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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-11-2012

O cmo los representantes del Gobierno hirieron de muerte un mito y enterraron otro
Proceso de paz: Legalandia contra Macondo

Jaime Jimnez
Rebelin


15 de noviembre de 2012: arranca en La Habana la Segunda Fase del proceso de paz entre el gobierno del Presidente Juan Manuel Santos y las FARC. Los plenipotenciarios de ambas partes comenzarn a tratar temas de hondo calado. Como prembulo de esta fecha las partes firmaron el 26 de agosto de este ao en la Habana un Acuerdo general para la terminacin del conflicto y la construccin de una paz estable y duradera y protocolizaron el inicio de las conversaciones a mediados de octubre en Oslo. A pesar de que se ha escrito mucho sobre lo serio y lo rosa de lo ocurrido en la capital noruega, quiero llamar la atencin de un par de detalles.

I. Colombia pas de leyes: mito herido de muerte

La democracia ms antigua de Amrica Latina, la Atenas suramericana, as han construido las lites colombianas un imaginario para hacerle creer a sus compatriotas de que Colombia es un pas de leyes y para vender la imagen al extranjero de que Colombia prcticamente no ha sufrido del molesto virus de los militares en el poder.

Los colombianos vivimos fascinados por las leyes (y las trampas: hecha la ley hecha la trampa) y las armas. Facultades de derecho por centenares, un singular sistema judicial y unos cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, garantizan, entre otros, unos niveles de impunidad que en el caso de ejecuciones (asesinatos) extrajudiciales, segn la ONU, llega al 98.5%. (http://www.terra.com.co/noticias/articulo/html/acu31853-impunidad-llega-al-985-por-ciento-en-colombia-onu.htm)

El caso es que en Oslo, luego de las intervenciones de las partes, en el momento de la rueda de prensa de los delegados gubernamentales, su vocero (portavoz) el seor Humberto de la Calle, exigi vehementemente, entre agitado y trmulo, el cumplimiento de lo acordado en la Primera Fase: que el Acuerdo suscrito por las partes a finales de agosto era vinculante y que en l, particularmente en los seis puntos de la agenda, no se hablaba nada de negociar el modelo de desarrollo y menos cuestionar la inversin extranjera, cosa que hicieron los guerrilleros en su intervencin.

(Ver Acuerdo: http://www.es.lapluma.net/index.php?option=com_content&view=article&id=4020:colombia-texto-de-acuerdo-inicial-para-la-paz&catid=93:america-latina&Itemid=426)

Para rematar, el seor De la Calle, sentenci que el gobierno no era rehn de este proceso, es decir, que si las conversaciones no funcionaban acorde a sus criterios se levantara de la mesa.

En cuanto a si se establece en el Acuerdo la discusin del modelo de desarrollo, bien hizo la guerrilla, cuando le toc el turno en la rueda de prensa al leer los considerandos o exposicin de motivos, que anteceden a los seis puntos. En uno de sus apartes el texto reconoce que El desarrollo social con equidad y bienestar, incluyendo las grandes mayoras, permite crecer como pas... Cree el gobierno colombiano que en una conversacin sobre desarrollo social con equidad para las grandes mayoras, no saldra a colacin el tipo de modelo de desarrollo que impera en el pas? Desde el punto de vista de la justificacin interna del Acuerdo sera absolutamente incoherente expresar algo en los Considerandos y otra distinta en la Agenda, que se supone materializa lo dicho en las consideraciones iniciales. Es como si negociando una carga de caf se hable del precio pero no de la calidad del grano. Huele a mala fe la interpretacin gubernamental de lo que firm en la Habana el 26 de agosto de este ao.

Pero donde definitivamente el gobierno demuestra un nimo perverso a la hora de cumplir lo pactado es en cuando afirma que no es rehn de este proceso de paz. Se le olvida al seor de la Calle, eminente jurista, que en lo acordado hay una clusula al final, la sexta para ser exactos, que habla de las reglas de funcionamiento, cuyo numeral diez dice: Las conversaciones se darn bajo el principio que nada est acordado hasta que todo est acordado. Es decir, el gobierno, sus plenipotenciarios, firmaron un pacto en el que se discutira todo y por lo tanto se acordara todo. No declararse rehn de este proceso es faltar a la palabra, es incumplir el numeral 10 de la clusula sexta del Acuerdo. En lenguaje coloquial colombiano: pal mamn no hay ley. Herida de muerte la tradicin jurdica colombiana: sus lites no creen ni en lo que rezan, perdn, ni en lo que firman.

II. La combinacin de todas las formas de lucha: mito enterrado

La burguesa colombiana, parte de la clase media y un vociferante sector de la izquierda colombiana, han cuestionado a viva voz la infame pretensin de otro sector de la izquierda que reconoca como hecho objetivo de la lucha de clases la combinacin de todas las formas de lucha.

El asunto tom dimensiones maysculas cuando el Polo Democrtico Alternativo (PDA), hasta hace poco el principal partido de izquierda en Colombia, expuls de su seno al Partido Comunista de Colombia, har tan solo unos meses. El argumento fue que el impulso por parte de los comunistas del movimiento Marcha Patritica, los haca incurrir en una doble militancia, pero lo ms grave, como argumento de fondo, es que dicho movimiento no se desmarcaba de la lucha armada y por lo tanto se converta en excusa para legitimar un nuevo exterminio, tal como sucedi con el partido Unin Patritica entre 1985 y 2005 (cinco mil militantes asesinados por el Terrorismo de Estado colombiano). Esto fue lo que sostuvo uno de sus dirigentes, el ex magistrado Carlos Gaviria:

El PDA ha sido y es un partido democrtico que rechaza la violencia como medio para acceder al poder. Si el Polo apoyara la Marcha, no siendo claros sus orgenes y propsitos, cometera el error histrico de arriesgar las vidas de sus integrantes en una posible reedicin de lo sucedido a la Unin Patritica y facilitara la treta de los enemigos de la izquierda que igualan al PDA con la guerrilla. (http://www.polodemocratico.net/index.php?option=com_content&view=article&id=3078:el-polo-dice-no-a-la-marcha&catid=42:columnistas)

Esta peligrosa pretensin de avalar todas las formas se ha deshecho al observar la composicin del equipo negociador del gobierno. Son cinco, a saber:

1. Humberto de la Calle. La voz cantante del equipo. Todo un poltico, todo un jurista. Ha sido Vicepresidente de la Repblica, Ministro del Interior, redactor de la Constitucin de 1991, y un sin nmero de altos cargos y honores.

2. Sergio Jaramillo. Actualmente Alto Consejero de Seguridad Nacional. Filsofo, todo un intelectual. Su formacin le ha permitido ser asesor en derechos humanos del gobierno de lvaro Uribe, redactor del documento que plasm la Seguridad democrtica como programa de gobierno del hoy ex presidente Uribe, fue Viceministro para los derechos humanos y asuntos internacionales en la cartera de Defensa, cuando era dirigida por Juan Manuel Santos durante el mandato de Uribe. Vamos, para que no digan que los filsofos se mueren de hambre!

3. Luis Carlos Villegas. En la actualidad presidente de la Asociacin de Industriales y adems dirige el Consejo Gremial, entidad esta que rene industriales, banqueros, comerciantes y terratenientes. Todo un economista, adems abogado, todo un empresario. Cargos pblicos y privados nutren su currculum.

4. General (r) scar Naranjo. Ex Director general de la Polica nacional. Todo un general. El nico con cuatro estrellas. En 2010 le reconocieron el mrito de ser El mejor polica del mundo.

5. General (r) Jorge Enrique Mora Rangel. Comandante General del Ejrcito de tierra (la principal fuerza de las armas colombianas), entre 1998 y 2002, es decir, en los das del anterior proceso de paz entre el ex Presidente Andrs Pastrana y las FARC. Todo un general, adems tropero. Santos dijo de l que fue incluido con "todos los kilates que le preceden". http://www.elpais.com.co/elpais/infografias/negociadorespaz2/index.html

De los dos primeros no habra mucho qu decir. Impoluto fue el desempeo del seor de la Calle cuando implement el modelo neoliberal en Colombia en la dcada de los noventa: reforma laboral, privatizacin de la salud, entre muchos, todo con apego a derecho. Del seor Jaramillo como intelectual orgnico de la derecha: hace su trabajo.

Pero del seor Villegas...qu pensaran los gremios econmicos que representa cuando la paz sindical se lograba despus del sepelio de los lderes obreros asesinados por fuerzas oscuras? Resulta difcil creer que sus enormes ganancias no estuviesen ligadas a tan execrables conductas. Era la poca en que a la economa le iba bien pero al pas le iba mal, cosa que sigue ocurriendo. Quien induce o paga por un delito recibe la misma pena que el autor material. Esto les quitar el sueo a los dueos de casi la totalidad de pas?

Del general de la Polica Nacional scar Naranjo reconocer que se le atribuye un grueso nmero de detenciones de capos del narcotrfico, labor nada fcil. El mrito estara completo salvo un pequeo detalle. El general Naranjo tuvo como compaero de armas en la cpula de la Polica al general Mauricio Santoyo, ex Jefe de Seguridad del Presidente lvaro Uribe. A Santoyo lo han extraditado y procesado en EE UU por narcotrfico entre otros crmenes. El mejor polica del mundo no se enter que uno de sus compaeros trabajaba para los crteles de la droga: debera devolver el premio.

Y el general Mora, ex comandante del Ejrcito, refleja como nadie la macabra connivencia entre fuerzas armadas gubernamentales y grupos paramilitares de extrema derecha. El 5 de septiembre, fecha en que el general fue designado por el Presidente Santos, se supo que

El magistrado de Justicia y paz Olimpo Catao le pidi a la Fiscala que investigara la posible vinculacin del general [Mora] y del ex comandante de las FFMM Harold Bedoya en el asesinato de Jaime Garzn [conocido periodista asesinado en agosto de 1999]. Esto sucedi el mircoles pasado durante la Audiencia contra el ex jefe paramilitar Diego Fernando Murillo, alias Don Berna. (http://www.kienyke.com/historias/que-tendria-que-ver-el-general-mora-en-la-muerte-de-garzon/)

Demasiadas condenas pesan sobre militares colombianos por accin u omisin, tanto en masacres como asesinatos selectivos. Eso sin contar las miles de ejecuciones perpetradas por el estamento castrense fingiendo haber ocurrido en combate contra la guerrilla y con el slo nimo de cobrar recompensas y obtener ascensos (falsos positivos). Este era el panorama en noviembre de 2011:

...la Fiscala... actualmente investiga 1.549 casos de 'falsos positivos' (con 2.799 vctimas), de los que estn sindicados 3.963 uniformados.

Por otra parte, los datos de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU superan las cifras oficiales: entre el 2004 y el 2008 se registraron en el pas 2.500 casos de ejecuciones extrajudiciales, donde murieron 3.000 ciudadanos.

...La justicia ha logrado 148 sentencias, entre las que hay tres coroneles del Ejrcito condenados; 79 casos estn en juicio y 47 uniformados aceptaron los cargos y se acogieron a sentencia anticipada.(http://www.eltiempo.com/justicia/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-10801885.html)

Como podemos concluir la foto de familia de los plenipotenciarios del gobierno es exquisita. El poltico neoliberal, el filsofo experto en temas de seguridad, el empresario y los dos generales. Encarnan el estado de derecho, el crecimiento econmico y el Terrorismo de Estado en su ms ntida expresin. Quin dijo que era malo combinar las formas de lucha? Gracias delegacin oficial por enterrar este mito.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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