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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2012

Qu pas en las elecciones catalanas?

Vicen Navarro
Pblico.es


Un comentarista bien conocido en los medios de mayor difusin de las cadenas pblicas de la Generalitat y del diario ARA, el independentista Toni Soler, alentaba a las personas de izquierda en Catalunya a que votaran partidos a favor de la independencia de Catalunya, argumentando que sta y sus instituciones representativas (incluida la oferta electoral) estaban ms a la izquierda que el resto de Espaa. Conclua con ello que, si Catalunya fuera independiente, podra realizar su potencial reformador, ofreciendo mayor capacidad de influencia a las izquierdas catalanas que s continuaban siendo parte de Espaa.

Tal observacin, sin embargo, no se corresponde a la realidad mostrada por los datos. El arco ideolgico parlamentario es decir, la diversidad ideolgica dentro de espectro poltico representado en el Parlament es ms limitado que el existente en las Cortes Espaolas. Y las izquierdas estn menos representadas hasta ahora en el Parlament que en las Cortes Espaolas.

Y definamos primero qu quiere decir ser de derechas y qu quiere decir ser de izquierdas. Y para ello tenemos que ver los instrumentos tradicionales que las distintas clases sociales en la mayora de pases de la Europa Occidental han tenido a su alcance para defender sus intereses. Las derechas en Europa son partidos conservadores, partidos cristianodemcratas o partidos liberales fundados por los establishments financieros y empresariales y/o por la Iglesia para defender sus intereses intentando movilizar las clases populares a su favor, mediante ideologas nacionalistas conservadoras y/o la ideologa cristiana.

Y Catalunya no es una excepcin. Divididas entre el PP (de ideologa espaolista) y CiU (de ideologa catalanista), las derechas han llevado a cabo, en las reas econmicas y sociales, polticas basadas en priorizar los intereses econmicos de aquellos establishments econmicos y financieros. En realidad, los equipos econmicos del gobierno CiU hoy estn incluso ms comprometidos en sus polticas de reformas laborales regresivas y recortes sociales que el PP. La ocupacin de la Consejera de Sanidad por el que fue jefe de la patronal hospitalaria privada, es un claro indicador de ello. No es sorpresa, pues, que esta formacin poltica gobernante est claramente entrelazada con intereses financieros y empresariales que financian tal partido gobernante. Los supuestos casos de corrupcin que se estn investigando son claro indicador de ello.

Los intereses de clase que ambos partidos, PP y CiU, representan quedan ocultados por la temtica nacionalista que ambos utilizan y por la lnea argumentativa que siguen, ampliamente reproducida en los medios pblicos de la Generalitat (Catalunya Rdio y TV3), abusivamente instrumentalizados por la coalicin gobernante de Catalunya, CiU. Ambos partidos, CiU y PP, tienen escasa cultura democrtica (escasez ms acentuada en el PP que en CiU), que se refleja en la limitadsima diversidad ideolgica de tales medios, los cuales son financiados por la poblacin que paga impuestos (la mayora de la cual no les vota). En Catalunya, CiU es el partido ms semejante que existe en Espaa a la democraciacristiana y a la derecha italiana, teniendo un arraigo en la sociedad civil a base de polticas clientelares. Ven el Estado de Catalunya como de su propiedad. Y tiene un enorme poder e influencia sobre el sistema judicial, influencia compartida en Catalunya con el PP. Los retrasos en la resolucin de casos de presunta corrupcin, como el bochornoso caso Palau, refleja tal influencia. Su influencia tambin la consigue a base de pagos y apoyos financieros a los medios, siendo el caso ms notorio La Vanguardia, de la familia God, que ha recibido recientemente, de nuevo, casi 6 millones de euros del gobierno Mas (segn ha informado el altamente creble El Triangle) habiendo sido el diario ms pro-Mas que existe en Espaa, cambiando su lealtad editorial, pasando del PP a CiU, resultado de tal abundante financiacin pblica, percibida como donacin por servicios prestados.

Los dos nacionalismos conservadores

Los dos partidos dominantes, PP y CiU, son profundamente nacionalistas y conservadores. CiU es, en realidad, una coalicin de dos partidos, CDC y UDC. UDC y PP (prximos ambos a la Iglesia) pertenecen a la misma familia poltica europea, el Partido Popular Europeo. CDC es un partido liberal que pertenece a la Internacional Liberal, que representa la sensibilidad ms derechista en las esferas econmicas de la UE. La mayora de personalidades que dirigen la gobernanza del euro y del Banco Central Europeo, el BCE, pertenecen a tal postura poltico-econmica, desarrollando las polticas que estn causando una gran recesin en la Eurozona a base de insistir en medidas de recortes y de austeridad. Tal sensibilidad tambin se presenta en el equipo econmico del partido gobernante en Espaa, ms prximo a la sensibilidad liberal (en el rea econmica, neoliberal) que a la demcrata cristiana.

El nacionalismo espaolista

Su nacionalismo les sirve para intentar movilizar a sus bases electorales. El nacionalismo del PP es el heredado de la dictadura, que transmiti una visin de Espaa uniforme y centrada en Madrid. Tal nacionalismo espaolista es intolerante a la diversidad y no acepta la plurinacionalidad de Espaa. Se presenta como el defensor de la unidad de Espaa, mensaje que facilita la movilizacin electoral de sectores de la poblacin en Catalunya y muy en particular aquellos sectores que proceden de otras partes de Espaa, porcentaje muy elevado entre la clase trabajadora en Catalunya. Tal movilizacin es tambin respaldada en el mensaje anti-inmigrante, explcitamente utilizado por el PP, para conseguir el voto obrero. El PP se presenta siempre como el defensor de la unidad de Espaa (y tambin de su calidad tnica queriendo expulsar al inmigrante). Esta estrategia est siendo altamente rentable electoralmente, pues el PP est creciendo en los barrios obreros de las ciudades catalanas. Una de las ciudades ms importantes de Catalunya, con fuerte implantacin de la clase trabajadora y con un elevado porcentaje de poblacin inmigrante, Badalona, est gobernada por el PP (con el predecible apoyo de CiU). En las elecciones del pasado domingo, el PP pas de conseguir el voto del 7,2% del electorado (que incluye la poblacin que vot y la que pudiendo votar no lo hizo) en las ltimas elecciones autonmicas, al 9%, siendo en los barrios obreros, donde hay mayor nmero de inmigrantes, donde aument ms su voto.

El otro grupo nacionalista espaol que reprodujo tal visin uninacional de Espaa fue Ciutadans, que subi de un 2% del electorado a un 5,2%. Ciutadans es la otra visin del nacionalismo espaolista, distinta a la del PP, al cual se le identific con el conservadurismo social y poltico poco atrayente al trabajador espaolista, que siente hostilidad hacia el soberanismo que confunde con el independentismo. No es sorprendente, por lo tanto, que Cs creciera ms acentuadamente en los barrios obreros, como Nou Barris, de habla predominantemente castellana. Su presentacin (con grandes ambigedades) como partido progresista, con tintes pro-clase trabajadora (apoy la Huelga General ltima, sin participar en ella) le hace atrayente al votante que antes apoyaba al PSC. Es el partido que utiliza con mayor frecuencia el castellano en sus intervenciones pblicas, lo cual explica que atraiga tambin votos en los barrios ms pudientes de las poblaciones urbanas que se consideran liberales en su posicionamiento en temas sociales y no se encuentran cmodos apoyando al PP debido a su profundo conservadurismo. En total, el voto a favor del nacionalismo espaolista (PP+Cs) consigui slo el 14,2% del electorado.

El nacionalismo catalanista

El nacionalismo, a CiU, le es particularmente til, pues le permite atribuir el enorme subdesarrollo del Estado del Bienestar cataln (el gasto pblico social por habitante es de los ms bajos de la UE-15) al famoso expolio de Catalunya por parte de Espaa. El hecho de que la crisis est teniendo un impacto devastador en el bienestar de las clases populares en Catalunya (clase media y clase trabajadora) se atribuye al crecimiento del expolio y a la hostilidad hacia Catalunya por parte del Estado espaol, gobernado por el Partido Popular, mensaje que es constantemente reproducido en los medios pblicos de informacin, controlados en su inmensa mayora por CiU. La batera de intelectuales afines a tal partido poltico, tales como Joan B. Culla, Salvador Cards, Manel Fuentes, Mnica Terribas y una larga lista de columnistas, constantemente se refieren a voces profundamente conservadoras espaolas como Jos Bono, Fernando Savater, Mario Vargas Llosa, Federico Jimnez Losantos, y un largo etctera, como representativas de Espaa. Estas ltimas voces son las mayores productoras de independentistas en Catalunya, voces que predeciblemente tienen una gran visibilidad en los medios de informacin influenciados por el nacionalismo catalanista. El hecho de que Izquierda Unida, el tercer partido de Espaa, votara hace unas semanas en las Cortes a favor del derecho a decidir de Catalunya fue deliberadamente ignorado por estos columnistas y por aquellos medios. La Espaa presentada mediticamente en los medios pblicos de la Generalitat es la Espaa centralista, ofensiva a Catalunya, antiptica. Cualquier otra Espaa distinta a esta Espaa no existe a ojos del nacionalismo catalanista. Este silencio hacia la otra Espaa se debe, no slo a una manipulacin, sino a un profundo anti-izquierdismo que caracteriza a las derechas catalanas. Las izquierdas reformistas espaolas (la gnesis para desarrollar otra Espaa) no existen para CiU ni para sus intelectuales.

Esta intelectualidad nacionalista conservadora tiene un gran poder debido al control que los partidos nacionalistas tienen en los aparatos mediticos pblicos de la Generalitat y afines. Tal establishment meditico-poltico es lo que en ingls se llama clubish, es decir, muy cerrado en s mismo y con poco contacto con la realidad popular del pas. Fue tal establishment el que se llev el mayor batacazo el domingo, pues todos ellos haban profetizado la gran victoria del presidente Mas en su apuesta por la independencia, como si fuera un cheque en blanco. En realidad, la mayor prdida de votos la sufri CiU, perdiendo 90.489 votos (pasando de recibir 1.202.830 en 2010 a 1.112.341 en 2012), pasando de un 22,4% del electorado en 2010 a un 21,2% en 2012.

Las izquierdas en Catalunya

El partido mayoritario de las izquierdas en Catalunya ha sido histricamente el PSC, que es un partido federado con el PSOE. Su fundacin es resultado de una alianza de los instrumentos polticos existentes en la clandestinidad antidictatorial, caracterizados por un reformismo socialdemcrata entre sectores profesionales y un socialismo de clase trabajadora enraizada en el sindicato socialista UGT, entonces clandestino, y en la seccin catalana del PSOE, tambin clandestina. El PSC, fruto de esta alianza convertida en unin, ha sido el mayor instrumento de la clase trabajadora en Catalunya durante el periodo democrtico y alcanz su cnit en el periodo de gobierno tripartito, cuando gobern en Catalunya aliada con ICV-EUiA y ERC.

Su descenso electoral no se debe, como constantemente indica su componente profesional (definido como catalanista) por su supuesto abandono de su sensibilidad catalanista, sino a su abandono de sus principios socialdemcratas, al incorporar, en su respuesta a la crisis, las polticas neoliberales tambin desarrolladas por el gobierno Zapatero. sta es la mayor causa del declive del socialismo espaol, incluyendo el cataln, en toda Espaa. Y tal partido, sorprendentemente, no ha hecho ninguna crtica de aquellas polticas que llevaron a cabo y que daaron a las clases populares. Cada una de las polticas que est siguiendo el gobierno de Rajoy fueron iniciadas por el gobierno de Zapatero. El hecho de que el gobierno de Rajoy haya profundizado enormemente en cada una de estas polticas, no niega que fueron comenzadas muchas de ellas en la poca Zapatero. El socialismo espaol ha perdido apoyo popular debido a su identificacin con tales polticas. En este sentido, sorprenden varios hechos:

1) La existencia de voces econmicas del PSC, que apoyaron las polticas de recortes de CiU (en el primer ao de mandato del gobierno Mas), dndoles una legitimidad que la coalicin gobernante utiliz hbilmente. Una de tales voces socialistas lleg incluso a acusar de demagogos a aquellas voces de autores de izquierda que criticaban tales recortes.

2) Que no haya habido un cambio en el equipo que lidera el PSOE, siendo su dirigente el seor Rubalcaba, la misma persona que dirigi el desarrollo de tales polticas sumamente impopulares. La proximidad del PSC al PSOE y la falta de crtica del primero al segundo han contribuido a su declive electoral.

3) Que el necesario cambio en el PSC se haya malentendido como un cambio predominantemente generacional, mantenindose, sin embargo, las polticas econmicas neoliberales que causaron su declive. En las primeras declaraciones en El Pas del economista Maurici Lucena (segundo en la lista por Barcelona del PSC), procedente del establishment socialista basado en Madrid, tal economista, dirigente de la seccin econmica del PSC, se declar como un liberal, hablando de las excelencias del socioliberalismo. Cuando le tales declaraciones, pens en el trabajo del economista Jordi Sevilla sobre el Nuevo Socialismo (la gua de la Tercera Va o Zapaterismo), y que era un canto al liberalismo (ver la crtica que hice de tal postura en mi libro El Subdesarrollo Social de Espaa. Causas y Consecuencias. Anagrama. 2006). Tales polticas fueron responsables del declive electoral del PSOE y del PSC. No hay conciencia en el establishment socialista espaol (incluido el cataln) de que la situacin desesperada en la que se encuentran las clases populares en Catalunya y en el resto de Espaa no se debe slo a la crisis, sino a la manera neoliberal como se ha respondido a la crisis (ver el artculo El impacto de la crisis en las familias e infantes. Publico. 22.11.12), y ello como consecuencia de la incorporacin del pensamiento liberal en el ideario de los partidos socialistas gobernantes en Espaa y en Catalunya (en su segundo mandato). El hecho de que los gobiernos de Rajoy y Mas hayan profundizado en estas polticas no elimina, en la memoria popular, el recuerdo de que tales polticas se iniciaron en la poca de crisis por el socialismo espaol, incluyendo el cataln.

No es sorprendente, pues, que el PSC continuara su declive, perdiendo 50.900 votos, pasando de recoger el 10,7% del electorado a un 10% (descendiendo de 575.233 en 2010 a 523.333 en 2012). Tampoco es sorprendente que los dos partidos que perdieron ms votos en estas elecciones fueran CiU (por haber desarrollado las polticas neoliberales) y el PSC (por no haberse distanciado de su pasado y no haber hecho un cambio significativo en sus propuestas polticas). No hay duda de que el PSC continuar este declive al haberse desarmado ideolgicamente frente a un adversario poltico cargado de ideologa el nacionalismo. La estrategia poltica del socialismo cataln y espaol no debera haber sido luchar en el territorio ideolgico del adversario el nacionalismo, sino en la denuncia de lo que el adversario representa. Es lo que los polticos del Partido Demcrata de EEUU llaman la estrategia de lucha de clases presentando a las derechas por lo que son, los portavoces de aquellos grupos fcticos que mandan en el pas. Ni el PSC ni el PSOE siguieron tal estrategia, en parte porque estn excesivamente ligados y son dependientes de tales grupos fcticos, y en parte a no haber hecho una autocrtica y haber realizado un cambio en sus polticas.

La izquierda radical

Un problema grave en Catalunya y que demuestra que el abanico electoral est ms sesgado a la derecha que el espaol es que no hay un partido de la izquierda radical como es IU. Hoy no existe una fuerza equivalente a IU en Catalunya. Se me dir que existe Esquerra Unida i Alternativa, pero tal grupo poltico es, en la prctica, un apndice de Iniciativa per Catalunya (IC) sin tener ninguna visibilidad propia. IC es un partido verde, que pertenece al Partido Verde Europeo del Parlamento Europeo. No es parte de la Izquierda Europea, el grupo de partidos de izquierda. S que lo es EUiA, pero no tiene ninguna visibilidad. De hecho, el rojo de tal coalicin no se ve por ninguna parte, pues su color es el verde. Y cuando vino Alexis Tsipras, el dirigente de la coalicin radical de izquierdas griega, Syriza, debido a su relacin con Esquerra Alternativa, miembro de la Izquierda Europea a la cual pertenece Esquerra Alternativa, apareci en plataformas coloreadas de verde, sin que aparezca ningn rojo.

El tema no son slo los colores, sino la visin poltica. ICV decidi cambiar su pertenencia a las izquierdas enraizadas en la esplndida historia del PSUC. Fue un error que ahora, y en estos momentos de crisis, aparece con toda claridad. Ninguna fuerza ha defendi con mayor intensidad Catalunya, durante la dictadura, que el PSUC. Y es injusto y un profundo error que el partido de coalicin ICV-EUiA, que se presenta como heredero del PSUC, excluya la visibilidad del rojo. El hecho de que tal coalicin se haya distinguido por su crtica a las polticas neoliberales del gobierno CiU explica su notable crecimiento. Y an cuando el crecimiento de ICV-EUiA es notable (un aumento de 128.033, debido a la campaa social de ICV-EUiA, ms roja que verde, pasando de recoger el 4,3% del electorado a un 6,8%) el potencial de crecimiento de tal coalicin es mucho mayor si se centrase en el conflicto social y (sin diluir su verdor) conjugndolo con la defensa de la personalidad y especificidad catalanas, tal como siempre hizo el PSUC. Hoy la lucha de clases es ms viva que nunca en Catalunya, en su periodo democrtico, una lucha de clases que no slo incluye la tradicional conflicto entre el capital y el mundo del trabajo que contina existiendo, sino tambin la de una minora de la poblacin (los establishments financieros, empresariales, mediticos y polticos) frente a una gran mayora de la poblacin, las clases populares.

Tal fuerza poltica requiere de un mayor radicalismo, rompiendo con esta imagen tan injusta, claramente manipulada por las derechas al referirse a ICV de buena gente, que van en bicicleta. Su radicalismo, con un lenguaje ms de denuncia de la lucha de clases, no centrndose nicamente en las polticas sino en los perpetradores de tales polticas, es lo que ampliara su apoyo popular. El enfado popular exige un radicalismo que todava no aparece en sus prcticas y en su narrativa.

Una nueva izquierda como soplo de aire fresco con la esperanza de que se convierta en vendaval

Llenando este vaco ha aparecido la CUP (Candidatura dUnitat Popular), un soplo de aire fresco, que tiene caractersticas comunes con el 15-M. Un movimiento radical de clara orientacin socialista anticapitalista, de gran atractivo entre los sectores ms explotados en el pas, que decidi presentarse a ltima hora (slo un mes antes de las elecciones) y, a pesar del boicot meditico, consigui nada menos que 126.219 votos, que representaron un 2,4% del electorado. Uno de los componentes de su ideario, el del independentismo, puede frenar su conexin con amplios sectores de la clase trabajadora catalana que no se identifican como tal. Y tal independentismo puede tambin dificultar su conexin con otros movimientos antiestablishment que estn floreciendo a lo largo del territorio espaol, y cuya complicidad ser necesaria para cualquier cambio profundo que pueda ocurrir en Catalunya. Pero su aparicin en la vida parlamentaria es un gran desarrollo y avance, pues su radicalidad se necesita (como el aire que se respira) en la vida poltica catalana.

El peligro sera que la faceta independentista (diferente a la soberanista), diluya su radicalidad social, peligro que no es hipottico y que podra ocurrir con ERC, anteponiendo su independentismo al proceso de cambio profundo del orden (en realidad desorden) social existente en Catalunya. ERC fue la fuerza poltica que mejor canaliz el deseo independentista, conservando su vocacin transformadora, que sera de desear que mantuviera. Aument su respaldo en 277.119 votos, pasando de recoger un 4,1% del voto del electorado a un 9,4%, pasando a ser la tercera fuerza en cuanto al voto.

Las grandes limitaciones de la democracia en Catalunya y en Espaa: su sesgo profundamente conservador

El hecho de que ERC haya pasado a ser la segunda fuerza parlamentaria se debe al enorme sesgo conservador del proceso electoral. En realidad, si el sistema electoral cataln hubiera sido proporcional (el sistema en que cada ciudadano hubiera tenido el mismo poder de decisin), CiU hubiera tenido 43 escaos en lugar de 50, ERC hubiera tenido 19 en lugar de 21, el PSC hubiera tenido los mismos escaos, 20 (pasando a ser la segunda fuerza poltica en el pas), el PP hubiera tenido 18 escaos en lugar de 19, Iniciativa hubiera tenido 14 en lugar de 13, Ciutadans hubiera tenido 11 en lugar de 9, y la CUP hubiera tenido 5 en lugar de 3, pudiendo hacer grupo propio. En general, tal sesgo electoral ha desfavorecido ms a las izquierdas que a las derechas, como tambin ocurre en Espaa.

En realidad, sumando todos los votos a los partidos de izquierda (hay muchos partidos de izquierda que no consiguen representacin parlamentaria), tales votos superan en votos a los partidos de derecha. La poblacin de Catalunya est ms a la izquierda que sus representantes, una situacin que, por cierto, se da tambin en Espaa.

El futuro poltico de Catalunya (y de Espaa)

De tal observacin puede derivarse que falta una coalicin amplia de izquierdas que, sin complejos, explicite un discurso de clase frente al establishment financiero, econmico, poltico y meditico cataln, el mayor responsable del subdesarrollo social de Catalunya. Que tal coalicin se lleve adelante depender de una profunda transformacin de los partidos existentes, estimulados por la aparicin del movimiento radical CUP. Este movimiento surgido de las clases populares en Catalunya ha surgido como parte del hartazgo existente hacia el establishment cataln y tambin espaol. Es la nica fuerza que habla del conflicto de clases en Catalunya, y presenta al establishment poltico y meditico por lo que es: la defensora a ultranza de unos intereses de clase. Su presencia en los medios, sin embargo, ha sido nula. Un boicot y veto dignos de una dictadura mostrando la gran estafa que es hoy lo que se llama democracia en Catalunya. Ahora bien, su gran potencial de atraccin, sensible al gran enfado popular, puede actuar como elemento estimulador de cambio entre las fuerzas polticas con representacin parlamentaria.

En cuanto a las izquierdas en Espaa, su mayor reto es democratizar al Estado espaol. Sin tal democratizacin, ni Catalunya ni Espaa saldrn de la crisis. De ah que las izquierdas espaolas deberan exigir que la insuficiente democracia representativa existente en nuestro pas se transformara en una democracia proporcional, autnticamente representativa junto con una democracia directa con amplio desarrollo de referndums que permitieran decidir a sus poblaciones sobre cualquier tema. El poder de decisin debe aplicarse en Catalunya y en el resto de Espaa, sobre todos los temas que la propia poblacin desee.

E, igualmente importante, debe exigirse una autntica pluralidad de los medios (los cuales utilizan un bien comn y pblico, el aire), rompiendo con la limitadsima diversidad meditica existente en Catalunya y en Espaa.

Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/6180/que-paso-en-las-elecciones-catalanas/



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