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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-11-2012

El memorando confidencial de Lewis F. Powell (1971), o del acta de nacimiento del neoliberalismo organizado

Lewis F. Powell
Mientras Tanto


El Memorando confidencial: ataque al sistema americano de libre empresa cuya traduccin al castellano (realizada por la redaccin de mientras tanto y Andreu Espasa) presentamos aqu fue redactado en 1971 por el futuro miembro del Tribunal Supremo de Estados Unidos, Lewis F. Powell, para la Cmara de Comercio de ese pas. Se trata de un documento cuya importancia han remarcado los historiadores de la Guerra Fra y del neoliberalismo de todo el mundo (por poner un ejemplo cercano, lo ha hecho Josep Fontana en su ltimo libro Por el bien del imperio), en tanto que fue el primer texto que insista en la necesidad de que los empresarios americanos (y, por ende, occidentales) organizaran una potente contraofensiva econmica, poltica y cultural que restableciera un dominio de clase debilitado despus de treinta aos de keynesianismo social y conquistas sindicales. Desde un punto de vista terico, el neoliberalismo se gest a partir de los aos cuarenta alrededor de la Mont Pelery Society, aglutinada alrededor del economista austriaco Friedrich von Hayek. Sin embargo, su eficacia poltica comenz a hacerse notar tan slo en la dcada de los setenta, a travs de la influencia acadmica ejercida por Milton Friedman y del protagonismo que, poco a poco, cobraron figuras como Ronald Reagan y Margaret Thatcher. Con todo, Powell fue quien antes y mejor deline las lneas programticas bsicas (desde el asalto al sistema de educacin pblica y el control de los medios de comunicacin hasta la necesidad de que los empresarios intervinieran con ms agresividad en la vida poltica del pas) que deba seguir la derecha poltica y econmica estadounidense para imponer el capitalismo neoliberal como sistema hegemnico mundial.

* * *

Memorando confidencial: ataque al sistema americano de libre empresa

Lewis Powell 23/8/1971

Dirigido a Eugene Sydnor, Jr., director de la Cmara de Comercio de los Estados Unidos.

Este memorando es presentado a su peticin como base para la discusin del 24 de agosto con Mr. Booth (vicepresidente ejecutivo) y otros cargos de la Cmara de Comercio. Su propsito es identificar el problema y sugerir caminos de actuacin para su consideracin futura.

Dimensin del ataque

Ninguna persona con capacidad de reflexin de los Estados Unidos puede cuestionar que el sistema econmico de los Estados Unidos se encuentra sometido a fuertes ataques que varan en alcance, en intensidad, en las tcnicas empleadas y en el nivel de visibilidad. Siempre ha habido personas que se han opuesto al sistema americano, prefiriendo el socialismo u otras formas de estatismo (comunismo o socialismo). De la misma forma, ha habido crticos del sistema cuyo criticismo ha sido sano y constructivo en la medida en que su objetivo era mejorar el sistema en lugar de subvertirlo o destruirlo. Pero lo que ahora nos preocupa es una novedad en la historia de los Estados Unidos. No estamos tratando con ataques espordicos o aislados de unos pocos extremistas o incluso de la minora socialista. Por el contrario, el ataque al sistema de empresa se produce de forma amplia y consistente. Est adquiriendo fuerza y conversos.

Orgenes del ataque

Los orgenes son variados y difusos. Incluyen, por supuesto, a los comunistas, la Nueva Izquierda y otros revolucionarios que querran destruir el sistema entero, tanto poltico como econmico. Estos extremistas de la izquierda son mucho ms numerosos, mejor financiados y son cada vez ms bienvenidos y alentados por otros elementos de la sociedad como nunca antes en la historia. Pero siguen siendo una pequea minora, y no son ahora la causa principal de preocupacin.

Las voces ms inquietantes que forman parte del coro de crticos proceden de elementos de la sociedad perfectamente respetables. De los campus universitarios, los plpitos, los medios, las revistas intelectuales y literarias, las artes, las ciencias y de los polticos. En la mayora de estos grupos el movimiento contra el sistema est formado slo por minoras. Sin embargo, muy a menudo son las mejor articuladas, las ms ruidosas y las ms prolficas en su hablar y escribir. Adems, muchos medios de comunicacin por varios motivos y en distintos grados o bien otorgan publicidad por voluntad propia a estos atacantes o, como mnimo, permiten que stos utilicen los medios para sus propsitos. Esto es especialmente cierto en la televisin, que juega ahora un papel preponderante en la conformacin del pensamiento, las actitudes y las emociones de nuestra gente.

Una de las desconcertantes paradojas de nuestro tiempo es la amplitud con que nuestro sistema tolera, o incluso participa, en su propia destruccin. Los campus universitarios de donde emana la mayor parte de la crtica son soportados por 1) impuestos ampliamente generados por las empresas estadounidenses y 2) contribuciones de fondos de capital controlados o generados por empresas estadounidenses. Los claustros de las universidades estn compuestos abrumadoramente por hombres y mujeres que son lderes en el sistema. La mayor parte de los medios, incluyendo la red de televisin, pertenece y es tericamente controlada por empresas que dependen de los beneficios y del sistema de empresa para su supervivencia.

Tono del ataque

Este memorando no es el lugar para mostrar en detalle el tono, el carcter o la intensidad del ataque. Las citas que siguen son suficientes para proporcionar una idea general.

William Kunstler, calurosamente acogido en los campus y mencionado en una reciente encuesta entre estudiantes como el abogado estadounidense ms admirado incita a su audiencia de la siguiente forma: Tenis que aprender a luchar en las calles, a rebelaros, a disparar con pistolas. Aprenderemos a hacer todo aquello que temen los detentadores de la propiedad. Los nuevos izquierdistas que atendieron los consejos de Kunstler estn comenzando a actuar no solo contra oficinas de reclutamiento militar o fabricantes de municin, sino contra una diversidad de empresas: Desde febrero de 1970, sucursales del Bank of America han sido atacadas 39 veces, 22 veces con artefactos explosivos y 17 con bombas incendiarias.

Aunque los portavoces de la Nueva Izquierda estn consiguiendo radicalizar a miles de jvenes, la preocupacin principal es la hostilidad de liberales y reformadores sociales respetables. Es la suma total de su visin e influencia lo que de verdad puede debilitar o destruir el sistema.

Steward Alsop escribe una descripcin aterradora de lo que se est enseando en muchas de nuestras universidades: Yale, como todas las universidades ms importantes, est graduando a numerosos jvenes que practican la poltica de la desesperacin. Estos chicos desprecian profundamente nuestro sistema poltico y econmico [sus] mentes parecen ser totalmente cerradas. No viven mediante el debate racional sino a travs de eslganes sin sentido.

Una encuesta reciente entre estudiantes de doce universidades representativas seal que casi la mitad de los estudiantes estaban a favor de la socializacin de las industrias bsicas. Un catedrtico ingls, visitante en el Rockford College, imparti una serie de conferencias tituladas La guerra ideolgica contra la sociedad occidental, en la que document la amplitud con la que los miembros de la comunidad intelectual estn prosiguiendo la guerra ideolgica contra el sistema de empresa y los valores de la sociedad occidental. En un prolegmeno de estas conferencias, el famoso doctor Milton Friedman de Chicago advirti: Est meridianamente claro que los fundamentos de nuestra sociedad estn siendo sujetos a un amplio y poderoso ataque no por comunistas ni ninguna otra conspiracin, sino por individuos descarriados repitindose las mismas cosas como loros sin ser conscientes de que estn favoreciendo objetivos que nunca promoveran intencionadamente.

Tal vez el principal antagonista del sistema estadounidense sea Ralf Neider, quien, gracias en gran parte a los medios de comunicacin, se ha convertido en una leyenda de su propio tiempo y en un dolo de millones de americanos. Un artculo reciente en la revista Fortune describe a Naider en los siguientes trminos: La pasin que lo posee y l es un hombre apasionado se orienta a destruir el objetivo de su odio, que es el poder empresarial. Piensa, y dice sin rodeos, que muchos ejecutivos de empresa deberan ser encarcelados por defraudar a los consumidores con mercancas mezquinas, por envenenar los productos alimenticios con aditivos qumicos y fabricar a sabiendas productos inseguros que mutilarn o matarn al comprador. Insiste en que no se refiere a charlatanes de feria, sino a los primeros ejecutivos de las grandes empresas.

El catedrtico de Yale Charles Reich efectu un ataque frontal a nuestro gobierno, nuestro sistema de justicia y al sistema de libre empresa en su ampliamente difundido libro El reverdecimiento de Amrica, publicado el pasado invierno.

Las referencias mencionadas ilustran el amplio, directo ataque al propio sistema. Existen incontables ejemplos de disparos de rifle que minan la confianza y confunden al pblico. Los objetivos favoritos son actualmente propuestas sobre incentivos fiscales mediante cambios en las tasas de depreciacin y los crditos a la inversin. Los medios se refieren a estas propuestas como tax breaks, lagunas o beneficios fiscales para beneficio de las empresas. Como se pudo leer de un columnista del Washington Post, estas medidas fiscales beneficiaran slo a los ricos, sin beneficiar a los pobres. El hecho de que se trate de demagogia poltica o de analfabetismo econmico no es consuelo. Confrontar a los ricos contra los pobres, las empresas contra la gente, es la forma de poltica ms barata y peligrosa.

La apata y la incomparecencia de la empresa

Cul ha sido la respuesta de la empresa a este masivo asalto contra los fundamentos de su economa, contra su filosofa contra su derecho a gestionar sus propios asuntos y, en definitiva, contra su integridad? La dolorosa y triste verdad es que las empresas, incluyendo los consejos de administracin y los primeros ejecutivos de grandes y pequeas empresas a todos los niveles han respondido a menudo cuando lo han hecho con contemporizacin, ineptitud e ignorando el problema. Hay, desde luego, algunas excepciones a esta generalizacin. Pero el efecto neto de estas intervenciones, tal como se han realizado, es escasamente visible.

Hay que reconocer honestamente que los hombres de empresa no han sido enseados o equipados para conducir guerras de guerrillas contra quienes realizan propaganda contra el sistema y buscan insidiosa y constantemente sabotearlo. El papel tradicional de los directores generales ha sido gestionar, producir, vender, crear puestos de trabajo, realizar beneficios, aumentar el nivel de vida, ser lderes en sus comunidades, servir en consejos caritativos y educativos y, en general, ser buenos ciudadanos. Por cierto, han realizado esta tarea muy bien. Pero han tenido poca voluntad de enfrentarse con sus crticos, y pocas habilidades para el debate intelectual y filosfico eficaz.

En una columna reciente del Wall Street Journal puede leerse: Nota a General Motors: por qu no defenderse?. Aunque se diriga a GM por su nombre, el aviso era una advertencia a todas las empresas. El columnista St. John deca: General Motors, como todas las empresas estadounidenses en general, tiene verdaderos problemas, porque las obviedades intelectuales han sido sustituidas por una slida exposicin intelectual de su punto de vista. St. John se refera a la tendencia de los lderes empresariales al compromiso y al aplacamiento de los crticos. Citaba las concesiones con las que Nader vence a los gestores y hablaba de la visin falaz que muchos hombres de empresa tienen de sus crticos. Dibujaba un paralelismo con la equivocada tctica de muchos administradores universitarios: Los gestores universitarios aprenden demasiado tarde que este tipo de contemporizacin slo sirve para destruir la libertad de expresin, la libertad acadmica y la libertad de ctedra. Los rectores concedieron una demanda radical que fue seguida por un nuevo cultivo que pronto escal hasta una demanda de declaracin de rendicin.

No es preciso estar completamente de acuerdo con el anlisis de St. John. Pero muchos observadores de la escena poltica estadounidense coinciden en que la esencia de su mensaje es slida. Estando la empresa americana con verdaderos problemas, la respuesta al amplio abanico de crticos no ha sido eficaz, y ha incluido negociaciones; ha llegado el momento de hecho, hace ya tiempo de reunir la sabidura, la creatividad y los recursos de las empresas en contra de quienes quieren destruirla.

Responsabilidades de los ejecutivos empresariales

Qu es lo que hay que hacer exactamente? Lo primero, lo ms esencial y un prerrequisito para una accin efectiva es que los hombres de negocios adopten esta cuestin como la primera responsabilidad de la gestin corporativa, la necesidad primordial de darse cuenta de que el problema ltimo es la propia supervivencia; supervivencia de lo que denominamos sistema de libre empresa, con todo lo que significa para el progreso de los Estados Unidos y la libertad de nuestra gente. Ha pasado ya el momento en que el presidente de una gran empresa descarga su responsabilidad manteniendo simplemente un crecimiento satisfactorio de los beneficios, con la observancia de las responsabilidades empresariales y sociales. Para que nuestro sistema sobreviva, la alta direccin debe preocuparse tambin de proteger la propia pervivencia del sistema. Esto comporta mucho ms que un mayor nfasis en relaciones pblicas o asuntos gubernamentales, dos reas en las que las empresas han invertido hasta ahora sumas sustanciales.

Un primer paso significativo para cada empresa podra ser la designacin de un vicepresidente ejecutivo cuya responsabilidad fuera la de contrarrestar los ataques al sistema de empresa. El departamento de relaciones pblicas podra ser uno de los fundamentos asignados a este ejecutivo, pero su responsabilidad debera abarcar algunas de las actividades a las que nos referiremos en este memorando. Su presupuesto y personal debe ser el adecuado para la tarea.

Posible papel de la Cmara de Comercio

Pero la actividad independiente y la coordinacin realizada por cada empresa, por importante que sea, no ser suficiente. La fuerza reside en la organizacin, en la planificacin cuidadosa e implementacin a largo plazo, en la consistencia de la accin a lo largo de un nmero indefinido de aos, en la escala de los recursos disponibles slo mediante el esfuerzo conjunto y en el poder poltico disponible slo a travs de la unidad de accin y de las organizaciones nacionales.

Adems, existe una comprensible renuencia por parte de una nica organizacin de ir demasiado lejos en el frente y hacerse excesivamente visible como objetivo. El papel de la Cmara de Comercio es pues vital. Otras organizaciones nacionales (especialmente los distintos grupos industriales y comerciales) deben unirse en el esfuerzo, pero ninguna organizacin parece estar tan bien situada como la Cmara. Disfruta de una posicin estratgica, con buena reputacin y un amplio soporte de las bases. Tambin y esto es de un mrito inconmensurable existen centenares de Cmaras de Comercio locales que pueden jugar un papel de soporte vital.

Es apenas necesario sealar que antes de embarcarse en este tipo de programa, la Cmara debe estudiar y analizar posibles caminos de accin y actividades, sopesando los riesgos frente a la posible eficacia y viabilidad de cada una. Consideraciones de coste, el aseguramiento del soporte financiero y de otro tipo por parte de los miembros, la adecuacin del personal clave y problemas similares requerirn todas ellas la ms atenta consideracin.

La Universidad

El asalto al sistema de empresa no se mont en pocos meses. Ha evolucionado gradualmente a lo largo de las pasadas dos dcadas, apenas perceptible en sus orgenes y beneficindose de un gradualismo que provocaba poca conciencia de la accin y mucho menos alguna reaccin real.

Aunque los orgenes, las fuentes y las causas son complejas y estn interrelacionadas, y obviamente es difcil identificarlas, hay razones para creer que la Universidad es la fuente nica ms dinmica. Las facultades de ciencias sociales suelen incluir miembros que no simpatizan con el sistema empresarial. Desde Herbert Marcuse, un marxista de la Universidad de California en San Diego, y socialistas convencidos, al liberal crtico ambivalente que encuentra ms elementos de condena que de acuerdo. No hace falta que estos universitarios supongan una mayora. Suelen ser personalmente atractivos y carismticos, influyen en los profesores y su controversia atrae a los estudiantes. Son prolficos escritores y conferenciantes, autores de muchos de los libros de texto y ejercen una enorme influencia mucho ms all de su proporcin numrica sobre sus colegas y el conjunto del mundo acadmico.

Las facultades de ciencias sociales (ciencias polticas, econmicas, socilogos y muchos historiadores) tienden a ser liberales incluso sin la presencia de izquierdistas. No se trata de criticismo per se, pues la necesidad del pensamiento liberal es esencial para un punto de vista equilibrado. El problema es que el equilibrio es conspicuo por su ausencia en muchas universidades, con relativamente pocos miembros de conviccin conservadora o incluso moderada e, incluso, esos pocos, a menudo menos articulados y agresivos que sus colegas en campaa.

La situacin se remonta a muchos aos atrs y, con el desequilibrio que empeora gradualmente, se ha producido un enorme impacto en millones de estudiantes. En un artculo en Barrons Weekly, buscando una respuesta a la desafeccin de tantos jvenes hasta el punto de convertirse en revolucionarios, se dijo: Porque fueron educados as. O bien, como escribi el columnista Steward Alsop en referencia a su alma Mater: Yale, como todas las universidades ms importantes, est licenciando a muchos jvenes brillantes que desprecian el sistema poltico y econmico estadounidense.

A medida que estos jvenes brillantes de las universidades de todo el pas buscan oportunidades para cambiar el sistema al que les han enseado a desconfiar si no a despreciar encuentran empleo en los centros de poder e influencia real de nuestro pas, a saber: 1) los medios de comunicacin, especialmente la televisin; 2) el gobierno, como consultores a varios niveles; 3) en la poltica; 4) como conferenciantes y escritores; y 5) en las facultades, a distintos niveles.

Muchos entran en el sistema de empresa en negocios o en profesiones y en la mayor parte de los casos descubren enseguida las falacias que les han enseado. Pero aquellos que esquivan el centro del sistema permanecen a menudo en posiciones claves de influencia desde donde moldean la opinin pblica y conforman, frecuentemente, la accin gubernamental. En muchas ocasiones, estos intelectuales acaban en agencias legislativas o departamentos gubernamentales con gran autoridad sobre el sistema en el que no creen.

Si el anlisis anterior fuera aproximadamente cierto, una tarea prioritaria para las empresas y organizaciones como la Cmara es dedicarse al origen de la hostilidad universitaria. Pocas cosas estn ms santificadas en la vida de los Estados Unidos que la libertad acadmica. Sera fatal atacar esto como principio. Pero si la libertad acadmica supone retener las cualidades de apertura, honestidad y equilibrio que son esenciales por su significacin intelectual existe una gran oportunidad para la accin constructiva. La motivacin de esta accin debe ser el restablecimiento de las mencionadas cualidades de la comunidad acadmica.

Qu se puede hacer con el campus?

La responsabilidad ltima de la integridad intelectual en el campus debe permanecer en las administraciones y el cuerpo docente de nuestras universidades. Sin embargo, organizaciones como la Cmara pueden ayudar y activar el cambio constructivo de muchas maneras, incluyendo las siguientes:

Plantilla de acadmicos

La Cmara debe considerar el establecimiento de un equipo de acadmicos altamente cualificados en las ciencias sociales que s crean en el sistema. Debera incluir varios acadmicos de reputacin nacional cuya firma fuera muy respetada, incluso cuando se est en desacuerdo con ella.

Plantilla de oradores

Tambin debe haber un equipo de oradores de la ms alta competencia. Estos pueden incluir a los acadmicos, y sin duda los que hablan para la Cmara tendran que articular el producto de los acadmicos.

Oficina del Orador

Adems del personal dedicado a tiempo completo, la Cmara debera tener una Oficina del Orador, que debera incluir a los defensores ms capaces y eficaces procedentes de los niveles ms altos del mundo empresarial estadounidense.

Evaluacin de libros de texto

La plantilla de acadmicos (o, preferiblemente, un panel de acadmicos independientes) debera evaluar los libros de texto de ciencias sociales, especialmente en economa, ciencia poltica y sociologa. ste debera ser un programa permanente.

El objetivo de esta evaluacin debera estar orientado a la restauracin del equilibrio esencial para la libertad acadmica genuina. Esto incluira la garanta de un trato justo y emprico de nuestro sistema de gobierno y de nuestro sistema empresarial, sus logros, su relacin fundamental con los derechos y las libertades individuales, as como comparaciones con los sistemas socialista, fascista y comunista. La mayora de los libros de texto existentes tienen algn tipo de comparaciones, pero muchas son superficiales, sesgadas e injustas.

Hemos visto como el movimiento de derechos civiles insiste en volver a escribir muchos de los libros de texto en nuestras universidades y escuelas. Los sindicatos tambin insisten en que los libros de texto sean justos con los puntos de vista del movimiento obrero. Otros grupos de presin ciudadana ​​no han dudado en revisar, analizar y criticar los libros de texto y los materiales didcticos. En una sociedad democrtica, esto puede ser un proceso constructivo y debe considerarse como una ayuda para una autntica libertad acadmica y no como una intromisin en ella.

Si los autores, editores y usuarios de libros de texto saben que van a ser sometidos con honestidad, imparcialidad y rigor a revisin y crtica por parte de eminentes acadmicos que creen en el sistema estadounidense, se puede confiar en un retorno a un equilibrio ms racional.

Igualdad de tiempo en el campus

La Cmara debe insistir en la igualdad de tiempo en el circuito de conferencias universitarias. El FBI publica cada ao una lista de los discursos pronunciados en las universidades por comunistas declarados. El nmero en el ao 1970 superaba los 100. Hubo, por supuesto, varios cientos de intervenciones de progresistas e izquierdistas que impulsan los tipos de puntos de vista indicados anteriormente en este memorndum. No hubo representacin correspondiente del mundo empresarial estadounidenses, o incluso de personas u organizaciones que defendieran pblicamente el sistema estadounidense de gobierno y de empresa.

Cada campus tiene sus propios grupos formales e informales que invitan a oradores. Cada facultad de derecho hace lo mismo. Muchas universidades patrocinan oficialmente programas de conferencias y charlas. Todos conocemos la insuficiencia de la representacin empresarial en estos programas.

Alguien dir que se extendern pocas invitaciones para los oradores de la Cmara. Sin duda, esto ser cierto a menos que la Cmara insista agresivamente en el derecho a ser escuchada; a menos que insista, a todos los efectos, en la igualdad de tiempo. Las autoridades universitarias y la gran mayora de los comits y de los grupos estudiantiles no vera con agrado que se les colocara en la posicin de rechazar pblicamente un foro con puntos de vista diversos, de hecho, esta es la excusa clsica para permitir que los comunistas hablen.

Los dos ingredientes esenciales son: (i) tener oradores atractivos, elocuentes y bien informados, y (ii) ejercer el grado de presin pblica y privada que sea necesario para asegurar las oportunidades de hablar. El objetivo debe ser siempre informar y educar, y no slo hacer propaganda.

Equilibrio entre el profesorado 

Tal vez el problema ms importante es el desequilibrio en el profesorado de muchas universidades. Su correccin es, en efecto, un proyecto difcil y a largo plazo. Sin embargo, debe llevarse a cabo como parte de un programa global. Esto significara insistir a los gestores y los consejos de administracin de las universidades en la necesidad del equilibrio del profesorado.

Los mtodos a emplear requieren una profunda reflexin, y hay que evitar las trampas evidentes. La presin indebida sera contraproducente. Pero los conceptos bsicos de equilibrio, justicia y verdad son difciles de resistir, si se presentan adecuadamente a los consejos de administracin, por escrito y oralmente, as como a travs de llamamientos a las asociaciones y grupos de ex alumnos.

Este es un camino largo y no es para pusilnimes. Pero si se persigue con integridad y conviccin podra conducir a un fortalecimiento tanto de la libertad acadmica en el campus como de los valores que han hecho de Estados Unidos la ms productiva de todas las sociedades.

Escuelas de graduados de negocios

La Cmara debera disfrutar de un especial entendimiento con las cada vez ms influyentes escuelas de negocios. Mucho de lo que se ha propuesto ms arriba tambin vale para dichas escuelas. No debera la Cmara solicitar tambin cursos especficos en dichas escuelas que se ocuparan de todo el alcance de la cuestin abordada en este memorndum? Esto es ahora formacin esencial para los ejecutivos del futuro.

Educacin secundaria

Aunque la primera prioridad debera ser a nivel universitario, las tendencias mencionadas anteriormente son cada vez ms evidentes en las escuelas secundarias. Deberan tenerse en cuenta programas de accin, adaptados para las escuelas secundarias y similares a los mencionados. Su puesta en prctica podra convertirse en un importante programa para las cmaras de comercio locales, aunque el control y la direccin especialmente, el control de calidad debera conservarlos la Cmara nacional.

Qu puede hacerse con la ciudadana?

Alcanzar el campus y las escuelas secundarias es vital para el largo plazo. Ponerse en contacto con la ciudadana en general puede ser ms importante en el corto plazo. El primer elemento esencial es establecer las plantillas de eminentes acadmicos, escritores y oradores, que pensarn, analizarn, escribirn y hablarn en pblico. Tambin ser esencial contar con personal que se haya familiarizado con los medios y con el modo ms eficaz de comunicarse con la ciudadana. Entre los medios ms obvios hay los siguientes:

Televisin

Las cadenas de televisin nacionales deberan ser observadas minuciosamente de la misma manera que los libros de texto deberan mantenerse bajo vigilancia constante. Esto vale no slo para a los llamados programas educativos (como por ejemplo, Selling of the Pentagon), sino tambin para los anlisis de actualidad diarios, que tan a menudo incluyen la clase ms insidiosa de crticas al sistema empresarial. Tanto si esa crtica proviene de la hostilidad como si es resultado de la ignorancia econmica, el resultado es la erosin gradual de la confianza en el mundo de los negocios y la libre empresa.

Para ser eficaz, este seguimiento requerira una constante inspeccin de textos de muestras adecuadas de programas televisivos. Las quejas a los medios de comunicacin y a la Comisin Federal de Comunicaciones deben hacerse inmediata y enrgicamente cuando los programas sean injustos o inexactos.

La igualdad de tiempo se debe exigir cuando sea oportuno. Debera hacerse el esfuerzo de conseguir que los programas tipo foro (Today Show, Meet the Press, etc.) ofrezcan al menos tantas oportunidades de participacin a los partidarios del sistema americano como a sus detractores.

Otros medios de comunicacin

La radio y la prensa escrita tambin son importantes, y todos los medios disponibles deberan ser utilizados para desafiar y refutar los ataques injustos, as como para presentar la argumentacin afirmativa a travs de estos medios de comunicacin.

Las revistas cientficas

Es especialmente importante que el profesorado erudito de la Cmara publique. Una de las claves del xito de los profesores progresistas y de izquierda ha sido su pasin por la publicacin y las conferencias. Entre los acadmicos de la Cmara, debe existir una pasin similar.

Se pueden disear incentivos para inducir ms publicacin entre los acadmicos independientes que s creen en el sistema. Debera haber un flujo bastante constante de artculos acadmicos presentados a un amplio espectro de revistas y publicaciones peridicas, que van desde las revistas populares (Life, Look, Readers Digest, etc.) hasta las ms intelectuales (Atlantic, Harper, Saturday Review, New Yorker, etc.), as como las diversas revistas profesionales.

Libros, libros de bolsillo y folletos

Los quioscos en los aeropuertos, farmacias y otros lugares estn llenos de libros de bolsillo y panfletos que defienden de todo, desde la revolucin hasta el amor libre y ertico. Uno casi no encuentra ningn panfleto atractivo y bien escrito que est de nuestro lado. Ser difcil competir con un Eldridge Cleaver o incluso un Charles Reich por la atencin del lector, pero a menos que se haga el esfuerzo en una escala lo suficientemente grande y con la imaginacin apropiada para asegurar cierto xito esta oportunidad para educar a la ciudadana estar irremediablemente perdida.

Anuncios pagados

El mundo de los negocios paga a los medios de comunicacin cientos de millones de dlares en publicidad. La mayor parte de este gasto apoya a productos especficos, buena parte apoya la creacin de imagen institucional, y una fraccin de la misma s que apoya al sistema. Pero esto ltimo ha sido ms o menos tangencial, y rara vez ha formado parte de un gran y sostenido esfuerzo para informar y educar al pueblo estadounidense. Slo que las empresas estadounidenses dedicaran el 10% del total de su presupuesto anual de publicidad a este objetivo general, sera un gasto propio de estadistas.

La olvidada arena poltica

A fin de cuentas, la recompensa aparte de la revolucin es lo que hace el gobierno. El mundo empresarial ha sido el chivo expiatorio favorito de muchos polticos durante muchos aos. Pero quizs la mejor medida de lo lejos que se ha llegado se encuentra en los puntos de vista antiempresariales que estn expresando en estos momentos varios de los principales candidatos a la Presidencia de los Estados Unidos.

La doctrina marxista sigue afirmando que los pases capitalistas estn controlados por las grandes empresas. Esta doctrina, que es una parte consistente de la propaganda izquierdista en todo el mundo, cuenta con una amplia audiencia entre los estadounidenses.

Sin embargo, como todos los ejecutivos de negocios saben, hay pocos elementos de la sociedad estadounidense de hoy en da que tengan tan poca influencia en el gobierno norteamericano como el hombre de negocios estadounidense, las sociedades annimas, o incluso los millones de accionistas de las sociedades annimas. Si alguien lo duda, permtanle asumir el papel de lobbista del punto de vista empresarial ante los comits del Congreso. Lo mismo ocurre en las cmaras legislativas de la mayora de los estados y ciudades importantes. No es exagerado afirmar que, en trminos de influencia poltica con respecto al curso de la legislacin y la accin del gobierno, el ejecutivo de negocios norteamericano es el autntico hombre olvidado.

Ejemplos actuales de la impotencia de los negocios y del casi desprecio con el que se consideran las opiniones de hombres de negocios, son las estampidas de los polticos para apoyar casi toda legislacin relacionada con el consumismo o el medio ambiente.

Los polticos reflejan lo que ellos creen que es la opinin de la mayora de sus electores. Por lo tanto, es evidente que la mayora de los polticos estn calculando que la ciudadana tiene poca simpata por el empresario o su punto de vista.

Los programas educativos propuestos anteriormente estaran diseados para educar al pensamiento pblico; no tanto sobre el empresario y su papel individual como sobre el sistema que administra, y que suministra los bienes, servicios y puestos de trabajo de los que nuestro pas depende.

Pero no se debe posponer la accin poltica ms directa, a la espera de que el cambio gradual en la opinin pblica se efecte a travs de la educacin y la informacin. El mundo empresarial debe aprender una leccin aprendida hace mucho tiempo por los trabajadores y otros grupos de presin. La leccin es que el poder poltico es necesario; que ese poder debe ser cultivado con perseverancia, y que, cuando sea necesario, se debe usar con agresividad y determinacin sin vergenza y sin la renuencia que ha sido tan caracterstica del mundo empresarial estadounidense.

Por desagradable que le pueda resultar a la Cmara, debera considerar asumir un papel en la arena poltica ms amplio y vigoroso.

Oportunidad desaprovechada en los tribunales

Los negocios estadounidenses y el sistema de empresa se ​​han visto tan afectados por los tribunales como por el ejecutivo y el legislativo. En nuestro sistema constitucional, especialmente con un Tribunal Supremo de mentalidad activista, la judicatura puede ser el instrumento ms importante para el cambio social, econmico y poltico.

Habiendo reconocido esto, otras organizaciones y grupos han sido mucho ms astutos que los negocios estadounidenses en la explotacin de la accin judicial. Tal vez los explotadores ms activos del sistema judicial han sido los grupos que, en orientacin poltica, van desde liberal hasta la extrema izquierda.

La American Civil Liberties Union es un ejemplo. Inicia o interviene en decenas de casos cada ao, y presenta numerosos amicus curiae ante el Tribunal Supremo de Justicia. Los sindicatos, grupos de derechos civiles y ahora los bufetes de abogados de inters pblico son sumamente activos en el mbito judicial. Su xito, a menudo a expensas de la empresa privada, no ha sido intrascendente.

Se trata de una vasta rea de oportunidad para la Cmara, si se est dispuesto a asumir el papel de portavoz de las empresas estadounidenses y si, a su vez, las empresas estn dispuestas a proporcionar los fondos.

Al igual que con respecto a los acadmicos y los oradores, la Cmara necesitara una plantilla de abogados sumamente competente. En situaciones especiales debera estar autorizada para contratar a abogados de reconocido prestigio y reputacin nacional que comparecieran como amicus curiae ante el Tribunal Supremo. En la seleccin de los casos en los que participar o en los pleitos a iniciar, se debera ejercer el mayor cuidado posible. Pero la oportunidad bien merece el esfuerzo necesario.

El olvidado poder de los accionistas

El ciudadano promedio piensa en los negocios como una entidad corporativa e impersonal, propiedad de los muy ricos y gestionada por ejecutivos excesivamente remunerados. Hay un fracaso casi absoluto para apreciar que los negocios en realidad abarca en una forma u otra a la mayora de los estadounidenses. Aquellos que trabajan en empresas privadas constituyen un sector bastante obvio. Pero los 20 millones de accionistas que en su mayora son de escasos recursos son los verdaderos dueos, los autnticos empresarios, los verdaderos capitalistas en nuestro sistema. Ellos suministran el capital que alimenta el sistema econmico que ha producido el mayor nivel de vida en toda la historia. Sin embargo, los accionistas han sido tan ineficaces como los ejecutivos de empresas en la promocin de una verdadera comprensin de nuestro sistema o en el ejercicio de la influencia poltica.

La cuestin que merece un examen ms completo es cmo se puede movilizar el peso y la influencia de los accionistas 20 millones de votantes para apoyar (i) un programa educativo y (ii) un programa de accin poltica.

Las sociedades annimas estn ahora obligadas a elaborar numerosos informes para los accionistas. Muchas sociedades annimas tambin tienen revistas caras de noticias destinadas a empleados y accionistas. Estas oportunidades de comunicacin se pueden utilizar con mucha ms eficacia como medios educativos.

La sociedad annima como tal debe actuar con moderacin en la realizacin de la accin poltica y debe, por supuesto, cumplir con las leyes pertinentes. Pero acaso no es factible a travs de una filial de la Cmara o de otra manera establecer una organizacin nacional de los accionistas norteamericanos y darle suficiente fuerza como para ser influyente?

Una actitud ms agresiva

Los intereses empresariales especialmente los de las grandes empresas y sus patronales nacionales han tratado de mantener un perfil bajo, especialmente con respecto a la accin poltica.

Como se sugiere en el artculo de The Wall Street Journal, ha sido bastante caracterstico del hombre de negocios promedio el ser tolerante por lo menos, en pblico con los que atacan a su empresa y al sistema. Muy pocos empresarios u organizaciones empresariales responden con la misma moneda. Ha habido una disposicin a la contemporizacin, a considerar que la oposicin estaba dispuesta a hacer concesiones, o que, de forma igualmente probable, esta oposicin se desvanecera en su debido tiempo.

El mundo de los negocios ha esquivado la poltica de la confrontacin. Comprensiblemente, ha sido ahuyentado de esta poltica por la multiplicidad de exigencias innegociables formuladas constantemente por grupos de inters de todo tipo.

Si bien ni los intereses de empresas responsables, ni los de la Cmara de Comercio de los Estados Unidos, se involucraran en las tcticas irresponsables de algunos grupos de presin, es esencial que los portavoces del sistema de libre empresa a todos los niveles y a cada oportunidad sean mucho ms agresivos que en el pasado.

No debera haber ninguna vacilacin en atacar a los Naders, los Marcuses y otros que persiguen abiertamente la destruccin del sistema. No debera haber el menor titubeo para presionar con fuerza en todos los mbitos polticos para que se apoye al sistema empresarial. Tampoco debera haber renuencia en sancionar polticamente a quienes se le oponen.

En este sentido se pueden aprender lecciones de los sindicatos. Puede que, a los empresarios, el jefe de la AFL-CIO [la principal organizacin sindical estadounidense] no les resulte el ciudadano ms modlico y ms preocupado por el inters general del pas. Sin embargo, durante muchos aos, los jefes de las organizaciones sindicales nacionales han hecho el trabajo por el que se les paga de manera muy eficaz. Quizs no hayan sido muy queridos, pero han sido respetados donde ms cuenta por los polticos, en los campus y en los medios de comunicacin.

Es hora de que el sector empresarial estadounidense que ha demostrado la mayor capacidad de toda la historia para producir y para influir en las decisiones del consumidor aplique enrgicamente sus grandes talentos en la preservacin del propio sistema.

El coste

Si se realiza a largo plazo y con el personal adecuado, el tipo de programa descrito ms arriba (que incluye una amplia combinacin basada en la educacin y la accin poltica) requerira un apoyo financiero de las grandes empresas estadounidenses mucho ms generoso que el que la Cmara haya recibido jams. Tambin requerira la participacin de gestin de alto nivel en los asuntos de la Cmara.

La plantilla de la Cmara tendra que aumentarse significativamente, estableciendo y manteniendo la ms alta calidad. Los salarios tendran que estar en niveles totalmente comparables a los que se pagan a ejecutivos de negocios clave y a los acadmicos ms prestigiosos. Habra que reclutar a profesionales de gran talento en la publicidad y en el trabajo con los medios de comunicacin, oradores, abogados y otros especialistas.

Es posible que la organizacin de la propia Cmara se beneficiara de la reestructuracin. Por ejemplo, tal como sugiere la experiencia sindical, el cargo de presidente de la Cmara podra ser un puesto de carrera profesional a tiempo completo. Para asegurar la mxima eficacia y continuidad, el director ejecutivo de la Cmara no se debera cambiar cada ao. Las funciones que ahora desempea en gran parte el presidente de la Cmara podran ser transferidas a un presidente de la Junta directiva, elegido anualmente por los miembros. La Junta, por supuesto, seguira ejerciendo el control poltico.

El control de calidad es esencial

Los ingredientes esenciales de todo el programa deben ser la responsabilidad y el control de calidad. Las publicaciones, los artculos, los discursos, los programas de los medios de comunicacin, la publicidad, los informes presentados ante los tribunales, y las intervenciones ante los comits legislativos todos deben cumplir con los estndares ms exigentes de precisin y excelencia profesional. Deben merecer el respeto por su nivel de erudicin y responsabilidad pblica, est uno de acuerdo con los puntos de vista expresados o no.

Relacin con la libertad

La amenaza para el sistema empresarial no es simplemente una cuestin de economa. Tambin es una amenaza a la libertad individual. Esta es la gran verdad ahora tan sumergida por la retrica de la Nueva Izquierda y de muchos liberales que debe ser reafirmada si este programa quiere ser relevante.

Parece que hay poca conciencia de que las nicas alternativas a la libre empresa son diversos grados de regulacin burocrtica de la libertad individual desde el socialismo moderado hasta el taln de hierro de la dictadura de izquierda o de derecha. Nosotros, en Estados Unidos, en realidad ya nos hemos acercado mucho hacia algunos aspectos del socialismo de Estado, ya que las necesidades y complejidades de una vasta sociedad urbana exigen tipos de regulacin y control, que eran bastante innecesarios en tiempos anteriores. En algunos mbitos, dicha regulacin y control ya ha perjudicado gravemente la libertad de las empresas y de la mano de obra, y, de hecho, de la ciudadana en general. Pero la mayora de las libertades esenciales se mantienen: la propiedad privada, el beneficio privado, los sindicatos, la negociacin colectiva, la eleccin del consumidor y una economa de mercado en la que la competencia determina en gran medida el precio, la calidad y la variedad de los bienes y servicios prestados a los consumidores.

Adems del ataque ideolgico contra el propio sistema (examinado en el presente memorndum), sus esencias tambin se ven amenazadas por una tributacin injusta, y ms recientemente por una inflacin que ha parecido incontrolable. Pero cualesquiera que sean las causas de la disminucin de la libertad econmica, la verdad es que la libertad como concepto es indivisible. Como demuestra la experiencia de los pases socialistas y totalitarios, a la contraccin y la negacin de la libertad econmica les siguen inevitablemente las restricciones gubernamentales sobre otros derechos preciados. ste es el mensaje, por encima de todos los dems, que debe llevarse de vuelta a casa para el pueblo estadounidense.

Conclusin

Casi no es necesario decir que las opiniones expresadas anteriormente son provisionales y provocativas. El primer paso debe ser un estudio exhaustivo. Pero esto sera un ejercicio ocioso a menos que el Consejo de Administracin de la Cmara acepte la premisa fundamental de este trabajo, es decir, que el mundo de los negocios y el sistema empresarial estn en serios problemas, y que el tiempo apremia.

Fuente: http://reclaimdemocracy.org/powell_memo_lewis/

Traducido para mientras tanto por Andreu Espasa



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