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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-12-2012

Idntica receta, semejante enfermedad, salida constituyente?

Alfredo Serrano Mancilla
Pblico.es


La medicina general vuelve a estar de moda. Los mdicos mono-receta continan en auge atendiendo a los pacientes que ellos mismos causan. Se estn convirtiendo en un espcimen sin extincin que, a pesar de aos desangrando a pueblos, perseveran con el mismo diagnstico y misma prescripcin mdica. Quin acudira al mismo mdico que siempre receta lo mismo sea cual fuere la enfermedad? Quin aceptara ser obligado a visitar al mismo mdico que ocasion la enfermedad a tanta gente? Nadie.

Sin embargo, el hospital impuesto a la periferia europea por el orden econmico dominante est repleto de estos mdicos que producen enfermos tratados con recetas nicas para que vayan pasando a la unidad de cuidados intensivos. Adems, el mal trato no es gratis, todo lo contrario, se paga y a alto precio. Lo provocador es que este hospital no es nuevo; lleva aos funcionando como ONG mundial. En Amrica Latina lo conocen muy bien, especialmente sus frmulas mgicas y su retrica de buen pastor que confluye en una oda al sacrificio del pueblo para un supuesto esplendor en el futuro. En cierta medida, s haba algo en lo que s fueron muy coherentes estos mdicos sin frontera: a base de medicina-sacrificio, muchas necesidades bsicas, derechos sociales e ilusiones fueron inhumanamente sacrificadas.

El sacrificio, sin duda, sacrific a buena parte de los pueblos. En casi todos los casos, estas recetas en Amrica Latina fueron implementadas en connivencia con democracias aparentes de regmenes facilitadores. Uno de los casos ms espeluznante fue el boliviano. Este pas cumpli a rajatabla todos los consejos recetados por esos mdicos camuflados en el anonimato de la comunidad internacional (FMI, Banco Mundial o Banco Interamericano de Desarrollo (BID)). A qu suenan las propuestas de ajuste, austeridad, riesgo pas (o prima de riesgo) y pago de la deuda en Espaa, Portugal o Grecia? Precisamente esas fueron las consignas de los aos 80 y 90s del mal denominado Consenso de Washington, traducidas a la postre en polticas econmicas de reduccin del gasto social, aumento de impuestos indirectos regresivos y prioridad presupuestaria para los grandes acreedores internacionales. Las privatizaciones tambin fueron parte de este declogo; la diferencia entre la implementacin latinoamericana y la sucedida en la periferia europea estriba en que stas ya se llevaron a cabo a fuego lento en Europa en conciliacin con el Estado de Bienestar, y por el contrario, en Amrica Latina se privatiz de golpe. Aunque, en la periferia europea, todo aquello que sea objeto de venderse se est privatizando: islas en Grecia, RENFE en Espaa y Energas de Portugal. En todas estas tareas, Bolivia fue nmero uno; el propio BID, en su absurdo ndice de avance en reformas estructurales, le puntu con la mxima nota. Como buen paciente del orden neoliberal, Bolivia sangr durante muchos aos a pesar de su pole position para este modernizado sanatorio tan contradictorio. En cambio, los datos de la propia CEPAL indicaban justo lo contrario: en el ao 2000, el porcentaje de pobres en Bolivia era del 66.4%, y la pobreza extrema del 45.2%; en el rea rural, la pobreza y la pobreza extrema representaban el 87 y 75%, respectivamente.

La historia se repite ahora con nuevos pacientes pero con los mismos mdicos y la misma receta. Esta vez el hospital se llama troika (FMI, Banco Central Europeo y Comisin Europea) y los mdicos son esos hombres de negro que aterrizan viajando en primera, duermen en hoteles de 5 estrellas, y llevan el mismo maletn que porta una misma hoja de ruta: pagar la deuda ilegitima generada gruesamente para salvar a bancos y a grandes fortunas a cambio de aumentar la deuda social. Esto es, una poltica anti distributiva que destina los ingresos recaudados desde las mayoras a satisfacer a la minora propietaria de las grandes fortunas. Por el contrario, esta receta-estafa no se ocupa de solventar el dficit social que origina la deuda humana ltimamente al extremo de ver gente suicidndose por un ley injusta de desahucios, que dicho sea de paso, ser sustituida por una nueva ley-parche que ni solventa las 350.000 ejecuciones hipotecarias entre 2007 y 2011, ni proporciona cambios sustanciales en la anterior ley salvo que prolonga la agona del afectado.

En cambio, estos mdicos s que intervienen de urgencia con salvatajes, bancos malos y rescates al nico paciente que realmente les preocupa: el capital, que no es otra cosa que un grupo muy reducido de personas que poseen todos los privilegios posibles, y lo que es peor, todo el poder del mundo. Esta receta-estafa queda demostrada en el desconocimiento del mdico sobre el paciente: imagnese que usted va al mdico y le dice que le duele un poco la cabeza, y le aplica sin preguntar una transfusin de sangre. A estos mdicos les da igual que un pueblo sangre, llore, se suicide o proteste; la receta est escrita de antemano. Tambin les resulta indiferente que una estructura econmica sea diferente de la otra (da igual que sea Portugal, Bolivia, Ecuador, Grecia o Espaa). La receta no vara. Pero todo esto es as por una nica razn: estos mdicos no nos tratan a nosotros, sus pacientes son otros. Qu nadie tenga duda que este resfriado del capital ser cuidado como sea a costa de ms enfermedades para las mayoras. Qu nadie ponga en tela de juicio que la salud de los ricos ir mejorando excepto que la misma receta del mismo mdico tenga los mismos resultados en la historia reciente de buena parte de Amrica Latina. La mayora del pueblo se fue dando cuenta, poco a poco, que los pacientes no eran ellos; no eran paciente sino verdugos en aras del vivir mejor de unos pocos. El nico modo de dar la vuelta de todo esto fue creer que realmente el pueblo dispona del poder suficiente, el poder constituyente, para construir una sociedad ms democrtica, soberana y justa. Esas mayoras, en forma de poder constituyente, sern las nicas para destituir este rgimen representante de intereses de una minora. En Amrica Latina, fueron necesarias algunas dcadas sufridas, y en la periferia europea, cundo despertar ese nuevo topo constituyente?

Alfredo Serrano Mancilla es Doctor en Economa y Coordinador Amrica Latina CEPS

http://blogs.publico.es/dominiopublico/6285/identica-receta-semejante-enfermedad-salida-constituyente/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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