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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-05-2012

El diario de la infamia global, Fidel Castro, Franco y sus hijos

Salvador López Arnal
Rebelión


Como algunos otros y contra toda norma prudente y aconsejable de racionalidad y buen gusto, he vuelto a El País. De Lunes a sábado; el domingo lo tengo prohibido. Mi quebrada salud no me permite más de seis vómitos semanales.

En el de ayer, en la contraportada del diario global, servil y monárquico [1], se anunciaba el contenido de “El País semanal” del domingo 13 de mayo. “Lang Lang, el pianista global”, “Una corona de seis puntas” –¡sobre la inmundicia de la Fórmula 1 en Montmeló!- eran dos de los titulares.

El tercer reportaje anunciado: acompañado de una fotografía del autor de “El marxismo y la cuestión nacional” con su hija en brazos, un titular: “Mi padre es un tirano”. El subtítulo: “Las dramáticas historias de las hijas de Stalin, Himmler, Castro, Franco y Mladic”.

No es imposible que sea un reportaje repetido o actualizado. Me suena haberlo ojeado hace 15 o 20 años. Y no tan sólo una vez. No lo he leído, no lo voy a leer desde luego, pero es fácil imaginarse los compases del “sesudo” contenido del artículo-reportaje: más bazofia lanzada a un lodazal de porquería y falsedad (lo que, por supuesto, no es obstáculo para ignorar el sufrimiento de esos hijos e hijas como el de tantos otros, pero es obvio que ellos no son motivo sino excusa para la misma gastada melodía de décadas, acrecentada estos últimos años).

¿Desde qué criterios no infames se puede reunir en un mismo conjunto a Stalin, Himmler, Franco, Mladic y Castro? ¿Qué tendrá que ver Fidel Castro con Franco y Himmler? Incluso, puestos, ¿qué tendrá que ver Stalin con el carnicero de media España o con el que fuera Comandante en Jefe Reichsführer de las SS? ¿Cómo se pueden juntar en la misma clase a un general africanista criminal responsable directo o indirecto de centenares de miles de asesinatos y desaparecidos con el dirigente de una revolución que, con las críticas que pueden y deben formularse a un proceso plagado de dificultades y asedios, no solo cambió el mundo –que lo cambió desde luego- sino que permanece, cercada de mil maneras distintas, en pie de resistencia y referencia para los pueblos y ciudadanías del mundo? Cuáles son los nudos principales de esa cosmovisión cegada y sesgada?

¿Sorprendente? No, no lo es. Bien mirado, ¿algo nuevo bajo el muy conservador sol del diario monárquico matutino? Nada nuevo. La abyecta tarea anticomunista de Cebrián y sus muchachos sigue igual, tal servil como siempre. Más entusiasta si cabe. Los de abajo deben estar donde deben estar: abajo, calladitos y aplastados. ¡Cuánto y con cuánta urgencia necesitamos un diario que respire y sienta desde el corazón y la mente de una izquierda justa, razonable y no entregada!

Definitivamente, sin aportar –lo siento- ningún lema de interés: “El País no es el periódico global en español” como reza su titular, sino la infamia global en un castellano cada vez más rendido a los designios y necesidades de sus propietarios usamericanos y sus siervos españoles.

Rafael Poch nos hablaba recientemente del Partido Neoliberal Unificado [2]. Hablaba del Alemán pero el PNU tiene marchamo internacional. Tiene razón el magnífico e imprescindible corresponsal de La Vanguardia: El País es parte de la agencia de publicidad de este entramado global que sólo merece el desprecio y el rechazo de todos los ciudadanos libres del mundo.

Me olvidaba: ¡viva el 15M!

 

Notas:

[1] El País, 12 de mayo de 2012, p. 72.

[2] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=149492

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 



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