Portada :: Cultura :: Francisco Fernndez Buey: memoria de un imprescindible filsofo gramsciano
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-09-2012

En recuerdo de Paco Fernndez Buey

Andrs Martnez Lorca
Rebelin


Lo conoc en Barcelona a finales de los aos 70. Los comunistas andaluces de entonces admirbamos el trabajo poltico del PSUC, sobre todo en el terreno cultural. Una especial influencia ejerca ya en m la figura y la obra de Manuel Sacristn. Habiendo elegido a Gramsci como tema de mi tesis doctoral, mi referencia inicial fue la Antologa de Sacristn y los artculos de Fernndez Buey. Ellos abrieron el camino y puede decirse que renovaron el marxismo en Espaa, tanto a partir de sus fuentes como en la valiosa reelaboracin llevada a cabo por el pensador sardo. Agotada la escolstica sovitica y descarnada en la transicin la pobreza terica que envolva el tacticismo de la direccin del PCE, los discpulos de Sacristn con Paco al frente hicieron una contribucin de primer orden en el campo de la teora: rigor intelectual, espritu crtico, apertura mental a otras corrientes de pensamiento y compromiso poltico caracterizaron al grupo.

Aunque mi trabajo acadmico posterior se orient hacia el pensamiento griego y medieval, siguiendo as la huella de nuestro maestro comn Emilio Lled, he seguido aprovechando las orientaciones de Gramsci y apreciando la lucha terica y poltica de Paco Fernndez Buey abierta a las nuevas realidades sociales. Nos reencontramos en

el Congreso Internacional Gramsci y la sociedad intercultural celebrado en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona a comienzos de diciembre de 2009. All volv a disfrutar del talento de sus intervenciones, de su hermosa voz (que recordaba Salvador Lpez Arnal en su entraable necrologa) y de su afecto como compaero y amigo.

Siempre en la trinchera de la lucha ideolgica contra los que edulcoran el desastre del capitalismo tardo y contra los que se resguardan de la lluvia y del viento en su pequeo confort, su coherencia intelectual, su dignidad personal y su temple moral me recuerdan a los viejos maestros de la Institucin Libre de Enseanza que dejaron una semilla imperecedera antes de ser dispersados por el exilio.

Continuar su lucha ─ nuestra lucha ─ y afinar nuestra contribucin a ella me parece el mejor homenaje que podemos rendir a la memoria del compaero, amigo y maestro cuya muerte hoy lloramos. Podramos grabar como epitafio el lema que Gramsci tena escrito en su celda de la crcel y que proceda de un proverbio zul: Mejor caminar y morir que detenerse y morir.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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