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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-11-2012

Siria
Sobre los bombardeos y sus clases

Miguel Len
Rebelin


Apareca el Sbado 17 de Noviembre en Rebelin un artculo, originalmente publicado en Diagonal, en el que Santiago Alba Rico pasaba revista a la situacin en que se encuentra el conflicto sirio. Queremos dedicar estos prrafos a un asunto que, siendo tangencial dentro del artculo, tiene una importancia suficiente como para que la redaccin de esta nota nos resulte imprescindible.

Dice Santiago Alba, al inicio de su artculo, que La misma tragedia que produjo la invasin estadounidense de Iraq la ha producido en Siria su propio Gobierno y por los mismos medios: torturando, asesinando y bombardeando desde el aire a la poblacin (la negrita es suya). Y de la conducta del Gobierno sirio se puede decir mucho, y nada de ello demasiado bueno, pero de ah a afirmar que ha bombardeado desde el aire a la poblacin hay un gran salto. Y francamente inverosmil. Tiene, adems, un grave antecedente que es el famoso bulo que dio cancha a la intervencin de la OTAN en Libia.

Se suma a ello una circunstancia francamente paradjica, que es que el artculo citado est repleto de hipervnculos que le sirven al autor para reforzar ciertos aspectos de su argumento: que la militarizacin de las protestas era inevitable, que el Gobierno de Assad ha sido brutalmente represivo, que la situacin actual es enormemente compleja Lo paradjico es que todo esto, ms all de los matices propios de unas u otras posturas de anlisis, ya se sabe de sobra. No hace falta que Santiago Alba, adems de recordrnoslo (la memoria es siempre un ejercicio necesario), aporte pruebas. Y, sin embargo, por alguna razn que no alcanzo a entender, le parece que s va de suyo decir, sin aportar pruebas, argumentos o matices, que la poblacin siria ha sido bombardeada desde el aire por su propio Gobierno.

La verdad es que desconozco cunto sabe Santiago Alba de cuestiones militares, pero tampoco hace falta ser militar de carrera para sospechar inmediatamente de una afirmacin como esa. Lo cual no quiere decir que en ltimo trmino no pueda ser cierta, pero eso denotara no slo una total falta de cuidado por la poblacin a la que se pretende proteger (esa es la posicin oficial del Gobierno sirio) sino tambin una profunda estupidez por parte de los mandos militares que estuvieran a cargo de la operacin.

Es una constante del pensamiento militar moderno el intentar sacar el mximo partido posible al poder areo [1]. Tiene la ventaja de que, frente a un enemigo con un potencial militar inferior, la ofensiva area protege a tus combatientes y deja indefensos a tus adversarios. Ha tenido el inconveniente, durante mucho tiempo, de que una vez que el avin lanzaba la bomba, no se poda garantizar que sta estallara, ni que diera en el blanco, ni que fuera efectivo. Precisamente por eso, los bombardeos de precisin (ltimamente tan de moda) no han sido un recurso frecuente hasta despus de la Guerra de Vietnam, y hasta entonces el objetivo predilecto de los bombardeos haba sido la poblacin civil. Las fuerzas areas de medio mundo estuvieron durante gran parte del siglo XX obsesionadas con la idea de que era posible determinar qu cantidad de bombas por unidad de poblacin era necesaria para paralizar totalmente la actividad econmica y productiva de esa poblacin. Despus, y esa sigue siendo la explicacin que justifica el bombardeo indiscriminado de zonas civiles por Estados Unidos, se ha buscado la existencia de un efecto moral que implicara minar la legitimidad del gobierno rival. Cualquier estratega con dos dedos de frente se dara cuenta de que estas prcticas son una brutalidad y una absoluta estupidez, que no hay datos concluyentes acerca de la efectividad de esas prcticas y que, frente a objetivos militares, slo un bombardeo de precisin bien planificado puede tener sentido. Y si eso lo s yo, tambin debera saberlo, con ms razn todava, un oficial del Ejrcito sirio.

De manera que, desde el punto de vista del Gobierno sirio, el bombardeo areo sobre la poblacin civil es una decisin absolutamente estpida y por tanto improbable. Si Bashar al Assad se enfrenta a una crisis de legitimidad, y si el discurso oficial es que el Ejrcito sirio est protegiendo a la poblacin de una ofensiva liderada por radicales islmicos y combatientes extranjeros, lo ltimo que el Ejrcito querra hacer sera bombardear desde el aire a esa poblacin, cuando el nico efecto que una decisin as puede tener es precisamente el de poner a esa poblacin en contra.

Ante este sinsentido, decid buscar por mi cuenta en la red. Es Human Rights Watch la organizacin que denuncia el uso de ni ms ni menos que bombas de racimo por parte del ejrcito sirio, y es esta organizacin la que tambin difunde imgenes y vdeos en los que los sirios de la zona muestran supuestas bombas de racimo que, por cierto, no corresponden en su forma a las que, de acuerdo con un informe preparado por la misma ONG en 2008, Siria tena en su poder [2].

Si Santiago Alba Rico se basa en estas informaciones para hablar del bombardeo de poblacin civil, entonces es todava ms grave que afirme con una rotundidad absoluta, y sin aportar una sola referencia, una tesis que es an menos sostenible que la del bombardeo mismo. Basta con ver en internet uno de los muchos vdeos disponibles que muestran el efecto devastador de las bombas de racimo para entender que su uso en zonas urbanas es absolutamente salvaje e intil. Si frente a una fuerza cuasi guerrillera ya es dudosa la efectividad del bombardeo, la pretensin de que se han usado bombas de racimo en zonas pobladas alcanza niveles de delirio holywoodiense. Adems, varios de los vdeos difundidos por HRW y que aparentemente muestran las bomas de racimo en los lugares donde cayeron y explotaron tambin muestran vegetacin intacta e incluso casas que se encuentran en perfecto estado [3].

No pretendemos negar rotundamente la existencia o el uso de estas armas en Siria, teniendo en cuenta que podran ser tiles, por ejemplo, para daar las comunicaciones por carretera. Tan slo queremos sealar las debilidades y problemas de un argumento que Santiago Alba ha presentado con la ms absoluta ligereza como si fuera tan evidente y aceptable como que el diamante es el material natural ms duro conocido o que la Tierra gira alrededor del Sol. No es, creemos, una actitud responsable; Santiago Alba tiene a saber qu razones para defender, an hoy, su postura, pero ello no le da va libre para contribuir de una forma tan gratuita, injustificable e innecesaria al bombardeo desinformativo.

Notas:

[1] Las observaciones que siguen acerca de los tipos de bombardeo estn fundamentalmente basadas en el anlisis que Edward N. Luttwak, asesor militar estadounidense que particip en las labores de planificacin de la Primera Guerra del Golfo, recoge en su libro Para Bellum: la estrategia de la paz y de la guerra (Siglo XXI).

[2] Como se puede ver en una serie de artculos (1, 2, 3, 4) publicados en el blog At war del New York Times, tambin se han encontrado supuestos modelos desconocidos de bombas de racimo en Libia. Con ello queremos hacer notar que, si bien el hecho de que esas bombas no estn recogidas en el listado no significa que no existan, unas fotografas o vdeos no bastan para poder determinar ni la naturaleza del arma ni que su origen sea ruso.

[3] Ver, por ejemplo, este vdeo y este otro.

Blog del autor: http://fairandfoul.wordpress.com/2012/11/18/sobre-los-bombardeos-y-sus-clases/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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