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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-08-2012

Historia de la economa de mano de obra barata en Sudfrica
La huelga de mineros de 1946 y la masacre de Marikana

Chris Webb
Socialist Project

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


El 4 de agosto de 1946 ms de mil mineros se reunieron en la Plaza del Mercado de Johannesburgo de Sudfrica. En la ciudad no haba ningn local suficientemente grande para albergarlos y, de todos modos, nadie se lo habra alquilado. Los mineros eran miembros del Sindicato de Trabajadores Africanos de las Minas (AMWU, por sus siglas en ingls), un sindicato no europeo que se haba formado cinco aos antes para hacer frente a la diferencia de 12 a 1 en la paga de los mineros blancos y negros. De la reunin solo sali una resolucin unnime: los mineros africanos exigiran un salario mnimo de diez shillings (aproximadamente 1 rand) al da. Si la Cmara de Minas del Transvaal no satisfaca esta demanda, todos los mineros africanos empezaran una huelga general inmediatamente. Los trabajadores subieron uno tras otro al escenario para testificar: Cuando pienso en cmo hemos dejado nuestras casas en las reservas, nuestros hijos desnudos y murindose de hambre, no tenemos nada ms que decir. Todo hombre tiene que estar de acuerdo en ir a la huelga el 12 de agosto. Es mejor morir que volver con las manos vacas. El diario progresista The Guardian inform de que un viejo minero se haba puesto en pie y haba dicho a sus camaradas: En las minas ya somos hombres muertos! [1] .

La masacre de 45 personas, de ellas 34 mineros, en Marikana , en la provincia del noroeste, es el resultado inevitable de un sistema de produccin y explotacin que histricamente ha tratado la vida humana como algo barato y desechable. Si existe un ncleo central (un tallo en relacin al cual muchos otros acontecimientos son ramas) que atraviesa la historia sudafricana, es la demanda de mano de obra barata para las minas sudafricanas. No existe ninguna industria de las dimensiones y prosperidad de esta que haya manejado con tanto xito su poltica de mano de obra barata, escribi Ruth First en referencia a la habilidad de la Cmara de Minas para presionar al gobierno en favor de polticas que desplazaron a los africanos de sus tierras y los pusieron bajo la bota de los dueos de las minas [2] .

Amos y criados

Mecanismos como las tasas electorales y sobre las chabolas, las leyes de pases, la Ley de amos y criados, y una miseria rural absoluta fueron esenciales para garantizar el suministro de mano de obra barata y constante para las minas. Las leyes de pases se crearon para forjar una sociedad en la que el trabajo agrcola o en las minas eran las nicas opciones posibles de empleo para la poblacin negra. Con todo, los bajos salarios y las difciles condiciones de trabajo mantuvieron a muchas personas en el interior del pas, lo que oblig a la Cmara de Minas a reclutar trabajadores en lugares tan distantes como Malawi y China a lo largo de los siglos XIX y XX. Srdidos acuerdos entre el frica Oriental portuguesa y la Sudfrica del apartheid garantizaron que se reclutaba fuerza de trabajo para las minas y para 1929 haba 115.000 mozambiqueos trabajando bajo tierra. Se ha dicho que la riqueza de las minas de oro Reef no radicaba en la riqueza de la mina sino en el bajo coste de la produccin gracias a la mano de obra barata , escribi First en su estudio sobre los emigrantes mineros mozambiqueos [3].

Cuando se cre el AMWU en 1941 los mineros negros ganaban 70 rand al ao, mientras que los blancos reciban 848 rand. Los mineros blancos llevaban muchos aos organizados, pero haba muy poca solidaridad entre ambos grupos, como demostr la Rebelin del Rand de 1922 dirigida por el Sindicato de Mineros solo para blancos. Los mineros blancos se pusieron en huelga en contra del intento de la direccin de relajar el sistema discriminatorio respecto a los negros para facilitar la entrada de mano de obra negra ms barata en puestos de trabajo cualificados. Apoyados por el Partido Comunista de Sudfrica bajo el lema Unos y luchad por una Sudfrica blanca!, la rebelin fue aplastada despiadadamente por Estado, que dej tras de s ms de 200 muertos. En la dcada de 1949 hubo un aumento espectacular los sindicatos no europeos y por primera vez se pusieron sobre la mesa los intereses de los mineros africanos. Sus reivindicaciones amenazaban los propios cimientos del sistema de la mano de obra barata de manera que en 1944 el primer ministro Jan Smuts present la Medida de Guerra n 1425, que impeda que se juntaran veinte o ms personas como propietarios de minas. A pesar de estas dificultades el sindicato presion y en 1946 acudi a la Cmara de Minas con su exigencia de aumento de salarios. Como siempre, se ignor una carta pidiendo negociaciones de ltimo momento con la Cmara de Minas.

Para el 12 de agosto decenas de miles de mineros negros estaban en huelga del East al West Rand. El Estado exhibi una extraordinaria brutalidad persiguiendo a los mineros dentro de los pozos con municin real y tomando enrgicas medidas contra potenciales simpatizantes de la huelga en la ciudad de Johannesburgo. Para el 16 de agosto el Estado haba coaccionado a 100.000 para que volvieran al trabajo y nueve yacan muertos. A lo largo de los cuatro das de huelga se detuvo a cientos de dirigentes sindicales. Tambin se detuvo al comit central del Partido Comunista y a dirigentes locales del Congreso Nacional Africano (ANC, por sus siglas en ingls) y se les juzgo por traicin y sedicin. La violencia alcanz su momento culminante en las elecciones de 1948 donde se vio una represin mayor y el inicio de la histeria anticomunista del pas.

Aunque la huelga no tuvo xito en sus objetivos inmediatos, marc un hito en la poltica sudafricana y cambi para siempre la conciencia del movimiento sindical. Treinta aos despus, Monty Naicker, una de las figuras ms destacadas del Congreso Indio Sudafricano, afirm que la huelga transform de la noche a la maana la poltica sudafricana. Signific el fin de las tendencias acomodaticias y que mendigaban concesiones que dominaban la poltica africana. Desaparecieron el oportunismo tmido y el mendigar favores [4] . El Consejo Representativo Nativo, creado por el Estado en 1937 para abordar la muy antigua cuestin nativa, se disolvi el 15 de agosto y el presidente del ANC Dr. A.B. Xuma reiter la exigencia de reconocimiento de los sindicatos africanos y de salarios adecuados para los trabajadores africanos, incluidos los mineros [5] .

La huelga de mineros de 1946 fue la chispa que encendi el movimiento en contra del apartheid. El Programa de Accin de 1949 de la Liga de la Juventud del ANC debe mucho a la militancia de estos trabajadores, lo mismo que la Campaa de Rebelda de la dcada de 1950 y la emergencia del brazo armado del ANC, el Umkhonto we Sizwe (Lanza de la nacin) en la de 1960. Es demasiado pronto para decir qu tipo de impacto tendr la actual huelga de Lonmin en la poltica sudafricana, pero es poco probable que tenga tanta influencia como las huelgas del pasado. El Sindicato Nacional de Mineros (NUM, por sus siglas en ingls), posiblemente los herederos de la huelga de 946, se encuentra sumido actualmente en una serie de disputas territoriales tras la ruptura con la Asociacin de Mineros y Trabajadores de la Construccin (AMCU, por sus siglas en ingls). Mientras tanto, la dbil respuesta del Congreso de Sindicatos Sudafricanos (COSATU, por sus siglas en ingls) se ha hecho eco de la lnea del ANC de igual-culpabilidad y de duelo pblico semimasivo. El cada vez ms incoherente Partido Comunista de Sudfrica ha pedido la detencin de los dirigentes de la AMCU y algunos de sus llamados cuadros han defendido la actuacin de la polica. La peticin del antiguo dirigente de la Liga de la Juventud del ANC Julius Malema a los mineros de que defiendan las lneas de combate y formen un sindicato ms militante atufa a oportunismo poltico.

Minera todava dependiente de la mano de obra barata y flexible

Lo que nadie se ha atrevido a decir, aparte de los propios mineros, es que la industria minera sigue siendo dependiente de la mano de obra barata y flexible, la mayora de la cual sigue viniendo de los pases vecinos. Histricamente esto ha sido el origen de la de las queja de los mineros. Un estudio reciente de la Bench Marks Foundation sobre las minas de platino en la provincia del noroeste descubre una serie de factores relacionados con el creciente descontento de los trabajadores de la regin. Se criticaba en particular la mina de Lonmin por la gran cantidad de vctimas, las muy pobres condiciones de los trabajadores y no satisfacer las demandas de empleo de la comunidad. Quiz ms significativo es el hecho de que casi una tercera parte de los trabajadores de Lonmin se contrata a travs de terceros contratistas [6]. Esta forma de empleo no es nueva en la industria de la minera. De hecho, desde que se descubrieron los minerales en el siglo XIX los contratistas han estado haciendo batidas en la mitad sur del continente en busca de trabajadores. La continua presencia de estos agentes de trabajo en las minas y la falta de voluntad de prohibirlos por parte del ANC (y optar en vez de ello un sistema de una regulacin cada vez mayor) es la sangrienta verdad de la llamada flexibilidad regulada sudafricana.

Merece la pena mencionar otras conclusiones del estudio de la Bench Marks Foundation ya que esclarecen algunos de los motivos de queja reales perdidos entre fotos de machetes que se agitan. El nmero de vctimas mortales se ha duplicado desde enero de 2011 y la compaa ha ignorado sistemticamente las peticiones de empleo por parte de la comunidad y, en vez de ello, ha favorecido a los contratistas y emigrantes extranjeros. Un visita del equipo de investigacin de la Bench Marks Foundation a Marikana revel:

Una proliferacin de chabolas y de asentamientos informales, el rpido deterioro de las infraestructuras formales y de las viviendas en el propio Marikana, y el hecho de que durante ms de un mes, cuando se hizo nuestra ltima visita, una seccin del municipio construida por [la empresa] Lonmin no tuvo electricidad. En el municipio encontramos sistemas de drenaje rotos que vertan directamente en el ro en tres puntos diferentes [7] .

De hecho, el estudio predijo ms protestas violentas en Marikana en los prximos aos. El despido masivo de 9000 en mayo del ao pasado ya haba aumentado las tensiones entre la comunidad y la mina ya que los trabajadores despedidos perdieron sus casas en el sistema de alojamiento de la compaa.

De nuevo, esto hechos no son nuevos en el mundo de la minera sudafricana. Detrs de los miserables asentamientos que rodean los pozos se esconden inmensos beneficios. En los ltimos aos la industria de la minera del platino ha prosperado como ninguna gracias al aumento de la popularidad de la joyera de platino y al uso de este metal en la fabricacin de los tubos de escape de los coches en Estados Unidos y Europa. La produccin aument un 60% entre 1980 y 1994, mientras que el precio aument casi cinco veces. As pues, el valor de las ventas, casi todas exportadas, aument a casi un 12% del total de las ventas de la industria minera. El precio aument tan espectacularmente a lo largo de la dcada de 1990 que est a la par del oro como principal exportacin de mineral del pas [8] . La industria del platino sudafricana es la principal del mundo y en 2011 se inform de unos ingresos totales de 13.300 millones de dlares, que se espera aumenten un 15.8% en los prximos nueve aos. La propia Lonmin es unos de los mayores productores de platino del mundo y la mayor parte de su produccin proviene de la mina de Marikana. La compaa registr unos ingresos de 1.900 millones de dlares en 2011, lo que supone un aumento del 25.7%, la mayora de los cuales proviene de los pozos de Marikana [9] .

Por arriesgarse a mutilaciones y a morir bajo tierra los trabajadores de Marikana solo cobran 4000 rand, o 480 dlares al mes. Un viejo minero dijo a los peridicos Mail y The Guardian de Sudfrica: Es mejor morir que trabajar por esa mierda de dinero ... No voy a dejar la huelga. Vamos a seguir protestando hasta conseguir lo que queremos. No nos han dicho nada. La polica puede tratar de matarnos, pero no nos vamos a mover. Estas expresiones de frustracin y de rabia se podran haber dicho en 1922, 1946 u hoy. Son acusaciones feroces a una industria que sigue considerando que sus trabajadores son de usar y tirar, y a un Estado que mantiene las polticas de mano de obra barata del apartheid.

Chris Webb es estudiante de posgrado de la Universidad York de Toronto donde investiga la reestructuracin laboral en la agricultura sudafricana. Se puede contactar con l en christopherswebb_AT_yahoo.ca.

Notas:

1. Monty Naicker, The African Miners Strike of 1946 , 1976.

2. Ruth First, The Gold of Migrant Labour, Spearhead , 1962.

3. Ruth First, The Gold of Migrant Labour, Spearhead , 1962.

4. Monty Naicker, The African Miners Strike of 1946 , 1976.

5. Dr. A.B. Xuma quoted in Monty Naicker, The African Miners Strike of 1946 .

6. The Bench Marks Foundation, Communities in the Platinum Minefields , 2012.

7. The Bench Marks Foundation, Communities in the Platinum Minefields , 2012.

8. Charles Feinstein, An Economic History of South Africa , Cambridge: Cambridge University Press, 2005, 211.

9. Marketline Advantage Reports on South Africa's Platinum Group Metals, 2011.

Fuente: http://www.socialistproject.ca/bullet/684.php



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