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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2012

El pueblo Guaran Kaiow
De la tierra sin mal a la bsqueda del trabajo sin mal

Gerardo Iglesias
Rel-UITA


Terminaron con su hbitat que era una extensin de sus cuerpos. En todo el estado de Mato Grosso do Sul la selva fue devastada como si se tratara de un enemigo y miles de indios deambulan ahora con sus races al aire.

Los que hoy malviven acorralados en la pobreza y la desesperanza, engrosan las listas de los trabajadores de las haciendas ganaderas, las carboneras vegetales o del inmenso caaveral, donde las denuncias de trabajo esclavo son noticia permanente. Otros venden su fuerza de trabajo en los frigorficos avcolas, enclaves de explotacin extrema donde la dignidad se corta en pedacitos como las alitas de los pollos.

"Son reconocidos a los indios su organizacin social, costumbres lenguas, creencias y tradiciones, y los derechos originarios sobre las tierras que tradicionalmente ocupan, correspondiendo a la Unin demarcarlas, proteger y hacer respetar todos sus bienes (Constitucin de la Repblica Federativa del Brasil, Art. 231).

La madre tierra, la madre Dilma
Y el capitalismo parido de un fornculo


El pueblo Guaran Kaiow supo transitar por siglos buena parte del actual estado de Mato Grosso do Sul, al centro oeste del Brasil, frontera con Paraguay y Bolivia. Una tierra sin lmites, un regalo del Gran Padre ande Ru.

Su Casa Grande, su Tekoha, era un mar de monte. All confluan muchas de las bondades de la tierra ideal que la cultura y espiritualidad guaran denominan la Tierra sin Mal.

En enero del pasado ao la presidenta Dilma Rousseff recibi una carta del pueblo Guaran Kaiow en la cual manifestaba: Qu bueno que usted haya asumido la presidencia del Brasil. Es la primera madre que asume esa responsabilidad. Pero, queremos recordar que para nosotros la primera madre es la madre tierra, de la cual somos parte y que nos sustenta desde hace millares de aos.

Presidenta Dilma: nos robaron a nuestra madre. La maltrataron, hicieron sangrar sus venas, daaron su piel, quebraron sus huesos. Ros, peces, rboles, animales y aves todo fue sacrificado en nombre de lo que llaman progreso. Para nosotros es destruccin, es matanza, es crueldad.


Sin nuestra madre tierra sagrada, nosotros tambin estamos muriendo poco a poco. Por eso estamos haciendo este llamado al comienzo de su gobierno. Devuelvan nuestras condiciones de vida que son nuestros Tekoha, nuestras tierras tradicionales.


No estamos pidiendo nada de ms, solamente nuestros derechos que estn en las leyes de Brasil y a nivel internacional.


El pueblo Guaran Kaiow, hurfano de selva, aguarda todava la respuesta de la madre Dilma

El primer desembarco
De la Casa Grande a la Gran Cosa


En el siglo XVI llegaron los portugueses marchando en franca contrava a la cosmovisin desarrollada por las poblaciones locales. Desde su visin eurocentrista y mercantilista, los conquistadores no vieron al Nuevo Mundo como una Casa Grande, lo vieron, s, como una Gran Cosa, con precio pero sin valor.

Apenas pisaron la playa se proclamaron dueos de esas tierras, un regalo de la Iglesia y los Reyes de Portugal y Espaa. As lo definan el Tratado de Tordesillas y la Bula del Papa Alejandro VI: el ms poderoso escribano de la poca.

Con tamaa venia y bendicin, el accionar exterminador de los portugueses y sus mercenarios no conocer lmites. La espada, la cruz y la codicia -la santa trinidad del saqueo- acometern sin piedad contra los pueblos originarios, violentando su forma de vida, su cultura y espiritualidad.

Para la Iglesia los indios eran salvajes sin alma, y para el naciente capitalismo, esclavos sin salvacin. Cosas susceptibles de apropiacin, de ser explotadas sin misericordia y sin amenaza de excomunin para los explotadores.

Cosas que tenan su historia, pero la historia de las cosas importa poco.

El ltimo desembarco
Las transnacionales: los nuevos amos


En portugus Mato Grosso significa matorral grande y viene de la palabra guaran kaaguaz (monte grande). Como se seala en la carta a la Madre Dilma, durante miles de aos indio y naturaleza fueron parte de un mismo cuerpo. Ahora no.

La deforestacin en Mato Grosso do Sul tiene sus orgenes a finales del siglo XIX, de la mano de la explotacin intensiva de la yerba mate. Entre 1920 y 1960 la depredacin ambiental fue impulsada por la industria maderera, y del 60 al 70 por la ganadera.

A inicios de los 80 la superficie destinada a la caa de azcar avanz frenticamente, y en los 90 irrumpi la soja: la idolatrada diosa del agronegocio y mascarn de proa de las transnacionales Monsanto, Bunge y Cargill que ya cubre 2,1 millones de hectreas en Mato Grosso do Sul.

En la ms absoluta impunidad, las grandes haciendas y el monocultivo fueron invadiendo y devastando las tierras de los pueblos aborgenes; mientras, un gobierno tras otro coincidieron en exhibir idntica capacidad para hacerse los distrados ante esa gigantesca usurpacin.

En Brasil habitan 190 millones de personas, el 1 por ciento tiene en su poder el 46 por ciento de las tierras cultivables, y va por ms, invadiendo tierras, atropellando la selva, y en simultneo, al Parlamento a travs de la bancada ruralista.

Sediciosa, relegada a un rincn, la Reforma Agraria sufre parlisis crnica.

La madre selva
Y el gran hermano del etanol


Si hoy el escenario es dramtico para los pueblos indgenas y la agricultura campesina otra vctima del atropello de la agricultura industrial el panorama venidero se presenta desolador.

La fascinacin reinante por los agrocombustibles y su entusiasta promocin realizada por el ex presidente Luis Inacio Lula da Silva, que convirti a ese carburante en la punta de lanza de su poltica exterior, profundizarn la situacin.

El etanol -el combustible del siglo XXI segn Lula, el biocombustible como lo ha bautizado la gran industria- necesita escala, y en Mato Grosso do Sul el caaveral ya ocupa unas 700 mil hectreas y amenaza con expandirse an ms.

Avanza como un tsunami verde que nadie detiene, y como bien dice Iara Tatiana Bonin, en ese escenario los pueblos indgenas son un estorbo. Son vistos como malas hierbas que deben ser erradicadas del jardn del latifundio para dejarle el camino libre a los planes de los jardineros del progreso.

El cacique Ldio Vern, hijo de Marco Vern asesinado en 2003, denunci: Nuestras tierras en Mato Grosso do Sul estn pasando por un proceso de devastacin total.

All un pie de caa vale ms que un indio, ms que un nio indgena, y una vaca vale ms que toda una comunidad.


Un verdadero (Eco)Genocidio
Las dos caras de una misma moneda

Hacia 2004 la soja en Brasil haba provocado la deforestacin de 21 millones de hectreas. En Mato Grosso do Sul el monocultivo sojero ocupa 2,1 millones de hectreas.

El avance desenfrenado de la superficie destinada al agrobussines, las tierras de pastoreo de los ranchos ganaderos, ms la desidia del gobierno federal, han provocado la eliminacin del 80 por ciento del bosque nativo en este estado.

En Mato Grosso do Sul, la antigua Tierra sin Mal, la Tierra de todos, el 1 por ciento de la poblacin posee el 35 por ciento de la tierra (2004), mientras que los pueblos indgenas, desnudos de monte, malviven amuchados en una esquina olvidada, entre el monocultivo y la actividad ganadera.

Segn Egon Heck, coordinador del Consejo Indigenista Misionero (CIMI), La invasin incesante de tierras indias por rancheros y agricultores est diezmando a las tribus nativas, y ello equivale a un genocidio. Est en juego la supervivencia de muchos de los 60 mil indios de las etnias Guaran Kaiow y Terena.

Los estn llevando a un callejn sin salida, y a menos que el gobierno demarque sus tierras ancestrales y prohba entrar en ellas a todo aquel que no sea indgena, no podrn sobrevivir. Como resultado de esta situacin, los niveles de violencia en la regin son extremadamente altos"
, enfatiz el misionero.

Datos del CIMI revelan que desde 2003 fueron asesinados 279 indgenas en Mato Grosso do Sul. En 2011 la cifra lleg a 51 indgenas en todo Brasil, 32 de ellos en Mato Grosso do Sul. En la tierra indgena de Dourados, en 2011 el ndice de homicidios era de 140 por 100 mil habitantes, o sea, 14 veces superior a la mortalidad en pases en estado de guerra civil, como fue Irak.

En Mato Grosso do Sul, la tierra del agrobussines, las vctimas son siempre culpables, y una bala paga su precio si termina con la vida de un indgena.

De la Tierra sin Mal
A la bsqueda del Trabajo sin Mal

Despojados de sus tierras ancestrales, acorralados por los ganaderos y el desierto verde del agrobussines, los Guaran Kaiow y los Terena ingresaron en un proceso de proletarizacin y son explotados como mano de obra barata.

Miles de indgenas trabajan ahora en las factoras de carbn, en los caaverales o en algn frigorfico donde pollos y trabajadores son triturados al mismo tiempo. Mato Grosso do Sul est en cuarto lugar en el ranking nacional que registra trabajadores en situacin anloga a la esclavitud elaborado por el Ministerio Pblico de Trabajo.

En el caaveral, como el pago se realiza por produccin, se trabaja para cumplir una cuota que crece con la mecanizacin. Diversos cortadores informan que la meta actual en Mato Grosso do Sul es de 9 toneladas de caa cortada por da. Aquellos que cortan menos no tienen empleo(1).

Marcos Antonio Pedro, un indio Terena, consigui emplearse en el frigorfico avcola de Cargill en Sidrolandia. Muri triturado por una mquina en un lamentable accidente ocurrido all el 28 de marzo de 2008.

La transnacional inform que Marcos se haba suicidado. En aquel ao, cada 66 segundos se desosaban seis piezas de pollo entre patas y muslos. Unos 100 trabajadores por mes pedan su liquidacin o, cuando ya no servan, eran despedidos.

Los Guaran Kaiowa y Terena continan su bsqueda de la Tierra Sin Mal.

Pero ahora, adems, conforman el 20 por ciento de las plantillas de las avcolas de Mato Grosso, y luchan por un Trabajo Sin Mal, donde la gente no se enferme o muera.

Fuente original: http://nicaraguaymasespanol.blogspot.com/2012/11/brasil-de-la-tierra-sin-mal-la-busqueda.html


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