Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-04-2012

Hablemos de sexo

Sherene Seikaly y Maya Mikdashi
Jadaliya

Traduccin para Rebelin de Loles Olivn.


Esta semana [la revista] Foreign Policy publicaba un especial sobre la cuestin del sexo. Se explicaba la decisin de dedicarle una edicin especial con estas palabras:

El primer nmero de Foreign Policy consagrado a la cuestin del sexo... se ocupa... en considerar cmo y por qu el sexo en todos los diversos significados del trmino concierne en la conformacin de la poltica mundial. Por qu? Tanto en Foreign Policy como en poltica exterior, el sexo es con demasiada frecuencia la parte ausente de la ecuacin esa parte de la que polticos y periodistas hablan entre s pero no con sus audiencias... Los cuerpos de las mujeres son el campo de batalla del mundo, el territorio impugnado en el que se juega la poltica. Podemos seguir ignorndolo. En este nmero, hemos decidido no hacerlo.

Es digno de elogio que Foreign Policy destaque el silencio demasiado comn sobre sexo y poltica de gnero en sus propias pginas. Ojala que este sea el comienzo de un compromiso serio y constante y no algo excepcional. A pesar de las buenas intenciones de los editores, no obstante, Foreign Policy reproduce de manera preocupante gran parte del discurso dominante y sensacionalista sobre sexo en Oriente Prximo y Norte de frica. El especial sobre sexo deja mucho que desear.

Para empezar, trata supuestamente sobre cmo el sexo conforma la poltica del mundo. Pero a excepcin de un artculo que insta a los responsables de la poltica exterior de Estados Unidos a que consideren a las mujeres como un tema de poltica exterior y un objetivo de su arsenal de poder inteligente , se centra casi exclusivamente en Irn, en el Mundo rabe y en China. As, el mundo se reduce en su mayor parte a rabes, iranes y chinos que no por coincidencia resulta un conglomerado del enemigo. La guerra actual contra las mujeres en Estados Unidos se borra.

El objetivo principal es el Islam y su produccin y represin de polticas de sexo y gnero en Oriente Medio y Norte de frica. Al discutir el papel de las fatwas en la regulacin de las prcticas sexuales, Karim Sadjadpour alardea con un tono de incredulidad. Dejando a un lado su rechazo a la tradicin centenaria de la prctica musulmana de pedir y recibir consejo sobre prcticas sexuales y de gnero, el artculo asume un consenso tcito con sus lectores: la idea de que un mul escribiendo sobre sexo resulta divertida, si bien un tanto pervertida.

Luego est lo visual. Una mujer desnuda y hermosa con un cuerpo perfecto despliega un niqab de color negro. Nos mira con miedo y fascinacin. Se nos invita a sexualizarla y a rescatarla a la vez. Las imgenes reproducen lo que Gayatri Spivak criticaba como el impulso masculino e imperial de salvar  a un otro sexualizado (y racializado). La foto propaga reminiscencias de la pelcula de Theo van Gogh, Sumisin, basada en la obra de Ayyan Hirsli Ali, en la que una mujer con versculos del Corn pintados sobre su cuerpo desnudo y llevando un chador transparente se retuerce en una habitacin poco iluminada. El montaje de el especial sobre sexo de Foreign Policy est inspirado en la misma lgica que alimenta Sumisin: destacamos de forma selectiva la difcil situacin de la mujer en el Islam usando el cuerpo femenino desnudo como moneda. El cuerpo femenino ha de ser consumido, no cubierto.

Para aquellos de nosotros y nosotras familiarizados desde siempre con las representaciones de la mujer rabe/musulmana como objeto sexual reprimido pero incontrolable, estas imgenes nicamente materializan la fascinacin por el lado oscuro y oculto de ese yo liberado y secularizado. Esta semana se han recogido tambin dos eventos de otros medios de comunicacin que han hecho alarde de la repulsin y la fascinacin europea por el otro musulmn. Uno de ellos es el juicio a Breivik, en el que el cruzado de extrema derecha contrario al multiculturalismo citaba a Al-Qaida casi a diario como fuente de inspiracin tctica en su guerra contra el Islam. Como Roqaya Chamseddine argumenta, la otra imagen a la que Foreign Policy apelaba en nuestra imaginacin es ese otro espectculo de deseo y repulsin en el Museo de Arte Moderno de Estocolmo. All, el artista Makode Linde daba alaridos con su rostro negro y finga dolor mientras la ministra sueca de Cultura cortaba en rodajas el pastel que aqul haba hecho con forma de cuerpo de nativa africana. Luego se lo dio a comer [a la nativa].

La pintura sobre el niqab introduce, adorna, e interrumpe el artculo de Mona El Tahawy: Por qu nos odian? La verdadera guerra contra las mujeres se libra en Oriente Medio. El ttulo es una adaptacin del artculo de Farid Zakaria en el que expona las verdaderas razones del 11-S. En un momento en que muchos de nosotros y nosotras nos sentimos aliviados por haber dejado atrs los binarios, El Tahawy ha elegido revivirlos.

Esa eleccin ha inspirado una avalancha de tweets, blogs, artculos, cartas y comentarios que han aplaudido su valenta o atacado lo que muchos han calificado de anlisis reduccionista y simplista que arrasa las vidas, las historias y las opciones de las mujeres. La imagen de la mujer de Tahrir con un sujetador azul ese fatdico da en que las fuerzas egipcias la arrastraron, la desnudaron y la golpearon es el teln de fondo del argumento de El Tahawy: los hombres en el mundo rabe, y especialmente los islamistas, que ella repetidamente sita en la era de mara castaa, odian a las mujeres.

Sugeriramos aqu, como lo han hecho tantos y tantas, que la opresin tiene que ver con hombres y mujeres. El destino de la mujer en el mundo rabe no se puede separar del destino de los hombres en el mundo rabe, y viceversa. El artculo de El Tahawy evoca una intrincada batalla de sexos, en la que hombres y mujeres estn en bandos contrarios en lugar de entender que juntos, hombres y mujeres, deben combatir el sistema patriarcal, adems de las prcticas de explotacin del capitalismo, el autoritarismo, el colonialismo, el liberalismo, la religin, y/o el secularismo.

En efecto, el rgimen autoritario de Mubarak no utilizaba el cuerpo de la mujer solo como un territorio para su poltica de represin y tortura. El Tahawy menciona varias veces a Buazizi como la chispa de la revolucin en el mundo rabe. Pero se olvida de Jalid Said, cuyo rostro torturado y mutilado hasta el punto de no poder reconocerlo se convirti en un icono de la revolucin. El Tahawy pasa por alto esta experiencia compartida del cuerpo como territorio para la humillacin y el dolor. No ve lo que Ahdaf Soueif ha explicado convincentemente: As como el rostro torturado de Jalid Said destruy cualquier credibilidad que el Ministerio del Interior pudiera haber tenido, de igual modo la joven en pantalones vaqueros ha destruido la reputacin de los militares. De hecho, el odio al pueblo, a hombres y mujeres, ha sido una si no la caracterstica unificadora de los gobernantes autoritarios colonialistas y neocolonialistas de Oriente Prximo y Norte de frica y de otros lugares.

En su descuidada crtica contra los rabes, los musulmanes, los gobernantes autoritarios y los islamistas, El Tahawy ha corrido un tupido velo sobre algunos turbios asuntos que complican su mensaje subyacente: el liberalismo es la solucin. Por qu la mutilacin genital femenina se practica extensamente en Egipto? Porque los hombres odian a las mujeres. Por qu las mujeres no pueden conducir en Arabia Saud? Porque los hombres odian a las mujeres. Por qu los hombres y las mujeres de Yemen estn en contra de elevar la edad del consentimiento [para el matrimonio]? Porque los hombres odian a las mujeres. El odio sirve para responder a todo. Utilizar el odio de ese modo es significativo. El odio es irracional. Es un estado o una emocin. Como Wendy Brown nos recuerda, estos estados emocionales o afectivos se entienden como ajenos al liberalismo o fuera de lugar en l.

Por supuesto, la mutilacin genital femenina y la edad del consentimiento son cuestiones que requieren nuestra atencin prudente. En el caso de la primera, la realidad es que suelen ser las mujeres las que insisten en su prctica debido a la manera en que los regmenes de gnero y de la economa poltica en su conjunto la convierten en un rito necesario para la condicin de la mujer. De hecho, pensadores crticos han argumentado que esta prctica tiene que ver ms con la falta de oportunidades econmicas para las mujeres, con la imperiosa necesidad de casarse y con el endurecimiento y la modernizacin de la tradicin en respuesta a las intervenciones coloniales y neocoloniales (incluyendo aqu los marcos legislativos de derechos) que con alguna odiosa mana irracional por rasurar. La misma idea podra servir respecto a la cuestin de la edad de consentimiento. Un marco reduccionista de odio hace que sea ms difcil an reflexionar crticamente sobre estas cuestiones y trabajar sobre ellas.

Muchos escritores y militantes han exigido explicaciones a El Tahawy por borrar las historias de las mujeres. Porque los rabes, al igual que todos los pueblos, tienen historias con las que uno debe implicarse, como Lila Abu-Lughod nos recuerda, para entender las formas de vida que encontramos alrededor del mundo. Los crticos han recalcado la larga historia del movimiento de la mujer egipcia y ese momento de su formacin en 1923, cuando Huda Sha'rawi se quit el velo de la cara en la Estacin de Ferrocarril de Ramses. Es un buen punto a recalar, aunque slo sea para reflexionar sobre por qu el liberalismo por el que lucharon Sha'rawi y sus seguidores hombres y mujeres fracas drstica y contundentemente. Una de las razones, y hay muchas, era que el liberalismo nicamente tena eco en una lite minoritaria. Como Hanan Jolussy seala, las mujeres confinadas en el mbito domstico de las que, como de Sha'rawi, se esperaba que se cubrieran el rostro con el velo llegaban solo al 2% de los cinco millones de mujeres egipcias que haba a finales del siglo XIX.

Habra que entender tambin de manera crtica e histrica cmo los movimientos de mujeres han sido implicados en las polticas y la longevidad del autoritarismo. Despus de todo, los dos pases donde las mujeres gozaron del ms amplio margen de aplicacin de la ley del estatuto personal fueron Tnez y Egipto, antes de las revoluciones recientes. De hecho, de todos los pases del mundo rabe, slo en Tnez y Egipto poda una mujer transmitir su nacionalidad a sus hijos si estaba casada con un extranjero. (En Egipto exista una pequea excepcin para el caso de las mujeres casadas con ese otro, el palestino; el Egipto pos revolucionario acab al menos por ley, si no en la prctica, con esta excepcin).

Cmo podemos dar cuenta de esos logros jurdicos bajo regmenes autoritarios? Podramos retomar la fuente de inspiracin de El Tahawy: el artculo de Farid Zakariya Por qu nos odian. La poltica de la rabia. En l, la confusa lgica de Zakariya aconseja: [...] tenemos que ayudar a los Estados rabes moderados, pero con la condicin de que adopten la moderacin. Como Mahmud Mamdani y Lila Abu-Lughod escriben a menudo, el Islam moderado se ha producido frecuentemente a costa de los derechos de las mujeres y de las minoras.

Tambin podemos mirar las experiencias de las feministas y de las mujeres militantes. Rima Hammami y Eilin Kuttab han demostrado que en el contexto palestino, el movimiento de mujeres careca de una estrategia coherente que vinculara la igualdad de gnero a la democracia. As, el movimiento de mujeres pareca estar patrocinado por la Autoridad Palestina; su destino se volvi dependiente del destino del sistema poltico. En 1999, Hammami y Kuttab advirtan:

Los ejemplos son innumerables, tras la cada de los regmenes comunistas, en Europa Oriental y en la antigua Unin Sovitica se vieron ataques masivos contra las cuestiones relativas a los derechos de las mujeres porque llegaron a estn asociadas con otras polticas de rgimen antidemocrtico e impopular. En Turqua, Argelia, Egipto, se dan situaciones en las que hay pequeos movimientos de mujeres, cuya legitimidad popular se ha perdido porque con el tiempo se les ha considerado como vinculados o patrocinados por regmenes laicos autoritarios [1].

Es el liberalismo pues el que va a combatir la misoginia del autoritarismo? Es el muy temido verano islamista el verdadero enemigo? Y si es as, cmo se explica que, como ha sealado Shadi Hamid , hayan sido tantas mujeres como hombres quienes han ido a las urnas y han votado por los islamistas para el poder?

El Tahawy se imagina que est iniciando una conversacin. Con todo respeto, nosotros y nosotras invitamos a El Tahawy a que se una a la conversacin entre mujeres y hombres en Tahrir y fuera de Tahrir. Despus de todo, las vergonzosas pruebas de virginidad y la violencia sexual sancionada por el Estado del Consejo Supremo de las Fuerza Armadas no se llevaron a cabo en silencio. Tuvieron lugar un da despus del Da Internacional de la Mujer, cuando las mujeres declararon que Tahrir era un espacio de igualdad de gnero y de liberacin. Las pruebas de virginidad tampoco hallaron silencio, como la propia El Tahawy seala. Samira Ibrahim contina su lucha; su persistencia y su valenta son formidables.

En la batalla contra la misoginia no se aplica la frmula de los hombres odian a las mujeres. No puede reducirse a una batalla genrica entre sexos condimentada con unas dosis de Islam y de cultura. No puede extraerse de las cuestiones polticas y econmicas que, junto con el patriarcado, producen el desigual terreno por el que transitan juntos hombres y mujeres. Son estas las lecciones que se deberan entender antes de llevar a cabo una crtica a las polticas de sexo, y mucho ms si trata de imaginar el futuro de tales polticas. No hay una sola respuesta, porque no hay un solo culpable, no hay una sola cultura o un solo odio que podamos erradicar y sustituir por la tolerancia o el amor. Del mismo modo, la ausencia de un seguimiento continuado y crtico sobre sexo y gnero no se resuelve, a modo de compendio, con un aislado e ilustrado especial sobre la cuestin del sexo cuyo contenido y forma reproducen lo que pretende criticar.

Notas:

1.- Rima Hammami y Eilin Kuttab: El Movimiento de Mujeres Palestinas: Estrategias hacia la libertad y la democracia, News From Within, 15:4 (abril de 1999), 3. ,"

Fuente original: http://www.jadaliyya.com/pages/index/5233/lets-talk-about-sex



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