Portada :: Cultura :: Francisco Fernndez Buey: memoria de un imprescindible filsofo gramsciano
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-08-2012

En el adis (que es hasta siempre) de Francisco Fernndez Buey
Un aplauso (comunista) interminable

Salvador Lpez Arnal
Rebelin

Para Charo Fernndez Buey.




Unas 350 personas hemos llenado la sala del tanatorio barcelons. Cincuenta de ellas han tenido que permanecer de pie durante unos dos horas. Le hubiera gustado a Paco Fernndez Buey el acto que hemos concelebrado este medioda, lunes 27 de agosto [1], a partir de las 13 horas en el Tanatori de Les Corts?

S, le hubiera gustado, no me cabe la menor duda. Por qu? Porque ha sido, mirado como se quiera mirar, un acto limpio, sabio, sentido, hermoso y verdadero. Con emocin contenida, como a l le gustaba.

Han hablado, nos han hablado, Eloy, su hijo, el hijo de Paco y Neus Porta; su amigo y compaero, el poeta Jorge Riechmann, y su discpulo y amigo, el profesor de la UPF, Jordi Mir.

Ha sido su hijo, el escritor Eloy Fernndez Porta, quien ha iniciado la ceremonia con una emotiva y hermossima intervencin. Inolvidable: con la sabia y amigable irona que a Fernndez Buey le encantaba. Algunas ancdotas biogrficas militares y antimilitaristas- de Paco, han servido a Eloy para trazar las coordenadas esenciales del compromiso social que su padre mantuvo durante toda su vida: slido, verdadero y bondadoso. Fue en serio.

El texto del profesor y poeta Jorge Riechmann, admirado maestro de tantos de nosotros, se editar en los prximos das en la red. No se lo pierdan. Vale su peso en belleza, profundidad, rigor intelectual y conocimiento de la obra y vida de su amigo y compaero.

Jordi Mir, un joven discpulo y amigo que ha estado al lado de Paco hasta sus ltimos momentos, ha presentado con emocin un texto que escribieron hace unos tres aos l mismo y el propio Paco sobre las bondades de ser antisistema y las falacias que rodean el uso abyecto e interesado del concepto. Lo ha explicado, lo ha ledo como debe leerse un texto: con claridad, sentido y emocin. Tambin ha recordado y destacado algunas notas que se han escrito estos das sobre la figura y la obra del autor de La gran perturbacin [2], un enorme ensayo sobre el que Jorge Riechmann ha puesto el nfasis debido.

Ha sonado a continuacin un fragmento de la Internacional. No poda ser de otro modo: si algo fue Paco, fue eso, un internacionalista consecuente. La letra del gran himno obrero le sirvi de gua en una de sus grandes aproximaciones a la alterglobalizacin. A Paco le gustaba recordar aquello que ni en Dios ni en reyes ni en tribunos (sola poner nfasis en esta ltima negacin [3]) se ubicaba la salvacin de la humanidad. Estaba, deca, lejos, muy lejos, en otras coordenadas muy distintas y muy alejadas. Dnde? En nosotros: nosotros mismos realicemos el esfuerzo redentor.

Y luego ha irrumpido lo esencial, el milagro laico del encuentro, un acontecimiento de religacin comunitaria. Un aplauso, un aplauso interminable de todas y todos los asistentes mientras los trabajadores del tanatorio trasladaban el atad. Nadie quera dejar de aplaudir, nadie. Nadie quera dejar partir a Paco, estaba con nosotros y seguir estando con nosotros. No podamos, no queramos vivir en una orfandad insoportable. Estbamos reconociendo medio siglo de lucha antifranquista, de resistencia, de persecuciones, de admirable magisterio, de combate comunista democrtico, de profundidad filosfica, de amor inconmensurable a la cultura (en el mejor sentido del concepto, que lo tiene por supuesto), de compromiso ciudadano con los ms desfavorecidos, de estar siempre dispuesto, y de mil cosas ms. Un espejo en el que nos hemos mirado y en el que podemos y seguiremos mirndonos.

Eloy, Jorge y Jordi han hablado de seguir adelante, de proseguir, de no quedarse paralizarse. El mejor homenaje, el reconocimiento ininterrumpido, que podemos hacer al autor de Leyendo a Gramsci es seguir abonando la senda que l nunca dej de transitar y cuidar.

Un amigo suyo, otro gran gramsciano como l, describa as la tarea de aquella hora tambin nuestra hora- en el primer nmero de mientras tanto, una de las revistas que tambin Paco ms hizo suyas: la tarea escriba Sacristn y compartan todos los editores- que habra que proponerse para que tras esta noche oscura de la crisis de una civilizacin despuntara una humanidad ms justa en una Tierra habitable, en vez de un inmenso rebao de atontados ruidosos en un estercolero qumico, farmacutico y radiactivo.

Paco Fernndez Buey hizo mucho, muchsimo, todo lo que puedo y bastante ms -con las consecuencias difciles, duras y amargas en ocasiones (como las de su amigo Paco Tllez) que todos conocemos o podemos imaginar- para que despuntara esa humanidad justa en una Tierra habitable. Y nosotros? A qu estamos dispuestos?

Su aventura, definitivamente, como la de su compaera Neus Porta, no fue de nsulas, sino de encrucijadas [4]. Y la nuestra?

Me olvidada: y sin autoridades ni Iglesias, como tambin a Paco le hubiera gustado. Le veo rer complacido desde donde sigue mirndonos y ensendonos.

Notas:

[1] El mismo da que falleci hace 27 aos su maestro, amigo, compaero y camarada Manuel Sacristn.

[2] Fue reeditado por El Viejo Topo.

[3] Ttulo tambin de un libro de Francisco Fernndez Buey y Jorge Riechmann publicado por Siglo XXI.

[4] Es el ttulo cervantino que Francisco Fernndez Buey eligi para su artculo sobre Sacristn en el especial que mientras tanto (n 30-31, 1987, pp. 57-79) dedic a la figura y la obra del autor de los Panfletos y materiales.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.





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