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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-11-2012

Qu est pasando en Egipto?

Olga Rodriguez
eldiario.es


Que el tejido social de protesta en Egipto est vivo llevamos comprobndolo casi dos aos. Esta semana es una buena prueba de ello. Decenas de miles de personas han tomado las calles en ciudades como El Cairo, Alejandra, Suez, Port Said o Aswan, para mostrar su rechazo al presidente Mohamed Morsi, que tan solo lleva cinco meses en el poder.

Todo empez hace unos das. Varios grupos de jvenes se congregaron en la calle Mohamed Mahmoud de El Cairo -una de las vas que desembocan en la plaza Tahrir- para conmemorar el primer aniversario de la muerte de decenas de manifestantes que hace un ao perdieron la vida a manos de las fuerzas de seguridad egipcias, entonces bajo el mando del gobierno en transicin dominado por el Consejo Superior de las Fuerzas Armadas. Los responsables de aquellas muertes siguen en libertad.

Los manifestantes colgaron a la entrada de la calle un cartel que se ha mantenido hasta hoy. En l se lee: 'Prohibida la entrada a los Hermanos Musulmanes'.

Hubo enfrentamientos entre manifestantes y polica, que de nuevo us de gases lacrimgenos en un intento por disolver las protestas, y la tensin creci. La brutalidad de las fuerzas de seguridad qued en evidencia en vdeos como este:


Mientras tanto, el presidente egipcio Mohamed Morsi, ultimaba como mediador las negociaciones para frenar la ofensiva israel contra Gaza.

No es casualidad que justo un da despus del anuncio del alto el fuego en la Franja, Morsi anunciara una mayor concentracin de poderes, situndose por encima de la ley y de todas las instituciones del Estado. A travs de la firma de cuatro decretos, estableci que ninguna de sus decisiones o leyes podran ser revocados por nadie, ni siquiera por el poder judicial.

El momento era perfecto. El presidente egipcio acababa de erigirse como actor influyente en la regin: Haba actuado como interlocutor de Hams y de Estados Unidos y como anfitrin en la reunin entre Qatar, Turqua y Hams. Los propios Barack Obama y Hillary Clinton le haban felicitado pblicamente por su labor como mediador en las negociaciones por el alto el fuego en Gaza.

Con su decretazo, Morsi blindaba la Asamblea Constituyente, encargada de redactar la futura Carta Magna, dominada por las corrientes islamistas y amenazada por dos demandas que estudia el Tribunal Constitucional. El columnista Fahmy Huwaydi, uno de los ms ledos en el mundo rabe, deca este martes que lo que motiv a Morsi a impulsar esta medida fueron las amenazas de un golpe 'legal' contra su gobierno.

Es probable que el presidente egipcio tratara de evitar otro movimiento de la Corte Suprema Constitucional, que el pasado mes de junio, tan solo dos das antes de las elecciones presidenciales, disolvi el Parlamento dominado por los islamistas, en un gesto favorable al Consejo militar Supremo. Ante la amenaza de un movimiento similar contra la Asamblea que redacta la Constitucin, Morsi opt por dar un golpe encima de la mesa.

Al margen de las razones del presidente, lo cierto es que la calle habl de nuevo. En los das pasados se registraron manifestaciones en contra de Morsi en varias ciudades del pas. En ellas falleci un menor de edad, con varias heridas de bala provocadas por las fuerzas de seguridad.

Su padre llam a las protestas contra Morsi en este vdeo que ha circulado ampliamente por la Red.

En otro incidente, falleci un joven seguidor de los Hermanos Musulmanes.

 Los jueces, contra Morsi

Al mismo tiempo, los sindicatos de jueces y de periodistas anunciaron huelgas en todo el pas en contra del 'decretazo'. El Club de Jueces -la agrupacin ms importante de magistrados- fue especialmente beligerante contra el presidente egipcio. Cuando un asesor de este anunci que suavizaran lo anunciado, la agrupacin judicial insisti en que la concentracin de poder del presidente segua siendo inaceptable.

En el ao 2005 el Club de Jueces ya puso en dificultades al entonces presidente Hosni Mubarak, y de hecho aquellas protestas marcaron un captulo importante en el crecimiento de los movimientos sociales contrarios al rgimen.

Y finalmente, Tahrir....

Despus de das de manifestaciones, este martes Tahrir se llen de nuevo, al grito de 'la gente quiere la cada del rgimen' y 'Morsi ilegtimo'. Algunos de los activistas ms destacados de las revueltas de 2011 no podan evitar cierta emocin.

"Otra cosa increble es que ya no hay espacio en Tahrir y las marchas todava no han llegado! Morsi, Egipto es demasiado grande para ti", escriba la activista Gigi Ibrahim en Twitter.

'Con cada marcha que llega, Tahrir se viene arriba con pitidos y jbilos', celebraba el pintor Ahmed El Massry.

Una de las marchas procedentes de los barrios de El Cairo, con destino a Tahrir

Desde las redes sociales, la Hermandad Musulmana ha restado importancia a las manifestaciones, asegurando que eran minoritarias y con una baja participacin, lo que ha causado indignacin entre los manifestantes.

'El tono de los Hermanos de hoy me recuerda a la televisin estatal egipcia el 25 de enero de 2011', se lamentaba una internauta, Noha Mahmoud Ali.

En las calles adyacentes a Tahrir hubo enfrentamientos con la polica. Un hombre falleci como consecuencia de la exposicin a los gases lacrimgenos empleados por las fuerzas de seguridad.


Mahalla

Las protestas se han extendido a varias ciudades del pas, entre ellas, Mahalla el Kubra, histrico bastin del movimiento obrero, donde en 2006 tres mil mujeres trabajadoras de una fbrica textil, al grito de aqu estamos las mujeres, dnde estn las hombres?, dieron el pistoletazo de salida a una oleada de huelgas que fueron el prlogo de las revueltas de 2011.

En las ltimas horas en Mahalla se han registrado duros enfrentamientos entre partidarios y detractores de la Hermandad musulmana, con el resultado de 300 de heridos. Tanto en Mahalla como en otras ciudades se han producido ataques a sedes de la organizacin islmica.

Duros enfrentamientos en Mahalla, bastin del movimiento obrero (Foto de Noai Lagati)

Las 'ayudas'

El aumento de la tensin puede erosionar la imagen de Morsi e incluso hacer peligrar las negociaciones que su gobierno mantiene con el Fondo Monetario Internacional, con el que est a punto de cerrar un prstamo de 4.800 millones de dlares, al que se oponen los movimientos sociales de Tahrir.

La Unin Europea ya ha advertido que podra recortar sus 'ayudas' a Egipto si Morsi mantiene vigente el decretazo.

No es ningn secreto que los Hermanos Musulmanes y el propio Morsi son conservadores en lo poltico y neoliberales en lo econmico. Aunque la Hermandad Musulmana critic durante aos el intervencionismo occidental en la regin, ahora el sector gobernante da la bienvenida a las ayudas ofrecidas por los organismos financieros internacionales.

Este pragmatismo ha decepcionado a algunos votantes de la Hermandad, pero sin duda satisface a actores internacionales como Estados Unidos, siempre dispuestos a cuidar las ventajas de la inversin extranjera en el pas rabe.

La polarizacin

El desgaste de Morsi lo estn aprovechando sectores cercanos al antiguo rgimen de Hosni Mubarak y personalidades como el ex presidente de la Liga rabe y ex candidato presidencial Amr Musa, quienes ven en esta coyuntura una oportunidad para ganar influencia.

'El problema es que hay gente cercana al antiguo rgimen que quiere aduearse de la situacin, y que hay gente de Tahrir dispuesta de repente a tender la mano a personas como Amr Musa, que fue ministro con Mubarak!', advierte el periodista y activista egipcio Hossam El Hamalawy.

Una vez ms Egipto corre el riesgo de verse dividido en una ecuacin simplista entre los islamistas y los 'feloul', trmino que se usa para hacer referencia a los integrantes del antiguo rgimen o a aquellos cercanos a l, y que estn intentando capitalizar las protestas.

La polarizacin est servida. 'La polarizacin es inevitable en cualquier revolucin. La pregunta es en torno a qu lneas se produce esta polarizacin', afirma El Hamalawy.

En medio de todo, hay agrupaciones sociales y activistas muy destacados de las revueltas de 2011, decepcionados con ambos bandos e indignados por que los 'feloul' estn intentando apropiarse de las manifestaciones. La fuerza de la calle no est dispuesta a aceptar los discursos que presentan a uno u otro bando como males menores y necesarios.

La credibilidad de la Hermandad

La Hermandad Musulmana ya ha sufrido varias escisiones, producto de sus divisiones internas y de las tensiones existentes entre los jvenes y las clases dirigentes. A medida que el tiempo avance y muestre que las demandas de las revueltas no figuran en el programa de la organizacin islmica, los Hermanos Musulmanes pueden verse expuestos a una crisis de credibilidad entre la sociedad egipcia.

Que su popularidad no es de hierro, lo prueban los resultados de las elecciones. En los comicios legislativos iniciados en noviembre de 2011, la Hermandad obtuvo el 37,5% de los apoyos, unos 11 millones de votos. En la primera ronda de las elecciones presidenciales de junio de 2012 el candidato de los Hermanos, Mohamed Morsi, solo obtuvo el 24,7% de los apoyos, algo ms de 5 millones de votos.

Por el momento, las exigencia de la llamada revolucin egipcia - 'pan, libertad y justicia social'- siguen sin cumplirse. Y en las redes sociales algunos ya sugieren que Egipto sigue bajo el yugo de un rgimen autoritario. El chiste amargo que circula estos das lo resume as: Nombre: Mohamed Morsi. Profesin: Hosni Mubarak.

Fuente original: http://www.eldiario.es/zonacritica/pasando-Egipto_6_73552668.html


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