Portada :: Mentiras y medios
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-11-2012

Entrevista a un trabajador de El Pas
Tras 36 aos sin prdidas las de este ao se deben, paradjicamente, al dinero gastado en las indemnizaciones de los despedidos

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Hemos hablado con uno de los 129 trabajadores despedidos de El Pas, un diario global-imperial cuya direccin acta con mano de hierro y corazn desalmado.

***

El horror se ha consumado. Si no ando errado corrgeme por favor- 129 despidos y unas 21 prejubilaciones a punta de pistola, se dice- en el peridico global en espaol. Mi informacin es correcta?

Finalmente han sido 129 despidos y todava no conocemos exactamente cuantas prejubilaciones. La propuesta inicial de la empresa eran 128 despidos y 21 prejubilaciones. Pero era una trampa. Los trabajadores supimos que en una reunin de los mandos del peridico al comienzo de la negociacin del ERE, un alto directivo ya admiti que hablaban de 150 despidos para quedarse en 130. Esto resulta ms sintomtico que anecdtico: con la actual legislacin laboral, los logros de los asalariados en una mesa de negociacin solo dependen de la gracia de la patronal.

Esto puede implicar, como tambin se afirma (incluso por periodistas que siguen en plantilla), el fin de El Pas? Por qu?

Aplicando cierta lgica, lo cierto es que si una empresa despide a un tercio de sus trabajadores, como es el caso, parece difcil que esa empresa pueda mantener los estndares de calidad de su producto entrecomillo producto porque as es como el actual director de El Pas, Javier Moreno, llama al peridico- o una idntica generacin de plusvala sino deprecia lo fabricado. Adems tambin ha habido una descapitalizacin intelectual de la redaccin y algn ajuste de cuentas poltico.

Descapitalizacin intelectual de la redaccin? Ajuste de cuentas poltico? Nos das algn detalle por favor.

Una empresa periodstica como El Pas posee caractersticas peculiares que, para bien y para mal, la diferencian de otras empresas periodsticas y no. La plantilla de un diario es de alguna forma, adems de un colectivo de trabajadores, una especie de intelectual colectivo. Si un tercio de esa plantilla es despedida, ese intelectual colectivo no volver a ser el mismo. Sobre el ajuste de cuentas poltico, un ejemplo: una de las ltimas grandes informaciones exclusivas destapadas por El Pas fue la de las dietas cobradas por Carlos Dvar, el presidente del Consejo General del Poder Judicial. Es sabida la cercana de este individuo al Opus Dei, como es sabida la cercana al Opus Dei de algn miembro de la alta direccin de Prisa o del presidente de La Caixa, Isidre Fain esta entidad se encuentra entre los principales acreedores del entramado empresarial al que pertenece El Pas. Pues bien, el periodista que revel la corrupcin de Dvar, Jos Yoldi, y que adems ha llegado a denunciar en sus magnficos artculos de los lunes las torturas policiales en el Estado espaol y las repetidas condenas de la justicia europea por ello, ha sido despedido. Puede ser una casualidad. No lo sabemos.

No parece que sea casualidad. Sus crnicas sobre el caso Urdangarin-Torres-Cristina de Borbn tambin eran excelentes.

Juan Luis Cebrin, el actual presidente del grupo Prisa, dicen creo que lo dice l mismo- que se embols por ese cargo, en 2011, unos 13 millones de euros? Es el caso?

Como presidente del grupo Prisa, puesto al que ha sido aupado tras la entrada en el capital del entramado del fondo buitre Liberty, su salario es de cuatro millones de euros. Pero el ao pasado se ha embolsado nueve millones ms en concepto de lo que llaman bonus.

Cmo casan ese sueldazo estratosfrico y estos despidos con mano de hierro y corazn congelado? Si mis clculos no me fallan, a un coste total por trabajador de 50 mil euros, la empresa de El Pas poda contratar a 240 trabajadores (los despedidos ms unos 100 ms) con 12 millones. A Cebrin le quedaran 1 milln de euros anuales. No parece que con ese milln de euros pudiese morirse de hambre.

Los trabajadores suponemos que, adems de responder a la lgica salarial dominante en la etapa actual del capitalismo, los emolumentos de Cebrin se deben a su nueva funcin de verdugo laboral. Vamos, que la nueva propiedad de El Pas le paga todo eso para que, en su neolengua, abarate la estructura de costes del peridico. Traducido, para que consume una carnicera que, en nuestra opinin, solo est comenzando, ya que habr nuevas bajas, seguro. Todo ello en una empresa, la editora del diario, que no ha conocido prdidas en ninguno de sus 36 aos de historia y que, si lo va a hacer este ao, se debe paradjicamente al dinero gastado en las indemnizaciones de los despedidos.

Se ha hablado tambin que un da antes de la presentacin del ERE, don Cebrin se reuni con Cndido Mndez e Ignacio Fernndez Toxo. Es as? De qu hablaron si llegaron a reunirse?

No s si exactamente un da antes, pero s en esas fechas. Y no es la primera vez: durante la negociacin del ltimo convenio, pactado finalmente en noviembre de 2011 por empresa y comit con un respaldo mayoritario de la plantilla y que supuso una rebaja salarial del 13%, ya lo haban hecho. Lo que sospechamos los trabajadores, y tenemos indicios fiables de ello, es que Cebrin promete buen trato meditico a estas dos centrales sindicales que, aade Cebrin, solo cuentan con El Pas como altavoz medianamente imparcial- siempre y cuando no armen demasiado folln en los conflictos laborales del grupo Prisa. Que, por cierto, no ocurren nicamente en El Pas, sino tambin en otras empresas de la misma propiedad. Porque la estrategia laboral inducida por Liberty afecta a todas y los tambores de guerra suenan ahora en la Cadena Ser.

Y cul es tu opinin de estas conversaciones y acuerdos direccin-sindicatos mayoritarios?

Aparte de que, en este caso concreto me toca directamente por ser una de las vctimas del ERE en El Pas, el pactismo social de Comisiones Obreras y UGT es uno de los factores responsables del desarme de la izquierda estatal posterior a la llamada Transicin o Segunda Restauracin Borbnica. Y en el caso concreto de Comisiones Obreras, una traicin nauseabunda a su historia de lucha por las libertades y los derechos de los trabajadores. Cuando, ahora que las dos centrales no encuentran respuesta a sus ridculos llamamientos a la concertacin social con Gobierno y patronal, se quejan amargamente en privado de que sus huelgas no tienen seguimiento, deberan reflexionar sobre su propia actuacin a lo largo de las ltimas dcadas. Han pasado los aos desmovilizando a la fuerza de trabajo y obliterando su funcin poltica y eso se nota en el sentido comn dominante en las clases trabajadoras. Con todo, la izquierda consciente o real no debera, nunca, abandonar sus vnculos, formales o no, con los dos grandes sindicatos, ya que en ellos todava existen ncleos de inteligencia y a ellos pertenecen, an, sectores enormes de los asalariados espaoles.

Qu posicin tom el comit de trabajadores del diario? Se ha comportado?

Pues la situacin objetiva del comit de trabajadores, en realidad de cualquier comit de trabajadores en el actual Estado espaol, es dificlisima. La ltima reforma laboral se ha cargado directamente la negociacin colectiva creo que los asalariados todava no somos del todo conscientes de la gravedad de esa modificacin legislativa, que nos retrotrae a los inicios del capitalismo industrial en cuanto a derechos laborales en caso de conflicto- y el patrn no tiene porque atender obligatoriamente a ninguna de las cuestiones que planteen los rganos de representacin de los operarios. Adems, y como hemos comentado arriba, la direccin de Comisiones Obreras el sindicato que hegemoniza el comit de El Pas, aunque en sus sectores menos pactistas- tampoco pareci por la labor de plantar cara a Prisa. Pese a estas condiciones objetivas, el comit de empresa resisti a la direccin y se neg categricamente y hasta el final a firmar ningn acuerdo que implicase despidos obligatorios. Entre otras cosas, porque El Pas no ha entrado en prdidas y la justificacin econmica del ERE resulta ridcula. De hecho, sin la ltima reforma laboral, la empresa no podra haber sacado adelante esta barbaridad laboral

Dicen que se lleg a amenazar a algunos periodistas del diario, a algunas de las firmas destacadas.

En las primeras semanas de la negociacin del ERE la ley la restringe a un mes-, entre las medidas de presin aprobadas por la asamblea de trabajadores del diario, en la que participaban ms de un 80% de la plantilla, acordamos retirar las firmas de todas las informaciones elaboradas por la plantilla es decir, sin contar a los colaboradores, cuyo estatus los deja completamente desprotegidos frente a las frecuentes arbitrariedades del director Javier Moreno. Pues bien, Moreno decidi utilizar el miedo y las amenazas para instar a determinados periodistas a reconsiderar su decisin que nosotros amparamos en la deontologa periodstica y en el Libro de Estilo de El Pas. Por esas amenazas, el comit ha denunciado al director ante los tribunales. Y el 76% de los trabajadores de la redaccin exigieron su dimisin. Por supuesto, se neg a ella con el argumento de que l responde ante la empresa, no ante los trabajadores ni ante los lectores lo que contrasta con la argumentacin pblica de la direccin, con ese pomposo y cnicamente falso El Pas es de los lectores.

Y cul es la situacin de la denuncia?

Ahora mismo la desconozco.

Se han citado unas palabras de un ex director del diario: el despido de 149 trabajadores har imposible mantener los estndares de calidad del peridico. Ser as? Quin es ese ex director?

S, as lo coment Joaqun Estefana en una reunin del comit de direccin del diario, ante el monumental y desabrido enfado de Cebrin. Estefana, ahora director de la escuela de periodismo de El Pas, aadi, adems, que la plantilla no podr superar el desgarro moral que supone el despido de un tercio de la plantilla y el enconado conflicto laboral que supone. O que ha supuesto.

Estefana se ha comportado entonces?

Cuando sucedieron los hechos del relato, la verdad es que para los trabajadores su actitud supuso un gran respaldo moral. Y creemos que l, si no lo estaba ya, ha quedado marcado para la direccin del peridico. Pero es que claro, Estefana, al lado del actual director, es un peligroso extremista. As estn las cosas.

Cmo se ha llegado a esta situacin? Por qu est en crisis El Pas? Tan mal lo han hecho? No era, con diferencia, el diario ms ledo y vendido del pas?

El origen ltimo, siempre que hablemos en los propios trminos de la empresa, se encuentra en la enorme deuda que arrastra el grupo Prisa. Producto, sobre todo, de las errneas, disparatadas, decisiones de un periodista liberal de derechas como Juan Luis Cebrin metido a alto ejecutivo durante los aos noventa. Pero la excusa, o la torticera argumentacin, utilizada por la empresa en la mesa de negociacin apunta a la incapacidad de mantener los mrgenes de beneficio la tasa de ganancia decreciente- en el actual contexto. La crisis del neoliberalismo en Occidente ha afectado a la publicidad, principal soporte econmico de El Pas, y a esto se le aade la estrategia atolondrada del peridico en Internet. Con todo, insisto, el peridico gana dinero, al contrario que sus homlogos europeos y espaoles. Antes de todo esto en 2005, si no recuerdo mal-, sin embargo, el grupo coloc a Javier Moreno en la direccin. Este periodista, situado ideolgicamente a la derecha y con un papanatismo absoluto por los Estados Unidos como se puede observar en la cada da ms lamentable, si cabe, seccin de Internacional del peridico-, vena de ejecutar rdenes del grupo en el diario econmico Cinco Das: despedir a ms de 30 periodistas. Se rumorea que la estrategia para El Pas es reducirlo a una redaccin de cien trabajadores, donde convivan unas cuantas estrellas los llaman as- junto a una mayora de trabajadores mal pagados. Todo ello en un contexto donde no existir ya el peridico en papel. Moreno es el capataz apropiado derechista, obediente, sin escrpulos- para realizar esta reforma. Ms tarde, en 2010, la entrada del fondo buitre Liberty puso la guinda y aceler el proceso.

Y quines seran esas estrellas?

No sabemos los nombres en concreto.

Se ha afirmado tambin que es la identidad del peridico, una de las instituciones bsicas en el relato cultural de la transicin, la que se encuentra en cuestin. Es el caso en su opinin?

S. Ms que la identidad de El Pas, es su propia existencia la que peligra. Y que este diario es una de las instituciones bsicas del relato cultural y poltico, o cultural entendido en el sentido amplio que incluye tambin la poltica- emanado de la Transicin me parece fuera de toda duda. La actual crisis del rgimen le toca directamente, al igual que toca a la monarqua y al PSOE, dos instituciones tan ntimamente ligadas al grupo Prisa.

Cito un artculo de Pere Rusiol. La cada de 'El Pas' no es una catstrofe natural, sino un ejemplo de libro de cmo una mala gestin puede arruinar incluso a la institucin periodstica ms slida que ha tenido nunca Espaa. Internet y el supuesto cambio de paradigma son slo actores muy secundarios del drama. Te parece correcta esta aproximacin? La situacin de El Pas es tambin un caso del capitalismo de casino en que hemos estado envueltos?

Ese artculo de Rusiol, que trabaj en El Pas hasta que se hart de su deriva (an ms) derechista, fue una de las aproximaciones ms informadas y lcidas junto a varios reportajes publicados por la revista mensual de humor y periodismo de investigacin Mongolia- al contexto del conflicto desencadenado en El Pas. Efectivamente, la entrada en 2010 del fondo buitre Liberty en el accionarado de Prisa creo que frmula usada no fue exactamente a travs de las acciones, pero s ha desembocado en el control del grupo- aceler un proceso que haba comenzado dos aos antes con el despedazamiento de la empresa original editora de El Pas. Lo curioso, sintomtico e ilustrativo de todo esto es que sea Juan Luis Cebrin, personaje clave de la Transicin, acadmico de la lengua (!, en esto consiste la Real Academia Espaola) y presunto novelista, quien se presta como pistolero del capitalismo de casino. A cambio de 13 millones de euros, eso s, y justo es recordarlo.

Por qu hablas de presunto novelista? No lo es?

No, lo digo porque le las primeras pginas de una de sus novelas, Francomoribundia creo recordar, y en fin. A lo mejor, solo a lo mejor, si no fuera alto ejecutivo de Prisa no conoca tanta fortuna editorial.

Es cierto que la expansin de Prisa lleg a generar una deuda de 5.000 millones de euros (equivalente a la que suman todos los clubes de ftbol espaoles)? Dnde invirtieron, por qu aventuras suicidas apostaron?

Desconozco la historia con detalle, pero se puede consultar en casi cualquier hemeroteca (no en la de El Pas). El origen, creo recordar, se encuentra en la guerra de las plataformas digitales y los derechos sobre la retransmisin de ftbol. Todas esas operaciones las dirigi el propio Cebrin.

Qu papel ha jugado en la situacin el polmico financiero Nicolas Berggruen que, segn creo, se ofreci para el rescate?

Pues este personaje, se dice que cercano a la extrema izquierda en su juventud pero vstago de una familia de la alta burguesa centroeuropea, es el propietario ltimo de Liberty, el fondo buitre del que hemos hablado a lo largo de la entrevista. Adems, tiene nfulas de filntropo y contrata, a menudo, a personajes de la socialdemocracia realmente existente para sus jornadas de debate: Felipe Gonzlez, Tony Blair, Gerard Schroeder

Quines son actualmente los principales accionistas de El Pas? La familia Polanco ha quedado desplazada? Cebrin es uno de los grandes amos del cotarro?

Efectivamente, la familia Polanco ya no pincha ni corta. Cebrin es el encargado, digitalmente sealado por Berggruen, de trabajar para aumentar los mrgenes de beneficio de Liberty en esta operacin buitre sobre El Pas. La complejsima composicin ltima de la propiedad del diario y sus dependencias aparece perfectamente diagramada en el penltimo Mongolia: all, adems, constan los hilos que, en la actualidad, unen al peridico con La Caixa, Botn y el Opus. Siento no poder aportar ms datos.

Maruja Torres, en el acto de inauguracin del curso acadmico de la Facultad de Comunicacin de la UAB que se celebr el 9 de octubre de este mismo ao, llam a Juan Luis Cebrin cateto y pijo rencoroso sin conciencia. Exager la periodista barcelonesa? Prosigui: quera ser un tiburn de Wall Street pero era una sardinita. En eso ha acabado?

Para nosotros, los trabajadores que lo padecimos los compaeros del comit de empresa incluso directamente-, Maruja Torres no exagera nada de nada. Y todo a apunta a que s, a que su proyecto de tiburn no deja de naufragar, a decir de sus numerosos fracasos empresariales.

Qu piensan hacer los trabajadores que han sido despedidos o prejubilados? Han pensando en acciones de protesta?

Dado que el comit de trabajadores no ha firmado el ERE, lo ms probable es que presente una demanda colectiva contra el diario. Las condiciones de los despidos finalmente efectuados son el escaln ms bajo posible con la actual ley en la mano -20 das y 12 meses. Adems, los compaeros los despedidos y los que no- seguimos protestando. La ltima accin, ante la cumbre iberoamericana de Madrid, en la que participaba no s muy bien calidad de qu, a no ser como posimperialista frustrado- Cebrin.

Habis recibido apoyo por parte de los trabajadores de otros medios?

S, claro. Y de otros sindicatos. Fue curioso, adems, ver como toda la prensa extranjera New York Times, Libertion, Le Monde, BBC- informaba del conflicto, pero no lo hizo ningn diario espaol de gran tirada. Perro no come perro, se dice en la profesin.

Una huelga que convoc el comit de El Pas durante tres das la primea semana de noviembre no consigui paralizar el diario. Por qu? Tampoco el da de la huelga general, el 14N.

Con el actual funcionamiento y estructura laboral de un peridico, la nica manera de impedir que salga a la calle es con una huelga indefinida. Porque durante los tres das en la que nosotros la hicimos, solo los jefes de El Pas los que no estn sujetos a convenio- son capaces de rellenar de letra las pginas del peridico. Eso s, si alguien se par a leer los ejemplares de esos das, se dara cuenta de que no fue ms que un acto de esquirolaje en el que participaron, por ejemplo, firmas tan insignes y progresistas como Juan Jos Mills o Juan Cruz.

En serio? Juan Cruz y Juan Jos Mills? No eran de izquierdas?

De Juan Cruz ya tenamos nuestras dudas de que no, de que en realidad no es ms que un adosado al poder de derecha liberal de El Pas. Pero lo de Juan Jos Mills s que ha resultado una gran decepcin para los trabajadores del diario y para muchos lectores del mismo. Ya nunca volveremos a leer sus columnas contra el Gobierno de Rajoy con los mismos ojos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter