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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-11-2012

La sanidad madrilea arde

ngeles Maestro
El Otro Pas


La sanidad madrilea arde. Tras la presentacin de unos presupuestos para 2.013 en los que la Consejera de Sanidad ha decidido un recorte de 1.000 millones de euros sobre un presupuesto de algo ms de 7.000 millones y la cascada de noticias sobre cierres de hospitales, centros de especialidades, de salud mental, privatizaciones generalizadas y el anuncio de despidos masivos, la chispa ha prendido.

Huelgas, encierros y manifestaciones se prodigan en una escalada de tensin que tuvo un momento destacado en la monumental manifestacin del domingo 18 de noviembre y que tendr un nuevo hito el lunes 26 cuando se inicia una huelga indefinida de personal mdico y otra del resto de trabajadorxs de la sanidad de dos das por semana.

Con el pretexto de la crisis el Gobierno del PP ha decidido privatizar todo lo que pueda ser negocio y dejar lo pblico, degradado al mximo, para la atencin de los pacientes no rentables, personas mayores y enfermos crnicos.

El anuncio del cierre de grandes hospitales (La Princesa y Carlos III) para convertirlos en geritricos, privatizacin de la gestin de Centros de Especialidades para hacerlos depender del hospital de gestin privada ms prxima, cierre de Centros de Salud y de Salud Mental, privatizacin completa del personal sanitario de todos los hospitales de gestin privada, que hasta ahora dependa de la Comunidad de Madrid y el anuncio de despidos de miles de trabajadorxs de la sanidad completan un panorama que ha hecho saltar la chispa que est incendiando la sanidad pblica madrilea.

Todos los gobiernos, estatal y autonmicos, han ido engordando una bomba de relojera que est estallando ahora en Madrid. Seguramente la Consejera de Sanidad pensaba que todo estaba controlado al tener suficientemente comprados y/o debilitados a los grandes sindicatos del sector, a colegios profesionales y sociedades cientficas. Todas estas entidades, efectivamente, han venido callando mientras se ponan en marcha los 11 hospitales de gestin privada, la transferencia de ms de 5.000 sanitarios a los mismos -pagados por la sanidad pblica - el cierre de laboratorios y de miles de camas en los grandes hospitales pblicos y el despido lento pero constante de trabajadorxs de la sanidad.

La lenta acumulacin de material altamente inflamable

Desde hace dos dcadas se viene produciendo una lenta acumulacin de hechos que venan sirviendo a un doble objetivo que se retroalimenta mutuamente: deterioro y restriccin de los servicios pblicos y privatizacin de la sanidad.

Desde el Informe Abril Martorell (1991), que el PSOE significativamente encarg a un banquero franquista, se defini un programa completo de privatizacin que los gobiernos estatal y autonmicos han venido ejecutando como una apisonadora. Se han venido privatizando servicios de limpieza, cocinas, lavandera, laboratorios, gestin de historias clnicas, ambulancias, etc, mientras aumentaban exponencialmente los conciertos con clnicas privadas para reducir las listas de espera y el deterioro constante de la sanidad pblica iba engordando las cuentas de resultados de las aseguradoras privadas.

La exclusin de medicamentos de la financiacin pblica los medicamentazos del PSOE y del PP, la definicin de la cartera de servicios que determinaba qu prestaciones estaban incluidas y las que no, unidos a una descapitalizacin progresiva de la sanidad pblica, iban preparando el paso decisivo.

La Ley 15/97 de Nuevas Formas de Gestin, votada por el PP,PSOE, CiU, PNV y CC abre la puerta a la entrada masiva de la empresa privada a la gestin de la sanidad pblica. Esa Ley es la cobertura legal del PP para la privatizacin masiva que pretende culminarse en Madrid, en el Pas Valenci, y en el resto de CC.AA. Esa Ley fue tambin la que ampar la construccin de hospitales de gestin privada en Catalua y Baleares mientras gobern la izquierda.

El papel del PSOE en todo este proceso ha sido y es decisivo. Sin su apoyo o su silencio, como el de la direccin de CC.OO., que aplaudi mediante comunicado de prensa la votacin de la citada Ley, o el de organizaciones satlites como la Federacin de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pblica que negaba sistemticamente la trascendencia de la misma ha sido determinante para que todo el proceso de privatizacin se llevara a cabo con el mnimo de respuesta popular. Valga como el ejemplo el hecho de que, tras el enorme esfuerzo realizado por organizaciones independientes como CASMADRID y MATUSALN para recoger ms de 500.000 firmas para la derogacin de la Ley 15/97, el PSOE en el gobierno se viera obligado a votar en el Congreso la propuesta de IU de votar la toma en consideracin de su reforma. Eso sucedi en el ao 2009 y fue un brindis al sol. Semana tras semana el PSOE fue solicitando ampliacin del plazo de presentacin de enmiendas hasta que se disolvi el Parlamento en 2011 por la convocatoria de elecciones generales.

No cabe la menor duda de que los enormes intereses econmicos que pretenden gestionar buena parte de los 70.000 millones de euros del presupuesto anual de la sanidad pblica cuentan con la complicidad, no slo del PP, sino del PSOE, y de la mano de este ltimo de otras organizaciones que han recibido sustanciosas subvenciones de su mano.

En este momento, cuando la gravedad de los hechos es inocultable y la conciencia popular se ha ido forjando mediante el infatigable esfuerzo -sostenido durante ms de una dcada de pequeas organizaciones independientes, el gobierno de Madrid ha cometido el gran error de calculo de pisar el acelerador y mostrar a las claras sus intenciones de acabar con la sanidad pblica y dar a la gestin privada la mayor parte de la sanidad madrilea.

El detonante

En un panorama en la sanidad madrilea marcado por la desconfianza de lxs trabajadorxs frente a las grandes organizaciones sindicales tanto las que se autodenominan de clase como la amplia gama de sindicatos corporativos y por el sentimiento generalizado de impotencia, un hecho ha contribuido decisivamente a hacer saltar la chispa de la movilizacin.

Una asociacin de carcter sindical, la Asociacin de Facultativos y Especialistas de Madrid (AFEM), que en pocos meses ha conseguido reunir a ms de mil mdicos, ha saltado a la palestra convocando una huela indefinida hasta de se retiren los Presupuestos de Sanidad y exigiendo la derogacin de la Ley 15/97. AFEM representa mayoritariamente a lxs mdicxs jvenes, en su inmensa mayora con contratos precarios tanto en la sanidad de gestin pblica como en la de gestin privada, y que tiene por lema la defensa de la dignidad de la profesin, ligada indisolublemente a una sanidad pblica, universal, gratuita y de calidad.

Esta asociacin ha entendido claramente dos hechos trascendentales:

  1. Que el negocio de la gestin privada pasa decisivamente por tener a un personal mdico que es quien determina el gasto- que colabore en el ahorro y que eso se asegura con contratos precarios y salarios que dependan de seleccionar a pacientes rentables, dar altas precoces y restringir el gasto en medios diagnsticos y tratamientos.

  2. Que su capacidad de presin es muy grande ahora, que an tienen el carcter de empleadxs pblicxs, y que puede desaparecer totalmente en cuanto los despidos masivos y la completa privatizacin se materialicen.

La huelga indefinida convocada, an no iniciada mientras escribo, parece contar con un amplio seguimiento. El xito de las asambleas convocadas en un Colegio de Mdicos abarrotado por cientos de profesionales que sealaban directamente a su Colegio, al sindicato mdico y a las sociedades cientficas como cmplices, han llevado a todas estas entidades a elaborar precipitadamente comunicados de apoyo a la huelga y de denuncia de los proyectos de la Consejera de Sanidad.

Al tiempo que se producan estos hechos, las Asambleas de trabajadorxs de hospitales y centros de salud iban decidiendo encierros y movilizaciones seguidas con fuerza inusitada por la poblacin. Los grandes sindicatos envueltos en la vorgine de lucha desatada, han convocado a todo el personal sanitario a cuatro das de huelga.

El movimiento popular se va organizando, colaborando decisivamente en encierros y manifestaciones en torno a la defensa de sus hospitales y centros de salud. La batalla de la Consejera de Sanidad por mostrar las huelgas y movilizaciones como actos en defensa de intereses laborales y corporativos hoy por hoy la estn perdiendo.

La conciencia popular, expresada en la consigna No son recortes, es lucha de clases, va creciendo ante la evidencia del enorme saqueo de derechos laborales y servicios pblicos, orquestado por el capital privado y que ahora se centra en el expolio de la sanidad pblica.

La orientacin de la movilizacin

La difcil pero trascendental tarea de las organizaciones de la izquierda coherente y de todas las personas que se van incorporando a la lucha cada da y que cada vez encuentra un terreno ms abonado, se centra ahora en:

El camino est abierto. La lucha sigue.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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