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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-11-2012

El Partido nico es el obstculo principal

Samuel Farber
Havana Times


Aunque el monopolio de poder del Partido Comunista de Cuba (PCC) puede ser compatible con un cierto grado de liberalizacin, o sea, una relajacin del control que el Estado tiene sobre ciertos aspectos de la vida econmica y social - ese monopolio poltico constituye el obstculo principal para la democratizacin genuina de la sociedad cubana. Es por eso que es indispensable oponerse a ese unipartidismo e impedir que esa oposicin quede en manos de la derecha plattista y pro-capitalista.

El poder del Partido nico es obvio a pesar de las ofuscaciones del llamado Poder Popular, especialmente a nivel local. Junto con las Fuerzas Armadas, especialmente su agencia de negocios GAESA, liderada por Luis Alberto Rodrguez Lpez-Calleja, un yerno de Ral Castro, el poder econmico del Partido es contundente. El control y censura de los medios masivos de comunicacin a travs de la prensa oficial y de la radio y televisin controlada por el ICRT (Instituto Cubano de Radio y Televisin) es menos visible, pero an as est ntima e ineludiblemente ligada al poder monopolista del PCC.

No es por gusto que las "orientaciones" sobre qu y cmo los medios masivos de comunicacin deben reportar provienen del Departamento Ideolgico del Comit Central del PCC dirigido por Rolando Alfonso Borges. Desde un punto de vista histrico, podemos ver que la eliminacin de los rganos masivos de comunicacin oposicionistas o independientes, desde la extrema derecha reaccionaria del Diario de la Marina, hasta la izquierda independiente de Lunes de Revolucin, se llev a cabo en el 1960 y 1961 como parte de las medidas que hicieron posible la creacin del Partido y pensamiento nico, que inicialmente se plasm en las ORI, ms tarde convertidas en el Partido Unido de la Revolucin Socialista (PURS) y, finalmente, en el PCC.

La prensa oficial no tiene escrpulo alguno en ocultar lo que al gobierno no le conviene que la gente sepa. Ha ocultado recientemente, por ejemplo, buena parte de los escndalos que han ocurrido en las altas esferas del gobierno, como el caso de Cubana de Aviacin.

Ha mantenido un silencio absoluto sobre cuestiones de inters nacional como lo que sucedi con el otrora celebrado cable de fibra ptica de Venezuela a Cuba, con el que el gobierno haba prometido aumentar considerablemente la conectividad de un sistema muy deficiente.

Con respecto a la poltica extranjera, la cobertura de la prensa oficial es igualmente escandalosa. Tanto el Granma como Juventud Rebelde hacen todo lo posible por ocultar noticias negativas sobre lderes de pases extranjeros que mantienen relaciones amistosas con el gobierno cubano, como los de Rusia y China, y an ms en el caso de aliados cercanos como el Presidente Hugo Chvez de Venezuela.

La cobertura de la "primavera rabe" ha sido bochornosa. Como el egipcio Mubarak era aliado cercano de EEUU, la prensa cubana favoreci al movimiento oposicionista. Pero como el rgimen asesino de los Assad en Siria ha sido un aliado histrico del gobierno cubano, as como de la URSS y del actual gobierno ruso, la prensa oficial ha mezclado la verdad con las mentiras ms descaradas para proveer una cobertura meditica muy favorable al gobierno sirio. Los medios oficiales tambin controlan la crtica, como lo reflejan las cartas de lectores que el Granma publica semanalmente. Esta seccin est dedicada a promover ciertos cambios en la economa y publica muchas quejas sobre el mal funcionamiento de burcratas de bajo y medio nivel, pero jams publica crtica alguna sobre las polticas de los lderes de alto nivel, o del PCC como tal.

Un editorial reciente en la revista catlica Espacio Laical propuso que cuando expiren, en el 2018, los dos perodos consecutivos de 5 aos que Ral Castro va a estar en el poder, el gobierno establezca la eleccin directa para presidente entre candidatos con diferentes puntos de vista polticos e ideolgicos y que no sean necesariamente miembros del PCC.[1]

Anteriormente, el intelectual catlico Lenier Gonzlez Mederos haba propuesto "el rediseo radical de las instituciones estatales y de la arquitectura del actual Partido Comunista de Cuba para que pueda acoger en su seno a toda la diversidad nacional," [2] o sea, que este deje de ser comunista y que se convierta en lo que proclama ser ahora pero no lo es: el Partido de la Nacin Cubana.

Ambas propuestas son ms limitadas y ciertamente mucho ms diplomticas que las que aqu se presenta. Sin embargo, dichas propuestas no son ni ms ni menos realizables que la de abolir el unipartidismo.

Los lderes del PCC no son tontos y saben muy bien que estas propuestas amenazaran su poder y haran aicos la concepcin estalinista que ellos tienen del socialismo y del mal llamado "centralismo democrtico," entre otras caractersticas fundamentales del PCC.

An en el caso muy remoto de que alguna de esas dos propuestas se realizara, lo ms probable es que las Fuerzas Armadas acaben tomando el poder y desplacen por completo a un PCC convertido al pluralismo. De hecho, este desplazamiento puede ocurrir por otros motivos una vez que hayan fallecido Fidel y Ral Castro.

No es sorprendente que la propuesta de Gonzlez Mederos en particular est ligada a una visin de la sociedad cubana - la llamada Casa Cuba [3] - que ignora las profundas diferencias del poder poltico, de clase y de raza entre otras dimensiones conflictivas de la "realmente existente" sociedad cubana.

Y es precisamente por motivo de esos conflictos que la libertad para organizar asociaciones y partidos polticos es necesaria para que la gente - obreros, campesinos, negros, mujeres y gays, entre otros - puedan organizarse polticamente cuando as lo consideren necesario.

Para que los movimientos sociales independientes que surjan en la Isla se puedan organizar como partidos para luchar al nivel poltico nacional por metas que son muy difciles de lograr al nivel local o social, es necesario abolir el monopolio poltico del PCC consagrado en la constitucin vigente.

Como sabemos, el monopolio constitucional del PCC se extiende al de las organizaciones oficiales de masas como la Confederacin de Trabajadores Cubanos (CTC) y la Federacin de Mujeres Cubanas (FMC), lo que constituye un gran obstculo a cualquier intento de defensa independiente de trabajadores, mujeres y otros grupos. La experiencia de la organizacin independiente de mujeres Magn, disuelta a mediados de la dcada de los noventas, es un ejemplo pertinente, especialmente porque este grupo no era ni disidente ni oposicionista, aunque s tuvo diferencias con la FMC con respecto a cuestiones controvertidas como el "jineterismo".

Una vez desprovisto de su monopolio constitucional y, por ende, de todos los privilegios de los que se apropi durante su largo control de la vida pblica, el PCC podra convertirse en una organizacin verdaderamente voluntaria materialmente sostenida con las cuotas y donaciones de sus miembros y simpatizantes.

El nmero de partidos y organizaciones polticas en la Isla dependera en ltima instancia de los conflictos y divergencias en la "realmente existente" sociedad cubana. Pero lo ms importante sera establecer el principio de que la creacin de nuevas organizaciones polticas y partidistas no puede obstaculizarse basado en mtodos legales, administrativos o policiales. [4]

Vale la pena aadir que a pesar del falso paralelo que los voceros del rgimen trazan entre el PCC y el Partido Revolucionario Cubano (PRC) liderado por Jos Mart, este ltimo no era un partido en el mismo sentido que aqu se discute: una organizacin que formula propuestas sistemticas para el gobierno y administracin de un estado constituido.

El PRC de Mart estaba organizado con un solo propsito: llevar a cabo la guerra necesaria para lograr la independencia del pas bajo control civil, y nunca pretendi representar un pensamiento nico con respecto a todo tipo de cuestiones sociales y econmicas.

Una repblica socialista democrtica basada en el control obrero, campesino y popular es incompatible con el monopolio poltico por parte de cualquier organizacin. La experiencia yugoslava demostr que una autntica auto-gestin a nivel local solo puede funcionar cabalmente si hay planeamiento democrtico, y no dictado por un partido nico y el mercado, de la economa y nacin como un todo.

Despus de todo, las decisiones con respecto a cuestiones vitales como la tasa de acumulacin y consumo, poltica de salario, impuestos y prestaciones sociales afectan a toda la sociedad y economa y por lo tanto circunscriben y limitan las decisiones al nivel local de cada centro de trabajo.

Para los que estamos por el establecimiento de un socialismo auto-gestionario, es necesario tener claro que el monopolio poltico del PCC no va a abolirse automticamente, y que es solo un movimiento democrtico desde abajo puede lograr esa meta.

La autogestin obrera requiere una motivacin e involucramiento por parte de los trabajadores urbanos y rurales que no existe en una sociedad donde la grave situacin econmica ha realzado el espritu de "resolver" -incluyendo la aspiracin de emigrar - creando poderosos incentivos para el esfuerzo del individuo y su familia, pero no para el de la colectividad como tal.

Pero es precisamente un movimiento democrtico, desde abajo, lo que puede motivar a la gente a interesarse y luchar por democratizar tanto sus centros de trabajo como todo el pas.

* Samuel Farber naci y se cri en Cuba, publicado muchos artculos y libros sobre este pas. Escribe para diversos sitios de la izquierda anticapitalista. Su ultimo libro es Cuba Since the Revolution of 1959. A Critical Assesment fue publicado por Haymarket Books en el 2011.

Notas [1] "Cuba: la eleccin presidencial y el destino de la nacin". Espacio Laical, Suplemento Digital No. 211/octubre 2012. http://espaciolaical.org/contens/ind_main.html [2] Lenier Gonzlez Mederos, "Iglesia Catlica y nacionalismo: los retos tras la visita del papa Benedicto XVI" Espacio Laical. Suplemento Digital No.177/Mayo 2012, 4. [3] Ibid., 4. [4] Con respecto a la intromisin extranjera y especficamente la de los Estados Unidos en este proceso, sera perfectamente legtimo y democrtico prohibirla legalmente una vez que los recursos de comunicacin y educacin polticas disponibles en la Isla fueran equitativamente distribuidos entre los varios partidos y organizaciones polticas que se hayan comprometido a mtodos pacficos para resolver conflictos.


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