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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-04-2012

La reeleccin de Santos, la Marcha Patritica y el paro cvico antineoliberal

Horacio Duque Giraldo
Rebelin


Hace apenas pocos das el seor Juan Manuel Santos, anunci que el tema de su reeleccin por otros cuatro aos, como Presidente de Colombia, lo dejaba para el ao 2013. Sin embargo, a raz de su vertical derrumbe en la encuestas de opinin, del aumento de la inconformidad ciudadana por los problemas econmicos, sociales y de seguridad, y de la emergencia de la Marcha patritica, como potente movilizacin popular que congreg mas de 100 mil colombianos, reunidos en la Plaza de Bolvar de Bogot, centro del poder poltico nacional, el curso poltico est dando un inusitado viraje, acompaado por el discurso populista y demagogico, para apuntalar la continuidad del rgimen por otro periodo constitucional.

Con su caracterstico estilo de pokerista, Santos dijo, en meses recientes, que la reeleccin no lo trasnochaba, que no constitua una preocupacin para su gobierno, que ese era un asunto para abordar el ao entrante, durante el 2013, porque ahora su prioridad era gobernar para todos los colombianos.

No obstante,dicho planteamiento dio un sorpresivo viraje en das recientes. Dos circunstancias de la coyuntura, han incidido en la reformulacion estratgica de Santos y su propsito continuista. Una tiene que ver con los resultados de las encuestas, que indican una cada vertical en los niveles de aceptacin popular del Presidente, particularmente en los sectores ms pobres del pas, que han sido afectados por tres severas olas invernales y no han recibido los auxilios estatales anunciados con bombo y platico, como en el caso de Gramalote, una poblacin del Norte de Santander, la cual desapareci por causa de los torrenciales aguaceros, que despus de mas de 20 meses sigue a la deriva y en el desastre absoluto. La otra tiene que ver con la irrupcin inesperada de ms de 100 mil campesinos y trabajadores, en plena Plaza de Bolvar de Bogot, donde se encuentran los smbolos del poder poltico nacional, organizados en un original movimiento poltico designado por sus militantes como Marcha Patritica.

Varios hechos ocurridos en la semana que termina, estn indicando que la campaa para la reeleccin se precipit y esta en curso, es clara: i) el ofrecimiento de 100 mil viviendas gratuitas para los ms pobres, incluyendo subsidios para los intereses de las cuotas vigentes de vivienda de inters social; ii) el traslado de Germn Vargas al Ministerio de Vivienda; iii) la declaracin de Vargas, aceptando el cargo y colateralmente renunciando a ser candidato presidencial en el 2014; iv) el nombramiento de Federico Rengifo, como Ministro del Interior, uno de sus mas fieles escuderos, la persona que mejor le cubre la espalda en la oficina de la poltica para coadyuvar en su reeleccin; y v) un Conpes de 1 billn de pesos para la regin del Catatumbo, ubicada en la estratgica frontera con Venezuela; y v) el recurso al populismo, para atraer a los grupos subalternos desilusionados.

Este Plan poltico de Santos tiene, desde luego, el asentimiento de los grupos dominantes en la sociedad, porque encuentran que el Presidente se ha sabido mover en temas estratgicos: TLC, imagen internacional y crecimiento econmico. As que no hay razn para vetar a Santos desde las clases ricas, no obstante quedar en el limbo los de la U y los conservadores, que le han estado sirviendo a dos seores.

Pero entre las mayoras populares la cosa no es tan fcil. La configuracin de la Marcha Patritica, como un potente movimiento poltico dispuesto a la accin concreta, en demanda de soluciones a los graves problemas que azotan a la poblacin, como los derivados de las olas invernales, que dejan a millones en terribles condiciones de miseria y abandono, el derrumbe de la salud en manos de bandas corruptas, la mercantilizacin de la educacin, la desatencin de las victimas, la impunidad de los "falsos positivos", le plantea un serio desafo a la Prosperidad Democrtica y a la reeleccin planificada. El tremendo ruido santista con las 100 mil viviendas, con sus precarios empleos, con la supresin de los contratos por terceros o por servicios, el respeto a la organizacin sindical, la devolucin de tierras a las victimas, cobertura en salud, no pasa de ser una vulgar alharaca politiquera, amplificada por los medios oficiales y particulares de la prensa capitalista, maquillada cuantitativamente con los datos del DANE, desde hace aos convertido por el gobierno, en un aparato de bolsillo para adornar su imagen con estadsticas que pretenden descrestar ingenuos.

Lo cierto es que en todo el pas hay un ambiente generalizado de inconformidad y sus manifestaciones protuberantes son mltiples: paros municipales por la falta de agua y servicios pblicos, demandas contra la impunidad de los "falsos positivos" y las "chuzadas", rechazo al robo de la salud, huelgas estudiantiles contra la poltica educativa neoliberal, rechazo al mal servicio de Transmilenio y dems sistemas de transporte masivo en el resto del pas controlados por voraces grupos oligrquicos, exigencias de reconocimiento del derecho a la movilidad, demandas para que se atiendan oportunamente los damnificados por el invierno, desespero con la corrupcin, repudio del imperio de mafias como en la gobernacin del Valle, clera contra el despotismo de grupos financieros como el de Sarmiento Angulo, que monopoliza la prensa e importantes medios de comunicacin para engaar al pas, desespero con la infraestructura vial colapsada, rabia con ministros ineptos como el del transporte, pnico con la neoparamilitarizacin de los campos y ciudades, voto en blanco contra el fraude electoral, reclamos para que que cese la violencia y se abra paso una politica de paz, que no implique la rendicin, ni claudicacin de la resistencia campesina.

Segn las mediciones de las encuestas, la mayora de los ciudadanos estima que la situacin del pas es insoportable y tiende a empeorar en los prximos meses. por eso la imagen tan desfavorable de "Chuky" Santos. El escepticismo se apoder del pas.
Hay, pues, un ambiente propicio para el paro cvico y la huelga poltica contra todo este desorden, propiciado, no sobra decirlo, por el neoliberalismo social y econmico imperante. As que el llamado de la recin constituida Marcha Patritica para organizar y preparar un paro cvico nacional y una huelga poltica contra el dominio oligrquico el prximo 7 de octubre, esta plenamente justificado, es oportuno.

La protesta y rebelda popular no podr ser manipulada ni desviada, en lo inmediato, por el disfraz populista del seor Santos, pues el mismo consiste en darle a importantes sectores populares beneficios limitados (como las 100 mil viviendas, que la corrupcin e ineficacia oficial impedirn materializar)) o soluciones a corto plazo que no ponen en peligro el orden social oligrquico vigente ni le otorgan a los ciudadanos capacidades reales de accin. Ya sabemos que a pesar de las caractersticas antiinstitucionales que pueda tener el populismo, como su demagogia contra los ricos que evaden impuestos, su objetivo primordial no es transformar profundamente las estructuras y relaciones econmicas y polticas capitalistas vigentes (en muchos casos los movimientos populistas plantean evitarlo) sino el preservar el poder y la hegemona a travs de la popularidad entre las masas.

A pesar del discurso populista contra las clases oligrquicas, estas y sus podridas instituciones se mantienen vigentes o en el mejor de los casos cambian de manos pero el poder de tales estructuras sobre los pobres no desaparece.

Es por tal razn que la Marcha Patritica como expresin de la rebelda organizada del pueblo, debe rechazar el populismo de esta nueva derecha, catalizadora de egosmos desesperados y promotora de linchamientos distractores, como aquel que descalifica con eptetos desuetos las resistencias campesinas prolongadas, victimas de las violencias centenarias de los poderosos y sus ejrcitos privados reactualizados y en franca operacin de exterminio de los liderazgos populares y revolucionarios.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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