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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2012

Silvio Rodrguez, el trovador errante, est de cumpleaos

Correo del Orinoco

Curiosamente, su voz no es clida ni grave ni particularmente seductora, sino ms bien aguda, de un timbre casi metlico y sin embargo frgil


Por muchas razones, y hasta sinrazones, Silvio Rodrguez es un cantante fuera de serie. Cofundador, con Pablo Milans, Noel Nicola, Vicente Feli, Eduardo Ramos, Sergio Vitier (y aunque nadie sabe quin la bautiz as) de la Nueva Trova, ha aportado su indudable prestigio a un movimiento que revitaliz la cancin cubana y la catapult en el plano internacional. No obstante, an dentro de un ncleo tan fermental, con el que siempre se sinti plenamente identificado, Silvio es de un talante inconfundible.

Curiosamente, su voz no es clida ni grave ni particularmente seductora, sino ms bien aguda, de un timbre casi metlico y sin embargo frgil. Al escucharlo, uno llega a temer que en cualquier momento se le quiebre, y ese riesgo ( que en su caso no es deliberadamente buscado sino ms bien lo asume como algo irremediable) tambin forma parte de su extrao atractivo.

Con caractersticas que en cualquier otro cantante seran anticarismticas, Silvio funda precisamente su carisma. Quiz el secreto resida en que siempre transmite una gran sinceridad, una honestidad a toda prueba, un no aparentar lo que no es, y, en estos tiempos de famas prefabricadas, de engendros de la machacona y mistificadora publicidad, esa actitud, a la que el pblico accede sin intermediarios, significa una bocanada de aire fresco en un mbito, como el del espectculo, por lo comn tan especulativo como artificial.

Salvo en casos excepcionales, Silvio es autor de la letra y la msica de sus canciones. Como en los ejemplos de Pablo Milans, Chico Buarque. Viglietti, Serrat, Aute y no muchos ms, esa doble autora otorga a sus producciones una unidad esencial. Sean o no el resultado de un desarrollo paralelo, letra y msica aparecen como gemelas (jimaguas, dira en Cuba), copartcipes en el acto de la paricin.

Fundamentalmente, las letras de Silvio, sobre todo las que crea a partir de una duramente adquirida madurez, tienen un nivel textual tan afortunado que (algo no demasiado frecuente en los cantores populares) conservan su validez poltica aun sin el bsico soporte de la msica. Alguna vez he sostenido, y su trayectoria posterior corrobora ni diagnstico marginal, que Silvio es un poeta que canta, y ms aun: que es uno de los poetas ms talentosos de su generacin.

Siempre recordar como conoc a Silvio y a Pablo en La Habana, all por el ao 1966. Era mi primera visita a Cuba. Unos amigos me haban invitado a cenar en su casa y me anunciaron que ms tarde vendran dos cantantes muy jvenes, todava casi desconocidos. Por fin llegaron con sus guitarras y cantaron cinco o seis canciones cada uno. Tuve la rara sensacin de que asista a un viraje importante de la cancin cubana

por un lado estaba presente la tradicin trovadoresca, y por el otro una propuesta asombrosamente innovadora, que transformaba, enriquecindolos, los ritmos heredados e insertaba en las letras un sentido tan comunicativo como el de la poesa conversacional, entonces en pleno desarrollo en Amrica Latina. Varios aos despus, escuchndolos de nuevo en textos y msica de ms rigurosa factura, les ped que cantaran aquellas letras primigenias que les haba escuchado en el 66.

Pero no las recordaban. Lo cierto es que en ese lapso haban creado tan frenticamente nuevos cantos, que aquellos iniciales, tan importantes para m, haban sido cubiertos por su propio olvido.

Este libro de Joseba Sanz tiene un valor inapreciable: inserta la obra del cantante en su vida, las sigue a ambas paso a paso, estrofa a estrofa. No es slo una cronologa ampliada, sino un curriculum espiritual, una efemrides de estado de nimo. Por primera vez el oyente de Silvio podr aquilatar no slo una ruta artstica sino tambin un recorrido vital. Podr comprobar as que el mayor compromiso (palabra hoy tan subestimada por la dejadez postmodernista) de Silvio es con la vida, a la que no canta de lejos sino metida en ella hasta en los tutanos.

Participando en la campaa de alfabetizacin, embarcando hasta frica en el barco pesquero Playa Girn, empuando un fusil para defender su Revolucin, arriesgando su vida en Angola, cantndole al amor desde el amor, aprendiendo a tratar de igual a igual a las mujeres de su vida, creciendo con sus hijos, la trayectoria de Silvio es el hilo conductor de su canto, y cuando los pblicos, leales y fervientes, de cualquiera de los tres mundos, lo aplauden con denuedo y naturalidad, no slo estn premiando su arte, tambin su coherencia, su fidelidad a la Revolucin y a s mismo, su capacidad de trabajo y su rigor, su calidad humana.

Silvio nunca ser un mito; no viaja con su pedestal a cuestas. Sus pblicos lo saben y tal vez por eso lo tratan como a un querido y sencillo compaero, que les canta y les dice las felicidades y las desdichas que ellos tambin quisieran cantar y decir tan entraablemente como l.

Fuente: http://www.correodelorinoco.gob.ve/multipolaridad/silvio-rodriguez-trovador-errante-esta-cumpleanos/

 


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