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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-11-2012

Entrevista con el Comandante Jess Santrich, integrante de la delegacin de Paz de las FARC-EP (Parte 3)
"Mientras habla de paz, el gobierno prosigue con la entrega del pas a las transnacionales, en un acto de guerra"

Cadena Radial Bolivariana - Voz de la Resistencia


CRB: El gobierno ha dicho que este es un acuerdo para terminar el conflicto, definiendo fin del conflicto, como el cese definitivo de las acciones militares. Esta concepcin es coincidente con la de las FARC-EP o es contradictoria?

Jess Santrich: Hay un orden de la agenda y el primer punto es la tierra. Mirado esto, veremos si se da paso a la terminacin del conflicto. De este punto debemos salir todos los colombianos satisfechos con lo que acordemos.

Nuestra visin es causal. Si no se resuelven las causas no se resuelve el conflicto; as las cosas, en la agenda no hay campo para la divagacin o los trucos. Necesariamente hay que acabar con las causas sociales, econmicas y polticas que generaron la confrontacin para que se puedan llegar a la paz.

Entretanto se podra pactar una tregua, un cese de hostilidades, o una regularizacin de la guerra, etc. Eso ya debe definirse a partir del anlisis, del debate y la participacin popular.

Hay una agenda sencilla de dilogos, en la que estamos centrando todo nuestro empeo por sacar adelante sus contenidos. Se trata de una agenda entendible por cualquier persona, que adems coloca como escenario sede de los dilogos la ciudad de la Habana. La instalacin sera en Oslo y despus, dice la agenda, pueden darse reuniones en cualquier otro lugar.

Por otro lado hay unos principios vinculantes que son la introduccin a esa agenda que recogen el espritu de los firmantes para luego abordar un primer punto Agrario y de desarrollo rural que tiene otros subtemas de gran inters todos ellos vinculados a una profunda nocin que nosotros damos al problema de la tierra ligado al concepto de territorio, con una base esencial que es la soberana patria.

Dentro de ese esquema muy elemental, pero al mismo tiempo esencial vamos a una mesa que no puede ser convertida como lo pretenden algunos medios de comunicacin que fungen de verdugos y mercenarios de la contrainsurgencia meditica, en banquillo de acusados, donde las FARC son victimarios de todo lo que se les ocurra. No. Tampoco la mesa se contempla como un escenario de rendicin; se trata de una mesa de dilogos en la que analizaremos vas, caminos para resolver los problemas polticos, sociales, econmicos que sin duda son la causa de la confrontacin.

Ligado a ello, seguramente tendremos que contemplar la necesidad de dar pasos hacia la desmilitarizacin y democratizacin tanto del Estado como de la sociedad, combinando ello con profundas trasformaciones socio-econmicas que deben iniciar por cesar el neoliberalismo y la entrega miserable que se hace de nuestro territorio a las trasnacionales que lo estn depredando.

Ms de la mitad del territorio nacional ya ha sido destinado para que sea destrozado por la economa de enclave a costa del bienestar de comunidades como Marmato, la Colosa, el ro Ranchera, Santurbn, etc. etc. etc. El gobierno debe cesar tanto descaro.

Es lamentable que mientras se habla de paz, se prosigue con la entrega del pas a los consorcios financieros, constituyendo ello un acto de guerra. En concreto pareciera que hay elementos dedicados a recrudecer la guerra cada vez que hay anuncios de bsqueda de paz. Ustedes pueden ver no slo a francotiradores alocatados, tipo Uribe Vlez, sino a elementos del mismo alto gobierno como el Ministro de Defensa, un dandi que parece lechuguin engominado argumentando el proceso como si se tratara de una mesa de rendicin y no como una mesa para encontrarle salida a los problemas sociales que padece Colombia. Y eso sin mencionar a esa recua de periodistas estipendiados por los dueos de los medios de comunicacin,.

CRB : Desde el inicio de su gobierno, Santos ha dicho que quiere pasar a la historia como el presidente de la paz. Cmo podra interpretarse esa afirmacin? Qu ha llevado realmente a Santos a sentarse en una mesa de dilogos con un interlocutor al que en los ltimos diez aos no se le ha rebajado del calificativo de bandidos y narcoterrorista? Acaso no es esto un reconocimiento del carcter poltico y beligerante, negado hasta hace apenas unos das?

Jess Santrich: La paz slo ser posible con el concurso del pas nacional. No surge de un acuerdo de dos partes contendientes: gobierno y guerrilla; sino que se lograr cuando se escuche al pas nacional, al pueblo raso quien trazar la ruta de la reconciliacin colombiana.

Es un buen deseo el de Santos, pero la paz no la hace una sola persona, la paz no la puede hacer una sola persona.

Presidente de la paz, presidente de la paz...; bien, bien..., en apariencia, es un buen deseo; lo cierto es que hasta ahora es el ex-ministro de defensa en cuyo perodo, de la mano de Uribe Vlez, puso en marcha esa nefanda cosa que llaman falsos positivos. Ese es un hecho fctico que tendra Santos que superar con demasiado esfuerzo y mucha comprensin de parte del pueblo colombiano que ha padecido estos crmenes.

Pero bien. Yo dira que lo ideal es que l desee que todas las generaciones del futuro recordaran a quienes hoy libramos esta guerra fratricida impuesta por la mezquindad de las oligarquas, como las generaciones que tuvimos la grandeza de instaurar la justicia social que le abri camino a la paz estable y duradera.

Y es que hay otros asuntos que deber superar Santos, su clase, y es que este no es un asunto slo de deseo; tendran que hacer todo el esfuerzo por no incurrir ms en el error de creer que la victoria es la paz, asumiendo la ilusin militarista muy bien espetada por el Ministrillo de Defensa, de que la solucin del problema no est en la solucin de los problemas sociales que padece Colombia sino en la intensificacin de la guerra que l slo conoce desde su oficina.


Sobre el asunto de las razones que han llevado a Santos a reconocernos como interlocutores, no me atrevera a dar certezas porque slo tengo, una entre otras que puede haber y es que hay una razn de conveniencia que histricamente han echado mano los gobernantes: cuando necesitan hablar, nos reconocen la condicin poltica y cuando no, sencillamente hecha a un lado su anterior consideracin. En eso no parecen contar con principios definidos.

En tdos caso ellos cuentan con la ventaja de que independientemente de su fluctuacin pragmtica, que es lo mismo que decir dctil, o si se quiere acomodadiza, a la insurgencia colombiana le es inherente su condicin de beligerancia ms all de que el gobierno de turno lo reconozca.


Pero, tambin creo que despus de haberse parado de la mesa del Cagun y aventurado una guerra intensa de la mano del imperio yanqui sin lograr derrotarnos, seguramente habrn hecho una evaluacin de largo plazo que los lleva a retomar caminos de mayor sensatez en la bsqueda de soluciones. Recordemos que Santos dijo durante su anuncio del proceso que l prosegua una iniciativa que ya traa Uribe Vlez.

Bueno, luego empe todo el tramo inicial de su gobierno para explorar conjuntamente con nosotros la posibilidad de soluciones dialogadas. Bien, en eso andamos. De alguna manera debe haber reconocimiento de que no ha sido posible derrotar la resistencia popular mediante la fuerza, mediante las fosas comunes, mediante los bombarderos, etc. y debe haberse considerado que para las FARC siempre ha dejado abierta la puerta del dilogo porque tenemos vocacin de paz sin que ello implique que dejemos de avanzar en nuestros planes libertarios; ah seguimos en la brega, en la pelea contra las trasnacionales y el rgimen de terror. Por eso mismo le digo que esta mesa nadie la puede mirar como una mesa de claudicacin.

Nosotros somos escollo al saqueo. Algo ms, con certeza se podra afirmar que el gasto militar se le est volviendo insostenible al Estado colombiano y est haciendo cada vez ms miserable la existencia de los colombianos, en la medida en que este despilfarro impide la inversin social. El presupuesto de guerra, independientemente que se lo denomine gasto de defensa o gasto de seguridad se traga ms del 6.4 % del Producto interno Bruto.

Hablando en trminos de dinero, Colombia destina no menos de 27 billones de pesos al ao. y su ofensiva fratricida la financia tambin con los auxilios que Estados Unidos entrega para garantizar los intereses de las trasnacionales que explotan nuestros recursos.

Esto cuesta mucho, y lo que un momento dado el gobierno coloc como impuestos provisionales para sustentar la guerra se han ido convirtiendo en impuestos permanentes que tambin generan descontento en quienes tributan.

Hemos escuchado al min-defensa reiteradamente que el gasto militar se mantendr con o sin desmovilizacin, lo cual constata que el empeo es entregar los recursos y eso implica mantener la seguridad a las ganancias del gran capital.


Fuente:http://www.resistencia-colombia.org/index.php/dialogos-por-la-paz/2485-entrevista-con-el-comandante-jesus-santrich-integrante-de-la-delegacion-de-paz-de-las-farc-ep-parte-3


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