Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-11-2012

Grabado en video: Lo que los israeles piensan realmente de los estadounidenses
Netanyahu desenmascarado

Justin Raimondo
ICH/Antiwar

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


En 2001, Bibi Netanyahu hizo una visita de condolencias a un grupo de colonos israeles en la aldea de Ofra, viudas cuyos esposos haban muerto en la Intifada: la conversacin grabada en video acaba de ser filtrada y transmitida por el Canal 10 de Israel, y es todo un xito.

En una parte, Bibi dice a las viudas que los palestinos piensan que nos forzarn, pero no se preocupen, seoras, Bibi tiene un plan:

Golpearlos. No solo un golpe, sino golpes que sean tan dolorosos que el precio sea ms de lo soportable. Ahora el precio no es demasiado alto para que lo soporten. Un gran ataque contra la Autoridad Palestina. Llevarlos al punto de temer que todo se est derrumbando

Mujer: Espere un momento, pero entonces el mundo dir cmo es posible que estn conquistando de nuevo?

Netanyahu: El mundo no dir nada. El mundo dir que nos estamos defendiendo.

Mujer: No tiene miedo al mundo, Bibi?

Netanyahu: Especialmente en la actualidad, con EE.UU. S lo que es EE.UU., es algofcil de mover. Mover en la direccin correcta.

Un nio habla, y con una elocuencia sorprendente, afirma: Dicen que estn a favor de nosotros, pero, es como

S, incluso los nios son pequeos idelogos. Hoyese nio es un adolescente al borde de la edad adulta, y probablemente un ferviente partidario del gobierno ultraderechista de Israel, dirigido por Bibi, quienentonces, lo tranquiliz rpidamente: No se pondrn en nuestro camino. El nio, partidario de la lnea dura que era y sin duda sigue siendo, pareci tener dudas: Por otra parte, lanz el chico, si nosotros hacemos algo, ellos

Entonces Bibi realmente se dej ir:

Supongamos, entonces, que digan algo. Pues lo dijeron! Lo dijeron! Un 80% de los estadounidenses nos apoya. Es absurdo. Tenemos ese tipo de apoyo Mira. Ese gobierno [Clinton] era extremadamente pro palestino. Yo no tem maniobrar entonces. No tuve miedo de chocar con Clinton.

Por supuesto no lo tuvo, porque saba que ganara, con los republicanos en el Congreso aprobando resoluciones que apoyaban incondicionalmente a los israeles y AIPAC y el resto del lobby apostndolo todo para movilizar a su quinta columna contra Oslo y la idea misma de un acercamiento. Oslo era una dagaen la garganta del movimiento Likud de la lnea dura, que abraza explcitamente la idea bastante demencial de un Gran Israel, y no haba modo de que Netanyahu o su partido pudieran aceptarlo sin traicionar lo que eran y lo que son. Por lo tanto, cuando una de las mujeres denunci los Acuerdos como un desastre, Bibi estuvo de acuerdo con ella, y reclama el mrito de haberlos castrado:

Qu fueron los Acuerdos de Oslo? Con respecto a los Acuerdos de Oslo,firmados por la Knset, me preguntaron antes de las elecciones: Actuar segn ellos? Y yo respond: s, dependiendo de la reciprocidad y limitando las retiradas. Pero cmo se propone limitar las retiradas? Dar una interpretacin a los Acuerdos que posibilite que detenga este galope hacia las lneas del 67 [armisticio]. Cmo lo hicimos?

Fue fcil: los Acuerdos tenan un agujero lo bastante grande para atravesarlos con un tanque de las FDI [ejrcito israel], sentando como premisa la entrega de tierra por paz con la condicin de que la tierra en cuestin no incluyera ni colonias ni instalaciones militares, como Netanyahu explic a sus fervorosos seguidores:

Nadie dijo lo que defina las instalaciones militares. Instalaciones militares definidas, dije, eran zonas de seguridad. En lo que a m se refiere, el Valle del Jordn es una instalacin militar definida.

Mujer: Correcto [re]

Netanyahu: Cmo se puede saber? Cmo se puede saber?

A continuacin Bibi alardea de cmo se enfrent a Clinton, insistiendo en que seran los israeles, y nadie ms, quienes definiran dnde se encontraba y qu era una instalacin militar. Cuando EE.UU. puso obstculos, Bibi se neg a firmar el Acuerdo de Hebrn, interrumpiendo de plano el proceso de paz: Por qu es importante? Porque en ese momento detuve efectivamente el Acuerdo de Oslo.

No obstante el colono reacciona, interrumpiendo el arrebato autolaudatorio de Bibi al recordarle Hebrn, y otras concesiones encarnadas en el Acuerdo. La respuesta de Netanyahu resume la posicin actual de su gobierno. Cita a su padre (No exactamente una paloma, como dicen) quien le aconsej:

Sera mejor dar el dos por ciento que el cien por cien. Y esa es la alternativa en ese caso. Diste dos por ciento y de esa manera detuviste la retirada. En lugar de cien por ciento. El truco es no estar presente y quebrarse. El truco es estar presente y pagar un precio mnimo.

Esto retrata el estado actual del dilogo poltico en el Estado judo: el debate es entre los que quieren el 98% y los que exigen el100%. (La nica diferencia actualmente, a diferencia de 2001, es que estos ltimos parecen dominar la situacin: vase el ascenso de Avigdor Lieberman y su partido de dementes, que son el equivalente israel de al Qaida.)

Lo interesante y embarazoso respecto a esta filtracin no es la revelacin de que el sector de los incondicionales en EE.UU. ejerce una influencia decisiva en los responsables polticos estadounidenses: quin no lo sabe? El lobby de Israel alardea constantemente de que lo hace, mientras crticas del servilismo estadounidense ante Tel Aviv lo condenan abiertamente. Lo que no sabamos, sin embargo, es la medida del desprecio que sienten los israeles por este hecho: Es absurdo, afirma Bibi, y la colona, riendo, est de acuerdo. Ella, al ser una ardiente nacionalista, no puede concebir un gobierno que coloque los intereses de otra nacin por sobre la suya. Tal vez Bibi tiene una idea mejor de cmo sacaron los israeles sacaron ese conejo del sombrero del To Sam, pero emocionalmente es obvio que l, tambin, piensa que la debilidad de los estadounidenses es incomprensible.

Despus de todo, es extrao cuando se piensa en eso: Por qu el imperio ms poderoso que ha conocido el mundo una nacin que gasta ms en su establishment militar que todas las dems naciones el mundo junras se humilla ante un pas que apenas tiene el tamao de Delaware? Cmo es posible que todo intento de sanar esa ruptura en nuestro blindaje de la seguridad nacional y en nuestros intereses en la regin la llaga supurante de la cuestin palestina haya terminado en un fracaso extremo, debido enteramente como alardea Bibi a los esfuerzos de los israeles para sabotearlo? Cmo puede el primer ministro de un pequesimo pas, casi enteramente dependiente de la generosidad estadounidense, enfrentarse al Emperador del Mundo y ganar?

La respuesta es que el imperialismo de EE.UU. ha creado una hegemona global bastante diferente de los imperios del pasado: los britnicos, los franceses, los romanos, los macedonios, en la medida en que es posible saberlo, plantaron su bandera en suelos extranjeros para gloria y en nombre de la nacin. Es decir, fueron nacionalistas, aunque del tipo peligroso que mira hacia afuera (al contrario de la variedad introspectiva, contemplativa, que existi en EE.UU. hasta principios del siglo pasado, comnmente ridiculizada por nuestras elites como aislacionista.)

Nosotros, por otra parte, tenemos un concepto diferente. De ninguna manera reconocemos jams que somos ciertamente un imperio, excepto cuando alguien trata de provocarnos (o a menos que sea extranjero). Suponemos que somos diferentes de todos los dems, porque, ya veis, EE.UU. tanto segn los conservadores como losliberales es una nacin que no se basa en un sentido de lugar, sino en una idea abstracta. Para los neoconservadores, es la idea de la meritocracia (que, imaginan, los hace superiores), para los liberales es igualdad (que, imaginan, los hace superiores).

Lo que tienen en comn, a pesar de sus diferencias superficiales, es su insistencia en desviarse del concepto tradicional de nacin y, en su lugar, evocar un constructo ideolgico para colocarlo en su lugar, tal como los jacobinos destruyeron los artefactos religiosos de Pars y erigieron en su lugar una estatua a la Diosa de la Razn. Miles de vidas se sacrificaron en ese sangriento altar antes que se acabara. Tal como cientos de miles de vidas se han ofrecido al dios estadounidense de la democracia con el paso de los aos.

Sin embargo, esa democracia que pretendemos practicar es nuestro taln de Aquiles, el medio por el cual un enemigo mucho ms dbil puede fcilmente manipular e incluso debilitarnos fatalmente desde lejos, sin ninguna demostracin de fuerza, excepto en lo poltico. Y esa fuerza no tiene que derivar del apoyo de la mayora estadounidense. A la mayor parte le importa un bledo todo lo relacionado con la poltica exterior; esta indiferencia permite que una extraa coalicin de neoconservadores pro israeles, liberales del partido demcrata deudores de donantes pro israeles y fanticos sionistas cristianos, domine el debate, capture la opinin de la elite, y coloque la poltica de EE.UU. en un sentido que Bibi admite que es absurdo.

Lo que subraya este enigma es la verdad del principio "pauliano-paleoconservador" (de Ron Paul, N. de E.), repetido muchas veces de formas diferentes en este espacio, de que no se pueden tener al mismo tiempo una repblica y un imperio: una cosa u otra. Esto vale no solo porque los imperios defienden y extienden constantemente sus fronteras, y estn en un estado de constante guerra, que requiere una autoridad centralizada y la consolidacin del poder estatal, sino tambin debido a la peculiar vulnerabilidad de lasinstituciones democrticas ante la subversin extranjera. Un EE.UU. que se negara por principio a interferir en los asuntos de otras naciones tendra poco o nada que temer de los lobistas extranjeros y los quintacolumnistas: por otra parte, un imperio democrtico en el cual el imperio est sometido a todo tipo de presiones polticas, incluyendo la necesidad de obtener cantidades obscenas de dinero solo para conservar su trono, es ciertamente algo que se puede mover fcilmente, como dijo Bibi.

Tomemos, por ejemplo, este nuevo Comit de Emergencia por Israel, presidido por Bill Kristol, el cristiano chiflado Gary Bauer y Rachel Abrams, esposa del influyente neoconservador Elliott Abrams, que publica anuncios en Pensilvania contra el demcrata Joe Sestak. El crimen de Sestak: insuficiente servilismo hacia el lobby. Como dijo un artculo en Politico:

El nuevo comit se neg a revelar su financiamiento porque por ser una organizacin 501(c)4 de defensa, no tiene obligacin de hacerlo pero dijo que haba reunido lo suficiente para publicar su primer anuncio, a partir de esta semana, en Fox y CNN y durante un partido de los Filadelfia Phillies. El anuncio ataca a Sestak por firmar una carta criticando el bloqueo israel sobre Gaza, por no firmar un manifiesto del AIPAC que defiende a israel y por aparecer como recolector de fondos para el Consejo de Relaciones Estadounidenses Islmicas, al que describe como una organizacin anti-Israel que el FBI calific de grupo de fachada de Hams.

Por supuesto el nuevo comit se neg a revelar su financiamiento por el simple motivo de que una buena parte del dinero que alimenta el lobby pro Israel en este pas proviene del extranjero. As fue en los primeros das de AIPAC y su predecesor, como ha subrayado la invaluable investigacin de Grant Smith, y cabe poca duda de que esta tradicin sigue hasta nuestros das a travs de grupos como la Fundacin por la Defensa de Democracias, JINSA, y los Amigos de las FDI, estadounidenses que tienen vnculos abiertos con el Ministerio de Exteriores israel y la dirigencia de las FDI. Ostensiblemente, los grupos estadounidenses que subvencionan colonias israeles en Cisjordania gozan de un estatus exento de impuestos, mientras grupos pro palestinos que tratan de operar de la misma manera se clausuran y se encarcela a sus partidarios acusndolos de apoyar el terrorismo. De los miles de millones de dlares que enviamos cada ao ede ayuda al Estado judo, una parte significativa vuelve al pas en forma de propaganda pro Israel.

Legalmente, el Comit de Emergencia no tiene que revelar su financiamiento, pero en todo caso debera hacerlo. Es decir, a menos que no le importe dar la impresin de que Israel interviene directamente en elecciones estadounidense. O quiz sea esto lo que se proponen.

David Frum calific jovialmente al comit de El nuevo descarado lobby de Israel. Tan descarado como la posicin anti-EE.UU. y el desdn categrico con respecto aWashington expresado en ese franco video de Netanyahu. Es como si estuvieran diciendo a este gobierno: Intenten perseguirnos si se atreven!

Justin Raimondo es director de of Antiwar.com. Tambin es autor de An Enemy of the State: The Life of Murray N. Rothbard (Prometheus Books, 2000), Reclaiming the American Right: The Lost Legacy of the Conservative Movement (ISI, 2008), y Into the Bosnian Quagmire: The Case Against U.S. Intervention in the Balkans (1996). Adems es editor y colaborador de The American Conservative, socio snior del Randolph Bourne Institute y experto adjunto del Ludwig von Mises Institute. Escribe frecuentemente para Chronicles: A Magazine of American Culture.

Copyright - Justin Raimondo

Fuente: http://www.informationclearinghouse.info/article25961.htm

rCR



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