importante fenmeno de corrupcin, tanto en las altas esferas como a nivel de los funcionarios de base y de las prcticas cotidianas, se ha extendido visiblemente durante la presidencia de Bachar al-Assad. En este sentido, en el ao 2008 la ONG Transparency International clasificaba a Siria en el puesto 150 de su ndice de Percepcin de la Corrupcin, que incluye un total de 180 pases. Todo ello explica que Rami Makhlouf primo carnal del presidente al-Assad, mayor empresario sirio y mximo representante de dicho fenmeno de corrupcin fuera el principal objeto de las primeras protestas del mes de marzo del ao pasado. No, la revolucin siria no es el fruto del imperialismo, el sionismo o al-Qaeda; es el fruto de la bsqueda de la igualdad y la justicia social.

El miedo y la humillacin

Durante dcadas, los sirios han sido sometidos a las arbitrariedades de sus dirigentes. Cualquiera que haya vivido en Siria habr podido experimentar el miedo y la humillacin que, antes del estallido de la primavera rabe, provocaban y ejercan diariamente los servicios de inteligencia, los temidos moukhabarat, en el seno de la poblacin. Dichos servicios han actuado impunemente durante dcadas sin tener que rendir cuentas a la justicia de su pas. El pillaje, los sobornos, la extorsin, el terror, las palizas, los asesinatos, forman parte de sus prerrogativas ms conocidas. Y fue precisamente esa humillacin, cruel y salvaje, la que provoc un estallido popular en la ciudad de Daraa y la que encendi la mecha de la revolucin. Cmo reaccionar sino manifestndose cuando, habiendo ido a preguntar sobre la suerte de tus hijos adolescentes detenidos, te responden diciendo que les olvides y que les sustituyas trayendo nuevos hijos al mundo? No, la revolucin siria no es el fruto del imperialismo, el sionismo o al-Qaeda; es el fruto de la bsqueda de la dignidad.

La defeccin de los ciudadanos con respecto al proyecto de desarrollo baazista.

En los ltimos diez aos e l desencanto y la desilusin frente al proyecto de desarrollo y de modernizacin promovido por el Estado sirio en los aos 60 y 70 proyecto que histricamente haba constituido una de las principales fuentes de legitimacin del rgimen baazista han aumentado fuertemente. Dicho desencanto ha sido en gran medida provocado por el impacto negativo del proceso de liberalizacin econmica iniciado hace diez aos y por la lgica de supresin gradual de las subvenciones a los productos bsicos; estrategias muy impopulares tanto en el seno de las clases sociales ms desfavorecidas como en las filas baazistas. De este modo, el antiguo pacto social que el rgimen y la sociedad haban concluido tcitamente a partir de los aos 60 pacto por el que, a cambio de desarrollo, de justicia social y de bienestar, el partido Baaz haba impuesto su hegemona poltica se ha roto. Y a medida que el Estado se ha ido alejando de su rol protector, el rgimen ha ido descreditndose a ojos de la poblacin. No, la revolucin siria no es el fruto del imperialismo, el sionismo o al-Qaeda; es el fruto de la bsqueda de un nuevo proyecto de sociedad.

He aqu por qu luchan los sirios. Slo el conjunto de estos cuatro factores nos puede permitir entender la determinacin del pueblo sirio en su desigual combate contra el rgimen de los Assad. Ms vale la muerte que la humillacin (al-Mawt wa la al-Madhala) cantaron los manifestantes al inicio de la intifada. Hoy en da, un ao ms tarde, la alternativa a morir luchando ya no es la humillacin, sino la misma muerte a manos del rgimen. He aqu por qu luchan y seguirn luchando los sirios.


Laura Ruiz de Elviraes Doctoranda en Ciencias Polticas en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales en Pars y en la Universidad Autnoma de Madrid e investigadora asociada en el Instituto Francs de Oriente Prximo en Damasco.

Publicado originalmente en http://ethic.es/2012/04/%C2%BFpor-que-luchan-los-sirios/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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