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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-11-2012

Crisis en el Egipto postmubarak
Una fractura ms all de la perspectiva religiosa

Alberto Pradilla
Gara


La gran manifestacin celebrada el martes en Tahrir evidencia la creciente fractura social, que podra agrandarse hoy con la presentacin del borrador de la Constitucin. Las tensiones no se explican solo con la dicotoma islamistas y laicos y el pulso poltico a varias bandas provoca extraos compaeros de pancarta.

"El santo Corn nos dice que debemos de permanecer unidos. Esto dar ms fuerza a la revolucin". Samir Mansi, jeque suf (una rama del islam basada en el misticismo), lanzaba estas proclamas el martes en una abarrotada plaza Tahrir mientras enarbolaba uno de los smbolos ms utilizados durante las ltimas protestas en El Cairo: la cruz fusionada con la media luna que apela a la unidad entre las diferentes vertientes religiosas en Egipto. No era el nico. Atizar el miedo a una islamizacin de la vida pblica constituye uno de los principales argumentos esgrimidos por muchos opositores, cuyas apelaciones a la unidad egipcia al margen de creencias ha colocado en la misma pancarta a representantes de todo el espectro religioso, aunque algunos con ms peso que otros. De hecho, esta razn y no el decretazo aprobado por Mohammed Morsi es lo que repetan la mayora de manifestantes para defender su presencia en Tahrir, aunque el motivo oficial de la convocatoria era plantar cara al incremento de poderes presidencial. Sin embargo, detrs de la brocha gorda religiosa se esconde una discusin ms profunda, con muchas aristas y que se presenta, de forma entremezclada, en las calles, en la asamblea y en los tribunales.

El programa islmico no acaba con Morsi. En nombre del islam digo: abajo el presidente!, clamaba Ibrahim, un joven vestido de traje, con gafas de sol y una cinta negra atada en la frente con la leyenda: mrchate. Se declaraba musulmn practicante y se apoyaba en su fe para defender que solo Dios puede imponerse frente a los hombres. En su opinin, el decreto de Morsi implica que no pueda ser cuestionado, as que insta, directamente, a derrocarlo. Si Morsi cae, lo har un proyecto personal, no uno islmico, vaticinaba.

Su presencia en las protestas de Tahrir, como la de mujeres ataviadas con niqab, evidencia que tambin entre los musulmanes sunes (mayoritarios en Egipto) se escuchan reticencias hacia lo que consideran un intento de convertirse en intocable. Ms que hacia las mezquitas, los dardos, cada vez ms beligerantes, se dirigan hacia la organizacin religiosa a la que pertenece Morsi, con escasas referencias a unos salafistas que, por el momento, se alan con un presidente a quien no ven con buenos ojos.

Surge el Frente Nacional de Salvacin

En la actual partida egipcia, donde las creencias y su modo de aplicarlas cuentan pero no son el nico elemento, juegan muchos actores. Estn, obviamente, los Hermanos Musulmanes. En el otro campo, minoras religiosas como los coptos, los revolucionarios que desconfan del actual gobierno, izquierdistas y liberales, que se han agrupado en torno al Frente de Salvacin de Egipto, entre cuyos principales lderes se encuentra el excandidato Mohammed Al Baradei. Y tambin, sin desaparecer, se encuentran vestigios del antiguo rgimen de Hosni Mubarak que no han sido purgados.

En realidad, y pese a voces como la de Ibrahim, la ausencia de las caractersticas barbas islmicas resultaba significativa en la protesta del martes, que ayer segua aunque con menor intensidad (las tiendas seguan en pie, pero el trfico haba regresado a Tahrir, aunque se reprodujeron los enfrentamientos con los antidisturbios). Dentro de este magma heterogneo, otras confesiones, como sufs o coptos, compartan escenario e incluso oraciones, mientras los laicos se mantenan al margen. Todos, sin excepcin, hacan suya la creencia de que Morsi nicamente obedece a Mohammed Badie, lder de los Hermanos Musulmanes en Egipto. Cuando estaba reunido con los jueces, se levant y sali de la sala 15 minutos para hablar con el lder religioso. Qu clase de presidente hace eso?, argumentaba un manifestante entrado en aos en relacin al encuentro mantenido el lunes entre el presidente y Mohamed Metuali, jefe del Consejo Superior de Justicia y del Tribunal de Apelacin. Adems, entre la lista de agravios tambin poda escucharse la sospecha de que la Hermandad est copando los principales puestos de la estructura del Estado, su calificacin como advenedizos a una revolucin a la que llegaron con retraso y la falta de perspectivas de su plan econmico neoliberal.

Giros a la espera del domingo

No queremos un pas dominado por la religin. En una democracia moderna, si quieres, crees; si no, no lo haces. Los mrtires no han muerto para esto. Bathaa Anwar, abogado y miembro del partido ElGad-Elthawra, de tendencia liberal, aseguraba insistentemente que quieren implementar la Sharia. Pese a la larga lista de motivos para marchar que podan leerse en muchas pancartas, ciertas voces ponan nfasis nicamente en el tema religioso. Lo hacan, adems, obviando que la ley islmica ya est considerada fuente del derecho egipcio e incluida en la actual Constitucin, la heredada del antiguo rgimen. Probablemente, tantas referencias tratan de ubicar la batalla de cara al prximo texto constitucional, que se aprueba hoy. Los laicos, quienes ms sospechas muestran hacia Morsi, dan por hecho que seguir incluyendo la referencia religiosa, ya que se sienten marginados y, junto a los coptos, se han levantado de una mesa mayoritariamente islamista por decisin de las urnas.

Mubarak era un dictador fascista y Morsi, un dictador religioso. Esto hace que sea peor, aseguraba el martes Anwar, en referencia al decreto constitucional. Lo paradjico de todo esto es que, como sealaba recientemente el periodista Eugenio Garca Gascn, Morsi es, actualmente, la nica institucin egipcia que puede calificarse como democrtica. El nico elegido por sufragio universal despus de que media asamblea fuese tumbada por los jueces. El impasse actual es confuso. El presidente se aferra al hostigamiento de los magistrados, muchos de ellos en su puesto desde tiempos de Mubarak, para dotarse de ms poder. Asegura que as blinda el proceso de los togados, mientras que los opositores lo ven como el primer paso para eternizarse en el poder. Paradjicamente, en Tahrir, donde tambin march la magistratura en huelga, podan escucharse exigencias a Morsi para que cumpla la ley. La misma normativa que no se ha tocado desde la cada de Mubarak y que, por lo tanto, fue impuesta por el rgimen anterior. Dentro de esta pirueta, jueces vinculados al antiguo rgimen y algunos de los que dieron todo para echarlo abajo, convergen de alguna manera. Es la poltica, sealaba, encogindose de hombros, un activista junto a su recin plantada tienda de campaa. La situacin podra dar otro giro surrealista el prximo domingo. Entonces, los magistrados valorarn la legitimidad de la asamblea constitucional. Y lo harn tres das despus de que el primer borrador de la Carta Magna ya haya sido aprobado. Qu pasara si deciden invalidar todo lo hecho hasta ahora es algo que nadie se atreve a prever.

El pulso iniciado el viernes en Tahrir podra incrementarse hoy cuando se conozca (y se vote) el contenido del borrador constitucional, donde se juega mucho. Los Hermanos Musulmanes no se han mostrado nada conciliadores y el martes, tras comprobar que la plaza estaba a reventar, recurrieron al argumento de que miles de personas no son nada frente a los millones que avalaron a Morsi. En medio de esta complejsima situacin, se pueden leer pancartas que recuerdan que los lemas que levantaron a Egipto contra su eterno faran se basaban en la demanda de pan y libertad. Objetivos todava pendientes que distintos sectores tratan de desplazar de la agenda a travs de debates dirigidos hacia un sectarismo ya utilizado en otras ocasiones como arma.

Fuente original: http://gara.naiz.info/paperezkoa/20121129/375163/es/Una-fractura-mas-alla-perspectiva-religiosa



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