Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-11-2012

Algo ms que smbolos en el da despus de lograr sentarse como Estado observador en Naciones Unidas
Palestina, un territorio agujereado

Olga Rodriguez
eldiario.es


Lo que este jueves se ha aprobado en la Asamblea General de la ONU, con la oposicin de Israel y Estados Unidos, es la admisin de Palestina como Estado observador de Naciones Unidas. Con ello la Autoridad Nacional Palestina tendr mayor acceso a las diversas agencias de Naciones Unidas y al Tribunal Penal Internacional, donde podra presentar denuncias contra Israel, algo sin duda significativo.

Por eso estos das pasados algunos pases, como Reino Unido, anunciaron que apoyaran la iniciativa de los palestinos siempre y cuando stos no acusaran de crmenes de guerra a Israel ante la Corte Internacional.

En la prctica, la entrada de Palestina como Estado no miembro no supone nada ms. Lo que se decide en la Asamblea General de Naciones Unidas no es vinculante, y siempre precisa de la ratificacin del Consejo de Seguridad de la ONU, que ya el pasado ao pospuso la votacin para admitir a Palestina como Estado, con la amenaza de Estados Unidos de vetar la propuesta. Pero el gesto, que ha venido acompaado de un reconocimiento del derecho de los palestinos a un Estado sobre las fronteras de 1967, no es balad.

Las revueltas rabes han trastocado las alianzas regionales, algo est cambiando en Oriente Medio, Qatar, Egipto y Turqua estn siendo ms contundentes con Israel y Hams se ha acercado a Qatar. Todo ello podra servir para intentar reactivar la situacin palestina, y la comunidad internacional est tomando nota de ello.

De momento, cambian las formas, no el fondo. Para que el Estado palestino se convierta en algo real se necesitan algo ms que smbolos. Estados Unidos tendra que permitir el reconocimiento de Palestina como Estado de pleno derecho en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. E Israel tendra que retirarse de Cisjordania, ahora acantonada, separada, dividida y esparcida en un mapa agujereado y discontinuo. De lo contrario, estaramos ante un Estado palestino con miles de fronteras -una en cada asentamiento judo- y con instituciones que llevan aos asfixiadas econmica y militarmente. Por no hablar de la desconexin territorial de Cisjordania y Gaza, divididas por territorio israel (ver mapa).

Mientras no haya una voluntad real de paz ser inviable un Estado palestino real, con todo el significado que el trmino Estado implica.

La aceptacin de un Estado palestino de pleno derecho es una opcin deseable, pero no la nica. Personalidades como el difunto Edward Said han defendido un modelo de Estado binacional, donde rabes y judos pudieran vivir en igualdad de condiciones, con los mismos derechos, sin exclusiones, en el mismo pas. Para ello Israel tendra que renunciar a su esencia actual, basada en el carcter judo de su Estado.

La Ley del Retorno de Israel establece que cualquier judo del mundo, cualquier hijo o nieto de judo, y cualquier persona que se convierta al judasmo tiene derecho a residir en Israel y a tener la ciudadana israel. Tambin pueden acceder a la nacionalidad las personas casadas con israeles, a excepcin de los palestinos de Cisjordania y Gaza menores de 35 aos y de las palestinas menores de 25 aos. Sin embargo, un palestino nacido en Jaffa, por ejemplo, no tiene derecho a regresar a su tierra.

La voluntad de exclusin de esta ley contra un pueblo determinado es evidente. Un sueco que se convierta al judasmo tiene ms derecho a vivir en Israel que cualquier palestino expulsado que haya nacido all o que sus descendientes. Solo as Israel es capaz de mantener su esencia como Estado judo.

Israel solo puede seguir siendo un Estado judo si mantiene la supremaca demogrfica o legal de la poblacin juda. Para ello tarde o temprano tendra que llevar a cabo una nueva limpieza tnica como la del 1948 -admitida como tal por historiadores israeles como Benny Morris o Ilan Papp- o practicar la segregacin tnica legalizada, es decir, el apartheid. De otro modo, Israel no podra existir como Estado judo, sino como un Estado realmente democrtico e integrador, donde haya cabida real para la poblacin palestina.

Si un futuro Estado palestino va a tener sus fronteras y su espacio ereo controlados por Israel, si va a ser un territorio inconexo, desconectado e interrumpido por los asentamientos judos, si va a estar expuesto al bloqueo comercial y al control israel, la exigencia de un Estado binacional ser una obligacin para alcanzar la paz. La defensa de ese modelo exigira que Israel pusiera fin a su voluntad discriminatoria como Estado judo de mayora juda dispuesto a no admitir el crecimiento de otras comunidades tnicas o religiosas dentro de sus fronteras.

Sea un Estado palestino, sea un Estado binacional, sea cuales sean los pasos, la paz es posible. Hay decenas de soluciones y propuestas encima de la mesa. Pero falta la voluntad para aceptarlas.

Como me dijo en una ocasin Rami Elhanan, israel integrante de la Asociacin Parents Circle y que, a pesar de haber perdido a su hija en un atentado suicida apuesta por la defensa de los derechos de los palestinos, Israel solo aceptar suscribir un pacto de paz cuando se d cuenta de que el precio de no tener paz es ms alto que el de tenerla.

Para que eso ocurra es fundamental la presin de la comunidad internacional a travs de los gobiernos y de la sociedad civil. Una presin que obligue a Israel a valorar si realmente le interesa condenar a rabes y judos a ser vctimas de una situacin poltica.

Otro Israel es posible: un Israel que apueste por el fin de la ocupacin y de la exclusin del pueblo palestino. Puede resultar inconcebible, pero recordemos que una Sudfrica sin apartheid tambin pareca imposible hace unos aos.

Fuente original: http://www.eldiario.es/zonacritica/Palestina-territorio-agujereado_6_74252600.html


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