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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2012

Paraguay en 7 cajas
El impenetrable dilema de la democracia y la tierra

Federico Pous
Matrizur


La finalizacin de la huelga de hambre de los campesinos detenidos luego de la masacre de Curuguaty el pasado viernes 23 de noviembre dispara una serie de cuestiones referidas a la incorporacin de los dilemas paraguayos en las discusiones sobre Amrica Latina. Pues histricamente, el pas guaran ha sido condenado al olvido, inclusive por los movimientos polticos de izquierda. Y ahora, luego de la desfachatada destitucin de Fernando Lugo de la presidencia a manos de sus ex - aliados, nos obliga a mirar cmo se est viviendo este retorno dictatorial y cules son las resistencias que estn apareciendo en el camino. Lo elaboramos como un misterio de 7 cajas (en referencia a la nueva pelcula paraguaya) donde no podemos realmente averiguar que hay adentro de ellas, pero intuimos que la lucha poltica contempornea resuena en las vibraciones de esos silencios.

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El 15 de junio de 2012 se produjo la masacre de Curuguaty donde murieron 6 policas y 11 campesinos en derredor de un conflicto de ocupacin de tierras mal habidas. Las mismas estaban en litigio entre el Estado y la firma Campos Moromb, de la familia Riquelme, una de las ms poderosas del Paraguay. A raz de ello, el poder poltico dominante no slo derrib un presidente, sino que tambin doce campesinos fueron detenidos en medio de denuncias de irregularidades en el proceso judicial, en que la defensa presume que tanto policas como labriegos fueron emboscados en el momento en que negociaban una salida al conflicto (Mercedes Lpez San Miguel). Esta situacin nos lleva a plantear dos cuestiones polticas que estn interrelacionadas entre s referidas a la reproduccin social paraguaya.

En primer lugar, que los presos polticos no son un fenmeno exclusivo de las dictaduras. Las seudo-democracias que gobiernan en Amrica Latina tambin estn repletos de ellos. El hecho es que despus de la matanza, 4 de esos detenidos comenzaron una huelga de hambre que, luego de 56 das, oblig a las autoridades a internarlos de urgencia y concederles la prisin domiciliaria la semana pasada. La campaa de denuncia pblica nacional e internacional fue muy significativa y result fundamental a la hora de la decisin judicial. Ahora los detenidos han finalizado la huelga de hambre y se encuentran en recuperacin.

A pesar de la resignacin del juez, sin embargo, las causas de la masacre de Curuguaty aun no han sido resueltas. Uno de los abogados de la defensa, Guillermo Ferreiro sostiene que en el acta que la fiscala present para acusar a los 12 detenidos no se mostr ningn indicio ni relacin fctica que los involucre directamente en el asesinato de los policas. Y agreg que Algunos de los acusados no estaban ni siquiera en el lugar, [mientras] otros estaban de paso. En todo caso, este triunfo de la resistencia contra la injusticia de las detenciones recae en el cuerpo de los campesinos prisioneros, que para ser escuchados tienen que llegar a la exposicin del lmite de la muerte fsica. Son jvenes que no llegan a treinta aos y ya sienten la injusticia en carne propia. En ese sentido, el cuerpo campesino es un sitio de resistencia que habla desde su carencia, de hambre y de tierra, para enfrentar el terror. No es el nico modo de hacerlo, y no quisiramos postularlo como tal, pero parece ser uno de los ms visibles. Como si frente al retorno dictatorial estas cajas enterradas resurgieran de las cenizas para mostrar la marca en el cuerpo. Pues hasta cierto punto, la estrategia de resistencia de poner el cuerpo vuelve a estar presente. Tal como sostiene Magui Balbuena, activista de la Comisin Nacional de Mujeres Campesinas del Departamento de Caaguaz, el litigio con los gobiernos colorados estaba claro: cuando ocupamos, cuando nos enfrentamos, cuando nos encarcelan, cuando nos matan pero s despus hay una solucin encima de todas esas muertes. Es decir, finalmente la tierra era cedida a los campesinos en esta especie de intercambio tcito. Esta exposicin del dolor paraguayo impregnado en el cuerpo, tal como sostena hace ms de un siglo el escritor Rafael Barrett aun resulta intrigante para pensar la fuerza de lo poltico en la recomposicin del movimiento campesino en lucha por la tierra. La sincronizacin de un cuidado del cuerpo, en la tierra y de la tierra, emerge como sensibilidad primera. Cuidarlo la mximo del nuevo golpe represivo, de las masacres, de la penetracin del capital. Es lo nico que tenemos. Pues all tambin aparece el clculo siniestro: en el cuerpo y en la tierra. Y como sostiene Paulo Lpez las cpulas de los partidos tradicionales y las agroganaderas sienten terror cuando apenas se habla de mensura judicial. Si fueron capaces de montar un circo romano para voltear a un gobierno que hizo tmidos intentos por investigar las propiedades de origen dudoso, cabe inferir que estaran muy bien dispuestos a hacer llegar nuevamente la sangre al ro. (Lpez)

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En segundo lugar, el modus operandi del juicio poltico contra Fernando Lugo deja un segundo precedente de golpe de Estado en la sociedades post dictatoriales de Amrica Latina de cara al despliegue de la segunda dcada del milenio. El otro caso haba sido la destitucin de Zelaya en Honduras en junio de 2009 como consecuencia de una orden judicial. En menos de una semana, el congreso paraguayo logr montar en escena la destitucin del presidente (que tuvo slo dos horas para defenderse pblicamente) arguyendo, entre otras acusaciones, su responsabilidad en la masacre de Curuguaty. Y si bien el golpe tuvo su impacto en los pases vecinos, muchos de los cuales no reconocieron al nuevo mandatario Federico Franco, la sensacin del juicio poltico ya estaba instalada en la sociedad paraguaya.

En efecto, el fantasma del juicio poltico comenz apenas Lugo asumi la presidencia en 2008. A partir de all, cada vez que se insinuaba una crisis poltica, se volva nuevamente a mencionarlo como horizonte posible y hasta en algunos casos se gestion concretamente. Ftima Rodrguez Gonzlez ha compilado 23 instancias de amenazas e intentos de Juicio Poltico contra Lugo, las cuales ponen en evidencia la persistencia de un rgimen de terror que utilizaba el seudnimo democrtico para destituir a un presidente elegido legtimamente por la va electoral.

En contrapartida, se llev a cabo un Juicio tico al Parlamento el pasado 23 de noviembre, el mismo da que los presos polticos fueron puestos en arresto domiciliario. El mismo conform un Tribunal tico por la Democracia que rene a diversas organizaciones sociales que luchan por la democracia. Este tribunal resolvi la condena [por] la conducta de diputados y senadores (periodo 2008-2013), y los declara personas no gratas al pueblo paraguayo, por sus reiteradas violaciones al orden constitucional y legal, que dificultan la existencia del Estado social, democrtico y de derecho. Al mismo tiempo, procura conformar una comisin multisectorial para la resolucin de las reivindicaciones territoriales indgenas en reemplazo de la comisin bicameral que investiga la masacre de Curuguaty. Tambin exhortan a que sancionen, de manera inmediata, leyes que reglamenten las disposiciones constitucionales y en particular del Juicio Poltico.

Esta respuesta de la sociedad civil organizada pone en la misma caja los dos temas recurrentes donde se asienta el poder poltico y econmico dominante: el problema de la tierra y el problema de la democracia. Y detrs de ello, uno no puede dejar de pensar en la huella fresca que ha dejado la Comisin de Verdad y Justicia que, durante 4 aos (2004-2008), investig, luch y prepar un informe para el esclarecimiento de la verdad de las graves violaciones de derechos humanos ocurridas en el Paraguay desde 1954 2003 (CVJ, Tomo 1, 13) . Una Comisin de Verdad que trabaj sin el apoyo del estado, develando justamente los crmenes perpetuados por el mismo estado. En los 7 tomos que publicaron, no slo se describe la crueldad brutal de la dictadura, sino que tambin se sealan los anclajes corruptos del poder, entre los cuales figura claramente la adquisicin de las tierras malhabidas.

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En tercer lugar, si se llegara a comprobar el complot de un grupo que enga tanto a la polica local como a los campesinos, estaramos ante un mecanismo macabro donde el terror de estado mostrara su vigencia y su autonoma de accin en relacin con esta dictadura del parlamentariado (revista Crisis). Esos otros cuerpos sacrificados que abortaron una negociacin sirvieron como plataforma para el salto poltico en el congreso, reproduciendo el modus operandi stronista.

Recordemos que las elecciones democrticas que llevaron a Lugo a tomar la presidencia en 2008, interrumpieron el dominio del Partido Colorado que llevaba 60 aos en el poder. En ese sentido, la reforma constitucional de 1992 que procuraba evitar el retorno de otro Stroessner, habra desplazado el monstruo pero no destruido las bases de su sistema. Y tal como sostiene Emilio Ferreiro, ese mecanismo [de destitucin] seguir vigente si no cambiamos la constitucin, y finalmente, ser de vuelta utilizado. Pero ms profundamente, como sostiene Milda Rivarola, la destitucin presidencial seal el retorno al Contrato Stronista donde el mantra represivo indicaba que los delitos polticos no necesitaban ser probados, por ser de pblico conocimiento.

Habra entonces que pensar en este juego de cajas, no slo aquellas enterradas y desenterradas, ocultas y silenciadas que imponen la injusticia y el dolor en el cuerpo. Sino tambin, y paralelamente, este retorno de las cajas visibles que saquean a cielo abierto los crmenes polticos como sustrato de la gobernabilidad. Nos referimos a las bases de ese terror que estaran ancaldas histricamente en la relacin entre los empresarios ricos y el poder poltico y judicial alrededor del problema de la tierra y la continuidad de las estructuras represivas del estado predominante durante la dictadura stronista.

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Augusto Roa Bastos sola decir que el Paraguay es una isla rodeada de tierra. La imagen poltica tena su anclaje en dos de los problemas histricos que han asediado al pas guaran, al menos, desde su constitucin en el siglo XIX: el aislamiento poltico y la lucha por la tierra. La infame Guerra de Triple Alianza (1864-1870) no slo diezm la poblacin, sino que perfor al estado paraguayo que tuvo que vender a precio regalado las tierras pblicas despus del aplastamiento sufrido. Del mismo modo, la guerra del Chaco se haba gestionado en funcin del reparto de las tierras de esa regin para la explotacin del petrleo por capitales extranjeros. Y en el mismo registro, la dictadura stronista subvencion la modernizacin del pas en base a la instalacin del terror y el endeudamiento pblico con el exterior. Su reforma agraria procur legalizar la entrega de tierras mal habidas a los empresarios colorados que apoyaban a Strossner. Y todo ello recae en la actualidad, donde predomina la inversin de los capitales multinacionales ligados al agro-negocio de la soja. Estos sectores controlan hoy en da la tercera parte del territorio conformando una especie de isla dentro de la isla, para seguir con la imagen robastiana. Capitalizaron el aislamiento poltico y la lucha por la tierra para su propio beneficio.

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La protesta anual por el cierre de la Escuela de las Amricas en Fort Benning tuvo como invitado militante a Martn Almada. El organismo, ahora denominado Instituto de Cooperacin y Seguridad del Hemisferio Occidental (WHINSEC en ingls), contina funcionando desde 1948 a pesar de las denuncias y condenas contra muchos militares entrenados en ese recinto para torturar, matar e instalar el terror en Amrica Latina.

El educador y abogado paraguayo, Premio Nobel Alternativo de la Paz, estuvo preso por ms de tres aos durante la dictadura de Alfredo Stroessner (entre 1974 y 1978). Despus de relatar como lo torturaron por 30 das, Almada destac en su discurso que asesinaron a mi esposa y me echaron del pas 15 aos. Despus volv a Paraguay y el 22 de diciembre de 1992 encontramos tres toneladas de documentos escritos por estos perros rabiosos. El conjunto de estos documentos, conocido como los Archivos del Terror, se encuentran clasificados en el Palacio en Justicia en Asuncin y son de acceso libre al pblico para su consulta. El hecho es que a partir de entonces se pudo comprobar, entre otras cosas, la existencia de la Operacin Cndor de la cual fue objeto el propio Almada. En efecto, a partir de noviembre de 1975 los altos rangos militares de Paraguay, Chile, Argentina, Bolivia, Brasil y Uruguay (a los que luego se sumaron los de Per y Ecuador) firmaron un acuerdo secreto de colaboracin entre sus servicios de inteligencia y de accin represiva que inclua, entre otras cosas, el intercambio de informacin, el traslado, tortura y asesinato de presos polticos y la ejecucin de atentados contra personas civiles. Muchos de esos militares fueron entrenados en la Escuela de las Amricas y la Operacin Cndor fue apoyada por la CIA en ese entonces.

Pero adems Almada relacion esa violencia que todava continua latente con el golpe de estado express contra Lugo, destacando el modo en que el movimiento campesino est siendo criminalizado hasta el da de hoy. Finalmente, propuso que la Escuela de las Amricas sea remplazada por una Universidad de los Derechos Humanos y de Ecologa.

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El film paraguayo 7 cajas, de Tana Shembori y Juna Carlos Maneglia, es un thriller que sucede en el Mercado 4 de Asuncin. El personaje, Vctor, un adolescente que trabaja como transportador de mercaderas en carretilla por los estrechos senderos del mercado, recibe una encomienda misteriosa que debe transportar hasta otro punto del centro comercial (en la realidad de unas 10 hectreas) con la promesa de ganar 100 dlares. La pelcula se ha convertido en la ms vista en los cines de toda la historia paraguaya. En menos de cuatro meses ha superado los 250 mil espectadores. Adems, ha tenido una fuerte repercusin internacional y fue presentada en los festivales de San Sebastin, Toronto y Mar del Plata (y casi se candidatea al Oscar). Segn Macarena Galindo, integrante del equipo de produccin del film, El pblico paraguayo qued asombrado por haber descubierto que se puede hacer cine de las mismas caractersticas del cine que viene del exterior, con una idiosincrasia completamente local (AFP).

Al mismo tiempo, desde nuestro punto de vista, este film que recrea un thriller de 10 hectreas en un mercado urbano histrico y popular, est mostrando el otro lado del problema de la tierra y la democracia. Por un lado, nos desva la vista hacia ese submundo urbano donde todo vale. Y por el otro, lo saca de ese mismo mundo con un lenguaje de cmara que le permite insertarlo en el circuito de cine internacional. Un Paraguay muy paraguayo, pero a la vez indito. Un Paraguay para mirar en Paraguay, pero como si estuviera afuera. Un Paraguay que se puede mirar afuera, hasta con cierto orgullo que repercute en algn adentro. Y no deberamos caer en una rpida crtica de la pelcula, sino ms bien, en pensar que nos dice, en ese fenmeno masivo que la ha digerido socialmente luego del mal trago del golpe parlamentario.

Frente a ello aparece El impenetrable, una pelcula de Daniel Incalaterra que cuenta como el director de la pelcula y su hermano devuelven unas tierras heredadas a los indgenas. Y como es fcil predecir, la asistencia a las salas cinematogrficas resulta mnima en comparacin con 7 cajas. Por qu insistir, entonces, en la denuncia constante los problemas de la democracia y la tierra? Pareciera que el argumento ya ha sido presentado una y otra vez, y que se choca con las mismas barreras. Tal vez el contraste o la superposicin de ambas pelis nos permitan formular esta inquietud. La de indagar hasta que punto estas 7 cajas, visibles, mostrables, populares, que desbordaron los cines paraguayos, no estn operando sobre un tejido social cuyo fondo es impenetrable: el miedo que atornilla hacia dentro las precisiones estticas de una pertenencia global. Porque este modo de pensar los dilemas paraguayos acecha, al menos, a todo Latinoamrica: en la pseudo-democracia que sus pelis extranjeras revelan y ocultan de la idiosincrasia de un pueblo y una historia.

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En este punto habra que mencionar la fragilidad poltica con que el ex obispo lleg al poder y el modo cmo se relacion con los sectores en lucha durante su presidencia. Pues lo impenetrable de esas 7 cajas refiere ms profundamente a la conformacin de las luchas polticas que se reconstituyen despus del 22 de junio de este ao. En ese sentido, una de las cuestiones pendientes consiste en preguntarse por la falta de reaccin popular frente a este atropello de la clase poltica dirigente. Si bien el da anunciado de la destitucin se congregaron distintos grupos de apoyo al presidente, incluyendo organizaciones polticas y campesinas, frente a la casa de gobierno, la resistencia popular al golpe de estado express no fue la esperada. Parte de esa reaccin se debi a que Lugo no haba logrado doblegar los mecanismos polticos todava vigentes; y en parte, porque no incentiv lazos fuertes con los organismos populares en lucha permanente. De ello se desprenden dos dinmicas para pensar el estado de la cuestin social post-golpe parlamentario.

De un lado, tal como sostiene Milda Rivarola, nunca antes la sociedad paraguaya debati y reflexion como ahora sobre poltica [] Ni siquiera entre 1989 y 1992, ciudadanos de todas las edades y condiciones cuestionan con tan intensa curiosidad qu fue realmente la dictadura. Y en ese sentido, la construccin de un liderazgo aglutinador ha quedado relegada. Contra el viejo fantasma del Mbaret (lder poltico que ejerce el poder con prepotencia) Lugo apareca como un lder laxo y unificador de los movimientos populares. Toda la movilizacin poltica contra la re-reeleccin de Frutos haba dejado como resultado su candidatura en las elecciones de 2008. Y si bien entonces result en un triunfo electoral, hoy requiere ser repensada ante este retorno del contrato stronista. Tal vez por ello, el golpe parlamentario produjo una ruptura en la dbil y extensa fuerza poltica que el ex obispo representaba. Pero sin lugar a dudas, instal la sensacin que emerge en centenares de espacios, foros, organizaciones civiles o sociales donde se busca profundamente pensar como se quebr, que ser de hoy en ms la democracia paraguaya. Inquiriendo qu se hizo mal, cmo quieren convivir civilizadamente los paraguayos-hombres y mujeres- despus de este quiebre brutal. (Rivarola)

Del otro lado, presenta la cuestin de reorganizacin del movimiento campesino en general. La activista Lidia Ruiz, de la Organizacin por la Lucha por la Tierra en el departamento de San Pedro, destaca que vivimos en uno de los pases ms desiguales del mundo en cuanto a la tenencia de la tierra, en cuanto a la concentracin que hay: en manos del 2% tenemos el 85% de las tierras. Muchas de esas tierras han sido vendidas a las empresas multinacionales para expandir el negocio de la soja. Inclusive el litigio especfico entre el estado y la familia Riquelme data de una entrega ilegal de tierras en 1975 bajo el auspicio de la reforma agraria stronista (Lpez). Pese a ello, la activista Magui Balbuena seala que durante el gobierno de Lugo es cuando menos tierra se entreg a los campesinos. Y en ese sentido, si bien el ex presidente fue un obstculo para las multinacionales que quieren venir a controlar la riqueza de nuestro pas sostiene Elvio Trinidad, del Movimiento Campesino Paraguayo- por el otro lado, la debilidad de Lugo fue muy grande. Nosotros siempre apoyamos pero tenemos muchas crticas (Video Revista Crisis).

Ahora bien. La formulacin de estas crticas y toda la movilizacin por la democracia civil y poltica refieren, hasta cierto punto, a lgicas de lucha diferente. Y si bien ha habido puntos de encuentro entre ellas, la nueva situacin social de reflujo de las estructuras de poder stronista requieren su re-elaboracin conjunta. Pues el enemigo ms poderoso reside dentro nuestro. La caja ms difcil de abrir es la que no sabemos que existe. All se hace evidente, tal como suele decir Almada, que el miedo es la segunda piel del paraguayo. No en vano el terror se ha internalizado en el corazn de una sociedad durante tantos aos para inmovilizarla desde lo ms profundo de su existencia. Esa es tal vez la capa impenetrable que se ha agujereado. Y acaso todos estos veinte aos, desde la constitucin del 92 hasta la actualidad, se pueden pensar como el lento desprendimiento de esa piel interior. Una caja tendra que estar reservada para depositar esas viejas lgicas y pensamientos que, a pesar nuestro, nos constituyen y forman parte de nuestra subjetivacin poltica. Si hasta se cre un sitio donde escribir las reacciones personales frente al golpe www.sinmiedoapensar.net. Y tal vez ese sea el efecto menos deseado de este golpe: que pone la desnudo, no tanto la operatoria represiva que se viene denunciando desde hace tantos aos, sino ms bien, los mecanismos internos de una subjetivacin que aun depende de esos mismos resortes que desea declarar como totalmente nulos, pero que an viven en su interior. En ese registro algo ha penetrado que nos permite intuir un despliegue de fuerzas y pensamientos de esta caja indita que anida en el Paraguay.

 

 Fuentes

 

-http://juicioeticoalparlamento.com/

 

-Revista Crisis, octubre 2012.: La dictadura del Paralamentariado (video preparado por la revista Crisis en colaboracin con el Movimiento Campesino Nacional Indgena y la Va Campesina Argentina). http://www.revistacrisis.com.ar/la-dictadura-del-parlamentariado,127.html

-Lpez Pablo: Por qu el terror a las mensuras? noviembre 2012. http://ea.com.py/por-que-el-terror-a-las-mensuras/

-Rivarola Milda. La recisin del Contrato Social julio 2012. Peridico EA. http://ea.com.py/la-rescision-del-contrato-social/La rescisin del contrato social

-Rodrguez Gonzlez. Paraguay 2012: Crnica de un juicio poltico anunciado.  Octubre, 2012. www.apeparaguay.org   

-Organizacin paraguay

-Mesa Permanente de Economa Social Solidaria

-Coordinadora de Recicladores de Asuncin

-Asociacin de Desarrollo Econmico y Cultural

-Red Organizacin de Vendedores de Asuncin y Central

-Asociacin de Economa Social Solidaria ADEC Asuncin

-Cooperativa Roberto L. Pettit Jefes y Jefas de Hogar

-Organizacin Recuperacin de Territorios Indgenas

-Asociacin de Organizaciones Comunitarias de Curuguaty

-Voces Paraguay

-Red Paraguaya de Afro descendientes

-Mesa de Economa Social Solidaria Baado Sur

-Economa Social Solidaria de la Cooperativa Junta Municipal de Asuncin

-Kua Roga Encarnacin

-Mesa de Economa Social Solidaria Mariano Roque Alonso.

Fuente original: http://matrizur.org/index.php?option=com_content&view=article&id=24540:comunicado-del-consejo-permanente-de-organizaciones-sociales-y-populares-del-paragua-ante-el-mercosur&catid=38:patria-grande



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