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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-11-2012

Con siete propuestas concretas para aportar al Proceso de Paz
Se crea la Plataforma Europea por la Paz de Colombia, captulo Pas Valenci

MOVICE-PV


El da 7 de noviembre en la ciudad de Valencia, en la sede de la Intersindical Valenciana se realiz un acto para fundar la Plataforma Europea por la Paz de Colombia, Captulo Pas Valenci (PEPC:PV) con nutrida asistencia de organizaciones sociales y polticas de la ciudad y la comarca. Asistieron representantes de Intersindical Valenciana, Partido Comunista de Espaa del Pas Valenci (PCE-PV) Jvenes Comunistas Pas Valenci (JCPV), Esquerra Unida Pas Valenci (EUPV), JOVES EUPV, Moviment de Defensa de la Terra (MDT), Partido Comunista de los Pueblos de Espaa (PCPE), Colectivos de Jvenes Comunistas (CJC), Sindicato de Estudiantes, Valencia Solidaria, Col.lectiu Autnom de Treballadores i Treballadors del Pas Valenci (CAT-PV), Comisin Espaola de Ayuda al Refugiado (CEAR), Parke Alkosa, Radio Malva y numerosos luchadores sociales independientes con una clara vocacin internacionalista en la defensa de la justicia social y los derechos humanos en el mundo.

Como conclusin del acto, se acord formar un comit de impulso que en su primera reunin definir los mecanismos organizativos y de participacin por parte de cada una de las organizaciones integrantes.

El siguiente es el texto presentado en el acto por MOVICE-PV, propulsor de la iniciativa. Al final del mismo, se esbozan las propuestas iniciales de la Plataforma.

ALGUNAS CONSIDERACIONES CONTEXTUALES PARA APOYAR DESDE EUROPA, EL PROCESO DE DILOGOS POR LA PAZ ENTRE LAS FARC-EP Y EL GOBIERNO COLOMBIANO.

Memoria histrica y valoracin del presente de lucha colectiva

1 . Los centenares de miles de muertos, desaparecidos y desplazados que han dejado estos doscientos aos de resistencia y de lucha emancipatoria por el heroico pueblo colombiano, por s solos no representan para el gobierno del pas y toda la clase cipaya del establecimiento, ms que cifras sin importancia, ya que siempre han expresado ante el dolor ciudadano y la indignacin popular, nada ms que desprecio en su ciega soberbia que atropella. Si bien es cierto que la Memoria Histrica debe ser el orientador de la reclamacin poltica para alcanzar la paz con justicia social, con reparacin integral para las vctimas y garantas de no repeticin, no menos cierto es que debe ser acompaada en primer lugar, por el reconocimiento del presente indudable de ese gran caudal de fuerzas que en estos momentos hacen de Colombia a nivel continental y mundial, uno de los epicentros de la lucha de masas ms decididamente anti-imperialista, dado que justamente, es tambin uno de los grandes laboratorios de experimentacin de la fase ms depredadora de la historia del capitalismo en su eufemstica variacin nominal del neoliberalismo y la globalizacin.

 

2 . En ese sentido, y dada la situacin actual de reconfiguracin espacial de los procesos expansivos del imperialismo, debemos reconocer que igualmente se han diversificado los espacios y las instancias organizadas de las masas que junto al ejercicio propiamente poltico en el mbito parlamentario configuran otro espacio histrico de combinacin de formas de lucha. En este momento en nuestro pas se libran distintas e importantsimas batallas intersectoriales, como por ejemplo: en la organizacin campesina, indgena y afrocolombiana; en las organizaciones de los corteros de caa; de los mineros del carbn y de las nuevas concesiones para la explotacin de otros minerales; los campesinos de la industria de la palmicultura; los obreros de la industria petrolfera; las organizaciones de mujeres campesinas, que van creando otra dimensin de la clase proletaria y que en sus mismos procesos organizativos van dejando lecciones histricas que estimulan y siembran la cualificacin de la lucha obrera y popular.

Grandes ejemplos de resistencia con dignidad, disciplina, valenta y capacidad de organizacin han dado los movimientos sociales que abarcan tanto reivindicaciones tnico-culturales, de territorio y autonoma, de luchas de gnero, de defensa de la naturaleza y nuestros recursos, de los derechos laborales, de la frrea defensa del patrimonio nacional, de la defensa y reivindicacin de las vctimas del terrorismo de Estado, de la bsqueda de la integracin continental: la Minga de Resistencia Indgena, El Congreso de los Pueblos, Comosocol, la Marcha Patritica y Movice, constituyen, entre otros, impresionantes procesos de unidad, de lucha social entendida en el sentido poltico, porque disuelven en sus propias prcticas la falsa dicotoma entre lucha social y lucha poltica.

 

3 . Igualmente, en las ciudades la organizacin estudiantil expresada en la MANE (Mesa Amplia Nacional Estudiantil) nos ha dejado muestras de portentosa imaginacin, de decidida postura anti-neoliberal, cuestionando con solidez argumentativa la bancarizacin de la educacin, el debilitamiento de los centros de investigacin, la poltica de mercado impresa en los planes de estudio, tendientes a crear cada vez ms la especializacin del saber en campos especficos de los intereses de la industria del gran capital; en una parcelacin del saber que no forma seres con un conocimiento integral; educacin alejada de nuestra propia realidad e idiosincrasia, que no busca educandos con un sentido crtico de la realidad sino meros agentes que accionen los interruptores de las mquinas creadas para determinados fines que no salen de sus propios derroteros creativos, de sus propias necesidades culturales. Una concepcin educativa que tiende a la supresin paulatina de los espacios cognitivos que tienen que ver con las ciencias humanas, porque no les interesa formar seres creativos, crticos y preocupados por el futuro del planeta y de todos los seres vivos. Que no les interesa el fomento del arte y la cultura porque ya saben la capacidad que tienen estas altas instancias humanas de subvertir el dbil soporte ideolgico bajo el que sustenta el gran Capital financiero criminal, su vaco de saber para la vida, su hueca esfera de pseudo-valores expresados en un imaginario de la superficialidad, del boato, del derroche, del confort, de la depredacin de los recursos, en definitiva, de un espritu anti-vida, de un ejercicio permanente de la muerte anclado en la maquillacin del vaco horripilante de sus huestes deshumanizadas, cosificadas, instrumentalizadoras e instrumentalizadas en su propia mordedura de cola de bestia enloquecida.

 

Resaltar en el imaginario del pueblo europeo la heroica lucha de todos los movimientos de masas revolucionarias y democrticas colombianas ante la desinformacin que apunta a que en Colombia las fuerzas insurgentes son la nica oposicin organizada que clama por otro modelo de desarrollo social.

 

4 . A todos estos factores de lucha organizada tanto en el mbito rural como en el urbano, desde la academia y tambin desde la lucha sindical; desde los defensores de derechos humanos; desde el periodismo alternativo a la prensa del gran capital; desde el riqusimo movimiento cultural contestatario e independiente, desde organizaciones civiles como Colombianas y Colombianos por la Paz, debemos resituarlos al lado de las prisioneras y prisioneros polticos, en el imaginario colectivo del pueblo europeo como el smbolo de un gran acumulado de fuerzas que campea en lo alto de la dignidad social; resaltar el valor supremo de la lucha popular para exigir con ese mismo reconocimiento de las fuerzas de la izquierda internacionalista a los gobiernos europeos cmplices del establecimiento colombiano a que se pronuncien por la necesidad de un proceso incluyente que represente de verdad a todas las fuerzas vivas de nuestro pas. Es por ello imprescindible la reclamacin permanente de la presencia de todas estas fuerzas en el proceso.

 

5 . Por ltimo, dentro de la grave crisis humanitaria que vive el pas, merece especialsimo inters la trgica situacin de casi 9500 detenidas y detenidos polticos, entre prisioneras y prisioneros de guerra, polticos y de conciencia en las crceles del pas, confinados en condiciones infrahumanas, que constituyen no slo la constatacin de la existencia del conflicto, sino otra ms de las pruebas de las sistemticas violaciones a los DDHH de un Estado que cnicamente se niega a reconocer la existencia de las detenidas y detenidos polticos, pero por otro lado reconoce que s hay un conflicto armado. En ese sentido, es importantsima la sensibilizacin y concientizacin que se haga a los pueblos del mundo (la comunidad internacional dicen algunos, trmino que para nosotros es un eufemismo, ya que sta slo est representada en los gobiernos nor-occidentales cmplices y agentes de los terrorismos de estado y no en los pueblos que son la inmensa mayora) para que presionen al gobierno colombiano a la liberacin de todos los opositores polticos o que al menos, se les respeten plenamente los derechos humanos como mnima condicin para que en el transcurso de los dilogos no queden excluidos y por el contrario su situacin jurdica debe constituir una prioridad.

 

PROPUESTAS INICIALES DE LA PEPC-CPV

 

1 . Exigir a la UE la exclusin de la lista de organizaciones terroristas a las fuerzas insurgentes colombianas, tanto de las FARC-EP como del ELN

2 . Insistir en la denuncia del TLC Europa-Colombia para que el parlamento europeo no lo apruebe, ya que constituye la legalizacin del expolio de nuestro territorio y por tanto una de las races ms profundas del conflicto colombiano.

3 . Reclamar la presencia en los dilogos de paz, de los ms representativos colectivos sociales como Marcha Patritica, Congreso de los Pueblos, Comosocol, Minga de Resistencia Indgena, Movice y Colombianas y Colombianos por la Paz, todos ellos unidos junto a ms de ochenta (80) organizaciones ms en la propuesta Ruta Social Comn por la Paz.

4 . Exigir la reparacin para todas las vctimas de los crmenes del Estado Colombiano, reconociendo el enorme peso que la mujer ha tenido que afrontar en este conflicto, as como las exiliadas y exiliados polticos, vctimas de la persecucin del Estado colombiano.

5 . Exigir la libertad para todas las prisioneras y prisioneros polticos en Colombia.

6 . Insistir en la retirada de la reforma del fuero militar, que dejara en la impunidad la mayora de los crmenes de las fuerzas armadas colombianas.

7 . Insistir en la necesidad perentoria del cese al fuego bilateral para continuar los dilogos con una confianza que exprese la firme voluntad de las partes.


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