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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-11-2012

Las fuerzas invisibles del mercado

Paul Walder
Punto Final


Los comentarios, a modo de reflexin, abarcaron un amplio espectro, que ya no iba desde la plaza al bar sino del mall al supermercado. Los testimonios en televisin de quienes optaron el domingo 28 de octubre por no votar estaban ms acotados al escenario comercial que al poltico. El ciudadano, el elector potencial, es para los medios un integrado consumidor.

Reflexiones del tipo esos seores (polticos) no me dan de comer, o igual tengo que trabajar el lunes, percibidos casi diariamente en la conversacin callejera, fueron lanzados a modo de defensa personal ante la pregunta periodstica de aquel domingo de elecciones y del lunes siguiente. Una respuesta del consumidor que no reconoce ninguna recompensa inmediata en el acto de votar. Y si esta vez se ha levantado tambin el castigo, la reaccin ha sido la abstencin y la indiferencia. Esto no me lo compro.

Ms de un analista ya ha ahondado en esa idea mercantil y ha acusado a los partidos de no tener una buena oferta electoral, como si de un producto o servicio se tratara. Lo mismo para los oficiantes del binominal y sus cmplices, quienes observan este no tan nuevo mercado de la poltica bajo las leyes de la oferta y la demanda. Si falla la demanda, dicen, es porque tambin hay problemas con la oferta.

La simplicidad del anlisis puede llegar a niveles de obscenidad intelectual. Bajo estos criterios y a diferencia de un buen catlogo de tienda de departamentos repartido con el peridico los domingos, o un buen aviso en televisin, que consiguen llenar los centros comerciales los fines de semana, la publicidad de los candidatos no logr sacar de sus casas a la mayora de la poblacin.

Es eso lo que pas el domingo 28? Segn algunos medios de comunicacin y otros analistas funcionales al binominal-neoliberal, es eso o algo muy similar. El elector-consumidor no percibe ningn beneficio en el acto de votar; por tanto, como solucin, ms mercado, mejores ofertas, estudiar las verdaderas demandas de los consumidores. En lo concreto, aun cuando as no lo dicen, es ms farndula, ms simulacin, ms espectculo. Es reality show y people meter, es marketing y promociones, es publicidad engaosa, maquinaria del crdito y el endeudamiento, industria del espectculo y los afectos. Si funciona bien en el comercio, y para eso la mejor muestra son los malls llenos los domingos, por qu no hacerlo en poltica?

La parlisis cvica que hoy vivimos, que bien sabemos es un sndrome socio-poltico cuyo diagnstico parece enfermedad catastrfica y terminal, tiene como causa precisamente esas formas de entender y hacer poltica. La crisis de representacin tal vez se inicia con la canalizacin de los discursos a travs de los medios de masas, cuando la poltica se adapta al mercado y a la demanda de la audiencia de los medios. Por un lado un protagonista, al otro extremo la masa de espectadores. Desde entonces, con binominal, consenso neoliberal y cultura de libre mercado de por medio, la poltica, lo mismo que la farndula y los negocios, slo ha sido rentable para sus protagonistas. La gente, el pueblo, la ciudadana, es una masa de disciplinados espectadores.

En este diseo de mercado poltico certificado por los medios de comunicacin hemos quedado enredados por las formas y atascados en los procedimientos. Estamos encerrados en los consensos acordados hace dos dcadas, pero esta performance poltica, cuya retrica han amplificado los medios de comunicacin, ha tocado fondo.

Aquel domingo, cuando las imgenes de televisin mostraban una evidente desolacin en las mesas electorales, el apego a las reglas del sistema impeda a periodistas ver lo ms evidente, que era la masiva abstencin. La verdadera accin poltica, evidente en su silencio y ausencia, era invisible para esos observadores y sus cmaras.

La poltica de mercado como espectculo de masas se derrumb estrepitosamente el domingo 28 de octubre. El problema no es el producto, sino el sistema que elabora, distribuye y comercializa esos productos. Porque del mismo modo como la economa neoliberal de libre mercado ha pasado a ser una economa monoplica y oligoplica animada por unos medios de comunicacin duoplicos, la poltica tambin ha cado hoy en los mismos niveles de concentracin, elitizacin, oligarquizacin. Un proceso que pudo extenderse por un par de dcadas pero que ha terminado por tocar fondo. En sus propias leyes, el mercado poltico est quebrado, por productos defectuosos, contratos engaosos, servicios no cumplidos. El cliente, que hoy ha visto traspasados a la poltica sus derechos de consumidor, ha optado simplemente por restarse de este servicio.

La poltica espectculo parece agonizar. Las verdaderas acciones polticas, aquellas invisibles el domingo 28, esperan otros momentos y figuras. Las condiciones para su inminente expresin parecen dadas.

 

 

Publicado en Punto Final, edicin N 770, 9 de noviembre, 2012

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www.puntofinal.cl

 


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