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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-12-2012

Documental sobre Silvio Rodrguez
Te doy una cancin y digo Patria...

Fidel Daz Castro
La Jiribilla


La gira por los barrios que parece ser ya un proyecto de por vida del trovador, es el hilo conductor del documental. Mltiples planos nos van mostrando a Cuba, con sus precariedades y sus rincones ms pobres, que contienen tambin la alegra de los pioneros, la musicalidad en el andar de la gente, la riqueza de esa cultura natural; desde ellos la belleza humana, el amor que se desata en esos barrios perifricos cuando Silvio est cantando. Un coro comn potico expresa sueos y frustraciones, la gente se abraza, llora, est pasando la Patria por las venas de todos. El trovador tan tildado y hasta acusado por algunos de hermtico, de potico en demasa (como si pudiera haber exceso de arte), de usar un lenguaje muy elevado para el pueblo, se funde plenamente entre los ms humildes. A los que siempre han esgrimido esos argumentos jaboneros de que la trova no es asimilada por la poblacin al ser una expresin culta para elites, basta ver cmo varias generaciones de cubanos han hecho suya la Cancin del elegido que es una de las piezas ms enigmticas, por el alto vuelo metafrico. Incluso, recuerdo que iba matando canallas extrada de los versos finales de la cancin se convirti en una expresin popular, que expresa algo as como una virtud arrasadora.

El documental se va adentrando en Silvio, biogrfica y conceptualmente, como dos caminos paralelos que emergen de la entrevista al trovador. Ancdotas del servicio militar, cuando en las noches saltaba por una ventana con su guitarra y se alejaba un par de kilmetros en el monte para que la msica no lo delatara; de sus das en Angola, del rcord que constituye haberse licenciado del ejrcito un da y al siguiente (literalmente) aparecer por vez primera en la televisin, nos van adentrando en los caminos, donde el talento y el azar confluyen.

Todos los aos se escoge para la gala inaugural del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana una obra de inters o connotacin especial de las que compiten en el certamen. Para esta 34 edicin fue seleccionado el documental Silvio Rodrguez, Ojal, del joven realizador espaol Nico Garca. Me cont un amigo involucrado en la organizacin del programa, que cuando se dijo que, tras las palabras de apertura de Alfredo Guevara, habra un concierto nada menos que de los Van Van y con Fito Pez como invitado, saltaron todos de alegra. Cuando se anunci que, tras el concierto, se proyectara el documental hubo mutis, todos se miraron con cara de qu disparate y flot a coro en sus mentes la pregunta: quin se va a quedar a ver nada, tras el paso arrollador del tren musical cubano? Es como ir de una fiesta a un velorio. Como era de suponer, fue un espectculo inolvidable; como siempre, los muchachos de Formell pusieron a bailar en pleno al teatro Karl Marx y ese grande de Amrica que es Fito, alegre, cubaneando, bailando, improvisando con gracia en abrazo vanvanero result un regalo. Y, lo increble: tras aquella fiesta, nadie se movi. Los que dudaron entre ellos mi amigo terminaron afirmando, la verdad que Silvio es Silvio.

Si bien es ya un gran reconocimiento abrir una edicin del Festival del Nuevo Latinoamericano de La Habana, y por ende premier por todo lo alto, la presentacin del documental se realiz este mircoles 12 de diciembre en la sala Glauber Rocha, de la Fundacin, con la presencia del equipo de realizacin y Silvio Rodrguez, quien acaba de regresar de su gira por Argentina, Uruguay y Chile.

Tras las palabras de Vctor Casaus, el documental Silvio Rodrguez, Ojal. El ttulo obedece ms a la predileccin del realizador por esa pieza, sin duda un himno espiritual (al menos en el mundo de habla hispana), que a una intencin de sintetizar en l las esencias de la obra cinematogrfica. Muchos son los caminos que aborda este documental, pero el eje sobre el cual gravita la obra es el concepto de Silvio acerca del creador y el ser humano, en relacin natural con su pueblo.

Yo no pensaba dedicarme a cantar, yo empec a hacer canciones porque me gustaba la msica y tena una guitarra y estaba muy aburrido en el ejrcito. Dice Silvio y recuerda que cuando se present en la TV, un msico importante o productor se le acerc y le pregunt con gravedad de quin eran las canciones que l haba cantado. Cuando contest que eran suyas, el hombre recalc: Seguro que no las has escuchado en otro lugar? y fue tal el asombro de su interlocutor que l mismo se dijo para s: Las habr escuchado a otros?

Son muchos los entrevistados en el documental que se refieren a diversas aristas de Silvio Rodrguez, claro que no falta la genialidad de uno de los hacedores de canciones ms importantes de la msica universal, pero tambin de la eticidad y la coherencia con que ha llevado su vida-obra.

Sara Gonzlez, a quien est dedicado el documental dice: Silvio puede tener la voz que quiera: la menor, la mxima, pero como l dice sus canciones no las dice nadie. l es nico en su forma de interpretar. Tambin recalca Sara algo en lo que coincide con otros grandes cantautores como Luis Eduardo Aute y Paco Ibaez, entrevistados tambin y es el concepto de trovador, como un ser humano, hacer canciones como una labor igual que otra, contrapuesto a ese glamour y nube de estrellato en que el sistema meditico universal coloca a los msicos. El cantor como parte del pueblo, contando, cantando las esencias de sus vidas, y ese concepto lo va desmenuzando el propio documental con los diversos momentos de la gira por los barrios.



Silvio cuenta la importancia de encontrarse con Pablo Milans, quien fue ms que un hermano, fue la interaccin creativa y vivencial. Aparece entonces la ancdota de cuando Omara Portuondo los present en los pasillos del ICRT. Especial impacto ver a Silvio y Pablo (creo que la imagen corresponde a un concierto en Madrid) cantando juntos Rabo de nube.

Se conocieron y para m era lo ms importante, porque eran jvenes que traan maneras nuevas de hacer la msica ese fue para m un momento muy especial. Dice Omara quien tambin entona La era est pariendo un corazn. Esa gran cantora, con su exquisita sensibilidad, siendo ya una gran figura, pudo ver en estos muchachos el relevo de la trova cubana, ayudndolos tambin cuando puso su voz a esas nuevas canciones. Y, muy a propsito, otro grande de la msica universal, Chucho Valds, quien acompa a Silvio en histricos conciertos en el Estadio Nacional de Chile y el Estadio Latinoamericano de La Habana dice: Silvio ha sido generoso. Ha apoyado a todos los talentos jvenes, ha facilitado el estudio y eso es su aporte. Ah se ve cundo son verdaderamente grandes los genios, cuando son capaces de hacer cosas como esa.

De aqu paso a mi vivencia, concierto en La Timba, Silvio hace su parte y le entrega el escenario a un joven trovador Tony vila, como hace ms de 20 aos hizo con Carlos Varela y Santiaguito Feli.

Una y otra vez se retorna a los conciertos en los barrios, a las entrevistas. Otra importante msico, Niurka Gonzlez, quien echa a un lado el ser tambin compaera en la vida de Silvio, lo describe desde su visin humana, pero como compaera de conciertos, resaltando esa interaccin con la gente, sin crear barreras de fama, ni nada que se le parezca; del placer que siente el trovador por ir hasta los rincones ms apartados a entregarse a los seres que ms necesitan el abrazo potico. Y, en especial, esa capacidad de asombro, de preguntarse todo, que Silvio no pierde, como eterno descubridor de los das.

Momentos como la travesa en el buque pesquero Playa Girn, o aquel primer concierto de la Nueva Trova marcan puntos importantes en el documental. Ocurri en la sala Che Guevara de la Casa de las Amricas el 18 de febrero de 1968. (Ojo, el prximo 18 de febrero es el 45 aniversario). Un ao antes se haba celebrado el primer encuentro de la Cancin Protesta all mismo, cantores de todo el mundo se encontraron y qued tejido un movimiento que se vena expresando de forma dispersa. Cuenta Silvio que ante tal motivo, le pregunt a Pablito, cuntas canciones protesta tena. Contest que ninguna, y l dijo: Pues yo tampoco. Realmente Silvio, Noel y Pablo tenan entonces solo unas cuentas composiciones, a tal punto que cuando avanz el concierto se les acabaron. El pblico peda otra y otra... y no haba ms, de tal suerte que en el auditorio estaban Vicente Feli, Martn Rojas y Eduardo Ramos, que tambin traan las suyas.

ramos sangre nueva, venamos a romper esquemas. Como hacen todas las generaciones, no es nada nuevo, ahora lo hacen tambin y lo van a seguir haciendo.Dice Silvio en la entrevista, y uno de esos de ahora, Tony vila, se refiere a sus padres trovadorescos: Silvio junto con Pablo Milans marcaron, pusieron un muro, hasta aqu de ah en adelante pas algo distinto: la cancin cambi, la potica fue otra, las temticas que abordaron, las preocupaciones a las que se refirieron, cmo ellos enfocaron y vieron la realidad cubana, trajo un nuevo decir, a su modo y fueron cuestionados

Luego Silvio se refiere a ese cuestionamiento, y confiesa que ni por asomo eso lo poda destruir, pues desde muy temprano tuvo un pensamiento raigal: Mi pas es ms importante que yo. Se trata de no olvidar eso.

Muchsimas son las opiniones, ancdotas, imgenes, incluso fotos algunas de ellas inditas, que nos van adentrando en Silvio Rodrguez, o en algunas de sus aristas, ms all de las leyendas (algunas negras) que le han tejido fanticos y enemigos. A descorrer parte de esos velos neblinosos nos ayuda esta obra; nos da abundantes elementos biogrficos pero, sobre todo, las razones y el sentido de su creacin, estrechamente unido a las razones y el sentido de vivir; con la sencillez y el sentido de la utilidad de la virtud martiana.

Retornan a la pantalla las imgenes de los barrios, todos cantando Ojal con l. Se funde el trovador con su pueblo, qu ms grandeza o premio puede alcanzarse, parece confirmarnos Silvio cuando canta...

ojal por lo menos que me lleve la muerte

para no verte tanto, para no verte siempre

en todos los segundos, en todas la visiones...

y en la pausa seala con un gesto al pblico para que sea l quien cierre cantando a coro:

ojal que no pueda tocarte ni en canciones.

Cierra el documental con un cintillo que le dedica la obra a Sara Gonzlez, el pblico en la sala aplaude y ruedan los crditos, mientras Silvio aparece en un estudio de televisin cantando Te doy una cancin, y es entonces otra zona del pueblo, la de los presentes en la sala, la que canta con l.

Te doy una cancin y digo Patria, y sigo hablando para m...



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