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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-12-2012

Entrevista a Faruk al-Sharaa, vicepresidente sirio, que propone una alternativa a la guerra
"Pido un acuerdo histrico y la formacin de un Gobierno de unidad"

Ibrahim Al-Amin
Al-Ajbar (edicin en lengua inglesa)

Traduccin para Rebelin de Loles Olivn


Toda lgica basada en la premisa de rechazar el dilogo indica el deseo de que los sirios no alcancen una solucin por s mismos. Por lo tanto, cualquier acuerdo, ya sea a partir de conversaciones o acuerdos producidos en capitales rabes, regionales o extranjeras, no puede darse sin un slido fundamento en Siria. La solucin tiene que ser siria, pero a travs de un acuerdo histrico que incluira a los principales pases regionales, y a los miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Ha desertado el vicepresidente sirio Faruk al-Sharaa? No, est bajo arresto domiciliario. No, ahora est bajo la proteccin de grupos armados de la oposicin. Ha llegado a Jordania acompaado de decenas de oficiales. De hecho, va de camino a Pars, donde un funcionario de alto rango le est esperando.

Estos y muchos otros son los rumores que se repiten y comparten en muchas webs de opositores al rgimen sirio.

Faruk al-Sharaa est fuera de los crculos de la toma de decisiones. Ha sido apartado de las discusiones importantes. El liderazgo sirio no habla con l. Se le ha aislado y relevado de sus funciones como vicepresidente, y est sin trabajo desde el funeral de los oficiales de alto rango tras la explosin del edificio de la Seguridad del Estado.

Pero nada de eso es cierto. El vicepresidente sirio, Faruk al-Sharaa est en el epicentro de la accin aunque no en los crculos de toma de decisiones. Est en contacto con algunos responsables, habla con el presidente [Bashar al-Assad] de vez en cuando, y se comunica con algunos de los dirigentes.

Su residencia est sujeta a las mismas precauciones de seguridad que las de las figuras de los crculos de toma de decisiones, y tambin lo estn sus movimientos. Pero est lleno de energa y mantiene abiertos tambin canales de comunicacin con miembros de la oposicin y personalidades que no tienen contactos con el Estado o el rgimen.

Sharaa tiene sus propios puntos de vista sobre los acontecimientos diarios, incluidos las crticas y los temores que ha seguido expresando en las reuniones oficiales aunque no hayan salido a la luz en los medios de comunicacin.

Algo ha cambiado, sin embargo.

Sharaa no es pesimista pero su corazn est lleno de inquietud por el pas y describe la situacin tal cual es. No se siente obligado a participar en todos los detalles, especialmente cuando no puede cambiar las soluciones sugeridas. No puede permanecer en silencio ante los errores y los problemas que ponen en peligro el futuro del pas. En tanto que veterano del rgimen, no necesita que nadie le diga cundo y cmo implicarse.

Una ciudad barricada

El camino de Damasco no es lo que era hace seis meses, o un ao, o hace un ao y medio. La crisis que se ha apoderado de Siria ha dejado su huella en todo. Los puestos de control militar y de seguridad con barricadas de cemento, una escena muy familiar para los libaneses, estn presentes.

Faruk al-Sharaa est sentado en su casa a la que accedemos pasando varios puestos de control militar. Da cuenta del paisaje sirio desde el primer da de la crisis.

Habla sobre el rgimen, el partido y la direccin del Estado. Describe lo que est ocurriendo sobre el terreno y el papel jugado por las potencias extranjeras contra Siria y su papel histrico en la regin.

Pero nada de eso parece distraerle ni siquiera un momento del sentido de la responsabilidad para desempear un papel y proponer una salida para que Siria salga de la profunda crisis.

Es amigo del pueblo ruso, que es leal a su histrica relacin con los sirios. Describe con afecto sus recuerdos de China, el gran pas que se desarroll con seguridad y tranquilidad, hasta convertirse en una de las fuerzas ms poderosas de la Tierra.

En cuanto a Irn, cree que es la potencia ms prxima a Siria, y no slo al rgimen. Tras la revolucin, l considera que Irn iba en camino de convertirse en un gran experimento democrtico si no hubiera sido por la guerra impuesta [Irn-Iraq].

Reconoce que [Irn] ha tomado la posicin correcta en la causa rabe central, Palestina, y que apoy a la resistencia en Lbano que expurg por derecho a Israel del sur libans en el ao 2000 y disuadi la agresin en julio de 2006.

Sharaa ha confiado en la sabidura del lder espiritual de Irn, Ali Jamenei, incluso desde su poca como presidente de Irn, y alaba la resistencia de Hassan Nasrallah [el dirigente de Hizbol]. Est convencido de que ellos podran haber desempeado un papel ms relevante para alcanzar una solucin poltica temprana a la crisis siria.

Sharaa sigue todos los acontecimientos del mundo rabe. Considera que Egipto ha sido testigo de un cambio radical y que no hay vuelta atrs. Pero la movilizacin poltica y de los medios de comunicacin debe continuar y no ignorar lo que sigue sucediendo en aquel pas.

Segn Sharaa, Egipto es un pas que traspasa la historia y la relacin con l debe ser slida y saludable. Puede hacer mucho por los rabes. Su situacin hoy en da debe vigilarse estrechamente porque no alcanzar los resultados definitivos que esperan los egipcios de manera inmediata.

Lo que ms le duele es que Siria no tuviera oportunidad de capitalizar el fracaso de Estados Unidos en Iraq y la problemtica retirada de las fuerzas occidentales de Afganistn. Ve que otros pases de la regin, como Irn, Turqua y Arabia Saud, han podido beneficiarse de la retirada estadounidense mientras que Siria se ha hundido en una crisis mayor y permanente.

Faruk al-Sharaa, veterano baasista y diplomtico que proviene de las llanuras de Huran, es un responsable sirio conocido por su integridad y sabidura. Tiene opiniones sobre todo y vivi una experiencia intensa al lado del fallecido presidente sirio Hafez al-Assad.

Respald a Bashar al-Assad desde el primer momento viendo en l una oportunidad para cambiar y llevar a Siria hacia un puesto ms avanzado. Pero desde el comienzo de la crisis en 2011 percibi que las probabilidades no estn a su favor.

Sharaa inform a todos los que le contactaron que no aceptar encabezar un gobierno de transicin y que no aspira a ello. Slo est preocupado por Siria. Dice lo que tiene que decir a favor de ciertas medidas, si ha de criticar una decisin o un comportamiento, o en oposicin a alguna orientacin o accin.

Sharaa es uno de los responsables sirios que parece ms consciente de la magnitud de los cambios en el mundo rabe. Es igualmente uno de los ms capaces de hacer autocrtica del partido Baas y de su papel, o del rgimen, de sus mecanismos y de las instituciones.

Sharaa ha estado ausente de los medios de comunicacin durante un largo periodo. Ahora vuelve para decir palabras con significado. Es un responsable poltico que quiere ver algo nuevo pero que mantiene su respeto por el trabajo del Estado.

Sharaa no acta fuera de su mandato, ni pasa por encima del presidente, ni acta a sus espaldas. Se burla de los medios de comunicacin por el chismorreo sobre su desercin.

La militarizacin de las protestas

Sharaa diferencia entre dos movilizaciones de oposicin. Tiene una visin ntida de la situacin en su pas desde los primeros das de la crisis.

Al principio de la movilizacin, las autoridades rogaban para que apareciera una sola persona armada o un francotirador en lo alto de un edificio. Hoy en da, todas las autoridades de Siria se quejan incluso ante el Consejo de Seguridad de la ONU por la propagacin de grupos armados que son imposibles de cuantificar y de controlar.

Hay ciudades y periferias de ciudades que se han limpiado completamente y cuyos habitantes han sido desplazados. Los combatientes han podido regresar varias veces pero no los residentes.

Tiene alguien derecho a meter al pas en un cuello de botella del que no pueda escapar sin romper el cristal? Sharaa se pregunta con amargura cada vez que ve las imgenes de los cuerpos de ciudadanos inocentes y de la desfiguracin causada por los bombardeos, las explosiones y los coches bomba dirigidos contra personas, infraestructuras, servicios pblicos y privados, y contra los cientficos del pas.

Quienes cometen estos crmenes y los que los apoyan son culpables y han perdido todo sentido del patriotismo, de la moralidad y de la humanidad, afirma.

El descenso del nmero de manifestantes pacficos condujo de un modo u otro al ascenso de los militantes, Sharaa mantiene. Si bien es el deber del Estado proveer seguridad a sus ciudadanos, esto es diferente a decidirse por una solucin militar a la crisis. Las dos cuestiones no se deben mezclar.

Todo esto debera haber exigido un anlisis de los mecanismos y un intento de solucin entre los sirios. El dilogo que adoptamos en julio de 2011 pretenda que la crisis poltica se resolviera desde el principio entre los sirios, aade.

Pero las cosas no fueron en esa direccin, explica Sharaa. La crisis se arabiz. Siria, miembro fundador de la Liga de los Estados rabes, vio su afiliacin suspendida por la organizacin sin justificacin ni pretexto que pudiera convencer a los ciudadanos sirios.

Tanto la Liga rabe como el Estado [sirio] cometieron tantos errores, que lo que ocurri no se puede olvidar ni pasar por alto, conjetura.

Pero dnde est la responsabilidad del Estado sirio en la investigacin de las causas de que esta crisis haya alcanzado este nivel, sobre todo en cuanto a la militarizacin de las protestas? No se han creado comisiones de investigacin a este efecto?

Ninguna comisin de investigacin creble se cre a principios de la crisis. Si es que se estableci alguna, los resultados no se hicieron pblicos, lo que permiti la propagacin de rumores que hicieron perder la credibilidad del rgimen y su prestigio ante quienes fueron tratados injustamente en el interior y ante los observadores exteriores, explica.

La supervivencia del pas, no la nuestra

El vicepresidente sirio reconoce que la crisis es profunda. Cada da que pasa, la solucin se aleja, militar y polticamente, advierte. Debemos mantener la posicin de defender la existencia de Siria. No se trata de una batalla por la supervivencia de un individuo o de un rgimen.

Sharaa cree que los problemas de Siria se han multiplicado y se complican hasta el punto de que las operaciones militares no pueden llevarse a cabo lejos de la vida normal de los ciudadanos.

Estamos en proceso de resolucin?

Segn Sharaa, hay varias cuestiones que deben abordarse para alcanzar una solucin. Nadie tiene la ilusin de que las cosas vuelvan a ser como antes porque no se puede dar marcha atrs al reloj.

[El enviado de paz de la ONU] Lajdar Brahimi sigue repitiendo en sus declaraciones que las cosas van de mal en peor. No puedo negarlo, pero durante ms de un ao he visto la lnea que une los acontecimientos. La forma en que se suceden los acontecimientos conducir a una situacin incmoda donde las cosas definitivamente irn de mal en peor, remarca. Pero el problema es que el seor Brahimi es lento y cuidadoso, mientras que los acontecimientos sobre el terreno se aceleran y son cada vez ms violentos.

Desde mi punto de vista, no estoy completamente seguro de a dnde nos llevar la opcin actual. No tengo una respuesta transparente. Puede que ni las autoridades sepan siquiera adnde hemos llegado en la solucin, explica. Te sorprendera si te dijera que puede que incluso el propio presidente no pueda dar una respuesta satisfactoria, a pesar de que tiene todo el poder del pas en sus manos.

Lo que est sucediendo en Siria es complicado, complejo e intrincado. Si uno intenta desentraarlo, tal vez se vuelva ms complejo y los puntos ocultos podran multiplicarse, en lugar de guiar a una solucin, aclara.

Si alguien tuviera la oportunidad de encontrarse con el seor presidente, oira de l que se trata de una larga lucha, una gran conspiracin con muchos actores (terroristas, agitadores, contrabandistas). No oculta su deseo de una solucin militar que consiga una victoria decisiva; slo entonces el dilogo poltico sera realmente posible. Muchos en el partido [Baas], en el Frente [Nacional Progresista] (FNP), y en las fuerzas militares se han convencido desde el inicio de la crisis de que no hay alternativa a una solucin poltica y que no hay vuelta atrs aade.

Sharaa considera que la solucin no va a ser realista a menos que partiera del ms alto nivel. El presidente de la Repblica es asimismo el comandante general de las fuerzas armadas. Es l quien nombra al primer ministro, quien dirige el partido en el poder, y quien elige al presidente de la Asamblea del Pueblo.

Pero al mismo tiempo, estn las instituciones ejecutivas, legislativas y judiciales, que son directamente responsables del funcionamiento de los asuntos del pas, informa. Estas instituciones tienen presidencias, directores generales y juntas de gobierno, que trabajan, algunos dicen trabajar, segn las instrucciones. A veces, toman decisiones sealando a la imagen que tienen sobre sus cabezas en sus despachos, lo que significa que la directiva no est en discusin.

No hay cambio sin socios

En 1970, se crearon muchas instituciones estatales sobre la base de contradicciones y conflictos del Consejo del Mando Revolucionario en aquel entonces, sobre la base de un pacto acordado (por ejemplo, el FPN, la Asamblea del Pueblo, y las administraciones locales). Estas instituciones comenzaron a deteriorarse y no se renovaron a pesar de los mltiples intentos para reestructurarlas desde que el presidente Bashar al-Assad asumiera la direccin en el ao 2000, explica Sharaa.

Estas instituciones comenzaron a funcionar entonces basadas en su propia inercia. Ello podra ser parcialmente aceptable en tiempos de estabilidad y dcadas de seguridad. Pero, cmo ha podido ocurrir durante las graves crisis con la consiguiente destruccin de infraestructuras y viviendas, falta de electricidad, paralizacin de los hospitales en muchas ciudades y pueblos, y el creciente desplazamiento interna y externo?, se pregunta. Por no hablar de la detencin de miles de personas que no se llevan ante los tribunales, como si todava estuviramos bajo la ley marcial.

La oposicin, con sus diferentes facciones, civiles, armadas, o los que tienen vnculos externos, no puede afirmar que es el nico representante legtimo del pueblo sirio, al igual que el actual gobierno con su ejrcito ideolgico y sus partidos en confrontacin liderados por el Baas, con sus aos de experiencia y de arraigada burocracia, no puede lograr el cambio y el progreso solo, sin nuevos socios que puedan contribuir a mantener el tejido de la patria, la integridad de su territorio y su soberana regional. La prdida de confianza entre esas dos partes y, por tanto, la imposibilidad de reunirse para entablar un dilogo directo, llevar a la destruccin continua y al desmantelamiento, lo que nicamente beneficiar a la ocupacin israel en esta etapa, declara con seguridad.

Sharaa cree que la estructura poltica, econmica y social del pas est cambiando da a da y ante de nuestros ojos. Lo que est sucediendo en Siria es homlogo a lo que ocurri en la dcada de 1990 en los pases de Europa del Este. Tambin debemos sealar que los pases que no llegaron a entrar en enfrentamientos civiles o en guerras destructivas durante la transformacin de las estructuras de sus regmenes, se enfrentaron, no obstante, a crisis econmicas asfixiantes.

Discusiones del liderazgo

El liderazgo tiene opinin propia o simplemente obedece rdenes? El presidente, por ejemplo, escucha las opiniones que difieren de su diagnstico?

Por supuesto, la direccin poltica tiene opiniones y puntos de vista. Pero el problema no est en que se pueda hablar de diferentes corrientes o divisiones profundas, responde Sharaa.

Cuando me hice cargo del expediente del dilogo en tanto que vicepresidente, en julio de 2011, estuve de acuerdo con esa designacin basndome en mi conviccin y en la de todos los dems [miembros] de la comisin de dilogo nacional de que se trataba de un paso real y no slo un movimiento tctico.

No niego que alguno de nosotros no actuara como si [el dilogo] no fuera necesario ni que susurrara esto al liderazgo. As que se distanci con el pretexto de que la oposicin interna y externa lo vea como una pantomima del rgimen. Al final, ello acab con el dilogo poltico y abri las puertas al dilogo de las balas y de las armas. Hoy, Siria es testigo de una aguda crisis econmica y de subsistencia, adems del conflicto poltico y militar.

Cuando decimos que rechazamos cualquier intervencin externa nos basamos en el hecho de que entre la gente no haba consenso para involucrar a nuestro ejrcito nacional en la crisis, en primer trmino. As que alguien tiene la ilusin de que este pueblo vaya a aceptar ejrcitos extranjeros en suelo sirio? Eso nunca suceder y habr resistencia. La preeminencia y la unidad del ejrcito sirio son indispensables en cualquiera de las soluciones y debates polticos propuestos.

Pero la crisis se conecta exclusivamente con consideraciones polticas?

En cualquier evaluacin, no podemos ignorar los componentes locales vinculados con la situacin econmica y las polticas ejecutadas al menos en los ltimos aos. Tampoco podemos pasar por alto la necesidad real de un cambio significativo en todo el aparato del Estado y en sus instituciones. El cambio real es aquel que se basa en la solucin de los acuciantes problemas, en las prioridades necesarias. Tal vez en el pasado no escuchamos con mucha atencin o no tuvimos en cuenta las observaciones sobre la necesidad de un cambio rpido. Pero aprendemos de nuestra experiencia y de la de los otros. Hoy en da, entendemos que el cambio es inevitable. Si el rgimen no toma la iniciativa para lograrlo con los dems, se producir mediante dictados unilaterales de ellos.

Una solucin siria

Cmo percibe la solucin?

Toda lgica basada en la premisa de rechazar el dilogo indica el deseo de que los sirios no alcancen una solucin propia. Por lo tanto, cualquier acuerdo, ya sea a partir de conversaciones o acuerdos producidos en capitales rabes, regionales o extranjeras, no puede existir sin un slido fundamento en Siria. La solucin tiene que ser siria, pero a travs de un acuerdo histrico, que incluira a los principales pases regionales, y a los miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Este acuerdo debe incluir detener todas las formas de violencia, y la creacin de un gobierno de unidad nacional con amplios poderes. Ello debe ir acompaado de la resolucin de expedientes delicados relacionados con la vida de la gente y con sus legtimas reivindicaciones.

El problema se hace ms grande y ms profundo cuando algunos comienzan a pensar que la victoria y la derrota son posibles. Las fuerzas de la oposicin en su conjunto no pueden decidir la batalla de derrocar al rgimen militarmente a menos que su objetivo sea llevar el pas al caos y a un crculo interminable de violencia. Mientras tanto, yo no veo que lo que las fuerzas de seguridad y las unidades del ejrcito estn haciendo no llegue a un final concluyente, sobre todo porque entendemos, sin ilusiones, la amenaza de la actual campaa para destruir Siria, su historia, su civilizacin, y su pueblo. Los contactos y visitas de Brahimi as como la iniciativa de Ginebra, pueden considerarse una base adecuada para esta solucin. No exagero cuando afirmo que llegar a un acuerdo histrico para la crisis siria podra allanar el camino para que se produjera una atmsfera internacional de solucin de otros problemas importantes, a travs de medios polticos y no mediante la confrontacin militar.

Pero, est maduro el acuerdo histrico?

Sharaa as lo espera, aunque se apresura a aadir que si cada parte involucrada en el acuerdo piensa que puede conseguir todo lo que espera y aspira, entonces las perspectivas nacionales legtimas del pueblo sirio se perdern y el destino de la regin entrar en un oscura tnel.

Fuente: http://english.al-akhbar.com/content/exclusive-interview-syrian-vp-farouk-al-sharaa-proposes-alternative-war



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