Falta luego el elemento psicológico: ¿Por qué un joven de 22 año s mata a sus padres y a los niños y los adultos que habían en la guardería que trabajaba su madre? Evidentemente no conozco el caso bien y por tanto no puedo dar una explicación. Como tampoco lo conoce Lola Morón. Pero yo, como ella, opinaré. Porque entender la conducta humana no me parece patrimonio de los supuestos expertos, en este caso los psiquiatras. Sobre todo porque es una disciplina en la que hay diferencias radicales entre diferentes escuelas, aunque una sea la hegemónica. La articulista recurre a la teoría cognitivo-conductista por un lado y al DSM-IV por otro, que son justamente las dominantes en los campos de la psicología y la psiquiatría porque son las que más se adaptan a la lógica del sistema. Habla de falta de habilidades sociales del joven. Y dice que no parece tener ninguna de las enfermedades standarizadas en este manual: autismo, síndrome de Aspereger, paranoia. Pero aquí se ve una cierta trampa: intenta ver si se aplican o no estas etiquetas al personaje. La misma noción de habilidades sociales me parece más que discutible. A mí me resultan mucho más convincentes los conceptos que utiliza el psicoanálisis de orientación lacaniana. Entiende la psicosis como una estructura clínica que hay que singularizar en cada sujeto. Y el pasaje al acto como un acto psicótico. El pasaje al acto es cuando alguien ha salido completamente del orden simbólico y solo puede expresarse a través de una acto sin sentido, casi siempre totalmente destructivo. Cuando alguien no se entiende, no entiende a los otros y está en un abismo queda dominado por la pulsión de muerte, que le lleva a ala destrucción total, de sí mismo y de los otros.
Solo pretendo con esta reflexión dar algunos elementos que nos permitan entender estos actos incomprensibles. Buscar en la propia sociedad y en la propia psicología humana algo que, en parte, nos permita entenderlo. ¿ Solucionarlo ? De entrada con medidas legales pero también con una relfexión sobre nuestra sociedad y algunos de sus efectos psíquicamente devastadores.Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.