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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-12-2012

Tragedia en Connecticut
La Guerra de los Nios

Milson Salgado
Rebelin


El mundo es una locura de imgenes invertidas y de recuadros que se pierden en la lente de nuestras percepciones. La tecnologa nos pone a la orden del da desde las efemrides ms triviales, haciendo un Close Up en las pasarelas de las modas de fin de ao, afinando el clima cotidiano en nuestros hogares y repasando las noticias ms curiosas hasta llegar al clmax voyerista de las tragedias superlativas.

Solo es preciso ausentarse unos minutos de la presencia omnisciente de una pantalla de plasma o de un ordenador hasta el momento del regreso, y las escenas de nuevas tragedias se prodigarn como una invitacin sdica al deleite de nuestros ojos, que en este caso deliberarn sobre la lnea oscilante de nuestras emociones ms fugaces.

Hoy ms que nunca esperaremos sin ningn atisbo de extraeza que el plan y la estrategia debidamente calculada por un adolescente visto de menos, ninguneado, llevado a los extremos de la exclusin cultural, escolar, colegial o universitaria cause la muerte de 10, 20, 30 y hasta setenta nios o adolescentes, quienes sin comprender aun los dramas de la vida y posedos por un cmulo de conflictos emocionales, ven venir las balas como quien mira la venida de definitivas certezas.

Es absurdo el engranaje de represin penal que busca dar solucin a un acto individual que tiene una ms clara explicacin en las formas ms profundas con que se estructura la vida en sociedad, sobre todo porque se soslayan los patrones culturales que dan vida, en el anonimato de sus creaciones, a las figuras pblicas y a sus manifestaciones; y a las ideas abstractas que se encarnan en la agudeza del filo de los cuchillos o en el estruendo ensordecedor de las pistolas, escopetas o rifles de asalto, y a la voluntad ciega de estos victimarios que se inmolan para decirle al sistema, que si no hay reconocimiento personal la vida no existe y carece de sentido.

Y es que el arquetipo dirige al mundo: Desde el empresario elegante que viste de versache y que rige la vida de miles de trabajadores vctimas de su plusvala hasta el futbolista que con sus piruetas mgicas deleita a millones de televidentes y embrutece al mundo entero. El actor de cine que tiene como novia una gata. La actriz que se ha divorciado veinte veces y termina casndose con una maestro de obra. Desde el presidente que dice mentiras bonitas y el dueo de las computadoras del mundo que con su fortuna puede echarse en la espalda el producto interno bruto de Centroamrica y arreglar sus inmorales deudas externas.

El hroe guerrillero que creen no se repetir ms que en las camisetas fabricadas por las transnacionales. El beisbolista que reparte jonrones y millones en esteroides. Hollywood, vanidades, Cosmopolitan, Life y Fortune. Larry King y su enflaquecida figura espiritual. Los Hroes de los cmics. Fox News, La NBA, LA NFL, Oprah, Eurodisney y Europa ensimismada en su pasado.

Aqu no hay espacio. Aqu no hay lugar para nadie. Aqu los sitios de honor ya estar ocupados. Por eso, dicen los altavoces en voces cifradas al inconsciente: Sal, urde un plan y construye la historia de un glorioso da con sangre, en el que por primera vez se dejar ver en las cadenas de televisin de todo el mundo tu nombre y tu rostro. De otra forma ests condenado a vivir sin que le importes a nadie, ni siquiera a tus amigos, peor an a tu familia que est ms ocupada en coleccionar rifles y ser miembro insigne de la Asociacin Nacional del Rifle, y de los nmeros que les han enseado a restar, que en un muchacho retrado a quin ya se le pasar la temperatura de la adolescencia.

As les dicen a grandes voces, as los acosan, as los ciegan y ponen en sus manos los puales, el revlver y despus de gritarles a grandes voces por mensajes subliminales, los nios se tambalean ante un mapa desorientado de fronteras morales, y solo es preciso halar el gatillo y empantanarse en el ro de sangre que traer al momento del onomatopyico sonido, ese oleaje refulgente de tragedias familiares.

Esta es Estados Unidos. Esta Europa del primer mundo. El tercer mundo. El mundo soslayado ha sido igualmente excluido y ninguneado a todos los niveles, y la lgica de este oprobioso sistema, ha arrojado a miles de pandillas juveniles, que aprenden como los gestores de la ignominia, a crear sus imperios de hojalata y de miseria, y a ser reyes del barrio y sus piltrafas. El sistema agoniza en sus contradicciones. Da coletazos de profunda enfermedad. Las arcas de reservas mundiales han sido vaciadas por los creadores de las imgenes del xito personal y sus luminosidades.

La pelcula est llegando a su escena final y esta proclamacin no es un Armagedn milenarista puesto en la boca de un fantico luterano ni es el grito enajenado, en el decir de las plumas de oro fallidas, de un perfecto idiota latinoamericano, que siempre ha estado convencido que las fuerzas ciegas del mercado necesitan de esas operaciones oftalmolgicas que practican los mdicos sociales del sur.

La crisis econmica y moral vivida en Estados Unidos no deja espacios para la duda. Antes de la Tragedia en Connecticut la encuesta titulada Small Arms Survey conformada por expertos Suizos radicados en Ginebra estableci en sus conclusiones que en Estados Unidos hay 88 armas por cada 100 ciudadanos, y que existen 150 millones de Rifles y 83 millones de Escopetas. Los Presidenciables y el actual Presidente Obama omitieron abordar este asunto por miedo a la poltica agresiva de la Asociacin Nacional del Rifle que tiene mucho Lobby en Washington entre los republicanos amantes de John Wayne y de Charlton Heston, y porque la mayora de estadounidenses encuestados estn muy de acuerdo con la tenencia de armas.

Mientras tanto el Vicepresidente de La Asociacin Nacional del Rifle Wayne Lapierre manifest que una tentativa para reformar la ley de tenencia de armas provocara que el futuro de la segunda enmienda de la constitucin, el futuro de nuestro pas y de nuestra libertad estara en juego. Yo agregara que el pas entero est en fuego cruzado no solo en estas masacres donde los reproches se orientan a nios perturbados sino a las polticas guerreristas que dejan a miles y miles de nios en el medio oriente postrados de muerte y de futuro en la absurda dimensin del olvido, sin que los pesares y las condolencias toquen levemente sus huesos desbaratados por bombas y aviones inteligentes.

En todos estos siglos de mentiras en que se han bendecido por igual a los templos donde se privilegian las elegas y se ponen en balance el valor de las muertes, en los tugurios de los espacios ms srdidos, en el desierto intrpido de la sobrevivencia humana, la voz inocente de los nios, de los pioneritos de la esperanza, esos de pasos vacilantes claman por un mundo en que las mentiras forjadas en los emporios de la publicidad no envenenen el aire de sus inocencias naturales, en que la creacin artificial de la otredad filosfica vista en el cuerpo de un nio rival, sea el lugar del juego y del aprendizaje solidario, y en el que las nicas armas que se disparen sean contra la pobreza y la injusticia social.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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