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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-06-2012

Entrevista al economista Alberto Montero Soler
Los vampiros de Europa

Gorka Larrabeiti
Rebelin

Prima de riesgo, "Grexit", Fiscal compact , productos "derivados". "Nunca antes, en nuestro pasado reciente, haba existido mayor confusin acerca de lo que ocurre en nuestro entorno", afirma Alberto Montero Soler, un economista que a muchos nos sirve de referencia para desentraar los misterios y la complejidad de esta Europa del Capital.


1. La prima de riesgo espaola alcanz ayer su mximo histrico: 541. Qu significa esta cifra con la que nos aterrorizan?

Alberto Montero Soler: La prima de riesgo no es nada en concreto; es tan slo el diferencial entre el tipos de inters que paga un estado por financiarse a travs de la emisin de ttulos de deuda pblica a largo plazo (normalmente, 10 aos) y la que paga un estado cuyas emisiones se consideran prcticamente carentes de riesgo, en el caso europeo, ese estado es esencialmente Alemania y por ello son sus bonos los que se toman como referencia para el clculo de la prima de riesgo.

La prima de riesgo, por tanto, es un indicador que se utiliza para medir el riesgo valga la redundancia- de que un estado se vea con problemas para atender la deuda que est emitiendo una vez que llegue su vencimiento; cuanto mayor sea el riesgo que los agentes financieros atribuyan a esas emisiones y a la posibilidad de que no sean atendidas en el futuro, mayor es el tipo de inters que exigen cuando la adquieren y, por lo tanto, mayor es el diferencial con respecto al que paga Alemania.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que las entidades financieras, especialmente los bancos, deben mantener una parte de sus reservas en forma de activos de muy alta calidad, es decir, sin riesgo. Esto provoca que al tiempo que demandan activos arriesgados que les permiten obtener altos rendimientos por la va de la especulacin, demanden tambin activos menos rentables pero ms seguros para atender sus requerimientos de capital de alta solvencia. Es por ello que los pases que emiten activos financieros de esa naturaleza los calificados con la denominada triple A por las agencias de calificacin de riesgos- se encuentran con un mecanismo que los beneficia doblemente.

Por un lado, aseguran una demanda estable para los mismos y, con ello, una fuente de ingresos continuada para atender sus necesidades de financiacin pblica. Y, por otro lado, cuando existe una alta volatilidad en los mercados financieros, como la que vivimos en estos momentos, esos activos se convierten en valores refugio hacia los que huyen los agentes financieros, dispuestos a sacrificar rentabilidad a cambio de una mayor seguridad.

Estos dos factores contribuyen a reforzar la situacin de privilegio de dichos estados y se refuerza aceleradamente cuanto mayor es la gravedad de la crisis. Basta con ver nuevamente el caso concreto de Alemania: la semana pasada, en plena orga especulativa contra la deuda de los estados perifricos y en un momento en el que se est cuestionando incluso la existencia de la zona euro, consigui colocar ms de 4.500 millones de euros en bonos a dos aos a un tipo de inters del 0,07% y con un cupn del 0%, es decir, en trminos reales, los inversores estaban pagando por comprar la deuda alemana. Esa misma emisin, que a Alemania le ha supuesto un coste de 6 millones de euros, a Espaa le hubiera costado 230 millones de euros.

Dicho lo cual, cabe alguna duda entonces de por qu Angela Merkel no quiere ni or hablar de los eurobonos? Y es que no entender la Eurozona en trminos de geopoltica real conduce a la ingenuidad de creer que el diseo actual, creado en gran medida segn las directrices alemanas, va a cambiar a estas alturas para convertir la solidaridad en vector de reforma del proceso de integracin o de desintegracin, segn se mire.

Con respecto al rcord alcanzado por la prima de riesgo espaola ayer la explicacin es tan simple como trgica. El sistema financiero espaol est hundiendo ala economa espaola y la decisin compartida tanto por el gobierno de Zapatero como por el de Mariano Rajoy de no hacer frente a la situacin de quiebra en la que se encontraban la mayor parte de los bancos y cajas de ahorro de este pas y postergar la respuesta, para ver si la mejora de la economa permita capear el temporal, se ha demostrado tan errnea como daina. Nadie ha querido correr con el coste poltico de sacar desde un primer momento las vergenzas de nuestro sistema bancario al aire y se ha permitido que los bancos trampeen sus cuentas hasta lmites impensables. Cmo puede tolerarse que los nuevos gestores de Bankia, por ejemplo, afloren prdidas por valor de casi 5.000 millones de euros, 165 veces ms que las prdidas que present el equipo de Rato? La situacin del sistema financiero espaol no es slo un agujero negro por la cantidad de recursos pblicos que lleva absorbidos y por los que le quedan an por absorber; es tambin un agujero negro por el nivel de opacidad, de oscuridad, de ocultacin.

Ante esta situacin, los mercados estn actuando como deben de hacerlo, como se les permite que actan, como se comportan los agentes econmicos en su bsqueda del mximo beneficio: estn cuestionando la posibilidad de que el estado espaol pueda hacer frente a la enorme sangra de recursos que va a suponer la intervencin del sistema financiero sabiendo, adems, que sta va a tener que producirse dada la situacin del mismo. Y ante ese panorama, con un gobierno que ha tenido que aprobar los presupuestos ms restrictivos de la historia (unos presupuestos que van a acabar por hundir a la economa espaola, dicho sea de paso), y que adems va a tener que endeudarse an ms para poder atender tanto al rescate de Bankia como, previsiblemente, al de algunas otras instituciones financieras, lo que hacen es exigir una mayor rentabilidad por prestar al gobierno espaol el dinero.

El rescate est a la vuelta de la esquina.

2. Rajoy solicita ayuda a Europa y dice haber cumplido con lo que le haban mandado. La Comisin Europea dijo ayer que concedera un ao ms a Espaa para reducir el dficit al 3%. En qu medida lo que est sucediendo en Espaa se debe a una coyuntura europea? Qu responsabilidad tienen los gobiernos de Rajoy y Zapatero?

Alberto Montero Soler: La pataleta de Rajoy obedece a que no ha entendido en qu tipo de proyecto estamos insertos ni cul es el lugar que le corresponde a Espaa en el mismo. Estamos ante la Europa del capital, que muchos anunciamos hace aos, y que ha acabado por consolidarse bajo la posicin hegemnica de Alemania.

Ese proyecto, que hunde sus races en el Tratado de Maastricht firmado en 1992, apuntaba a la construccin de un espacio exclusivamente econmico en los que los capitales, financieros e industriales, pudieran ampliar la escala de sus negocios para hacer frente a los Estados Unidos en un mundo que, por aquel entonces, era exclusivamente unipolar. A ello se sumaba el proyecto de crear una moneda nica, el euro, que acabara convertida en una moneda mundial que hiciera la competencia al dlar en los intercambios comerciales y financieros internacionales.

Ese espacio careca de gobierno econmico de naturaleza poltica. Tan slo se acompa de la creacin de un banco central encargado de controlar exclusivamente la evolucin de la inflacin; al que ni siquiera se le dieron funciones de supervisin de los sistemas bancarios y financieros, quedando stas en las esferas nacionales; y al que, para ms inri, se le dot, por imposicin de Alemania, de absoluta independencia con respecto a los poderes polticos nacionales y supranacionales. Es por ello que no s de qu nos extraamos ahora cuando Draghi hace odos sordos a todas las demandas de relajacin de su poltica monetaria o de compra de deuda soberana a los Estados miembro: ese fue el monstruo que produjo el sueo de la razn neoliberal alemana y al que se sumaron el resto de los gobiernos europeos.

Adems, el proyecto careca tambin de instrumentos de poltica fiscal que permitieran hacer frente a los shocks econmicos que pudieran sufrir las economas que integraran la Eurozona -fueran estos shocks particulares sobre un estado (asimtricos) o sobre el conjunto de los estados (simtricos)-, por la va de redistribucin de la renta a nivel interno. Es decir, la construccin europea carece de una verdadera Hacienda Pblica con recursos suficientes para poder desarrollar las funciones que le son propias al interior de cualquier espacio econmico que aspira a ser viable frente a las embestidas de los mercados.

Y, desde luego, se obviaron las necesidades de coordinar las polticas econmicas para evitar que cada estado pudiera seguir una senda que pusiera en riesgo al conjunto. De ello, paradjicamente, el estado que ms se ha aprovechado ha sido Alemania con su poltica de deflacin de salarios mantenida durante la primera dcada del siglo XXI como forma espuria de refuerzo de su competitividad.

La resultante ha sido una estructura en el que el mercado se convierte en el director de la poltica econmica, principal rector en el proceso de asignacin de los recursos y en mano invisible que operaba a travs de la mano visible de los estados nacionales en su intento por favorecer las mejores condiciones posibles para la rentabilizacin de los capitales nacionales y atraer a los transnacionales.

En ese marco no hay lugar para una poltica econmica compensadora de los desequilibrios estructurales que pudieran producirse. Y dadas las desiguales posiciones de partida de cada uno de los Estados miembro, lo que ha ocurrido es que el mercado ha ido incrementando esos desequilibrios hasta hacerlos insostenibles. Por lo tanto, esta crisis y su repercusin sobre Espaa no son producto de una coyuntura sino de una estructura. Una estructura mal diseada y sobre la que todas las propuestas de reforma planteadas hasta ahora no entran al fondo de la cuestin.

El gobierno de Rajoy, como anteriormente el de Rodrguez Zapatero, efectivamente han hecho lo que les han pedido que hicieran: que emprendieran reformas orientadas a flexibilizar el mercado de trabajo, esencialmente, al tiempo que saneaban el sistema bancario. Ese es el nico cambio estructural que se est reclamando a casi todos los estados de la Eurozona porque el modelo neoclsico de las zonas monetarias ptimas plantea que stas no pueden funcionar correctamente en ausencia de una Hacienda comn si no existe flexibilidad absoluta en el mercado de trabajo y movilidad perfecta del factor trabajo. La idea subyacente es que cuando una economa se vea afectada por un shock asimtrico, el trabajo sea el factor que absorba el peso del ajuste, bien reduciendo sus salarios bien desplazndose hacia otras economas que no hayan experimentado el shock.

La responsabilidad de ambos gobiernos es, por tanto, la de haberse plegado a consolidar la versin neoliberal del proyecto de integracin sin ser conscientes de los costes sociales que eso tiene y de la magnitud de unos desequilibrios que difcilmente pueden solucionarse ya si no es por la reforma radical de la estructura del proceso de integracin o por su disolucin.

3. Recientemente Giovanni Vegas, presidente de Consob (Commissione Nazionale per le Societ e la Borsa), la autoridad reguladora de las finanzas en Italia, intervino ante la comunidad financiera en presencia del Presidente de la Repblica italiana para presentar el balance del ao 2011. Hizo afirmaciones como la siguiente: "El diferencial (spread) atribuye todo el poder de decisin a quien ostenta el poder econmico, "vanificando" de hecho el principio del sufragio universal [...] En muchos pases crece el malestar por la "dictadura de la prima de riesgo", que se ve como un obstculo para las aspiraciones de los pueblos, y confiar nuestro futuro a una cifra constituye tambin un modo de abdicar de nuestros deberes". La cuestin es: quin trata de imponer esa dictadura de la prima de riesgo? Hay autores que leen la crisis de la Eurozona como una guerra monetaria lanzada desde los EE.UU contra Europa para defender el dlar, que estaba perdiendo batallas contra un euro cada vez ms fuerte, sobre todo en el comercio del petrleo. Crees en la mano negra?

A. M. S. : No, no creo en la mano negra. Creo en el anlisis de las condiciones estructurales para tratar de entender lo que ocurre a nuestro alrededor y si ese anlisis me aporta evidencias que me permiten entenderlo evito las interpretaciones especulativas o de poltica ficcin.

Como he sealado, la crisis de la zona euro estaba inserta en su cdigo gentico desde su nacimiento y lo nico que ocurri es que la crisis financiera de 2008, tras la cada de Lehmann Brothers y la posterior congelacin de los flujos de financiacin internacional, activ el gen y se pusieron de manifiesto todos los desequilibrios que se haban ido produciendo en su seno y que, hasta entonces, haban sido ninguneados por los gobiernos europeos y por la propia Comisin.

Por lo tanto, explicar la crisis del euro en trminos de una guerra monetaria lanzada desde Estados Unidos exigira asumir que stos estuvieron dispuestos a provocar una crisis financiera que desemboc en una crisis econmica en los propios Estados Unidos desde 2007 y que est erosionando terriblemente su poder imperial. De hecho, no debemos de olvidar que esta crisis ha provocado el incremento desmesurado de los dficit gemelos (comercial y fiscal) en Estados Unidos y que ha estado a punto de poner en cuestin la triple AAA de sus emisiones de bonos federales, con el consiguiente riesgo para su financiacin a bajos tipos de inters en los mercados financieros, a los que tambin me refera ms arriba.

Adems, no creo que fuera precisamenteel euro la moneda que pudiera ensombrecer su papel como divisa clave de la economa mundial, a pesar de los movimientos de Irn para la venta de su petrleo en euros en lugar de en dlares. Cualquier anlisis a medio plazo atribuye ese papel de competidor al renminbi, la moneda china. En ese sentido, provocar una crisis financiera internacional como la que planteas habra sido una especie de aceleracin de su ocaso imperial, al menos a nivel econmico; lo cual no quiere decir que no sepamos, desde la obra de Arrighi, que esos ocasos imperiales suelen coincidir con una crisis financiera una vez que se constata la prdida de podero econmico en trminos reales.

Esas teoras conspiranoides son atractivas como guiones de pelculas de poltica ficcin pero no me ayudan a entender nada de lo que est ocurriendo. Pero adems me parece que son altamente nocivas al facilitar la digestin de la crisis europea desviando la atencin hacia un omnipotente y omnisciente poder exterior sobre el que descargamos la responsabilidad de nuestros propios desatinos.

4. Resulta que Hollande y Merkel as como el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, quieren que Grecia se quede en el euro. En las pginas del Financial Times, Arvind Subramanian  afirma que la salida de Grecia podra convertirse en la envidia de la eurozona, pues otros pases podran querer seguir su senda. Escribiste hace tiempo que el problema no era Grecia, sino el euro. Euros que los griegos estn retirando de los bancos. Cmo interpretas lo que est ocurriendo estos das? Nos puedes explicar cules seran los efectos positivos de la salida del euro.

A. M. S.: De entrada hay que sealar que esos efectos solo apareceran a medio plazo. Plantear la salida del euro como una solucin inmediata al deterioro de las condiciones de vida de la poblacin sera engaarla. Estamos en una encrucijada en la que las economas perifricas solo pueden elegir entre dos males.

El primero, que parece ms probable, un ajuste lento pero sin final en el marco de una Eurozona en la que se van polarizando las condiciones econmicas, productivas y de vida entre la periferia y el ncleo. La divisin internacional del trabajo que se ha impuesto durante estos aos es difcilmente reversible y, en el marco de deslocalizacin productiva en el que nos movemos, la reindustrializacin del Sur (tal vez salvo en el caso de Irlanda y gracias a su generosidad fiscal para los beneficios empresariales, una forma de competencia espuria como otra cualquiera) es prcticamente imposible. Estamos condenados a ser economas de servicios orientados hacia los ciudadanos de un centro prspero y que, adems, deben competir con nuevos actores que entran en la competencia internacional (las economas del norte de frica, por ejemplo, en lo que a turismo se refiere).

El segundo es una salida del euro que, a pesar de que supusiera un shock muy intenso sobre la economa, esto es, un impacto duro y corto, permitira sentar las bases las bases de la recuperacin a medio plazo. Evidentemente, este discurso es mucho menos movilizador socialmente que el anterior porque supone que la poblacin acepte que, de la noche a la maana, su nivel de vida se desplomar. Pero la tensin social que est provocando el ajuste dentrode la Eurozona hace que esa posibilidad, en un contexto de deterioro continuado de esos niveles de vida, resulte cada vez menos remota. Dentro ya sabemos lo que nos espera; fuera tal vez pueda volver a brillar el sol. Y lo que nos ensean las experiencias recientes de impago de deuda y devaluaciones es que el sol vuelve a aparecer ms pronto que tarde.

Para ello, es preciso tener en cuenta, que el principal efecto de una salida del euro sera una devaluacin muy importante y muy acusada en un primer momento de la nueva moneda nacional. As, por ejemplo, para el caso de Grecia, el banco de inversiones Nomura, ha calculado que en un horizonte de 5 aos, la nueva moneda griega debera depreciarse en ms de un 57% con respecto a la actual paridad Euro/$ (para el caso de Espaa esa depreciacin debera ser algo superior al 35%).

Eso tiene un tremendo impacto sobre la economa: hundimiento del PIB, incremento del desempleo, una crisis bancaria que llevara a la mayor parte del sistema financiero a la quiebra y una elevacin de la inflacin como consecuencia del incremento del precio de las importaciones.

Sin entrar a otro tipo de consideraciones relacionadas con la necesidad de que la salida del euro vaya acompaada de una suspensin de pagos ordenada y de una renegociacin de gran parte de las deudas que se mantuvieran en vigor, el escenario abre la puerta a posibilidades insospechadas en un escenario en el que, si atendemos a los que nos ensea la historia reciente de las crisis que han provocado suspensiones de pago y devaluaciones, es mucho menos catastrfico que lo que los economistas convencionales prevean antes de las mismas. Y es que, como deca J.K. Galbraith, la nica funcin de las predicciones econmicas es convertir en respetable a la astrologa.

Las posibilidades en ese nuevo escenario se plantean en distintos rdenes.

El primero, el relacionado con la recuperacin para el gobierno de los instrumentos de poltica econmica y, por lo tanto, de la soberana econmica hasta ahora entregada a instancias supranacionales cuyos intereses no necesariamente son convergentes con los de los ciudadanos; es ms, como esta crisis est demostrado crudamente, pueden estar perfectamente en contraposicin.

Para quienes creemos en la necesidad de superar el capitalismo -o, al menos de momento, esta expresin despiadada del mismo-, creo que lo nico que deberamos tener claro es que dentro de la Eurozona ese proyecto emancipador es imposible y, por lo tanto, o se construye fuera de ella o se destierra por irrealizable. Y, aunque bien es cierto que nada garantiza que pueda construirse fuera del euro, ya resultar como producto de una decisin soberana y no una imposicin velada.

El segundo, las posibilidades de recuperacin de la economa que, en un primer momento, vendrn necesariamente por la va de las exportaciones, estimuladas por la devaluacin de la nueva moneda, y que ahora slo pueden promoverse por la va de la deflacin de los salarios de los trabajadores. Esta sera, precisamente, la principal ventaja que los economistas convencionales atribuiran a la salida de un pas del euro.

Pero, sin embargo, no se trata de la nica ventaja porque, adems, la devaluacin, al encarecer las importaciones, ofrecera nuevas posibilidades alejadas de los parmetros de la lgica econmica convencional. As, el shock permitira una reconstruccin del tejido econmico mucho ms autocentrado, menos dependiente de las fluctuaciones del comercio internacional y mucho ms volcado hacia la economa interna. Podra estimularse de esa forma, y casi naturalmente, el comercio de cercana, las formas de produccin de la economa social y comunitaria o la produccin de bienestar para los ciudadanos a travs de la provisin de servicios sociales, esto es, reforzar una estructura de produccin de bienes y servicios centrada en la satisfaccin de las necesidades de los ciudadanos y en un mayor respeto al medio ambiente.

En este caso, la experiencia argentina durante la crisis vuelve a mostrarnos cosas interesantes como es la aparicin de formas de produccin, de propiedad y de intercambio que escapan a la lgica capitalista, algunas de las cuales an perviven, como es el caso las fbricas ocupadas y bajo control obrero.

Y, finalmente, la quiebra de la mayor parte del sistema bancario se constituyen tambin en una oportunidad para reconstruirlo sobre una base social, de banca pblica, orientada a la financiacin de emprendimientos productivos y acceso al consumo equilibrado de la poblacin, alejado de los patrones financiarizados de comportamiento contemporneo de la banca.

Creo que estas podran ser, entre otras, algunas de las oportunidades que se le abriran a un pas ante la perspectiva de su salida del euro. Una perspectiva que cada da que pasa resulta menos remota y se hace ms presente, especialmente para los grandes poderes econmicos y, si no, basta con ver cmo la mayor parte de los grandes bancos de inversin del mundo ya tienen elaborados sus propios informes acerca de los impactos que una ruptura del euro tendra para sus negocios. Y no slo ellos, las empresas alemanas, por ejemplo, tambin se encuentran realizando sus previsiones al respecto.

5. No temes que si se diera una salida en cadena del euro se producira una oleada de euroescepticismo y nacionalismos que volvera prcticamente imposible todo proyecto poltico de unidad europea (y no me refiero a esta Unin Europea, a la "Europa del Capital")?

A. M. S.: Evidentemente, ese temor necesariamente est ah y esos riesgos son precisamente invocados por bancos como UBS, que alertaba en uno de sus primeros informes sobre la ruptura del euro del riesgo de enfrentamientos civiles e, incluso, de conflictos blicos dentro de una Europa que, no debemos olvidar, no ha estado exenta de los mismos en los ltimos aos (basta tener presente la guerra de los Balcanes de los 90).

Y ese temor se vera reforzado porque, adems, la ruptura del euro necesariamente llevara a un mayor proteccionismo, especialmente de las economas perifricas, para preservar la recomposicin de su tejido productivo interno, actualmente arrasado tras ms de una dcada de unin monetaria. Y ese proteccionismo, por cuanto supone de confrontacin contra los intereses de los capitales transnacionales, siempre se ve como una agresin y no como una necesidad. De hecho, tambin sabemos desde los trabajos de Chang, que los estados que en estos momentos lideran la economa mundial alcanzaron ese liderazgo precisamente porque hicieron un uso extenso de dicho proteccionismo para desarrollar sus industrias ,y una vez que stas se hicieron competitivas a nivel internacional procedieron a extender e imponer urbi et orbe el discurso de las ventajas del libre cambio, uno de los pilares ms destructivos de la poltica econmica neoliberal.

Evitar esa confrontacin slo ser posible si una Eurozona en descomposicin es capaz de sentarse a hablar de poltica y no slo de economa; de cmo conjugar los intereses nacionales en el marco de un proyecto supranacional en el que la moneda deba haber sido la conclusin y no su inicio; de cmo replicar a nivel supranacional los mecanismos de legitimacin poltica y viabilidad econmica que han permitido a los estados, mal que bien, sobrevivir como marcos de convivencia relativamente estables y perdurables.

Evidentemente, que eso sea lo que debe hacerse no implica necesariamente que sea lo que ocurra. Es ms todo apunta hacia a lo contrario, basta con ver cmo en la actual situacin de emergencia de las economas perifricas, se profundiza el discurso de la austeridad que tiene como presunta justificacin la recuperacin de la competitividad, en lugar de explorar una salida a la crisis sustentada sobre solidaridad por la va de la distribucin de la riqueza concentrada ahora en el ncleo de la Eurozona a expensas del desmantelamiento productivo de la periferia.

Fuera del euro nadie sabe qu puede ocurrir; pero dentro del euro las tensiones tanto en el interior de los estados (conflictividad social creciente y exacerbacin de la xenofobia en sociedades que, por otra parte, se enfrentan a la contradiccin de la necesidad del inmigrante para poder enfrentar su envejecimiento) como entre los estados pueden ser tan destructivas como las que se planteen fuera del euro.

6. Soplan vientos socialdemcratas en Europa. Qu efecto crees que puede tener la presidencia de Hollande en la poltica europea?

A. M. S.: Pues nuevamente siento ser muy pesimista al respecto. Ya hemos visto el choque de trenes que ha tenido lugar en la cumbre de Jefes de Estado que tuvo lugar el da 23 de mayo. Merkel marc claramente los lmites de lo polticamente posible en una Eurozona en la que Alemania es el nico Estado que no slo disfruta de soberana econmica (por cuanto maneja, indirectamente, la poltica monetaria del BCE) sino que adems tiene un proyecto de Estado a cuyo servicio ha puesto el proyecto europeo. Todo ello se ha traducido en el rechazo a la mayor parte de las propuestas de Hollande (eurobonos, inyeccin de liquidez del BCE, etc.) y en la escenificacin ms cruda de quien detenta el poder en estos momentos, aunque la apuesta no deje de ser suicida.

Si a eso se aade la debilidad creciente de la economa francesa, con una burbuja inmobiliaria latente que an no ha reventado y las amenazas sobre la solvencia de su deuda, como las que se produjeron durante el verano pasado, la resultante es que su situacin es cada vez ms asimilable a la de los PIIGS que a la del ncleo. De hecho, por ejemplo Natixis, uno de los principales bancos de inversin francs, cuando hace anlisis en trminos centro-periferia de las dinmicas dentro de la zona euro no duda en situarlo entre los estados de la periferia.

Pero es ms, la propia socialdemocracia alemana e incluso Die Linke, tras la cumbre del da 23 respaldaron la posicin de Merkel de rechazo a los eurobonos. Se ve que la socialdemocracia alemana tiene una visin distinta, radicalmente distinta, de la situacin europea; una visin que slo se puede explicar, insisto, desde la posicin hegemnica que ha adquirido Alemania en el proyecto europeo.

7. El banco JP Morgan anunci unas prdidas de 2.000 millones de dlares en su cartera de derivados. Casi cinco aos despus del caso Lehman Brothers el capitalismo financiero, con sus productos derivados y la negociacin de alta frecuencia, sigue causando desastres. Segn las ltimas estadsticas (diciembre de 2011) del Banco de Pagos Internacionales (BPI), el banco central de bancos centrales, el mercado extraburstil (OTC) de instrumentos derivados ha llegado a la cifra de 648 billones de dlares. Se trata de un numero 14 veces mayor que la capitalizacin de todas las bolsas del globo. Y nueve veces ms grande que el Producto Interno Bruto del mundo entero. Cmo afecta a la economa real esta economa dopada, clandestina, supersnica?

A. M. S.: Pues esta economa supersnica, como la denominas, se ha construido sobre la base de unos procesos que, en principio, resultan razonables desde un punto de vista econmico, como son los de proteccin frente al riesgo derivado de las fluctuaciones que se pueden producir en los mercados, ya sean los de bienes y servicios o los de productos financieros. Esos instrumentos, bajo la forma de productos derivados u opciones, se convierten as en una especie de seguro que protege a su tomador de los riesgos econmicos que pudieran derivarse de la transaccin que va a realizar en un futuro o de las fluctuaciones que experimente el valor del ttulo en el mercado mientras lo mantiene en su cartera. Nada hay de intrnsecamente perverso en ello; como tampoco lo hay cuando contratamos un seguro para el hogar o el automvil. Se trata de una proteccin ante un riesgo abstracto que puede concretarse en cualquier momento y frente al que los agentes prefieren cubrirse pagando un precio que entienden razonable.

Sin embargo, si bien esa es su esencia original, progresivamente esos ttulos han ido adquiriendo vida propia en el sentido de que se han convertido, a su vez, en objeto de intercambio en mercados especficos y, con ello, de estrategias especulativas.

Nos encontramos as ante la paradoja de que, al convertirse en objeto de especulacin, tambin se producen fluctuaciones en su precio y stas, a su vez, arrastran al precio de los activos frente a cuyas fluctuaciones pretendan cubrirse los agentes cuando adquirieron estos productos derivados.

La resultante es una situacin intrnsecamente perversa: el mecanismo que serva para protegerse de la especulacin se convierte, a su vez, en objeto privilegiado para la dinamizacin de la especulacin, extendiendo la volatilidad y la inestabilidad financiera global y reforzando las posibilidades de crisis financieras recurrentes y, en ocasiones, sistmicas.

Pero, adems, insisto en que debemos considerar a esos productos y los mercados en los que se intercambian como mbitos privilegiados de especulacin porque la inmensa mayora de ellos escapan a cualquier mecanismo de supervisin y control por parte de las autoridades financieras. As, aunque todos y cada uno de esos productos financieros debe cumplir una funcin de cobertura del riesgo para poder ser comercializado, en estos momentos las razones para la creacin y existencia de la mayor parte de ellos se ha pervertido y su finalidad ha pasado a ser la de permitir que las entidades financieras escapen a las regulaciones de los estados y sus instituciones de supervisin, generando un mbito privilegiado e hiperdimensionado para la especulacin. De hecho, toda la historia de la especulacin financiera se sustenta, precisamente, sobre ese intento, casi siempre exitoso, de escapar a dichas regulaciones por la va de innovaciones financieras que alimentan estrategias especulativas de nuevo orden y sobre nuevos productos.

No es ah, por tanto, donde reside la novedad del momento presente. La novedad se encuentra, por un lado, en la multiplicacin ilimitada de esos productos, cada vez ms opacos para sus adquirentes y ms alejados de su funcin de cobertura de riesgo esencial. Y, por otro lado, en la velocidad y continuidad de los intercambios, gobernados en muchos casos por superordenadores que siguen rdenes de algoritmos secretos (el denominado High Frequency Trading) y que son capaces de lanzar millones de rdenes de compra y venta por segundo que se anulan casi inmediatamente y que buscan el beneficio en la elevadsima frecuencia de transacciones sobre diferenciales casi infinitesimales de rentabilidad.

La existencia de ese mbito sobredimensionado tiene importantes repercusiones sobre la economa real. Esencialmente, porque es de ah de donde debe extraer un flujo de renta continuada que permita atender la estructura arborescente de productos financieros y rentabilidades asociadas a stos y que, adems, en momentos de crisis pretenden realizarse todos simultneamente.

Es por ello que al tiempo que se ha ido intensificando la financiarizacin de las economas se han incrementado los mecanismos de expropiacin financiera de las rentas del trabajo y de las rentas del capital productivo a favor de los rentistas que operan en esa superestructura financiera. Para tal fin ha sido necesario articular mecanismos que faciliten, cuando no impongan, la penetracin del sector financiero en las transacciones econmicas cotidianas, estimulando el acceso al crdito y promoviendo el endeudamiento como principal mecanismo de expropiacin financiera de la ciudadana. sta asiste entonces al expolio de sus menguantes rentas salariales como consecuencia de la creciente presencia de las finanzas en sus vidas bajo la forma de seguros, pensiones privadas, hipotecas o crditos al consumo. Unos servicios que deben contratarse de forma privada como consecuencia, por otra parte, de la paulatina retirada del Estado de la provisin de dichos servicios.

Nos encontramos, as, con que el acceso al dinero y, por tanto, a la financiacin- condiciona crecientemente la capacidad de los ciudadanos para satisfacer muchas de sus necesidades bsicas, lo que refuerza, en suma, la espiral de la expropiacin financiera.

Se trata, pues, de una pirmide invertida que debe soportar sobre su mermado vrtice una carga cada vez mayor.

8. Se entiende por fundamentalismo una corriente religiosa que promueve la interpretacin literal de un texto fundamental (como por ejemplo cualquier libro sagrado) como autoridad mxima, ante la cual ninguna otra autoridad puede invocarse, y que debera imponerse sobre las leyes de las sociedades democrticas. El Tratado de Estabilidad, Coordinacin y Gobernanza (TECG) en la Unin Econmica y Monetaria, tambin conocido como Fiscal Compact es el libro sagrado de la Europa del Capital? Hemos entendido el significado y el alcance de ese texto?

A. M. S.: No, en trminos estrictos no sera el nico texto sagrado, sino un captulo ms de esa obra colectiva que han ido firmando los gobiernos desde el Tratado de Maastricht y con la que van profundizando, con cada nuevo aporte, esa Europa del Capital que les es tan querida y, paradjicamente, tan lesiva para el mantenimiento de su legitimidad.

Y tampoco debemos ver el TECG como algo nuevo, aunque cualitativamente s supone otra vuelta de tuerca a las posibilidades de que la gestin poltica de la economa pueda realizarse a travs de mecanismos democrticos. En este sentido, el TECG da un giro ms en la sustitucin de la discrecionalidad por las reglas, en la supresin de cualquier margen de disponibilidad para la poltica econmica y, ms concretamente en este caso, para la poltica fiscal. Se definen unas reglas de obligado cumplimiento para todos y se impide, de esa forma, que se pueda modular la intervencin pblica ante la naturaleza o profundidad del problema que debe enfrentar el gobierno del Estado miembro que se encuentre en dificultades. Y todo ello, elevando la restriccin a rango constitucional para facilitar la judicializacin y persecucin de opciones polticas que se distancien, siquiera mnimamente, de la ortodoxia monetarista ms ramplona impuesta por Alemania.

Y todo ello, adems, con unos antecedentes cercanos que permiten calificar lo que estamos viviendo en estos momentos en Europa, con su insistencia en la austeridad como nica va posible, como una situacin absolutamente surrealista.

En efecto, basta con recordar cmo el TECG parte del Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC), el nico mecanismo de coordinacin aunque bien debiera llamarse de restriccin- de las finanzas pblicas europeas que se implement con el euro. Dicho Pacto, al tener una naturaleza de acuerdo intergubernamental en el que los mismos Estados que lo aceptaban eran los que decidan sobre su aplicacin, dio lugar a la situacin paradjica de que los primeros en vulnerarlo fueron Alemania y Francia porque contravena, en esos momentos, sus intereses econmicos nacionales. Y es que en un momento de contraccin econmica, sus economas reclamaban estmulos fiscales y el PEC se los impeda. El conflicto entre la austeridad impuesta desde Europa y la dinamizacin por la va fiscal de sus economas se resolvi por el camino de la desobediencia. Sin embargo ahora, una vez consolidada su posicin hegemnica, Alemania fuerza al resto de los Estados miembros a una disciplina que en su momento no quiso para s y que perpetuar la gestin monetarista de la economa. El proyecto europeo adquiere, entonces, dimensiones kafkianas: todos seguiremos la poltica econmica decidida por Alemania pero, por eso mismo, nuestras posibilidades de llegar a ser como Alemania quedarn drstica y estructuralmente cercenadas.

9. Con ocasin de la cumbre semestral del Banco Central Europeo (BCE), que se celebr el 3 de mayo en Barcelona, el presidente del BCE Mario Draghi pidi un "pacto del crecimiento". Muerto Keynes debido a la "austeridad" impuesta gracias al "pacto fiscal", va a resultar ahora que resucitan las polticas keynesianas? Qu cabe esperar de ese "crecimiento mientras se mantiene el compromiso con la consolidacin fiscal" expresado en la declaracin final conjunta de la cumbre del G8?

A. M. S.: Quienes reclaman el retorno de Keynes y las polticas keynesianas no han entendido que hace mucho tiempo que el mundo dej de ser keynesiano, es decir, un mundo de Estados-nacin con fronteras definidas y defendidas, controles de capitales, proteccionismo, flujos controlados de bienes, servicios y capitales. Las recetas keynesianas tenan sentido y fueron tiles mientras el mundo tuvo esas caractersticas. La globalizacin desmantel ese mundo e hizo a las economas crecientemente dependientes y, por tanto, ms difciles de gobernar internamente. Las llamadas a Keynes son, por tanto, estriles: ni se levantara de su tumba ni alumbrar un nuevo amanecer de prosperidad.

S es cierto que hay ciertas ideas de Keynes que son absolutamente rescatables y que serviran como mecanismo temporal de resolucin de los desequilibrios al interior de la Eurozona en tanto se avanza, de una vez, hacia una integracin fiscal.

No se trata slo de acometer un pacto de crecimiento porque si no se alteran las condiciones estructurales e institucionales de funcionamiento de la Eurozona los efectos se agotarn ms pronto que tarde y los desequilibrios se reproducirn. Se trata de enfrentar con perspectiva de solucin estructural los desequilibrios comerciales dentro de la Eurozona y para eso s se pueden buscar pistas en Keynes, aunque eso supondra un giro radical en el fundamentalismo monetarista sobre el que se sustenta la construccin europea.

As, por ejemplo, podra pensarse en un pacto para penalizar los supervit comerciales excesivos, es decir, cualquier Estado que acumulara un supervit comercial del 3% de su PIB, por ejemplo, debera acometer proyectos de inversin productiva en los pases que presentaran dficit comercial en lugar de acumularlos y enjugarlos por la va de fomentar el endeudamiento de stos. De esa forma, se tendera a una nivelacin de las condiciones productivas y de bienestar dentro de la Eurozona, sin que la rentabilidad del capital se viera menoscabada (si tanto temor se tiene a ello) y sin que los desequilibrios se acumularan y se volvieran insostenibles. As tambin se evitara, simultneamente, que esos desequilibrios actuaran como mecanismo de reproduccin incrementada de las desigualdades y de consolidacin de la posicin de poder de unos estados frente a otro en la Eurozona. Esa parte de Keynes s es perfectamente rescatable.

10. En alemn hay una palabra, Schuld, que significa tanto deuda como culpa. El hecho de vivir en una economa basada en la deuda est produciendo cambios importantes en la sociedad. En Italia muchos empresarios que no pueden pagar sus deudas acaban suicidndose. Tambin en Italia Roberto Saviano avisaba de que la Camorra haba montado sociedades de financiacin que eran simple y llanamente una nueva forma de usura.

Todas esas "inyecciones" del BCE, toda esa adiccin a la deuda y al riesgo, todos esos productos derivados, esos "ttulos txicos", todos esos "pelotazos" y esos "subidones" y esos "bajones" en Bolsa, todos esos "traders"... Toda esa lenta autodestruccin del cuerpo de la economa productiva y real. Todas esas amenazas a quien quiere abandonar su deuda. Es exagerado hablar de una economa drogada y una poltica yonqui que se ha abandonado a las finanzas y ha elegido no elegir?

 A. M. S.: No s si es una exageracin hablar en esos trminos pero s creo que hay elementos que apuntan a que la poltica y los polticos han sido cooptados, cuando no directamente sustituidos, por los grandes grupos de poder econmico y financiero, articulados en intrincadas tramas personales y empresariales desde las que no slo acaparan renta, recursos y riquezas sino que tambin controlan la informacin y hasta el pensamiento a travs de los medios de comunicacin de masas.

Adems, tambin creo que, frente a lo que se ha querido vender, el neoliberalismo se encuentran en uno de sus momentos ms dulces, a pesar de que, precisamente por ello, las amenazas que se ciernen sobre el mismo son esperanzadoramente ms rotundas.

Nunca antes, en nuestro pasado reciente, haba existido mayor confusin acerca de lo que ocurre en nuestro entorno; nunca la desigualdad, barmetro esencial para medir el grado de xito del proyecto neoliberal, haba sido ms acusada; nunca hemos tenido acceso a ms informacin y nunca hemos dispuesto de menos herramientas intelectuales para procesarla y actuar; nunca hemos estado ms comunicados y nos hemos encontrado ms solos, ya no digo en el plano personal, sino en el de la reivindicacin de nuestros derechos colectivos; nunca antes se haban encontrado tan debilitados los vnculos de solidaridad social. Todo ello est provocando mutaciones de una profundidad ignota que deberan hacernos reflexionar sobre aquella frase de Margaret Thatcher: la economa es el mtodo, pero el objetivo es cambiar el alma.

Me da miedo pensar que ese objetivo pudiera haberse alcanzado ya y que en el alma del hombre se haya sacrificado definitivamente la aspiracin a la igualdad por el espejismo de la libertad o la prctica de la solidaridad por la competencia desaforada que nos aboca a la barbarie.

Si eso hubiera ocurrido tu lectura, lamentablemente, sera la correcta. Nos encontraramos ante una economa a la que le hemos permitido olvidar que su nico objetivo debera ser la satisfaccin de las necesidades humanas y que se ha instalado en la defensa de una lgica propia y autnoma de reproduccin ampliada que se sustenta sobre la explotacin fsica e intelectual de los trabajadores, sobre su expropiacin financiera o sobre ambas, como es el caso actual. Y como todo ello est dominado por el mbito privilegiado de lo financiero, en donde no se produce valor sino que slo se transfiere, bajo diferentes formas contractuales, el que se genera en la esfera de la produccin, quizs sera ms apropiado calificarla como economa vampira o parsita en lugar de economa yonqui.

Pero, adems, se trata de una economa que, por otra parte, ha sido capaz, no slo de cooptar al poder poltico, sino adems de debilitar los vnculos que le unen a la ciudadana, deteriorando el sentido de comunidad de sta y, por lo tanto, la propia legitimidad de aqul. Eso, en estos momentos, se traduce en descreimiento y distanciamiento pero creo que, tras esta fase, necesariamente deber tornarse en rebelda y recuperacin popular de dignidad para la poltica. El cundo y el cmo tendr lugar no soy capaz de aventurarlo; pero me resisto a creer que tambin hayamos vendido nuestra alma, y no slo nuestro cuerpo, al neoliberalismo.

Alberto Montero Soler ( [email protected] ) es profesor de Economa Aplicada de la Universidad de Mlaga y presidente de la Fundacin CEPS . Puedes leer otros textos suyos en su blog La Otra Economa .

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rCR



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