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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-09-2012

Por el derecho a una vida deseada, digna y saludable: aborto sin recortes

Mary C. Bolaos Espinosa
Rebelin


Actuemos con honestidad. El debate sobre aborto s o aborto no, es un debate falso. Los embarazos no deseados y los abortos, prohibidos o legales, existen, y precisamente en Canarias constituyen un problema de salud pblica, que ha aumentado en las jvenes de forma preocupante en la ltima dcada.

Con una detestable carga de hipocresa, declara Ruiz-Gallardn, ministro de Justicia, que lo ms progresista es defender el derecho a la vida. Encaja perfectamente en el plan en el que Ruiz-Gallardn explicita que las mujeres se convierten en mujeres slo a travs de la maternidad y la familia.

Esto es lo que quieren: que las mujeres salgamos del mundo laboral para cuidar de nuestras hijas e hijos y de nuestros mayores. As, el mercado laboral se deshace de la mitad de los desempleados y el Estado deja de hacerse cargo (como est demostrando en los ltimos meses) de la cobertura de necesidades sociales bsicas (cuidados de dependientes, atencin mdica, escuelas pblicas infantiles, eliminacin de servicios complementarios). Y todo ello, acusndonos al mismo tiempo de inmorales, por defender otras posiciones.

Pero mientras el Sr. ministro de Justicia declara que lo ms progresista es defender el derecho a la vida, no le vimos defendiendo el derecho a la vida de los miles de iraques que murieron gracias al apoyo de su partido a una guerra tan injusta como intil. Tampoco lo vemos defendiendo el derecho a la vida de los refugiados saharauis, de los oprimidos palestinos o de los millones de desnutridos del cuerno de frica.

Dice el Sr. ministro de Justicia proteger a los ms dbiles, autodefinindose como provida. Y nos preguntamos quines son los ms dbiles y de qu vida habla. Se refiere usted a las personas dependientes que su Gobierno ha dejado sin atencin, a las ms de 400.000 personas a quienes los bancos rescatados con dinero pblico han expulsado de sus propias casas, a las trabajadoras y trabajadores a las que se les niega un salario digno o el acceso a la salud si es que no tienen una tarjetita, a los nios, nias y jvenes a los que se les restringe la educacin gratuita o el acceso a la universidad? Explquenos, por favor, cmo garantizar una vida digna cuando el Estado, que debiera protegerte, recorta sistemticamente los derechos laborales y sociales.

El derecho al aborto es una causa justa en razn de su contenido democrtico y de justicia social. Nos gustara que ninguna mujer tuviera que abortar, nos gustara que ninguna mujer se encontrara ante un embarazo no deseado. En consecuencia, estamos a favor del derecho al aborto como decisin libre y consciente de la mujer y tambin defendemos el apoyo a la mujer que libremente decide ser madre con polticas de conciliacin familiar y social y el acceso a ayudas econmicas.

Nos definimos como las ms consecuentemente defensoras de la vida:

Por eso, defendemos los derechos sexuales y reproductivos como parte de los derechos humanos.

Por eso, defendemos el derecho de las mujeres a no arriesgar su vida ni su libertad por interrumpir un embarazo no planificado, no deseado.

Por eso, defendemos el derecho de las mujeres a no sufrir angustia y sufrimiento por una maternidad impuesta.

Por eso defendemos el derecho de las mujeres a no ser insultadas, perseguidas por ejercer un derecho bsico del ser humano.

Por eso defendemos el derecho a nacer siendo deseado y con posibilidades de ser atendido, educado y querido.

Tener una legislacin que despenalice y legalice el acceso al aborto, no obliga a nadie a interrumpir embarazos, pero s obliga al Estado a que incorpore y mantenga servicios de calidad, que no pongan en riesgo la vida y la salud de mujeres y jvenes que atraviesan esa situacin. A partir de ah, y para asumir la dignidad humana, es mejor seguir la propia conciencia en libertad, no mantener una servil dependencia, o una doble moral entre lo que se condena y lo que se hace, una hipcrita incoherencia, como mantiene la jerarqua eclesistica y la derecha conservadora.

En una sociedad como la nuestra, que acepta la sexualidad con naturalidad, el nmero de abortos est relacionado con la existencia de educacin afectiva y sexual y con la accesibilidad a los mtodos anticonceptivos. Por eso, el camino para reducir el nmero de interrupciones del embarazo no pasa por restringir la ley que permite acceder a estas prestaciones. Tampoco en recuperar la caduca norma de 1985, que a pesar de ser tericamente estricta permita el aborto bajo la tutela de los expertos, que decidan por la mujer.

Es necesario abordar el problema de fondo: los motivos por los que se producen embarazos no deseados. Se deben poner en marcha polticas y medidas integrales en salud sexual y en salud reproductiva basadas en el reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos. Los informes realizados en el Estado espaol dan datos evidentes sobre las carencias en esta materia respecto a las recomendaciones de organizaciones internacionales como la ONU y la OMS.

Se requiere que el aborto salga del cdigo penal , salvo cuando se realice contra la voluntad de la mujer, se requiere una ley progresista para todas las mujeres, que parta de reconocer nuestro derecho a decidir sobre nuestro cuerpo y nuestra vida, pero tambin es imprescindible el desarrollo posterior de medidas de apoyo que hagan realidad esa ley. Porque e l que haya ms o menos abortos, depende fundamentalmente de la disponibilidad de servicios de anticoncepcin, el acceso a una educacin afectivo sexual adecuada para toda la poblacin y de la eliminacin de las asimetras de poder entre hombres y mujeres.

Pero la actual poltica del gobierno no slo no sigue ese camino, sino que, en estos momentos, discurre por caminos totalmente contrarios.

Hoy ms que nunca, debemos asumir la defensa de estos derechos en la calle. Y tendremos que tomarla en muchas ocasiones, para afirmar que somos seres dignos, capaces de decidir, ciudadanas de pleno derecho, para reclamar una sexualidad placentera, el aborto libre, la maternidad elegida, el derecho a una vida deseada, digna y saludable, para reivindicar nuestra autonoma y nuestra libertad. Para exigir que, en derechos sexuales y reproductivos, NI UN PASO ATRS. El 28 de septiembre, Da Mundial por la despenalizacin del aborto, es una buena ocasin para ello.


Mary C. Bolaos Espinosa es miembro del Colectivo Harimaguada.



Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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