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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-12-2012

Asia meridional
Viudas de guerra lidian con un mundo de hombres

Amantha Perera
IPS


El esposo de Sita Tamang desapareci en 2004, dos aos antes de que la guerra civil de Nepal llegara a su fin. Nativa de Dharan, una localidad ubicada 600 kilmetros al sudeste de Katmand, esper siete aos para intentar reclamar la compensacin ofrecida por el gobierno tras el acuerdo de paz de 2006.

Cuando finalmente logr que funcionarios del gobierno en Dharan atendieran su solicitud de compensacin, se top con el espinoso pedido de que "demostrara" su matrimonio con el padre de sus tres hijos, con el que haba vivido durante una dcada y media.

Como era habitual, Tamang y su esposo se haban casado por el rito tradicional, pero no haban obtenido ningn documento civil.

Adems de hacerse cargo de sus tres hijos -dos mujeres y un varn-, Tamang tuvo que sumar la carga de buscar la documentacin solicitada an antes de iniciar el proceso burocrtico para obtener la compensacin.

"As son las cosas aqu. A las mujeres siempre se nos hace un poco difcil", dijo a IPS con sencillez.

A miles de millas de all, en el norte de Sri Lanka, Rajina Mary, una viuda de guerra de 38 aos, madre de cuatro hijos, tuvo que sortear obstculos similares cuando empez a construir una nueva casa con la ayuda de la Cruz Roja, a fines de 2010, alrededor de un ao y medio despus de que termin la guerra civil en su pas.

"Los obreros no aceptaban rdenes o instrucciones mas porque yo era mujer. Estn acostumbrados a recibir rdenes de hombres", dijo Mary a IPS, parada frente a su casa en la aldea de Selvanagar, en el norteo distrito de Kilinochchi, en la antigua zona de guerra.

Cuando los obreros se negaron a seguir sus instrucciones, Mary y sus hijos se vieron obligados a ocuparse ellos mismos de la construccin, cavando la mayor parte de los cimientos y portando cientos de ladrillos y sacos de cemento.

"Para nosotros fue ms barato. Pero as es como son las cosas aqu; es una sociedad muy dominada por los hombres", dijo Mary, en coincidencia con las palabras de Tamang.

Trabajadores humanitarios, consejeros y expertos en regiones post-conflicto en los dos pases de Asia meridional dicen que la naturaleza patriarcal de las sociedades rurales las vuelve nada envidiables para viudas o jefas de hogar.

"Hay mucha ansiedad, mucha depresin. La mayora de estas mujeres viven en aislamiento, sin nadie con quien hablar, incluso cuando estn entre familiares", dijo a IPS la consejera Srijana Bhandari, del Centro de Rehabilitacin de Mujeres, que trabaja en Dharan. Despus de que su esposo desapareci en 2004, una mujer luch durante siete aos para enviar a su hijo a la escuela y para pedir ayuda para su hija epilptica. Apenas en noviembre de 2011, cuando el Centro de Rehabilitacin de Mujeres empez a hablar con ella, finalmente relat los muchos desafos que afrontan las mujeres que repentinamente tienen que mantenerse solas a s mismas y a sus familias.

Ahora, gracias a la intervencin de la organizacin, su hijo va a la escuela de la aldea y ella recibe un estipendio mdico mensual para su hija.

"Antes de que hablramos con ella, no haba nadie que la ayudara. Algunos miembros de su familia incluso la vean como una carga", dijo a IPS el coordinador de programa del Centro, Kamal Koirala.

Incluso en las raras ocasiones en que las mujeres hallan nuevas perspectivas de matrimonio, estn bajo una enorme presin -irnicamente, de parte de sus parientas polticas- para que rechacen el ofrecimiento. A consecuencia, muchas terminan fugndose y abandonando a sus hijos, segn funcionarios de la organizacin.

Koirala dijo a IPS que las mujeres raramente se abren -si es que lo hacen- para relatar las presiones que pesan sobre ellas para que se vuelquen al trabajo sexual, pero dijo que los trabajadores humanitarios tienen fuertes sospechas de que la prctica est generalizada.

La situacin no es muy diferente en Sri Lanka, segn Saroja Sivachandran, quien dirige el Centro para las Mujeres y el Desarrollo, una organizacin no gubernamental que trabaja en asuntos de gnero en la nortea pennsula de Jaffna.

Pese a un conflicto de casi tres dcadas en el que muchas mujeres lucharon a la par de los hombres, especialmente en las filas del separatista Ejrcito para la Liberacin de la Patria Tamil (LTTE), la sociedad tamil del norte todava est impregnada de valores patriarcales, dijo Sivachandran a IPS.

"El problema es que, ahora, las mujeres solteras o las jefas de hogar -y hay miles de ellas- tienen que competir con los hombres por todo, desde los empleos hasta la ayuda para vivienda", seal.

En ambos pases, decenas de mujeres quedaron a la deriva en el paisaje de posguerra.

La Cruz Roja de Nepal lista a 1.401 personas que todava estn desaparecidas, seis aos despus de finalizado el conflicto. Segn funcionarios, por lo menos 90 por ciento de las familias rezagadas ahora tienen jefas mujeres, y 80 por ciento de ellas son madres.

En Sri Lanka, la Organizacin de las Naciones Unidas estima que alrededor de 30.000 de las 110.000 familias que han vuelto a la ex zona de guerra, en el norte, estn encabezadas por mujeres.

En 2010, el Banco Mundial concluy que las mujeres constituan dos tercios de los participantes en un programa de efectivo por trabajo cuya concrecin insumi 5,5 millones de dlares.

De hecho, los gerentes de programa concedieron asignaciones especiales a las mujeres, ofrecindoles horarios laborales flexibles. El programa tambin pag a ancianos que cuidaran a los nios mientras sus madres participaban en l.

Pero las mujeres que tienen que reconstruir sus vidas tras dcadas de guerra, mientras tambin enfrentan las sofocantes costumbres y tradiciones del dominio masculino que se remontan a varias generaciones atrs, dicen que hay muy pocas posibilidades de que las cosas cambien.

"Fue de este modo incluso durante los combates. Por qu debera cambiar cuando no los hay?", pregunt Mary.

Fuente: http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=102092



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