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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2012

La hecatombe de Fukushima y el compromiso y honestidad de los cientficos

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Kim-Jenna Jurriaans ha dado cuenta recientemente en Fukushima, una mancha difcil de limpiar [1] de una nueva arista de este Chernbil a cmara lenta del que nos hablara pocos das despus de la hecatombe nuclear de marzo de 2011 el cientfico franco-barcelons Eduard Rodrguez Farr.

Un ingeniero industrial jubilado Yastel Yamada, de 73 aos, junto con otros 700 coetneos ms, desea trabajar como voluntario en la limpieza de la central atmica de Fukushima Daiichi para librar a los ms jvenes de los efectos de la radiacin extrema. Yamada forma parte de uno los grupos cada vez ms numerosos- de la sociedad japonesa, el Cuerpo de Veteranos Cualificados para Fukushima, que intentan informar documentadamente a la ciudadana sobre los permanentes peligros de la radiacin.

Uno de los objetivos del colectivo es generar presin poltica internacional para obligar al gobierno japons a hacerse cargo del desastre -y no dejarlo parcialmente en manos de corporaciones privadas- dando mayor participacin a cientficos y expertos mundiales en el proceso de limpieza de la planta (sobre cuya duracin se habla de 20 aos de limpieza y 40 de controles). Hasta la fecha, la responsabilidad sobre la central sigue estando en manos de la corporacin TEPCO, la empresa propietaria de la central, la empresa privada que no tom algunas medidas especiales antes del accidente inesperado porque significaban un coste desorbitado. En sus cuentas, las cuentas no salan.

Segn el ingeniero nipn, son alrededor de unas 400 -cuatrocientas!- las empresas que realizan en la actualidad tareas de limpieza en Fukushima Daiichi: contratas, subcontratas, subcontratas de subcontratas. Las maravillosas y supuestamente eficaces redes jerrquicas del capitalismo realmente existente. La estada programada y diseada con ojos antiobreros!

Yamada, una persona sin duda moderada pero escandalizada por la situacin, ha destacado el ntimo vnculo entre las autoridades pblicas japonesas y el sector empresarial. Viene de lejos. Esta es la razn ltima que explica la decisin gubernamental de seguir permitiendo que el proceso de limpieza est en manos de Tepco. Pero, seala Yamada con alarma y razones, el xito o el fracaso de la limpieza afectar a las generaciones futuras, no slo niponas sino en todo el planeta. Los estrechos lazos con la industria, la cambiante informacin sobre seguridad, los muy dudosos cmputos sobre radiacin y las, en ocasiones, contradictorias actualizaciones sobre la situacin de Fukushima Daiichi, esta vez es Kim-Jenna Jurriaans quien habla, contribuyen a acrecentar la desconfianza hacia la voluntad del gobierno japons de proteger a sus propios ciudadanos. Es eso lo que cuenta realmente? No es eso lo que debera contar?

Mientras tanto, algunos mdicos japoneses continan desestimando problemas sanitarios emergentes e incluso importantes y reconocidos investigadores se niegan a atribuir las anormalidades que ya han irrumpido a la radiacin. El sistema sanitario japons tambin ha perdido la confianza de sectores, cada vez ms conscientes, de la poblacin japonesa. Las voces que quieren silenciar ya no silencian.

Una ilustracin de la situacin: en noviembre de 2012, la prefectura de Fukushima present las conclusiones de su ltima investigacin sobre salud: el 42% -el 42%!- de los 47.000 menores examinados tienen ndulos o quistes en la glndula tiroides. Las comparaciones son en este caso pertinentes: otro estudio similar realizado en Nagasaki, en 2001, registraba un 1,6% . Es decir, 26 veces menos! Sin embargo, cuando se le pregunt sobre el vnculo entre este hecho y la exposicin a la radiactividad, Shinichi Suzuki, un investigador de la Universidad Mdica de Fukushima que dirigi la investigacin, sugiri a ZDF, un canal alemn de televisin, que los resultados obtenidos podan ser un reflejo de la dieta de los nios japoneses (rica en mariscos). Vaya por Dios y los mariscos!

Por el contrario, para la pediatra Yurika Hashimoto, con 15 aos de experiencia en este mbito de la salud, no hay ninguna duda: "Suzuki le est mintiendo al pueblo japons. La gente ya no les cree ms". No ocult su desconfianza hacia buena parte de la informacin divulgada por el gobierno e incluso por las altas esferas del sistema mdico. Ocultan, quieren ser ocultando. Diarrea, hemorragias nasales, infecciones de la piel y conjuntivitis son algunos de los muchos sntomas que ella vio en sus pacientes, tanto dentro como fuera de la prefectura de Fukushima, desde el desastre de marzo de 2011. Cuando los pacientes afectados presentan estos sntomas a otros mdicos, con frecuencia los ridiculizan o ignoran.

Drte Siedentopf, una mdica alemana retirada que durante unos 20 aos trabaj con nios sobrevivientes del desastre de Chernobyl, declar en una entrevista que "en todas partes a las que bamos haba los mismos sntomas". Siedentopf, coincidiendo con su colega estadounidense Jeffrey Peterson, un profesor del Departamento de Medicina Familiar en la estadounidense Universidad de Wisconsin, apunt un conjunto de conclusiones muy similares a las de la pediatra Hashimoto. Sea como fuere, los sntomas detectados demuestran la necesidad de realizar investigaciones epidemiolgicas ms amplias, as como de una mayor empata por parte de los mdicos que brindan atencin primaria, seal Jeffrey Peterson. "A la gente no le hace ningn bien decirle que no debera preocuparse. Estas ansiedades y preocupaciones son muy reales", seal. Aadi un vrtice no menos importantes: los mdicos japoneses tienen en estos momentos la oportunidad nica de definir verdaderamente los efectos de la radiacin, con procedimiento y precisiones que no fueron posibles cuando sucedi el accidente de Chernobyl, hace de ellos 26 aos.

Y no solamente los cientficos citados. En un comunicado emitido el lunes 26 de noviembre de 2012, el relator especial de las Naciones Unidas sobre el derecho a la salud, Anand Grover, quien haba regresado de una visita cientfica a Japn, urgi al gobierno de ese pas a controlar a un sector ms amplio de la poblacin. Durante su visita, Grover se reuni con el gobierno, con mdicos, con representantes de la sociedad nipona y con habitantes de las zonas afectadas. Se mostr preocupado porque los residentes afectados no hayan tenido influencia directa "en las decisiones que los afectan. Esas personas deberan participar en los procesos de toma de decisiones. Su informe independiente completo se presentar ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU el prximo junio de 2013.

Desde aqu, desde cualquier lugar del mundo, debemos apoyar los intentos por incrementar los controles de salud y el bienestar de la poblacin japonesa, abonar el compromiso de algunas comunidades cientficas en el proceso, y exigir responsabilidades, a un tiempo que coincidimos con los proyectos de dejar en manos pblicas lo que, sin duda, es un asunto pblico de primera y trascendental importancia que no debe ser alterado, sesgado ni tergiversado por la meloda de los grandes negocios ni por impos clculos (empresariales) de coste-beneficio.

Tambin, desde luego, y como siempre, recordar una de las mejores consignas o lemas de los movimientos sociales crticos de las ltimas dcadas: mejor activos hoy que maana radiactivos! Como dira y cantara Silvio Rodrguez, nos va la vida en ello.

Nota:

[1] http://ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=101971

[2] ERF y SLA, Ciencia en el gora. Matar (Barcelona), El Viejo Topo, 2012 (captulo VI)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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