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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-11-2012

Otro magnicidio en nombre de la paz

Jos Javier Franco
Rebelin


El Nobel de la Paz y presidente estadounidense, Barack Obama, al igual que sus aliados Francia e Inglaterra miembros de la Unin Europea, laureada tambin por el premio sueco han decidido abrir fuego en contra de Siria, un eslabn ms en la larga cadena de ofensivas que han implementado estos pases pacifistas por el control mediterrneo? rabe? global?

Siria sigue a una larga lista: Irak, Afganistn, Pakistn, Libia. Todas guerras humanitarias para un muy necesario cambio de rgimen. Necesario para Occidente, es decir la Otan, es decir USA, se entiende.

La decisin estaba tomada de antemano, slo faltaba terminar con el show de la reeleccin. Obama, de nuevo en la Casa Blanca, declara a travs del vocero del Departamento de Estado, Mark Torner, que dar apoyo y reconocer la autoridad de la Coalicin Nacional para las Fuerzas de la Revolucin y la Oposicin Siria (CNFROS), una organizacin abiertamente terrorista que sirve a las potencias occidentales para salir del incmodo gobierno de Bashar Al Assad. El reconocimiento estadounidense ha venido acompaado con un aumento de 30 millones de dlares para la ayuda humanitaria a Siria, y el anuncio del fortalecimiento de la coalicin opositora en Doha, tal como ha declarado la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton.

Casi al unsono, Inglaterra, Francia y la Liga rabe, aliados de EEUU en las operaciones que han mantenido ocupado al Pentgono en Oriente Prximo y Norfrica, anunciaron tambin su respaldo a CNFROS. Inglaterra dijo incluso que recibir a los representantes de esta coalicin para conversar sobre la situacin interna, dndole un reconocimiento oficial y deslegitimando al gobierno de Al Assad; mientras, la Liga rabe asegur que se trata de un representante e interlocutor legtimo para las negociaciones.

En Siria se intenta aplicar y todo parece que as ser el denominado mtodo Obama para salir de regmenes antiestadounidenses, aclamado hace unos meses por el Consejero Adjunto de Seguridad Nacional, Ben Rodhes, en una entrevista concedida a la revista especializada Foreign Policy. Como se desprende de los acontecimientos, el mtodo Obama se impone no slo como poltica exterior de EEUU, sino tambin a toda la Organizacin del Atlntico Norte (Otan) y de sus aliados en Oriente Prximo. En su oportunidad, Rhodes reconoci que el mtodo Obama es, con mucho, ms efectivo que el de su antecesor George Bush. Sin dudas, esta efectividad para derrocar gobiernos incmodos a Washington fue uno de los elementos determinantes de la reeleccin del otrora esperanza negra de la poltica estadounidense.

Adems de efectivo, el mtodo Obama es sencillo: explotar las contradicciones internas de los pases objeto de su incomodidad. El trfico de armas y un grupo opositor determinado a inmolarse por el poder, son elementos suficientes para provocar una situacin de ingobernabilidad y confrontacin interna, que suma a la nacin enemiga en una espiral ascendente de violencia.

Cualquier accin defensiva por parte del rgimen en cuestin en este caso el Gobierno de Al Assad, como en su momento el de Muamar Al Gadafi ser presentada como una violacin de los derechos humanos y servir de excusa para imponer sanciones econmicas y polticas por parte de la comunidad internacional, que no harn ms que recrudecer el conflicto.

Esta especie de guerra civil de laboratorio ser denunciada y expuesta al mundo como una accin criminal del rgimen en cuestin mediante la inmensa maquinaria comunicacional con la que cuenta Occidente, impidiendo por todos los medios, en nombre de la democracia y la libertad de expresin, que ste cuente al mundo su versin de los hechos.

El fortalecimiento de la disidencia, mediante el constante apoyo militar y econmico externo, e incluso la alianza con gobierno vecinos papel que desempea Turqua en el caso sirio conllevarn, tarde o temprano, a la declaracin de una zona de exclusin area y a la posterior intervencin humanitaria por parte de las fuerzas de la Otan, operacin que culminar con un magnicidio y la imposicin, no de un nuevo gobierno, sino de un estado de terror sostenido, de una coyuntura insalvable de guerra permanente como puede verse en Afganistn, Iraq y Libia que es, al parecer, el terreno donde mejor pueden desarrollarse los intereses de este nuevo (des)orden mundial.

En este caso, tras el asesinato de Bashar Al Assad anunciado pblicamente por Inglaterra, al menos si convenimos en aceptar como cierta la informacin publicada por el libans The Daily Star y por la naturaleza de las fuerzas de coalicin CNFROS, no puede esperarse otra cosa sino una situacin similar al caos que se vive actualmente en Libia.

Como ya explic Alfredo Jalife a finales del ao pasado: Siria se encuentra al final de una lnea horizontal geogrfica que empieza en Afganistn/Pakistn prosigue por Irn/Irak y desemboca en la parte oriental del mar Mediterrneo: la mayor placa tectnica del planeta exquisitamente geopoltica, donde se confrontan los intereses singulares de la OTAN (a la ofensiva) contra Rusia y China (a la defensiva).

Qu seguir al ya anunciado cambio de rgimen sirio?, es la pregunta clave para entender el significado del conflicto que ha armado la Otan sobre los pases que circundan el mar mediterrneo. Nadie ignora que la joya de la corona espera todava, porque, sin dudas, tras el asesinato de Bashar Al Assad, Irn es la prxima en la lista. Ya se habla de una alineacin entre Reino Unido, Francia e Israel para iniciar una ofensiva contra ambos objetivos.

Y es que Israel al que no habamos nombrado todava no slo forma parte de la coalicin, sino que la orquesta, la controla. Israel ya efectu los primeros disparos de advertencia contra Siria y lleva meses de campaa contra Irn. Israel ya esper lo suficiente por USA, y la reeleccin de Obama era, al parecer, la ltima frontera por cruzar.

Ms all de la coalicin Otan-EEUU-Israel, quedan Rusia y China, que no tienen intenciones de seguir perdiendo terreno en el ya bastante convulsionado tablero internacional. De su reaccin ante el avance occidental hacia las fronteras asiticas, podra fraguarse un conflicto blico sin precedentes. Ya lo deca alguna vez Einstein: No s con qu armas se pelear la tercera guerra mundial, pero la cuarta ser con palos y piedras.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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