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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-11-2012

Nueva versin: Clarn y cacerolas, la lucha es una sola

Emilio Marn
La Arena


El 8-N ya pas y se anticipa su regreso, tonificadas las fuerzas que convocaron. Hay debate sobre su significado. El gobierno debe analizar su respuesta poltica. La oposicin conservadora buscar la forma de su capitalizacin.

La clase media argentina es casquivana. Cuando patea en contra del pas, incluso de sus propios intereses, se suele identificarla, con razn, como medio pelo.

Cuando el crac de diciembre de 2001 no dejaba cosas en pie, esa clase media, arruinada y venciendo sus prejuicios congnitos, se atrevi a ganar la calle con los desocupados. Piquetes, cacerolas, la lucha es una sola, se la escuch gritar hasta quedar afnica. Le haban incautado sus depsitos bancarios con el corralito.

Desde entonces el pas mejor, sobre todo en los aspectos econmicos ms gruesos, an con la asignatura pendiente no reconocida por el cristinismo de la distribucin de la riqueza. Pero fuera de esas y otras materias donde resta muchsimo por hacer, la economa estuvo en expansin.

Recuperar los salarios y firmar centenares de paritarias devolvieron a los trabajadores parte de la capacidad adquisitiva aniquilada por la convertibilidad y la devaluacin asimtrica. Otros postergados, como los jubilados, salieron del pozo. Y las madres pasaron a cobrar la asignacin universal.

Alrededor de 300 represores condenados por la justicia es otro mrito, no exclusivamente del gobierno sino ante todo de los derechos humanos. Esto ilustra que no hubo slo beneficios econmicos en esta dcada sino tambin los relativos a la libertad.

Y hablando de ese valor supremo, la anulacin de la ley de radiodifusin de la dictadura y el voto, tras un enriquecedor debate, de la de servicios de comunicacin audiovisuales, tambin engros el haber.

Que el 6.47 por ciento del PBI se destine a Educacin, an con la crtica de que los salarios docentes no son satisfactorios, debera ser tenido en cuenta por la clase media. Muchos de ellos, sarmientinos, recitan que la educacin lo decide todo.

Y sin embargo, an con ese bagaje favorable, una gran parte de aquella clase est en pie de guerra con los Kirchner, como lo mostr el cacerolazo del jueves. El ministerio de Industria haba informado que en los ltimos aos se crearon 160.000 nuevas empresas, en su mayora Pymes. Sin embargo una porcin de ese empresariado estuvo fogoneando la movida contra la presidenta. Si en 2008 hubo piquetes de la abundancia, ahora hubo cacerolas llenas, de pollos y papitas, asado y cazuelita, como cantaron los Quilapayn, en 1972, luego de cacerolazo de barrios ricos contra Salvador Allende.

Nmero y sentido

Un aspecto en que no se ponen de acuerdo los mismos que propiciaron el 8-N es en el nmero que abarc. Polticos del gobierno, por razones obvias de minimizacin, como Luis D'Ela, lo tiraron abajo. 50.000 en la Capital y 200.000 en todo el pas, dijo el titular de MILES.

Importante pero debajo de las expectativas, abund en la misma lnea Ricardo Forster, de Carta Abierta, quien cometi otro error de apreciacin, ya sobre el contenido del suceso. Es que asegur que sus participantes juzgan la libertad con la materialidad del bolsillo.

Error del filsofo. La mayora de los caceroleros andan bien y hasta muy bien de cash, pero estn mal polticamente, de sus ideas.

Los apologistas de la jornada derrocharon voluntarismo en vez de clculos ms o menos cientficos. La Nacin habl de un milln de manifestantes. La Voz del Interior (Clarn) asegur ayer en su editorial que hubo entre 1.5 y 2 millones de personas. El gobernador peronista Jos M. de la Sota, otro de los que oper a favor de la marcha antigubernamental, declar que hubo millones de personas.

Segn los medios monoplicos, Crdoba fue la segunda ciudad con ms presencia. Y cuatro periodistas del diario citado coincidieron en que hubo 40.000 personas. Con ese clculo, no precisamente oficialista, y suponiendo que en la Capital Federal hubieran concurrido siete u ocho veces ms, el total de la convocatoria en el territorio nacional puede haber andado en el medio milln de asistentes. O quizs un poco ms.

Se trata de una cifra importante, que el gobierno hara muy mal en subestimar. No han habido ltimamente movilizaciones en nmero ms importante que esa, excepto -y vale la pena evocarla- la de los 3 millones que festejaron el Bicentenario, para felicidad del gobierno y de la gente, y escarnio opositor y del multimedios de Magnetto.

Pero la clave est en desentraar cul fue el sentido poltico del acontecimiento. Se lo puede ir deduciendo de las opiniones de los diferentes actores. Mauricio Macri estaba ms feliz que si Boca hubiera ganado la Copa del Mundo y Riquelme le hubiera dedicado varios goles, sin gestos de Topogigio. Los medios monoplicos estaban en un estado orgsmico que todava les dura. La tribuna de doctrina, por ejemplo, haba propagandizado formalmente el 8-N en su editorial Actuemos contra el miedo, del mismo jueves: resulta elemental que, en ocasiones extremas, como cuando se pretende estrangular las instituciones y los derechos constitucionales e imponer el miedo sobre la sociedad, toda expresin de libertad, como la protesta callejera convocada para hoy en todo el pas, debe ser apoyada. Es necesario ser valientes cuando lo que est en juego es la Repblica.

Que Macri, La Nacin, Clarn, De Narvez, De la Sota, la Sociedad Rural, Cecilia Pando y hasta los fondos buitres tocaran la cacerola, aclara el sentido conservador y hasta reaccionario de la jornada.

Cmo que fondos buitres? Y s, en Italia concurrieron representantes de esos fondos a integrar la comparsa por la libertad. La libertad de cobrar su usura y volver ms pobres a los argentinos.

Presencias y ausencias notorias

El sentido negativo del cacerolazo puede sospecharse por algunas presencias en el Obelisco y ciudades del interior. Est comprobado que el PRO de Macri y su gobierno porteo tuvieron un papel importante en la organizacin. El rol de propagandistas de los medios monoplicos tampoco se discute. Grupos neonazis de Alejandro Biondini y defensores de genocidas, de Pando, estuvieron activos para agredir a periodistas.

Luis Barrionuevo, de la CGT Azul y Blanca, llam a movilizarse en el Obelisco.

En Crdoba, por ejemplo, el productor Luis Vanella aport una numerosa tropilla de caballos con sus jinetes para darle un toque gauchesco a la jornada. Vanella fue en 2008 jefe del piquete sojero en Sinsacate, de los ms agresivos, y luego fue candidato de Concentracin Popular, fundado por Jorge Agero, abogado del general Menndez en causas por violaciones a los derechos humanos.

Son datos a tener en cuenta a la hora de evaluar el 8-N. Otro hecho puntual para la evaluacin fue la abierta hostilidad y agresin fsica a periodistas acusados de oficialistas. Los de C5N, Duro de Domar, Telef y 678, ligaron insultos, provocaciones, amenazas y golpes. Sino fuera casi trgico sera cmico que en ese escenario de violencia contra el periodismo hubiera pancartas reclamando en contra de Cristina Fernndez por la supuesta falta de libertad de prensa.

Esa carencia no es tal. S hay lmites del gobierno en materia de inflacin y casos de corrupcin; lo primero es una certeza y lo segundo una suposicin, con cierta base. Eso s, en cuanto al aumento de precios el reclamo debera ir en forma conjunta al Ejecutivo y a las multinacionales y monopolios formadores de precios. Los caceroleros slo apuntan a Cristina y Moreno.

Otra forma de analizar el fenmeno es mencionar los movimientos sociales que no estuvieron el jueves en el Obelisco y dems citas de la clase media y media alta.

En los ltimos aos hubo movimientos que hicieron historia y que an siguen escribindola. Ninguno de ellos hizo acto de presencia en el Obelisco.

Por ejemplo, las columnas de los combativos piqueteros no estuvieron all, salvo un pattico y decadente Ral Castells. Los movimientos de derechos humanos, que todos los 24 de marzo componen una de las marchas ms significativas de la poltica argentina, estuvieron ausentes con aviso. A lo sumo Victoria Donda, en la vereda de enfrente. Los DD HH saben que no tienen nada que ganar con los videlistas de Pando. Tambin dejaron la plaza vaca los movimientos ecologistas, de crtica a Monsanto y las megamineras, habitualmente crticos de CFK, pero que hicieron mutis por el foro el jueves. Otra corriente social de actualidad, sobre todo desde 2010 para aqu, es de los pueblos originarios; obvio que no aparecieron porque no se sienten representados por las fuerzas hegemnicas. Adems, esos pueblos son sabios y su integridad fsica habra corrido tanto peligro como la de Dib, el notero de C5N.

Lo mismo les habra pasado a los homosexuales, lesbianas y trans que tanto festejaron el matrimonio igualitario, condenado en el flico Obelisco. La poltica es asunto de nmeros, pero sobre todo de clases sociales y propuestas. La derecha mostr que tiene con qu y tiene claro el blanco, Cristina, pero le falta saber con quin y cmo derrotarla. O resuelve esos, que son sus propios problemas, o le dirn, como en los concursos de premios no obtenidos: siga participando. Y ya se sabe que la clase media es, adems de voltil, sobre todo inconstante, cmoda y perezosa.

Fuente: http://www.laarena.com.ar/opinion-nueva_version___clarin_y_cacerolas__la_lucha_es_una_sola_-84918-111.html


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