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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-05-2012

Las mujeres, la crisis y la postcrisis

Boaventura de Sousa Santos
Viso

Traducido para Rebelin por Antoni Jess Aguil


Entre el 19 y el 23 de abril particip en Estambul en el Congreso Internacional de la Asociacin para los Derechos de la Mujer y el Desarrollo. Ms de 2.500 mujeres activistas de diferentes pases se dieron cita durante cuatro das para discutir y desafiar los obstculos econmicos, polticos, culturales y religiosos que, un poco por todas partes, siguen bloqueando la plena ciudadana de las mujeres. Estbamos reunidos en Turqua, donde las mujeres no representan ms del 25% de la fuerza de trabajo, la violencia contra las mujeres aumenta, el partido gobernante muestra muy poco entusiasmo por la igualdad de derechos de las mujeres y el primer ministro exhorta a las mujeres a tener por lo menos tres hijos. Adems, el desagrado que este congreso caus a las autoridades hizo que muchas mujeres (por ejemplo, mozambiqueas) vieran denegados sus visados.

El impacto de la crisis europea fue uno de los temas del congreso, pero se analiz en el marco ms amplio de otras crisis que el mundo atraviesa. Las trayectorias de vida de las mujeres son muy diferentes en distintas partes del mundo, pero tienen algo en comn (aunque los grados de intensidad varen mucho). Incluso en tiempos de relativo desahogo social, siguen siendo vctimas de discriminaciones sociales, salariales, de discriminacin en el acceso a la tierra o la propiedad, vctimas de acosos sexuales y de la violencia en el espacio domstico y en el trabajo, del bloqueo del acceso a la esfera pblica y a la actividad poltica. En tiempos de crisis, este sufrimiento injusto no slo se mantiene, sino que se agrava. En los pases del sur global, la crisis ecolgica, del extractivismo de materias primas, alimentaria, por ejemplo, tiene especial incidencia en las mujeres africanas, asiticas y latinoamericanas que tienen a su cargo la responsabilidad de buscar agua (cada vez ms lejos, ms escasa y contaminada), buena parte de las tareas agrcolas y la preparacin de los alimentos. Siempre que hay guerra, mujeres, nios y nias son las principales vctimas inocentes. Siempre que surgen movimientos de resistencia, ellas estn en el frente de lucha.

En los pases del norte global, la reciente crisis financiera est afectando a las mujeres de mltiples maneras, algunas poco visibles. A menudo, sin darse cuenta, los impactos de la crisis aproximan sus experiencias de vida a las de las mujeres del sur global. Incluso cuando no son las primeras despedidas, las mujeres tienen que redoblar esfuerzos trabajando en otras actividades remuneradas, infrarremuneradas o no pagadas para mantener el presupuesto familiar por encima de la asfixia: limpieza, costura, imparticin de clases, cocina y alimentacin de terceros, cuidado de nios, actividades de artesana, agricultura de terraza, etc.

Por otro lado, los costes sociales y psicolgicos de la crisis en el bienestar y la salud de las familias recaen principalmente sobre las mujeres. Exigen de ellas un esfuerzo adicional en un rea de la economa que los economistas convencionales nunca han reconocido y sin la cual las sociedades no pueden subsistir: la economa del cuidado. Se trata de un vasto conjunto de trabajo no remunerado que atiende a los nios y a las personas mayores de la familia; que lidia con la depresin o agresividad (o ambas) del compaero estresado por el empleo o la falta del mismo; que atiende las necesidades de los hijos casados, ahora necesitados de algunas comidas decentes por semana o del apoyo de la familia (casi siempre eufemismo de madre) durante el tiempo libre que los hijos antes pasaban en las actividades extraescolares, el ballet, el tenis, etc. Pero no olvidemos que la economa del cuidado puede circular en dos sentidos, de padres a hijos y de hijos a padres y que el verdadero colapso social se produce cuando ya no es posible en ninguno de los sentidos. A esta economa del cuidado tambin la llamamos sociedad del bienestar, porque, por ejemplo, en Portugal siempre tuvo que llenar las importantes lagunas del Estado de bienestar que, contrariamente a lo que proclama la derecha, siempre ha sido dbil y se ha apoyado en la proteccin social a cargo de las familias. Uno de los efectos perversos de la crisis es atrapar a las mujeres en el trabajo no remunerado, apelando a las virtudes tradicionales del rol de "ama de casa".

Las mujeres, que soportan un fardo desigual cuando la austeridad impuesta por el neoliberalismo recae sobre las familias, saben bien que la solucin es luchar por otro modelo econmico que elimine las causas del fardo: reduccin drstica de los presupuestos militares; reconocimiento pblico de las "otras economas" orientadas por las lgicas del don, la reciprocidad y la solidaridad, as como de las economas consideradas informales (a pesar de que ocupan la mayor parte de la actividad econmica en muchos pases), donde las mujeres tienen un protagonismo indiscutible; servicios pblicos eficientes; fiscalidad progresiva; derechos de ciudadana eficaces, incluyendo los derechos sexuales y reproductivos, que liberen a las mujeres del yugo del sexismo y del fundamentalismo religioso (catlico o musulmn).

Boaventura de Sousa Santos es socilogo y profesor catedrtico de la Facultad de Economa de la Universidad de Combra (Portugal).

Artculo original del 3 de mayo de 2012.

Fuente: http://visao.sapo.pt/gen.pl?sid=vs.sections/23424&mid1=vs.menus/255



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