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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2012

Poltica y democracia

lvaro Cuadra
Rebelion


En la sociedad chilena muchos reclamos democrticos que en otras naciones ms desarrolladas son de sentido comn, adquieren entre nosotros una connotacin de escndalo o subversin. Nuestra particular conformacin histrica y social nos tiene atrapados bajo tres grandes males que han impedido, hasta la fecha, un avance consistente de nuestro sistema poltico y social. En este orden, un diseo normativo autoritario, elitista y excluyente cristalizado en una constitucin de facto. Una estructura social de carcter oligrquico en la que chapoteamos por siglos y, un sistema tecno-econmico exento de las suficientes regulaciones que acrecienta la desigualdad entre los chilenos.

Esto nos lleva a dos consideraciones: Primero, la responsabilidad histrica por el actual estado de cosas no hay que buscarla en tierras lejanas, ellas se encuentras en lo fundamental entre nosotros. Son nuestras elites las responsables de lo que hoy acontece, son ellas las que han permitido que se mantenga un amplio estado de pobreza y malestar mediante forzadas legislaciones injustas y antidemocrticas. Segundo, frente al lamentable estado de inequidad en que nos hallamos, la Democracia, as con maysculas, adquiere para nosotros un carcter imperativo, el nico capaz de aunar los anhelos de un pueblo.

El reclamo democrtico que puso fin a una dictadura militar inici un proceso que est lejos de detenerse. Hoy, el mismo concepto de Democracia exige una nueva constitucin que ponga trmino al autoritarismo disfrazado de legalidad e inaugure nuevos derroteros para la poltica chilena. La pronunciada abstencin de los ltimos comicios indica, entre muchas otras cosas, un sntoma de agotamiento del orden vetusto que se quiere mantener. Cuanto ms se extiendan los fueros de una institucionalidad tan arcaica como injusta, ms se alimentan las vas extra institucionales que expresan el malestar ciudadano.

Junto a los cambios polticos inmediatos, cualquier gobierno futuro deber hacer frente a una conformacin social compleja que ha sido nuestro lastre desde nuestro nacimiento: Una modernidad oligrquica. Nuestra sociedad parece organizarse en un rgimen de castas, acrecentando las desigualdades en cada generacin. Es claro que solo con agresivas polticas pblicas en dominios tan sensibles como vivienda, salud, educacin y previsin social se debe avanzar en este terreno, pero ello no es posible solo desde un estado paternalista, se hace indispensable encontrar vas de participacin ciudadana para enfrentar tan colosales problemas. Hasta hoy, el mercado, un mercado en ausencia del papel orientador del Estado, ha mostrado su ineficiencia a este respecto, expandiendo ms bien las desigualdades.

En efecto, el diseo tecno-econmico fraguado durante los aos de dictadura represent la insercin de nuestro pas en el mercado mundial, todo ello en un orden poltico antidemocrtico y de terror. Este capitalismo a la chilena ha significado la pauperizacin de los trabajadores y la concentracin de la riqueza en muy pocas manos, todo ello en el contexto de un Estado ausente. Frente a esta realidad, el concepto de Democracia, no puede significar sino devolverle al Estado chileno todas las atribuciones legales capaces de regular la actividad econmica y preservar sus riquezas naturales en beneficio de todos los chilenos. No se trata, por cierto, de instituir un estatismo estril, sino de un fecundo equilibrio que permita a todos los chilenos ser beneficiarios del desarrollo del pas.

En el presente, un bien entendido concepto de Democracia es un pensamiento de avanzada en la justa medida que el autoritarismo, la desigualdad y la exclusin se afirman, precisamente, en un dficit democrtico. Es claro que el proceso democrtico excede con mucho el estrecho lmite en que se desenvuelven los partidos polticos y atae a la sociedad en su conjunto. En estos tiempos de elecciones presidenciales y parlamentarias sera prudente que los diversos candidatos abandonaran por un minuto sus calculadoras y se tomaran en serio la nocin de Democracia.



Investigador y docente de la Escuela Latinoamericana de Postgrados. ELAP. Universidad ARCIS



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