Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Lugo, la esperanza de Paraguay
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-12-2012

Paraguay
Qu pas en Curuguaty?

Javier Rodrguez
APAS


Curuguaty significa en el idioma guaran "lugar del curugu", en alusin a una planta abundantemente encontrada en esa regin. Es una localidad situada a 240 kilmetros de Asuncin y forma parte del departamento de Canindey.

Zona agrcola por excelencia, Curuguaty se define como propietaria de una rica flora y fauna, rodeada por las serranas del Mbaracay, con una altura media de 400 metros sobre el nivel del mar y una zona donde confluyen importantes ros, a la vez afluentes del navegable ro Paraguay.

Sin embargo, la historia reciente del pas convirti a Curuguaty en algo todava ms trascendente, en una verdadera herida abierta en el corazn de la nacin, tanto por los sucesos ocurridos en el lugar en junio pasado, como por las derivaciones que ellos tuvieron.

Para hablar de lo que representaron y siguen representando esos hechos en la realidad paraguaya de hoy, debe comenzarse por explicar como su origen el gravsimo problema de la tenencia de la tierra, tantas veces tratado pero nunca resuelto.

Es un pas donde el 85 por ciento de los terrenos cultivables est en manos de menos del dos por ciento de los propietarios rurales existentes, con la avasalladora presencia de voraces latifundistas, de grandes agroexportadores que controlan una produccin agrcola limitada a varios rubros y de empresas de ciudadanos extranjeros.

No habra mucho ms que decir para comprender la presencia de algunas familias campesinas sin tierra, parte de las 300 mil sealadas como existentes en el pas viviendo en condiciones infrahumanas, en zonas del enorme latifundio existente en Marina Cu, Curuguaty.

Para los grandes propietarios de muchos miles de hectreas, para jueces y fiscales a veces acusados de estar al servicio de esos poderosos intereses econmicos, y para el propio gobierno, la calificacin genrica de estos casos es la de invasin de la muy sagrada propiedad privada y de violacin de las leyes del pas.

Esas fueron las razones esgrimidas por abogados, fiscales y jueces para ordenar el desalojo hasta por la fuerza, de los ocupantes de apenas una pequea parte de las miles de hectreas acumuladas en forma muy dudosa por el empresario Blas Riquelme, expresidente del Partido Colorado quien apoy, incluso, a la dictadura de 35 aos de Alfredo Stroessner.

Si se admite la versin oficial, los campesinos recibieron a tiros a los centenares de policas que acudieron a realizar el desalojo y, lgicamente, superaban ampliamente en nmero, armamento y preparacin a los labriegos all asentados.

La conocida como masacre de Curuguaty termin el 15 de junio pasado con la muerte de 11 campesinos y seis policas, el encarcelamiento de numerosos rurales y el dictado de orden de detencin a ms de 40, quienes huyeron del lugar alegando peligro para sus vidas.

Casi inmediatamente, los partidos polticos tradicionales, con su mayora congresional, lograron derivar la responsabilidad de lo sucedido hacia el gobierno del presidente Fernando Lugo y lo destituyeron en forma expedita en unas 30 horas, mediante el juicio poltico convocado, sin tomar en cuenta recomendaciones de los cancilleres de la Unin de Naciones Suramericanas (Unasur), presentes en Asuncin.

Precisamente esa concertacin poltica de partidos anteriormente enfrentados y las diferentes versiones que fueron apareciendo por parte de las organizaciones sociales, especialmente campesinas e indgenas, y hasta del gobernador del departamento de San Pedro, Jos Ledezma, militante del partido de gobierno, provocaron la interrogante hoy repetida continuamente: Qu pas en Curuguaty?

En busca de esa respuesta, ms all de las posiciones respectivas de las organizaciones polticas del pas, se conform la comisin investigadora independiente, encabezada por el jurista espaol Aifor Martnez y respaldada por abogados y personalidades locales.

Testimonios de primera mano recogi la comisin de los campesinos presentes durante el desalojo as como de policas, funcionarios, familiares de las vctimas, empleados hospitalarios, y acumul fotos y filmaciones tomadas durante el tiroteo.

La acumulacin de elementos permiti a los integrantes del grupo definir algunos aspectos trascendentes:

a) La posicin de los francotiradores desconocidos, provistos de armas automticas nunca manejadas por los labriegos, y la conviccin de que fueron esos elementos quienes desencadenaron el choque armado al disparar y matar al dirigente de los campesinos y al jefe de operaciones de la polica mientras negociaban.

b) La existencia en manos de campesinos apenas de escopetas de caza y otras armas rudimentarias, por lo que fue imposible pudieran resistir al embate de las fuerzas policacas.

c) La posibilidad latente de ejecuciones extrajudiciales de algunos labriegos, una vez iniciada la entrada con fuerza de la polica en el lugar.

d) La negativa de auxilio a campesinos heridos, demostrada en filmaciones, e incluso la detencin y encarcelamiento de un menor herido sin atencin mdica alguna.

Con el objetivo de colaborar a un verdadero esclarecimiento de los hechos, la comisin entreg a la Fiscala General los resultados de su encuesta pero sin una atencin satisfactoria.

El reclamo sobre lo verdaderamente sucedido en Curuguaty se convirti en una constante de tal amplitud que, durante el acto oficial por el Da Internacional de los Derechos Humanos, la representacin de la ONU en Paraguay reclam al presidente Federico Franco una urgente aclaracin de aquellos sucesos.

La respuesta la dio el fiscal de la causa, Jalil Rachid, apenas unos das despus acusando oficialmente y enviando a juicio a 14 campesinos como nicos responsables de la masacre, aunque debi reconocer que no era posible saber si haban dado muerte a alguno de los policas.

Este nuevo escenario planteado por la Fiscala difcilmente podr impedir que, en las manifestaciones pblicas en las plazas, en las demostraciones de las organizaciones sociales y en los actos de los partidos polticos siga presente la misma interrogante con tintes de acusacin permanente: Qu pas en Curuguaty?

Javier Rodrguez es corresponsal de Prensa Latina en Paraguay.


Fuente: http://www.apasdigital.org/apas/nota_completa.php?idnota=5771


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter