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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-11-2012

Muchos aspectos del actual ataque a Gaza pasan desapercibidos para la conciencia del mundo
La ltima catstrofe en Gaza

Richard Falk
Al-Jazeera-English

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


El doble rasero meditico de Occidente con respecto a la nueva y trgica escalada de violencia israel dirigida contra Gaza se resumieron en un titular de una parcialidad absurda en la primera plana del New York Times: Los cohetes atacan Jerusaln; Israel se prepara para invasin de Gaza, (NYT, 15 de noviembre de 2012). Algo descodificado, el mensaje es el siguiente: Hams es el agresor, y si Israel lanza un ataque terrestre contra Gaza tiene que contar con ms ataques de cohetes. Es una parfrasis sorprendentemente orwelliana de la realidad.

La verdadera situacin es, por supuesto, todo lo contrario: Es decir que se puede asumir que la poblacin indefensa de Gaza est terriblemente temerosa de un inminente ataque general israel, aunque tambin es verdad, sin minimizar la realidad de una amenaza, que algunos cohetes lanzados desde Gaza cayeron sin causar daos (aunque hay que admitir las implicaciones amenazantes) en los alrededores de Jerusaln y Tel Aviv. Hay una desproporcin brutal en la capacidad de infligir daos y sufrimientos entre ambos contendientes debido a la total dominacin militar israel, lo que convierte en una perversidad esa inversin de la preocupacin por lo que podra ocurrir a la sociedad israel si se intensifica el ataque a Gaza.

La confianza de Hams y de las diversas milicias de Gaza en los cohetes indiscriminados, aunque sean totalmente imprecisos y generalmente innocuos, es una violacin criminal del derecho humanitario internacional, pero la baja cantidad de vctimas y el nfimo dao causado tienen que evaluarse en el contexto general de la violencia masiva infligida a los palestinos. La percepcin generalizada no occidental del nuevo ciclo de violencia que involucra a Gaza es que parece una repeticin de la agresin israel a Gaza a finales de 2008, principios de 2009, que ocurri de la misma manera entre el final de elecciones presidenciales estadounidenses y las elecciones parlamentarias programadas en Israel.

Buscando culpables

Existe la discusin usual con respecto a quin es responsable del acto inicial de este nuevo despliegue de violencia. Han sido los disparos desde Gaza a travs de la frontera contra un jeep blindado israel o fue el asesinato selectivo de Ahmed Yabari, el lder del ala militar de Hams, con un misil israel unos das despus? O algn otro acto de un lado u otro? O es la violencia incesante contra el pueblo de Gaza originada por el bloqueo impuesto desde mediados de 2007?

El asesinato de Yabari tuvo lugar unos das despus de la negociacin, gracias a los buenos oficios de Egipto, de una tregua informal y acordada, qu irona, precisamente por Yabari, que actuaba por cuenta de Hams. Matarlo tena el evidente propsito de realizar una importante provocacin, trastornando un esfuerzo cuidadosamente negociado de evitar otra secuencia de ojo por ojo, diente por diente de violencia del tipo que ha tenido lugar peridicamente durante los ltimos aos.

El asesinato de un personaje poltico palestino de tan alto perfil como Yabari no es un acto espontneo. Se basa en una vigilancia detallada durante un largo perodo, y obviamente se planifica con la suficiente antelacin con la esperanza de evitar daos colaterales y por lo tanto limitar la publicidad desfavorable. Un asesinato extrajudicial semejante, aunque es parte integrante de la nueva cultura estadounidense de la guerra de drones, sigue siendo una tctica de conflicto ilegal que niega a los dirigentes polticos del adversario, separados del combate, cualquier oportunidad de defenderse de las acusaciones e implica el rechazo de cualquier bsqueda de una solucin pacfica a un conflicto poltico. Equivale a la imposicin de la pena capital sin el debido proceso, una negacin de los derechos elementales de un acusado.

Dejando de lado las sutilezas legales, la dirigencia israel saba exactamente lo que estaba haciendo cuando rompi la tregua y asesin a un dirigente tan destacado de Hams, considerado el ms importante despus del primer ministro de Gaza, Ismail Haniya. Ha habido rumores y amenazas veladas durante meses de que el gobierno de Netanyahu planificaba un importante ataque a Gaza, y la oportunidad de los actuales ataques parece coincidir con la dinmica de la poltica interna israel, especialmente la prctica tradicional de Israel de reforzar la imagen dura de la dirigencia de Tel Aviv como medio para inducir a los ciudadanos israeles a sentirse temerosos, pero protegidos, antes de depositar sus votos.

Sitiados

Por debajo de la horrible violencia, que pone al descubierto la extrema vulnerabilidad de las personas que viven cautivas en Gaza, una de las comunidades ms abarrotadas y empobrecidas del planeta, hay una horrenda estructura de abuso humano a la que la comunidad internacional sigue volviendo la espalda, mientras predica en otros sitios la adherencia a la norma de responsabilidad de proteger cada vez que conviene a la OTAN. Ms de la mitad de los 1,6 millones de habitantes de Gaza son refugiados que viven en un rea total solo el doble del tamao de la ciudad de Washington, DC. La poblacin sufre un bloqueo punitivo desde mediados de 2007 que hace intolerable la vida diaria, y Gaza ha estado duramente ocupada desde 1967.

Israel ha tratado de engaar al mundo presentando su narrativa de retirada de buena fe de Gaza en 2005, que fue explotada por militantes palestinos en aquel entonces como una oportunidad de lanzar mortferos ataques con cohetes. La contra-narrativa, aceptada por la mayora de los observadores independientes, es que la retirada israel de tropas y colonias fue poco ms que un simple redespliegue a las fronteras de Gaza, con absoluto control sobre lo que entra y lo que sale, manteniendo una temporada de caza para matar a su gusto, sin tener que rendir cuentas y sin consecuencias adversas y respaldada sin cuestionamiento por el gobierno de EE.UU.

Desde el punto de vista del derecho internacional, la supuesta desconexin de Gaza de Israel no puso fin a su responsabilidad como Potencia Ocupante segn las Convenciones de Ginebra, y por lo tanto su plan maestro de someter a toda la poblacin de Gaza a severas formas de castigo colectivo corresponde a un continuo crimen contra la humanidad, as como a una flagrante violacin del Artculo 33 de la Cuarta Convencin de Ginebra. No es sorprendente que tantos que han observado de cerca el sufrimiento de Gaza la hayan descrito como la mayor prisin al aire libre del mundo.

El gobierno de Netanyahu mantiene una poltica que se comprende mejor desde la perspectiva del colonialismo mediante asentamientos. Lo que distingue el colonialismo de asentamientos de otras formas de colonialismo es la decisin de los colonialistas de no solo explotar y dominar, sino de apropiarse de las tierras y superponer su propia cultura a la de la poblacin indgena. Al respecto, Israel se aprovecha de la divisin entre Hams y Fatah y trata de inducir a los palestinos oprimidos a renunciar a su identidad junto con su lucha de resistencia llegando incluso a exigir a los palestinos en Israel que juren lealtad a Israel como Estado judo.

En realidad, a diferencia de Cisjordania y Jerusaln Este, Israel no tiene ambiciones territoriales a largo plazo en Gaza. La solucin israel a corto plazo para su denominado problema demogrfico (es decir, sus preocupaciones por el aumento de la poblacin de palestinos con respecto a los judos) podra facilitarse considerablemente si Egipto absorbiera Gaza o si Gaza se convirtiera en una entidad permanentemente separada, siempre que pudiera desmilitarizarse de un modo fiable. Lo que hace que Gaza sea actualmente til para los israeles es su capacidad de manejar el nivel de violencia, tanto como distraccin de otras preocupaciones (por ejemplo ceder en relacin con Irn; la expansin acelerada de las colonias) y como un medio de convencer a su propio pueblo de que siguen existiendo enemigos peligrosos a los que hay que enfrentarse con el puo de hierro del militarismo israel.

Ninguna paz

En el trasfondo, pero no muy lejos del entendimiento de los observadores, existen dos asuntos estrechamente relacionados. El primero es el grado de inviabilidad al que ha llevado la continua expansin de las colonias israeles la creacin de un Estado palestino por medio de negociaciones directas. El segundo, subrayado por la reciente fusin de las Fuerzas de Netanyahu y Lieberman, es la medida en que el proceso de gobierno israel ha adoptado indirecta e irreversiblemente la visin de un Gran Israel que incluye todo Jerusaln y la mayor parte de Cisjordania.

El hecho de que los dirigentes occidentales sigan repitiendo el mantra de la paz mediante negociaciones directas es una expresin de la ms burda incompetencia o de total mala fe. Washington y los dems que piden la reanudacin de negociaciones directas nos deben a todos, por lo menos, una explicacin de cmo se puede establecer un Estado palestino dentro de las fronteras de 1967, cuando significa el desplazamiento de la mayora de los 600.000 colonos armados que actualmente son defendidos por el ejrcito israel y estn presentes en toda Palestina ocupada. Una explicacin semejante tambin tendra qu mostrar por qu se permite que Israel legalice silenciosamente las casi 100 colonias avanzadas esparcidas por Cisjordania que antes eran ilegales, incluso segn la ley israel. Semejantes acciones hacia la legalizacin merecen la urgente atencin de todos los que siguen proclamando su fe en una solucin de dos Estados, pero se ignoran.

Lo que nos hace volver a Gaza y Hams. Los mximos dirigentes de Hams han dejado muy claro una y otra vez que estn abiertos a una paz permanente con Israel si este se retira totalmente a las fronteras de 1967 (22% de Palestina histrica) y este acuerdo est apoyado por un referendo de todos los palestinos que viven bajo la ocupacin.

Israel, con el respaldo de Washington, adopta la posicin de que Hams es una organizacin terrorista a la que se debe excluir siempre de los procedimientos diplomticos, excepto, por supuesto, cuando la negociacin sirve los propsitos de Israel. Lo hizo en 2011 cuando negoci el intercambio de prisioneros en el que varios centenares de palestinos fueron liberados de las prisiones israeles a cambio del soldado israel Gilad Shalit, o cuando parece conveniente aprovechar la mediacin egipcia para obtener un alto el fuego temporal.

Como nos recuerda el celebrado activista israel por la paz, y exmiembro de la Knset, Uri Avnery, un alto el fuego en la cultura rabe, hudna en rabe, se considera que est santificado por Al y se ha utilizado y respetado desde la poca de las Cruzadas. Avnery tambin informa de que hasta que lo asesinaron Yabari estuvo en contacto con Gershon Baskin, de Israel, explorando las posibilidades de un alto el fuego a largo plazo, de lo que informaron a los dirigentes israeles que, como era de esperar, no mostraron ningn inters.

Esperando justicia

Hay otro hecho en esta renovacin del conflicto que involucra ataques a Gaza. Israel insiste a veces en que ya que no es, segn sus afirmaciones, un poder ocupante, sino que se encuentra en un estado de guerra con Gaza gobernada por Hams. Pero si esto se considerase la descripcin legal adecuada de la relacin entre los dos pases, Gaza tendra los derechos de un combatiente, incluida la opcin de utilizar fuerza proporcionada contra los objetivos militares israeles. Como argument antes, una descripcin legal semejante de la relacin entre Israel y Gaza es inaceptable. Gaza sigue estando ocupada y esencialmente indefensa e Israel como ocupante no tiene derecho legal o tico de ir a la guerra contra el pueblo y el gobierno democrtico de Gaza procedente de unas elecciones libres, bajo control internacional, a principios de 2006.

Al contrario, su obligacin decisiva como ocupante es proteger a la poblacin civil de Gaza. Incluso si la cantidad de vctimas de la violencia actual, hasta ahora, es baja en comparacin con la Operacin Plomo Fundido, la intensidad de los ataques areos y martimos contra el indefenso pueblo de Gaza, provoca terror en los corazones y las mentes de todas las personas que viven en la Franja, una forma de violencia indiscriminada contra el espritu y la salud mental de todo un pueblo que no puede medirse en sangre y carne, sino refirindose al miedo traumatizante que han generado.

Omos muchas afirmaciones en Occidente en cuanto a una supuesta disminucin de la guerra internacional desde el colapso de la Unin Sovitica hace veinte aos. Semejantes afirmaciones son en cierta medida bienvenidas, pero la gente en Medio Oriente an no se ha beneficiado de esta tendencia, menos que nadie el pueblo de Palestina Ocupada, y especialmente el pueblo de Gaza que sufre del modo ms agudo. Este espectculo de una guerra unilateral en la que Israel decide cunta violencia desencadenar, y Gaza espera sus ataques disparando salvas de cohetes insignificantes desde el punto de vista militar como gesto de resistencia, es una violacin vergonzosa de los valores de la civilizacin. Esos cohetes propagan el miedo y causan trauma entre los civiles israeles incluso cuando no alcanzan objetivos y representan una tctica inaceptable. Pero esa inaceptabilidad tiene que verse en el contexto de las tcticas inaceptables de un Israel que tiene todo en su mano en el conflicto.

Es muy alarmante que ahora incluso ciudad ms sagrada est amenazada por los ataques, pero la permanencia de las condiciones de opresin del pueblo de Gaza, llevan inevitablemente a niveles crecientes de frustracin, gritos de auxilio que el mundo ignora desde hace dcadas. Son gritos pidiendo ayuda! Darse cuenta no es exagerar! Para obtener una perspectiva basta con leer un reciente Informe de la ONU que concluye que el deterioro de los servicios y las condiciones har que Gaza sea inhabitable en el ao 2020.

Totalmente aparte de los mritos de los motivos de queja de los dos lados, un lado es omnipotente en lo militar y el otro se agazapa atemorizado sin posibilidad de defensa. Una realidad tan grotesca pasa desapercibida para la conciencia del mundo debido al escudo geopoltico detrs del cual Israel recibe luz verde para hacer lo que le d la gana. Una circunstancia semejante es moralmente insoportable y debera ser inaceptable polticamente. Toda persona, gobierno, e institucin de buena voluntad tiene que oponerse activamente en todo el globo.

2012 Al-Jazeera

* Richard Falk es Profesor Emrito de Derecho Internacional en la Universidad de Princeton y Distinguido Profesor Visitante de Estudios Globales e Internacionales en la Universidad de California, Santa Brbara. Es autor y editor de numerosas publicaciones a lo largo de cinco dcadas, y recientemente editor de El Derecho Internacional y el Tercer Mundo: reformulando la Justicia (Routledge, 2008). Aunque desde 2009 es Relator Especial de Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Palestina, el gobierno de Israel no le ha permitido entrar a los Territorios Palestinos Ocupados.Twitter: @rfalk13

Fuente: http://www.aljazeera.com/indepth/opinion/2012/11/2012111874429224963.html

rCR



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