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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-12-2012

La shara en la Constitucin es incompatible con un Estado moderno

Khaled Hroub
Aish


En la terrible campaa que los islamistas, en especial los salafistas, lideran, es enormemente superficial el debate sobre la idea de imponer en las nuevas Constituciones la shara como fuente de jurisprudencia. Toda esta cuestin es artificial y no tiene una base objetiva. Las sociedades rabes e islmicas vivieron durante siglos sin Constituciones ni textos religiosos que le impusieran a la gente cmo deba pensar y vivir. En el invento de esta cuestin por parte de las corrientes islamistas est la monopolizacin de la religin; es decir, se aparta la religin de la realidad de la gente corriente para ponerla en manos de los partidos y de los movimientos polticos so pretexto de defenderla. La creacin de ese contencioso refleja tensin y falta de confianza en uno mismo; como si proteger la religin solo fuese posible mediante la imposicin de textos constitucionales y legales!

La fuerza de cualquier religin, creencia o ideologa descansa en la libertad de eleccin y no en la imposicin por la fuerza. Todas las ideologas van acompaadas de instrumentos de poder que causan su propio declive y el alejamiento de la gente, aunque la mayora de esa gente las hubiera seguido fielmente. Las sociedades rabes modernas, que fueron creadas como Estados-nacin tras las independencias, siguen siendo sociedades religiosas en mayor o menor medida; pero antes, su religiosidad era tolerante y espontnea, sin la propaganda que vemos hoy en da. El continuo discurso propagandstico superficial de cualquier partido, Gobierno o grupo sobre la convivencia y la tolerancia pone de relieve la ausencia de esa convivencia y esa tolerancia, ms que afianzar su presencia. Cmo podemos confiar en las consignas de los salafistas sobre la tolerancia religiosa hacia los cristianos si despus leemos que tienen prohibido devolverles el saludo, felicitarlos en sus fiestas y participar en sus celebraciones? Cmo podemos confiar en ellos cuando afirman que no desean imponer ninguna prctica religiosa a la gente y circulan por doquier historias que hablan de coaccin y de la creacin de una polica moral? Cierran locales e impiden que se celebren bodas, frustran reuniones y le cortan el pelo de una alumna de primaria porque no lleva velo, entre otras muchas historias.

Todo esto es nuevo y extrao para las sociedades de la regin, pero por desgracia da tras da se est convirtiendo en el marco que moldea la cultura de las nuevas generaciones. En esta zona del mundo las personas mayores son los verdaderos historiadores de una convivencia espontnea entre la gente que est lejos de la propaganda y las apariencias; esos mayores nos transmiten otra imagen de cmo eran aquellas sociedades, en las que no existan prcticas salafistas como las mencionadas. En la vida social de esos historiadores haba musulmanes, cristianos y judos (antes de la creacin del Estado de Israel) en la zona oriental, sunes y chies donde quiera que fuese; y judos en Marruecos adems de amazigs y rabes. Todo eso ya forma parte del pasado. La corriente islamista, con sus diversos movimientos, carga con la responsabilidad histrica de acabar con aquella convivencia afable y sus modelos son propaganda partidista. Las fronteras que definen qu es ser musulmn, cristiano, chi, sun o judo han pasado a estar bien establecidas. Una parte importante de nuestras sociedades modernas se ha estancado en una visin sectaria de los dems; el pensamiento excluyente y aislacionista controla la razn colectiva. En buena medida este cambio ha sido resultado del sectarismo islamista, que ahora pretende trasladar la ruina que ha causado en la sociedad a lo largo de las ltimas dcadas a las Constituciones, para legitimar el sectarismo y una visin parcial y divisoria de los miembros de la sociedad.

Por eso, el llamamiento a imponer la shara en cualquier Constitucin moderna no es solo una idea superficial esencialmente incompatible con el significado de un Estado moderno, sino que va ms all, y trabaja a corto y medio plazo por destruir estas sociedades y sus pases, e implicarlos en luchas religiosas y sectarias internas que no tienen fin. La Constitucin es un cdigo que regula la naturaleza de las relaciones entre los individuos de un rea geogrfica concreta, e intenta gestionar dichas relaciones desde el punto de vista poltico y legal, de manera que las personas sean iguales en derechos y deberes; eso significa igualdad en la pertenencia al pas en el que viven. Introducir la shara no solo implica que los ciudadanos no son iguales ante la ley y que todo aquel que no sea musulmn es considerado ciudadano de segunda, sino que crea distintas clases entre los musulmanes. Cmo se van a aplicar las leyes de una Constitucin basada en la shara a un musulmn que no es religioso, o a un laico, o incluso a un ateo? Todos sern tambin ciudadanos de segunda, si no algo peor. En una situacin as, la Constitucin se convierte en un tribunal moral, en vez de ser un instrumento regulador y legal cuya mayor preocupacin es proteger las libertades y los derechos de los individuos.

La gran pregunta que siempre va unida a este debate es quin es la autoridad religiosa y poltica que va a interpretar la shara y va a zanjar las distintas opiniones que habr sobre cada problema. La genialidad histrica de la shara residi en el gran pluralismo que dio a pueblos, sociedades y personas, y en la oportunidad de crear y de tener un sentimiento de pertenencia a ese espacio que les da un sentido y una identidad. Cualquier intento forzado de acabar con tal pluralismo destino inevitable de cualquier proceso que trate de imponer la shara en la Constitucin significa aprisionar sociedades y personas, y hacer de la Constitucin y de la poltica una copia de la experiencia de la teologa cristiana en los siglos oscuros de Europa, cuando la Iglesia se disputaba con Dios la potestad de perdonar y de absolver a las personas y a las sociedades.

Muchos islamistas replican que la shara se fundamentar en el islam puro y verdadero y que los principios de la religin que se basan en la sunna y en la primera comunidad islmica son los que determinan qu es la shara. Sin embargo, esta respuesta y estas definiciones siguen siendo ambiguas y no hay consenso respecto a ellas. Incluso dentro del movimiento salafista hay diferentes grupos, y cada uno aplica interpretaciones jurdicas distintas y cree que su opinin es la correcta. Esto significa que la diferencia en las interpretaciones es la norma y que el acuerdo es la excepcin. Eso es lo que les sucede a los seres humanos con todos los textos, y este es el origen de la pluralidad que caracteriza la historia de la humanidad y sus logros. Y lo que el islamismo contemporneo quiere hacer es condenarla.

Traduccin al espaol para AISH: Ana Abarquero

Fuente original: http://www.aish.es/index.php/es/otrasvoces/colaboraciones/3991-la-sharia-es-incompatible



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