Portada :: Europa :: El capitalismo devasta Europa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-12-2012

A los franceses ya no los seduce Hollande

Eduardo Febbro
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Tras ocho meses de estar en el Palacio Elseo, el mandatario socialista goza de baja popularidad. El ala ms a la izquierda de su partido le exige que rectifique el rumbo y encare una agenda ms enfocada en lo social.


Vapuleado por la derecha, asesinado por los ricos a quienes los primeros pasos de su poltica les cost un consecuente aumento de impuestos, descuartizado por el sector ms liberal que lo acusa de penalizar a las empresas, impugnado por los catlicos, criticado por la izquierda del Partido Socialista, mal visto por el conjunto de la sociedad, acusado globalmente de tibio y de indeciso, el presidente francs, Franois Hollande, conoce un inicio de mandato marcado por el descontento masivo: ocho meses despus de haber llegado al silln presidencial al cabo de una reida victoria contra su rival conservador, el ex presidente conservador Nicolas Sarkozy, Hollande accedi al trono de la impopularidad histrica: el mandatario y su primer ministro, Jean-Marc Ayrault, acumulan apenas 35 por ciento de opiniones favorables, lo que equivale al registro ms bajo de la Quinta Repblica. Encontrar un hollandista es un milagro. No aparecen ni con microscopio. La ltima estocada la dieron los diputados ms a la izquierda del PS. Quince parlamentarios miembros de la llamada izquierda popular le escribieron una carta abierta al presidente en la cual le piden que modifique el rumbo de su poltica para responder a la aspiracin legtima de los empleados y obreros modestos a mejorar sus condiciones materiales de vida.

Al presidente lo corren por la derecha y por la izquierda. El hombre haba entusiasmado al pas entero cuando lanz su campaa con la clebre consigna: Mi verdadero adversario no tiene nombre, ni rostro, ni partido ni ser candidato. Pero es l quien gobierna. Es el mundo de las finanzas, que ha tomado el control de la economa, de la sociedad y de nuestras vidas. Hermoso momento de prosa poltica que se vuelve hoy contra l. Una reciente encuesta realizada por el matutino LHumanit revela que para un amplio sector de la sociedad el problema de Hollande radica en que no es lo suficientemente de izquierda. De hecho, lo que su electorado le reprocha es su indefinicin: no es de derecha, pero tampoco de izquierda. En este contexto, los quince diputados de la izquierda que le escribieron la carta argumentan que es urgente volver a poner la agenda poltica y social en la cima de las prioridades de la accin gubernamental. Los diputados de la Gauche populaire reclaman que se aplique de una buena vez por todas la reforma fiscal redistributiva para responder a la urgencia social. Hollande no le respondi ni a la izquierda, ni a la derecha, ni a los catlicos, ni a los liberales ni al ex candidato presidencial del Frente de Izquierda Jean-Luc Mlenchon, quien lo acusa de ser ms ciego que Luis XVI, incapaz de pensar otro mundo. Al gobierno de Hollande le pende el epteto de social liberal.

El jefe del Ejecutivo barre ese argumento cuando recuerda, no sin razn, que en los dems pases de Europa se procedi a un descenso de los salarios, las jubilaciones y los subsidios sociales. Nosotros no hemos hecho eso. Ayrault afirma que la poltica de Hollande es, sin duda, la ms a la izquierda de los pases del euro.

La sociedad, sin embargo, no lo percibe as. Mucho juegan en esa percepcin el tema de las promesas incumplidas del presidente francs y el papel que desempean diputados socialistas que lo interpelan. As ocurri cuando 77 parlamentarios socialistas le exigieron a Hollande que cumpliera con su promesa de otorgarle el derecho de voto a los extranjeros. Franois Hollande parece gobernar con dos medidas: una, la social, donde s, como siempre lo ha hecho histricamente el Partido Socialista, propulsa reformas sociales ambiciosas como, por ejemplo, el matrimonio entre personas del mismo sexo. La otra es la poltica econmica. All, el presidente es percibido como un obediente soldado del sistema financiero que l prometi cambiar. Hollande encarna una izquierda perezosa, aptica, incapaz de hacerles frente a los dictados financieros de la canciller alemana Angela Merkel o de la Comisin Europea.

Laurent Bouvet, profesor de Ciencias Polticas en la Universidad de Versalles-Saint-Quentin-en-Yvelines, seala que Hollande corre el gran riesgo de terminar como el ex presidente del gobierno espaol (Jos Luis Rodrguez Zapatero). El mismo Bouvet defini la prctica poltica de Hollande como un socialismo menos revolucionario, orientado hacia el compromiso. Esa tendencia a la sensatez y al compromiso, al equilibrio racional, es lo que produce la sensacin de que el presidente es un hombre indeciso, que no tiene identidad precisa. La izquierda le reprocha a Hollande su ausencia global de gestos de carcter ideolgico. La derecha, al contrario, lo acusa de gobernar con la ideologa. Hollande apuesta por el tiempo, es decir, los resultados. La distancia entre el candidato y el presidente es enorme. La sociedad esperaba mucho y de golpe. Hollande ofrece poco y a paso lento.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-210172-2012-12-19.html



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