Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: Revoluciones en el mundo rabe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-11-2012

Siria
Revolucin, guerra civil o guerra mundial?

Santiago Alba Rico
Diagonal

El autor analiza la situacin en Siria, la internacionalizacin del conflicto, la postura de los actores implicados y cmo se iniciaron las revueltas hace veinte meses.


Dos fotografas resumen dolorosamente los 20 meses transcurridos desde el comienzo de la revolucin siria. La primera es, en realidad, una secuencia de imgenes que cubre el breve ciclo vital de Hussam Armanazi: jovencito bien afeitado en una universidad de Alemania, mdico en prcticas con la bata blanca, voluntario en un campo de refugiados en Turqua, miliciano del Ejrcito Libre Sirio. En la ltima fotografa, Hussam, que haba credo poder cambiar pacficamente su pas y que por ello haba sido encarcelado y torturado a su regreso de Europa, es un cadver barbudo sobre una parihuela, escoltado por un intil kalashnikov.

La otra fotografa es un dptico horizontal. Arriba se ve a ocho jovencitos alegres, luciendo camisetas con la bandera siria en una manifestacin pacfica contra la dictadura. Una leyenda dice: As empezamos y no nos comprendiste. Abajo, los mismos jovencitos posan ahora tambin barbudos, serios y duros, con pantalones militares y armados de fusiles, sobre una frase terrible: En esto nos hemos convertido. Ahora seguro que nos comprendes.

La represin de Al-Assad

La feroz represin del rgimen sirio y la inevitable militarizacin de la resistencia han introducido ya tres efectos terribles, premeditadamente buscados por Bachar Al-Assad en su estrategia de supervivencia a cualquier precio. El primero se enuncia tan deprisa como se dispara: miles de jvenes como Hussam Armanazi, los ms conscientes y sensibles, los mejor preparados, los destinados a liderar una Siria justa y democrtica (sos que, de ser espaoles, formaran parte del 15M, se manifestaran frente al Parlamento y militaran contra el capitalismo) estn hoy muertos, encarcelados o en el exilio. La misma tragedia que produjo la invasin estadounidense de Iraq la ha producido en Siria su propio Gobierno y por los mismos medios: torturando, asesinando y bombardeando desde el aire a la poblacin.

El segundo efecto, indisociable del primero, tiene que ver con la sectarizacin del conflicto y la creciente violacin de los derechos humanos por ambas partes. La ausencia de un mando militar unificado, la rampante influencia del islamismo radical y la victimizacin en clave identitaria, determinan que la respuesta armada contra la dictadura reproduzca a menor escala los procedimientos del rgimen, en una dinmica viciosa en la que a menudo es difcil distinguir entre la legtima defensa, la venganza y la delincuencia. Las ejecuciones sumarias de shabiha, denunciadas por organizaciones internacionales, o el reciente secuestro del periodista libans Fida Itani han sido objeto de dura condena por parte de los Comits de Organizacin Local, que se revelan impotentes, sin embargo, para imprimir una direccin tica a la lucha armada.

Los combates de hace unos das en Alepo entre el Ejrcito Libre Sirio y militantes kurdos uno y otros, al mismo tiempo, contrarios a la dictadura vienen a complicar an ms este hervidero de enfrentamientos cruzados que alejan da tras da el sueo original de una Siria unida, igualitaria y democrtica.

Dimensiones internacionales

El tercer efecto es, sin duda, la internacionalizacin del conflicto, de cuyas amenazadoras dimensiones dan buena medida la crisis de refugiados, las tensiones con Turqua y el reciente atentado en Lbano contra Wissan al-Hassan. Toda la regin est ya involucrada en una irresponsable pugna geoestratgica que est devorando la revolucin y en la que todas las partes se comportan de manera obscena e infame: Rusia, Irn y Hizbullah apoyando poltica y militarmente la dictadura de Al- Assad; la UE y EE UU modulando la voladura lenta y controlada del rgimen en favor de Israel; Turqua, con los dedos pillados en su propio problema kurdo, tratando de asentar su influencia regional; Catar y Arabia Saud financiando y armando a los internacionalistas islmicos y atizando los fanatismos sectarios en el marco de su propia guerra fra con Irn. Todo el mundo vierte gasolina al mismo tiempo que trata de evitar una explosin.

El resultado es ya trgico, no slo en nmero de muertos y en destruccin material. Esta internacionalizacin, cuyas consecuencias nadie puede prever ni controlar, ha hecho pedazos el impulso ecumnico, democrtico y panrabe de la llamada Primavera rabe y ha reactivado los moribundos grupos yihadistas de la franquicia Al-Qaeda. El peligro es tan grande que habr que dar la bienvenida a cualquier parche que detenga el bao de sangre, la destruccin de Siria y una guerra regional o mundial.

Lo malo de la violencia salvaje es que iguala a los contendientes y actualiza todas las memorias. Pero no podemos engaarnos y decir que no recordamos cmo comenz esta locura. No podemos repartir las culpas o refugiarnos en relaciones de fuerza y disciplinas geoestratgicas. Sabemos de qu lado est la justicia, la razn, el herosmo. Todo comenz hace veinte meses con miles de jvenes que, enarbolando la bandera siria, se manifestaban y se manifiestan en favor de la dignidad, la democracia y la justicia social y que fueron baleados, encarcelados y torturados por una dictadura que hoy como indicaba la dolorosa irona de una pancarta bombardea desde el aire todo el territorio de Siria. Todo, salvo el Goln ocupado por Israel.

Fuente original: http://www.diagonalperiodico.net/Siria-revolucion-guerra-civil-o.html



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter