Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-12-2012

El filsofo y periodista Josep Ramoneda imparte una conferencia sobre El futuro de Catalua y de la izquierda
Los ciudadanos hemos perdido capacidad de intimidacin

Enric Llopis
Rebelin


Cmo se explica que en la dcada de los 50, con una renta per capita muy inferior a la actual, en Europa pudiera crearse el llamado estado del bienestar, mientras que hoy las desigualdades se disparan y se afirma que no hay alternativa a los recortes? Explica el periodista y filsofo, Josep Ramoneda, que la ciudadana ha perdido capacidad de intimidacin y por eso las lites ya no tienen miedo; no tienen la necesidad de hacer concesiones, como ocurri tras la Segunda Guerra Mundial. Recuerda Ramoneda que incluso The Economist, biblia del neoliberalismo, ha sealado la combinacin de desigualdad y bajos salarios como una amenaza para la globalizacin.

Josep Ramoneda ha impartido una conferencia en la Universitat de Valncia con el ttulo de El futuro de Catalua y de la izquierda, invitado por el Frum de Debats de la Universitat y por Valencians pel canvi. Adems de profesor de Filosofa Contempornea en la Universidad Autnoma de Barcelona durante quince aos, el conferenciante fue director del Centre de Cultura Contempornia desde 1989 hasta 2011 y es autor, entre otros libros, de La izquierda necesaria (2012), Despus de la pasin poltica (1999) y Apologa del presente (1989).

Ante la crisis actual, de efectos devastadores, la izquierda no es capaz de responder con llamaradas. Slo tiene fuerza para pequeos destellos. Qu le ocurre a la izquierda? Segn Ramoneda, ha sufrido un desarme ideolgico. A partir de la dcada de los 80, explica, con el inicio de la hegemona conservadora, se preocup ms por parecerse a la derecha que por diferenciarse de la misma; recordemos cuando Zapatero deca que bajar impuestos es de izquierdas. Adems, la izquierda se dej fascinar por el dinero fcil del capital financiero, pensando que as poda comprar bienestar, y se alej de la economa industrial y productiva.

Ante la falta de un proyecto socialista bien definido, con lmites claros y acotado, Ramoneda prefiere referirse al hecho de ser de izquierdas como a una actitud, la de caminar en otra direccin; pero hay que tener claro cul es esa direccin. De entrada, en un tiempo en que los ciudadanos viven bajo presin mxima, se trata de recuperar los valores y romper con el conformismo. Y, sobre todo, afrontar la cuestin social, pero tomando el conflicto como elemento medular, no con planteamientos de alivio o compasin ante las desigualdades. El conflicto social es el motor del cambio, recuerda el filsofo.

El politlogo cataln reclama tambin una izquierda asociada a la idea de progreso (que recupere as la mejor tradicin de la modernidad y la ilustracin), pero antes subraya- debe identificar a los agentes del cambio social, de los que est muy desvinculada: jvenes, mujeres, inmigrantes, entre otros. Porque la clase obrera hoy no es lo que fue; es una amalgama de elementos muy diferentes y muchas veces contradictorios. Debe apostarse tambin, considera el escritor, por grandes valores como la justicia, el internacionalismo (frente al capitalismo financiero global) y ese punto libertario que da la cultura de la transgresin.

Ante la hegemona de los mercados y de un neoliberalismo sin bridas, Ramoneda defiende la dignidad de la poltica para que no sea una empleada del poder econmico. La poltica ha de regular y poner lmites al capital, explica. Lo que ocurre es que el capitalismo tiene una gran capacidad de mutar y adaptarse, por eso ha perdurado; la izquierda, por el contrario, no ha tenido la misma capacidad para plantear respuestas. Y por eso hoy impera el mundo de la economa sin cortapisas. Llama la atencin Josep Ramoneda sobre una circunstancia: claro que la crisis es econmica, pero reducirlo a eso es algo puramente ideolgico. Aade que tambin vivimos una crisis poltica, cultural, moral y antropolgica.

Y se explica: Sin la cultura nihilista de los 90, no habra llegado la crisis econmica. Se deca entonces que todo es posible y que no existen los lmites, lo que es la idea antimoral por definicin. Tambin puede hablarse, a juicio del politlogo, de cambios tecnolgicos que llevan a hondas mutaciones antropolgicas. Sin ir ms lejos, la aceleracin del tiempo (provocada por el mundo digital) puede generar psicopatologas. Crear, pensar y amar son actividades que no pueden desplegarse a golpe de twit. Es posible, concluye, que la prxima generacin ya asimile la experiencia virtual a la real. Ahora bien, matiza que esto no significa negar el potencial transformador de las nuevas tecnologas.

Hay vida ms all de la economa. La crisis cultural resquebraja (o reformula) tres de los bastiones de la modernidad: la religin, la familia y el trabajo. Hoy, los modelos de familia son mltiples. Respecto a la religin, Ramoneda afirma que, actualmente se da una lucha brutal en el mercado de las almas. No hay una primaca monotesta en cada territorio. Tambin en el mundo laboral se han sacudido las certezas de la modernidad: cuando un joven de 18 aos entraba a trabajar a la Renault en los 50, tena ya toda la vida marcada; una familia, un barrio, un trabajo y una empresa, sostiene el autor de La izquierda necesaria.

Siempre razonadas y alejadas de la brocha gorda, las opiniones de Ramoneda son una buena gua para orientarse tambin en la poltica institucional catalana. El politlogo extrae una primera conclusin de las ltimas elecciones: nadie, ni partidos polticos, ni opinadores, ni expertos en sociologa electoral pudieron imaginar que CIU perdera 12 escaos. Y esto evidencia algo muy grave: los problemas que se observan en la relacin entre las lites polticas y mediticas, y la sociedad. Hemos de hablar ms con los ciudadanos y menos con los polticos, concluye el filsofo.

Para la interpretar los comicios catalanes, Josep Ramoneda aporta algunas claves. En primer lugar, el eje del catalanismo poltico se ha desplazado al independentismo (por eso, la decisin de la gobernabilidad recae sobre ERC). Adems, frente a lecturas urgentes y de primera hora, Ramoneda afirma que la cuestin catalana contina con mucha fuerza (las formaciones partidarias de un referndum suman 107 de los 135 escaos en el Parlament, y esta era una cuestin decisiva en las elecciones). El unionismo (representado por el PP, sobre todo, y tambin por Ciutadans) tiene el espacio acotado. Otra conclusin (muy preocupante) es que a pesar de quedarse CIU en 50 diputados, no puede construirse una mayora progresista.

Un anlisis en detalle de los resultados lleva a subrayar los errores de Artur Mas, que Ramoneda enumera. En primer lugar, Mas ley en la manifestacin del 11-S algo que no exista. Porque en Catalua hay una sensibilidad creciente hacia la independencia, pero no una urgencia; aquellos que queran la independencia para ya, votaron a ERC, no a CIU. Pero reconoce el politlogo que el independentismo es un proyecto poltico al alza, en este mundo que es como una habitacin sin vistas, en el que no se ofrecen ms que recortes y sacrificios.

Tambin cometi el candidato de CIU un error de sobreactuacin. Asumi, a juicio de Ramoneda, el rol de figura mesinica del independentismo, cuando realmente es un tecncrata. Otro fallo de Mas fue el intento de monopolizar el proyecto soberanista, lo que entra en contradiccin con la historia de CIU: siempre pactarlo todo al final por el dinero que se tercie; adems, se trata de una coalicin pensada para el posibilismo, de ah el juego con Uni para cubrir todos los flancos. Y un ltimo error. Porque al campen de los recortes tambin le pasaron factura las urnas: La crisis econmica y social en Catalua es muy profunda; y aunque esto no aflore en el debate electoral, es imposible que no se manifieste en las votaciones.

Adems de errores y fracasos electorales, el currculo de Artur Mas incluye otros logros. En concreto, como recuerda Ramoneda, es quien impulsa dos rupturas en CIU: el giro independentista de la formacin, por un lado. Y otra menos conocida. Acabar con la cultura social-cristiana de la coalicin, para conducirla a la orilla neoliberal. Adems, sin ambages. Pero los cambios en Catalua que explican el corrimiento de la hegemona, del catalanismo al independentismo, son ms profundos (y cortos en el tiempo: el independentismo era residual hace siete u ocho aos; se dispara, de hecho, en la poca del tripartito, explica Ramoneda).

En este cambio estructural influyen factores demogrficos: Aun considerando el milln y medio de inmigrantes que han llegado a Catalua en los ltimos 10-15 aos, hay actualmente ms gente nacida en este territorio que procedente del exterior, al contrario de lo que ocurra en las dcadas de los 70 y 80. De esto se deriva un cambio generacional de consecuencias decisivas: mucha gente totalmente ajena a la cultura de la transicin y que, por supuesto, tampoco conoce de primera mano lo que fue el franquismo, se ha formado en la lengua y la cultura catalanas (incluidos los hijos de la inmigracin de los 60). Esto es algo que no acaba de entender el PSC, seala Ramoneda.

El Movimiento por la Independencia del 11-S tiene, a juicio de Ramoneda, muchos matices. En la manifestacin haba gente de toda Catalua y con todos los acentos. Pero, sobre todo, posea un marchamo fuertemente mesocrtico. Por eso asegura que es un tpico asociar el soberanismo a la burguesa catalana y la defensa de sus intereses: El poder econmico sea La Caixa, Planeta o el Banco de Sabadell- ha pasado unos meses muy nervioso y ha presionado mucho a Mas para que renunciara a los planes soberanistas. Otra cuestin es el siguiente estrato, la burguesa media.

En esta coyuntura, el politlogo ve slo una salida, racionalmente obvia pero muy difcil de alcanzar en la prctica. La nica manera de que haya una relacin democrtica entre Catalua y el estado espaol es que se reconozca a Catalua como un cuerpo entero, y no slo como un miembro de Espaa; y este reconocimiento de t a t se resuelve con un referndum, concluye Ramoneda.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter