Aunque en un primer momento medios de comunicación asentados en Miami y Madrid difundieron informaciones falsas sobre el accidente, el “caso Carromero”, como se conoció en la prensa, irritó a gran parte de la opinión pública española, al evidenciarse que éste cumplía en Cuba, de conjunto con un dirigente de la Democracia Cristiana sueca, misiones de abastecimiento con medios y dinero a la “oposición” que Estados Unidos intenta construir en la Isla.
Como un boomerang contra quienes intentaron hacer un uso político de esta situación, el accidente ocasionado por Carromero sacó a la luz su pertenencia a una clase política que despilfarra en asesores como él los impuestos pagados por los españoles y sus vínculos con personas como la expresidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre. Para colmo, llegó a los medios su historial irresponsable como conductor de tráfico en España.
Al acceder a la solicitud de las autoridades españolas de que Ángel Carromero extinga su condena en España, Cuba vuelve a demostrar su interés en unas relaciones de respeto con los países de la Unión Europea, prueba, además, que actúa con apego al Derecho Internacional y que no la anima ningún sentimiento de venganza. Ya el Cónsul General Español en La Habana había reconocido la limpieza y corrección del proceso en el que el súbdito ibérico resultó condenado.
En ridículo han quedado quienes anunciaron que Ángel Carromero sería asesinado en una cárcel cubana. Con buena salud y un delito probado regresa a casa un enviado de la ultraderecha europea para implementar las políticas de “cambio de régimen” de EE.UU. contra Cuba. Carromero go home, esperamos que tus patrocinadores hayan aprendido la lección.