Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: Nueva masacre en Gaza
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-11-2012

De Alepo a Gaza

Elas Khoury
Al-Quds al-Arabi


No s cul es la filosofa de los nombres que Israel pone a sus guerras. Hay un aparato especial que se encarga de escogerlos o son meras coincidencias? Desde las Uvas de la Ira en Lbano a la Columna de Nube en Gaza (y muchos otros), parece que hay una constante insistencia en mezclar la imaginacin frustrada con la delincuencia cruenta y que el Ejrcito de Defensa siempre intenta cubrir el crimen con literatura.

En la guerra de julio de 2006 los lderes israeles olvidaron poner nombre a su guerra porque pensaron que sera un paseo de aviones sobre Lbano, pero se dieron cuenta del error en su guerra sobre Gaza en 2008-2009 y escogieron un nombre deficiente que naca de una falta de imaginacin. El Plomo Fundido fue un desastre poltico y tico para Israel, que hoy quema Gaza bajo el potico nombre de Pilar Defensivo, como si la nube, al convertirse en pilar, cubriese el fuego con el agua de las palabras.

Al margen del nombre que intenta tapar los hechos, Israel, cuando se acercan sus elecciones, ha entrado en una guerra ms parecida a una encuesta con fuego sobre los cambios que lo rodean, para poner tempranos lmites al efecto que las revoluciones rabes puedan ejercer sobre la lucha en Palestina. La simultaneidad entre la ignicin del sur palestino en Gaza y la ignicin en el norte de Siria indica que el destino del Oriente rabe est delimitado por el arco que dibuja el Bilad al-Sham mientras se libera de la dictadura en Siria, y se conforma al ritmo de los nuevos equilibrios de fuerzas cuyos primeros rasgos han comenzado a perfilarse en Egipto.

Es pronto para sacar conclusiones precipitadas, pero la primera lectura de la guerra de la Columna de Nube indica que ambas partes en la lucha intentan dibujar las reglas del juego de nuevo. Los israeles quieren hacer comprender a los egipcios y al islam poltico emergente que las reglas fijadas en Camp David no pueden cambiarse. Hams, y con l la corriente islmica, quiere imponer nuevas reglas, comenzando por el rechazo a la situacin actual que supone la podredumbre de los palestinos y rabes, siguiendo por el rediseo de los rasgos de los equilibrios internos palestinos, terminando con la recuperacin de Egipto de la capacidad de decisin sobre la guerra y la paz.

Partiendo de esto, la guerra de Gaza toma varios caminos: negociaciones desde el primer da que dirigen los egipcios, la sugerencia de una destruccin terrestre a la que podra recurrir Israel para llevar a la guerra a un punto cuyos resultados cree que Egipto con su actual liderazgo de los Hermanos Musulmanes no podra soportar. La importancia del actual enfrentamiento es que dibuja el futuro de la regin, expresado en la llegada del Primer Ministro turco a Egipto, su anuncio de la importancia de la alianza turco-egipcia y su insistencia en la implicacin turca que sigue estando poco clara y difusa.

La resistencia, por medio de su perseverancia y capacidad de rechazo, ha logrado imponer una nueva agenda capacitada para dar la vuelta al concepto del eje moderado acuado en la etapa de Hosni Mubarak con su alianza con Arabia Saud y que buscaba marginalizar la lucha rabe-israel y cambiarla por la prioridad de la lucha contra Irn. Ello dio rienda suelta a Israel en Palestina y destroz la capacidad del mundo rabe de decidir su destino. En la prctica provoc que la cuestin palestina quedara unida al llamado eje de rechazo y resistencia.

Sean cuales sean los resultados de la guerra, no salvar a Israel de su injerencia ocupante y descubrir que el exceso de fuerza sionista no puede lograr una victoria contra un pueblo que ha decidido resistir.

Qu tiene que ver el norte sirio insurrecto contra la dictadura con lo que sucede en el sur de Palestina? Naturalmente hay una relacin existencial entre la sangre palestina y la sangre siria, desde el campamento de Yarmuk a los campamentos de Gaza. Pero tambin hay algo ms, pues que los sirios recuperen su libertad acabar con la posibilidad de que la calma en el Goln contine, y que la liberacin del mismo es parte de la lucha de los palestinos y los sirios contra la ocupacin. Una vez ms, descubrimos el acierto del argumento de la revolucin palestina cuando comenz en 1965, pues Palestina es la brjula rabe y la libertad de las sociedades rabes es el camino a Palestina.

No quiero hacerme ilusiones con que la nueva situacin rabe ha quedado dibujada, pues el Oriente rabe an se encuentra al comienzo del nuevo camino que comenzaron las revoluciones rabes y que est plagado de obstculos, pero tampoco quiero disminuir la importancia de las seales que envan los enfrentamientos en Gaza hoy. Estas seales dicen que una nueva pgina de la lucha contra la ocupacin es posible, una pgina que no tiene nada que ver con el tiempo oscuro resultante de las ilusiones de hacer pactos con el ocupante, que no se sacia con la sangre de sus vctimas. Los rasgos de esta nueva pgina no se perfilarn hasta la cada del rgimen de la dictadura en Siria y el aferramiento de la revolucin egipcia a la ecuacin poltica equilibrada interiormente. Entonces, podr conformarse un nuevo centro rabe que recupere el liderazgo y lo ponga donde debe, anunciando que el dicho mundo puede recuperar su capacidad de decisin.

El Bilad al-Sham es el escenario de esta guerra y en l se dibujan los rasgos de esta etapa. Los pueblos palestino y sirio son las vctimas y los hroes. En Gaza emerge la necesidad de un nuevo horizonte palestino que supere la ilusin que sigui a Oslo, la debilidad que lleg tras la derrota de la segunda Intifada y la destruccin resultado de la divisin palestina. En Siria se materializa el sentimiento de que la revolucin debe tomar las riendas de su destino para acelerar la cada del rgimen y reducir los efectos de la destruccin que ha dejado tras de s el aparato asadiano de la muerte.
Ahora las cosas vuelven a su cauce, pues el ocupante se beneficia del dictador al que no le importa ms que conservar su autoridad y el dictador se beneficia del ocupante para justificar su represin con las exigencias del enfrentamiento con el enemigo.

Dos mscaras que caen juntas en el sur y el norte. Los israeles no han aprendido nada de sus guerras previas y se vern de nuevo incapaces de comprar la seguridad de su ocupacin con sangre. Lo importante es que los palestinos sean conscientes de la nueva leccin de Gaza, que tenga lugar el milagro de la unin cuya carencia se ha convertido en un escndalo poltico, y que Fatah se despierte de su letargo autoritario antes de que sea demasiado tarde. En cuanto al dictador, por mucho que mate y destruya se dirige hacia su cada, dejando tras de s la memoria de la vergenza y el crimen.

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