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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-12-2012

El frente de izquierda plurinacional ecuatoriano

Ral Prada Alcoreza
Rebelion


Cmo comenzar? De qu manera? Cmo escribir un documento de apoyo a un frente de izquierda, que tambin es un frente plurinacional? Sobre todo cmo comenzar a preguntarse qu nos preguntamos ante la formacin de un frente poltico con estas caractersticas, en un pas que ha aprobado una Constitucin que define un mandato claro, construir un Estado plurinacional y defender los derechos de la naturaleza?

En el siglo pasado, el universal, moderno y ultimatista siglo XX, los frentes de izquierda se formaban para luchar contra las dictaduras militares, contra el dominio casi directo del imperialismo, tambin contra el dominio de la derecha conservadora, vinculada a los intereses oligrquicos de la alianza de terratenientes y burgueses. Ahora, en el comienzo indeterminado del siglo XXI, se forma un frente de izquierda, de partidos de izquierda y de organizaciones indgenas, para enfrentar a un gobierno caracterizado de progresista, incluso de izquierda, en el panorama de esta peculiar izquierda gubernamental sudamericana. Cmo explicar esta situacin? Por qu ocurre esto? Qu clase de lucha es esta? Cuando en el siglo XX llegaron partidos de izquierda al poder, as hablaremos, sin complicarnos, usando un lenguaje de uso comn, las divisiones se manifestaban despus, como arrastrando discusiones anteriores sobre la relacin de tcticas y estrategia. Incluso lleg a ser sangrienta la lucha entre tendencias, empero, no hubo oportunidad, no se dio la oportunidad, en estas revoluciones a la disidencia. Fueron aplastadas cruelmente. En el siglo XXI los contextos y las coyunturas, el perfil de los mismos, sus problemticas, parecen haber cambiado, respecto a los contextos y las coyunturas de las luchas en el siglo XX. Los gobiernos de izquierda que llegaron al gobierno en Sud Amrica no son ultimatistas como los gobiernos revolucionarios que caracterizaron al siglo XX, no se plantean el todo o nada, socialismo o muerte; aunque lo digan a veces por veleidad o por repeticin, quizs imitacin de antiguos tiempos heroicos; son, mas bien, conscientes que conviven con el capitalismo, en su forma de dominacin financiera, de dominio trasnacional y explotando la energa fsil y mineral. Son gobiernos pragmticos. No ponen en la mesa de discusin el viejo debate de reforma o revolucin, ni se inclinan por Eduard Berstein, quien plante que ms vale un paso en el movimiento que el programa, tambin escriba en defensa del reformismo que la palabra revisionismo, que en el fondo slo tiene sentido para cuestiones tericas, traducida a lo poltico significa reformismo, poltica del trabajo sistemtico de reforma en contraposicin con la poltica que tiene presente una catstrofe revolucionaria como estadio del movimiento deseado o reconocido como inevitable [1] .

Los gobiernos progresistas de inicios del siglo XXI asumen su papel de convivencia, de coexistencia, en y con el capitalismo, de una manera prctica. En el discurso se proponen construir otro socialismo, el llamado socialismo del siglo XXI, en la prctica optan por un modelo de desarrollo que combina una estructura econmica extractivista y una administracin estatal rentista, que ostenta la redistribucin del ingreso a travs de bonos y, en el mejor de los casos, polticas sociales, que no llegan a ser de gran alcance, que se mueven entre el impacto coyuntural y de mediano plazo. Este realismo poltico llev a los gobiernos a compartir el excedente con las empresas trasnacionales; aunque la participacin del Estado haya aumentado en comparacin con los llamados gobiernos del periodo neoliberal, lo cierto es que sus polticas nacionalistas son menos beligerantes que los gobiernos populistas del siglo pasado. En los hechos optan por una visin ms tcnica que poltica, prefieren procedimientos administrativos de copamiento de acciones que expropiaciones, con lo que creen hacerlo mejor que las nacionalizaciones del siglo pasado. Empero, el balance es por lo menos problemtico para no decir desalentador, el control tcnico de la produccin no deja de estar en manos de estos monopolios y oligopolios, de estas corporaciones gigantescas, que son las empresas trasnacionales. En lo que respecta a esta situacin hay variantes, por cierto, de un pas a otro. El control de los mercados, el control financiero y el control tecnolgico sigue bajo estas corporaciones trasnacionales. Los gobiernos progresistas, que han optado por un modelo de desarrollo que no deja la base extractivista, dependen de las inversiones de estas empresas, sobre todo en materia de exploracin. Por eso, en estos temas son altamente condescendientes y tienden a justificar las concesiones territoriales al gran capital trasnacional. Esta contradiccin inherente a su proyecto de soberana y nacionalista los lleva a hacer estallar otras contradicciones.

 

En el siglo XXI es insostenible un modelo de desarrollo, sobre todo con las caractersticas de esta combinacin estructural de extractivismo, Estado rentista y reformas sociales. Para decirlo rpido, los lmites y las contradicciones ms demoledoras en nuestra contemporaneidad, en nuestra actualidad, en el presente que nos toca vivir, es la agudizada entre capitalismo y naturaleza, capitalismo y madre tierra. La crisis ecolgica es el indicador ms evidente de este antagonismo. No es posible pues sostener modelos de desarrollo, cuando de lo que se trata es de transitar a alternativas al desarrollo. El paradigma del desarrollo, con todas sus variantes, no puede dejar su tendencia estructural al crecimiento y a la acumulacin, a la transformacin de sus condiciones de acumulacin, por lo tanto no puede dejar la explotacin expansiva de los recursos naturales. Este es el tema ms delicado y ms problemtico de los gobiernos progresistas. Son operadores del modelo de desarrollo, que combina extractivismo, rentismo y reformas sociales, no pueden dejar de concebir a la naturaleza como objeto, como geografa y geologa de recursos naturales. Los enunciados constitucionales de los derechos de la naturaleza son en realidad una gran molestia para estos gobiernos. Han intentado usarlos en los discursos, en los foros internacionales, como parte de campaas, pero cuando se enfrentan al dilema de optar por los derechos de la naturaleza o los retricos derechos al desarrollo de los pueblos, no escatiman esfuerzos para descalificar a los defensores de la madre tierra y defender las polticas pblicas que estn vinculadas a promover el desarrollo con base extractivista. Entonces estos gobiernos se vuelven cmplices de la depredacin generalizada y de la depredacin local.

Una tercera contradiccin visible de los gobiernos progresistas es su relacin conflictiva con las naciones y pueblos indgenas. Quizs sea la contradiccin ms problemtica cuando se trata de gobiernos que tienen la aplicacin de aplicar Constituciones plurinacionales, que establecen el mandato de construir el Estado plurinacional. Esta contradiccin tiene que ver con el carcter colonial de los Estado-nacin y la colonialidad implcita en los gobiernos progresistas. No estn dispuestos a garantizar los derechos de las naciones y pueblos indgenas, sus derechos territoriales, a su derecho al autogobierno, a la libre determinacin, a la autonoma, pues no estn dispuestos a abandonar la unidad homognea, mono-nacional y mono-cultural del Estado-nacin. Consideran un atentado al Estado-nacin la presencia y la autonoma de territorios indgenas. Estn lejos de comprender que otra unidad es posible a partir de la descolonizacin, que otra unidad es posible por la dinmica de la diversidad y la diferencia cultural, de naciones y territorial. El enfrentamiento con los pueblos indgenas ha llevado al extremo de la represin y la criminalizacin de la protesta, resistencia y lucha indgena.

 

Novamos a seguir con una lista de contradicciones de los gobiernos progresistas. Nos basta estas tres, para comprender la importancia de la emergencia de un frente de izquierda plurinacional, que recoge como tarea la defensa de la Constitucin, del proceso constituyente abierto por las luchas y sintetizado por la labor de la Asamblea Constituyente en el texto constitucional, como defensa de la construccin del Estado plurinacional, como defensa de la profundizacin de la democracia por la va de la participacin social, que tambin se convierte en defensa de la democracia cuando los gobiernos progresistas optan por el despotismo, conculcando derechos, criminalizando la protesta, a nombre de la defensa de un proceso, del que se creen propietarios, convirtiendo al pueblo en pasivo elector y pretendiendo convertirlo en cmplice de su propio silenciamiento.

 

El frente de izquierda plurinacional ecuatoriano expresa la alianza estratgica de la lucha anticapitalista y anticolonial, la alianza entre trabajadores e indgenas. Expresa tambin el compromiso con la madre tierra, la defensa de los derechos de la naturaleza. Emerge como respuesta a la crisis mltiple del Estado-nacin; crisis poltica, pues no deja de ser un instrumento de la dominacin mundial que cumple con la administracin de la transferencia de los recursos naturales de las periferias al centro del sistema-mundo capitalista; crisis econmica, pues no sale del crculo vicioso de la dependencia, continuando con la expansin del modelo extractivista; crisis social, pues mantiene la estructura de desigualdades, ante la cual son impotentes las reformas sociales; crisis histrica, pues el Estado moderno no deja de ser una continuidad de la colonialidad del poder. Esta izquierda del siglo XXI se propone como programa poltico transiciones de salida de la crisis mltiple, incluyendo la crisis ecolgica. Ante la crisis poltica, salir de la subalternidad del Estado-nacin, con la determinacin de construir un Estado plurinacional. Ante la crisis econmica, salir del modelo extractivista y rentista mediante la transicin efectiva a una estructura econmica no-extractivista y no-rentista, basada en eco-producciones encaminadas a la soberana alimentaria y en la adecuacin de equilibraciones en los ecosistemas; ante la crisis social, adems de defender los derechos conquistados de los trabajadores, avanzar en la igualacin social a travs de transformaciones estructurales de las condiciones de posibilidad que son causas de las desigualdades; ante la crisis histrica, que tambin es crisis de legitimidad, conducir las transformaciones institucionales por la va de la descolonizacin.

Este frente de izquierda plurinacional cuenta con un candidato de consensos, articulador de las izquierdas y de las organizaciones indgenas. Esto no es circunstancial, ni se explica slo por el carisma del candidato, Alberto Acosta, carisma configurado por su historia personal, un recorrido temporal apasionado e inscripcin de la memoria que trazan la huella de la experiencia, guardando su leyenda como intima relacin con la formacin histrica y social llamada Ecuador, con sus espesores territoriales e imaginarios culturales andinos, amaznicos y costeros. La presencia de Alberto Acosta se explica como continuidad del papel creativo cumplido en la Asamblea Constituyente. Continuidad del proceso constituyente que abri los horizontes del Estado plurinacional y los derechos de la naturaleza. El frente de izquierda plurinacional se propone como salida a la crisis de los gobiernos progresistas, sus lmites y contradicciones, desde la perspectiva de izquierda plurinacional, oponindose por esto, a la alianza implcita entre el gobierno progresista y las oligarquas, que coinciden precisamente en la continuidad del modelo extractivista-rentista, aunque no coincidan en otros temas. Esta coincidencia del llamado progresismo, que en realidad es un nuevo nacionalismo, es estratgica para la mantencin del orden de dominacin regional y local, es entonces conservadora. Esta alianza estratgica conservadora enfrenta a las mltiples voluntades de transformacin inherentes a la Constitucin y el pueblo ecuatoriano.



[1] Eduard Berstein: Tesis sobre la parte terica de un programa partidario socialdemcrata, en Las premisas del socialismo y las tareas de la socialdemocracia. Problemas del socialismo. El revisionismo en la socialdemocracia Mxico, Siglo XXI, 1982, p. 316.



Exvicepresidente de la Asamblea Constituyente de Bolivia, exviceministro de Planificacin miembro de La Comuna

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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