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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2012

Los combatientes kurdos en las filas del ELS acusan a las facciones de complicidad con el rgimen y amenazan con dirimir cuentas cuando acabe la guerra
La prxima batalla ser contra el PKK

Mnica G. Prieto
Periodismo Humano


El bajo de un annimo edificio del barrio de Salahadin, el ms conservador de la ciudad de Aleppo y foco del grueso de combates y bombardeos que atenazan a la capital comercial siria, alberga a una brigada -como los rebeldes denominan a cada unidad- poco convencional. El mayor de sus miembros tiene 62 aos y es padre, abuelo o to del resto de sus componentes, porque la Brigada Salahadin Ayoubi se caracteriza por dos cosas: por ser kurda y por ser un asunto de familia.

Aqu somos 80 hombres, todos con el mismo apellido, explica Hajj Omar, su responsable y el hijo del anciano Abu Omar, que acaricia su fusil de asalto kalashnikov tumbado en el diwan. El abuelo sirvi cinco aos en el Ejrcito de Hafez el Assad, y combati contra Israel en la guerra de 1973. El hijo, de 48, luch contra el enemigo sionista en 1982 en las filas de los fedayin, pero tambin tom las armas por rdenes de Hafez al Assad en el Chad durante la guerra que libr Libia. Su amplia experiencia militar le hace el lder incuestionable de esta brigada, parte de Liwah al Salahadin, el movimiento que engloba a la resistencia kurda en las filas del Ejrcito Libre de Siria, pero tambin el hecho de tener a sus cuatro hermanos y a uno de sus hijos varones en su equipo.

Nos sobran motivos para combatir, explica hajj Omar. El rgimen de los Assad nos rob la vida a los kurdos. Yo no tengo derechos por el hecho de ser kurdo. Ni siquiera puedo tener propiedades bajo mi nombre, lamenta mientras sus hombres asienten al unsono.

La existencia misma del Movimiento Salahadin y de otros grupos armados kurdos en las filas del ELS revela la complejidad de la situacin siria, donde las diferencias entre las comunidades se agravan a medida que se deteriora la situacin interna. La comunidad kurda, un 10% de la poblacin, particip tmidamente en las manifestaciones iniciales y, con el objetivo de desactivarlas, Bashar Assad aprob un paquete de medidas destinadas a aliviar su situacin de profunda desigualdad. Pero para kurdos como los miembros de esta brigada, no fue suficiente.

Bashar Assad ha comprado a los kurdos. En 2011, cuando comenzaba la revolucin, el Baaz autoriz a los kurdos a celebrar por primera vez el Nurouz (ao nuevo). Antes, si salamos a celebrarlo, nos disparaban las fuerzas de Seguridad. Ahora el presidente nos felicita por televisin. A quin quiere engaar?, lamenta hajj Omar.

Combatir al rgimen es una cuestin de conciencia, no de etnia. Es el rgimen quien cre las diferencias para enfrentarnos, dice. Tambin es una cuestin de inters. El principal partido kurdo en Siria, el Partido de la Unin Democrtica (PUD), rama local del Partido de los Trabajadores del Kurdistn (PKK), ha impuesto una realidad sobre el terreno que slo se comprende con un acuerdo tcito del rgimen. Las tropas regulares se han retirado de las zonas kurdas permitiendo que la formacin asegure sus reas e imponga un sistema de gobierno semi-autnomo, parecido al que llevan reclamando desde hace dcadas. Ante la ausencia del Gobierno central, el vaco de poder ha permitido el surgimiento de centros educativos y culturales o centrales propias de polica, y son sus milicias quienes imponen el orden e impiden la entrada del Ejrcito Libre de Siria, para malestar de muchas de las facciones que lo componen.

En lugares como Aleppo, donde dos grandes barrios -Ashrafiyeh y Sheikh Maqsoud- estn controlados por el PUD, las diferencias se han llegado a dirimir a tiros. Hace pocos das, un intercambio de prisioneros se sald con la muerte de una lder militar kurda, poniendo en tensin a las partes. Acaban de llegar a un acuerdo para calmar la situacin y los combates han parado, explica una activista involucrada en las manifestaciones que an se siguen celebrando en Siria, kurda y procedente de ese barrio. Pero no sabemos por cunto tiempo.

Ante la ausencia de una unidad en las filas de la oposicin, los partidos kurdos han formado su propio Consejo Supremo Kurdo mediante el Acuerdo de Erbil, firmado el pasado julio entre el PUD y el Consejo Nacional Kurdo (CNK), formado en 2011 bajo la supervisin del lder del Partido Democrtico del Kurdistn iraqu Masoud Barzani, para contrarrestar el peso del PKK, y que agrupa a 15 facciones kurdas de Siria.

Sobre el terreno, el pacto slo ha reforzado al Partido de la Unin Democrtica para preocupacin del Gobierno de Ankara, que ve en su frontera sur cmo la guerra civil siria permite a los kurdos sirios asociados con el PKK, su tradicional enemigo, una situacin de semi-autonoma que sirve de peligroso precedente para su propia poblacin kurda.

Los analistas consideran que el Acuerdo de Erbil es papel mojado, y que lo nico que mantiene la paz civil en las zonas kurdas de Siria es que el CNK no tiene poder militar para enfrentarse y derrotar a la rama local del PKK.

En el frente nacional, muchos kurdos no se sienten representados por el Consejo Nacional Sirio como muchos rebeldes no sienten que la poblacin siria kurda comparta sus aspiraciones de un solo pas. Estamos orgullosos de nuestra nacin y en contra de la particin de Siria, brama Bewar Mustafa desde su posicin militar en el barrio de Karm al Jabel. En esta zona de Aleppo, en plenos combates entre el rgimen y la faccin rebelde, este capitn desertor de Liwah al Salahadin se expresa sobre la divisin entre las filas kurdas con una contundencia que produce temor. Si no existiera el PKK, seramos todos uno con el Ejrcito Libre de Siria, dice el oficial de 32 aos. El PKK es la carta que juega el rgimen para dividirnos ahora. Son una mafia, una banda de criminales que no se atreve a enfrentarse con el ELS porque sabe que controlamos la situacin sobre el terreno. Eso explica que se haya llegado a un acuerdo con ellos para no combatir, pero le aseguro que cuando acabemos con Bashar, la prxima guerra ser contra ellos.

El PKK, la organizacin ms fuerte de la comunidad kurda, nos impeda desde el principio manifestarnos, apunta Hajj Omar desde Salahadin. A nuestra familia, en Al Bab, nos lleg a cortar el suministro de agua por participar en las protestas. En octubre de 2011, cuando apareci el FSA en nuestra zona, nos sumamos de inmediato, contina mientras las explosiones sacuden su vivienda. El PKK ha sido peor en la represin de las manifestaciones que el propio rgimen, confirma el capitn.

Los conflictos entre facciones kurdas han sido una constante desde el principio de la revolucin. El CNK acusa al PUD de estar detrs de secuestros y asesinatos que han tenido como objetivo a lderes de sus facciones asociadas -como Mustafa Jumuah, responsable del Partido Azadi, o Nasiradin Piro- mientras que la Unin Democrtica denuncia la supuesta complicidad del Consejo Nacional Kurdo con los rebeldes sirios en acuerdo con Turqua. Los rifirrafes entre facciones se han multiplicado en los ltimos meses, y la situacin amenaza con degradarse.

Ha sido la existencia misma del PKK la que nos ha convertido en desertores, prosigue el capitn Bewar ante sus hombres, todos kurdos, guarecidos en un bajo entre las ruinas de Karm al Jabel. El barrio, de mayora sun, es hoy una sucesin de edificios bombardeados y ennegrecidos por el fuego. Montaas de escombros y automviles convertidos en chatarra dificultan un paso que los milicianos del ELS reservan slo a sus miembros y a la prensa.

La presencia de francotiradores -como en Salahadin, los disparos son constantes en las calles ms expuestas- hace temerario cualquier regreso de civiles, incluso de aquellos que slo intentan recuperar pertenencias de sus domicilios, abandonados apresuradamente bajo las bombas, para protegerse del invierno. Dos mujeres, una de ellas enfermera en el hospital Al Shifa, logran convencer a uno de los combatientes para aventurarse en lo que un da fue su calle: hoy, animales muertos, cristales rotos y escombros sirven de antesala a la visin de la destruccin total. Mire cmo lo han dejado, han destruido todo. Han destruido mi casa, mi barrio, estn destruyendo Siria, se desespera.

En Salahadin, cuyo estado es an peor que el de Karm al Jabel, hajj Omar no se muestra sorprendido del desproporcionado volumen de violencia que est empleando el rgimen. Ver: no me esperaba que Bashar fuera peor que su padre, pero tampoco creo que l est controlando la guerra, ms bien Irn y Hizbul le controlan a l. No es un hombre militar, es un doctor educado en Londres, y por eso pensamos que podra ser mejor. Aunque es hijo de Hafez, y eso lo explica todo, apunta su padre.

El responsable de la Brigada Salahadin en el barrio del mismo nombre temi desde el primer momento que el rgimen dirigiese sus armas contra su propia poblacin. S muy bien lo que hicieron en Lbano, aliment la tensin interna hasta dividir a la poblacin local para debilitar el pas y poder controlarlo. Saba que hara algo as tambin en Siria. Eso explica que se sumase a la revolucin en cuanto el Ejrcito Libre tuvo presencia en su zona, en octubre de 2011.

La brigada Salahadin ya ha perdido a cuatro hombres, y un quinto, hijo de su responsable, es dado por muerto tras ser arrestado por las fuerzas de Bashar Assad. Hajj Omar no se emociona al contarlo. Soy un combatiente y tengo el corazn muy duro, reflexiona. Cuando mi hijo Mohamed fue detenido saba muy bien que sera su final. Eso no impide que, cada vez que combatimos, enve a mis hijos a la primera lnea para que nadie crea que hago distinciones entre ellos. En esta revolucin, Siria ha perdido a decenas de miles de hijos. Los mos no son mejores de los dems.

Fuente original: http://periodismohumano.com/en-conflicto/la-proxima-batalla-sera-contra-el-pkk.html


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