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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-12-2012

El "chavismo sin Chvez" vapulea a la oposicin

igo Errejn
Diagonal


Las elecciones regionales, a gobernadores y consejos legislativos, del pasado domingo 16 de diciembre han modificado sustancialmente el mapa poltico venezolano. Los candidatos del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) han revalidado las 15 gobernaciones que ya controlaban y han conquistado cinco que estaban hasta ahora en manos de la oposicin. Algunas de ellas de importancia fundamental, como Tchira y Zulia, tradicionalmente conservadoras y ambas fronterizas con Colombia, lo que no deja de tener implicaciones geopolticas, toda vez que candidatos afines al Gobierno nacional controlan todos los estados de esa porosa y compleja frontera. En el caso del Zulia, adems, su prdida por parte de la oposicin cobra un significado nacional evidente, porque en ella nunca haba ganado un candidato bolivariano y se haba configurado como contrapoder regional conservador de alguna manera en la senda de Santa Cruz en Bolivia frente al Gobierno central, gracias a la hegemonizacin del sentido de lugar, como lo llama el gegrafo poltico John Agnew, por las lites econmicas.

La oposicin ha conseguido retener tres estados de los 23 del pas: Amazonas, Lara con un trnsfuga del PSUV, y su bastin de Miranda, que comprende parte importante del Gran Caracas. Este ltimo estado es clave para la disputa poltica nacional. Henrique Capriles, el candidato presidencial que consigui aglutinar a la fragmentada oposicin tras la imagen de que poda derrotar a Chvez en octubre, ha vencido al expresidente Elas Jaua y logra atrincherarse de nuevo en la Gobernacin mirandina para desde ah preparar su nuevo intento presidencial. Paradjicamente, la debacle opositora refuerza la proyeccin nacional de Capriles, librndole de competidores en sus propias filas y convirtindole en referente por eliminacin. De hecho, el discurso que pronunci la noche del domingo no era el de un gobernador electo sino el de un candidato presidencial.

Estas elecciones llegaban marcadas por la ausencia de Chvez, que anunci el sbado 8 de diciembre que deba someterse a su cuarta operacin en un ao por la reaparicin de clulas cancergenas, y procedi a designar un sucesor por si l no pudiese asumir el prximo 10 de enero y hubiese que convocar elecciones como establece la constitucin. Se generaba desde ese momento una ola de emotividad popular, pero tambin de desmovilizacin de ambos bloques polticos, que se ha reflejado en una alta abstencin. La oposicin todava se resiente de sus expectativas frustradas en las presidenciales, y el chavismo suele mostrar menos inters en las elecciones en las que no participa el Presidente. Ambos han experimentado tambin una cierta saturacin democrtica, tras 17 elecciones en 14 aos de proceso de cambio.

Los resultados del domingo pueden ser ledos como el primer acto de una disputa poltica y electoral que no tiene fecha fija pero est ntidamente situada en el horizonte: la que se librar en torno al relevo del presidente. Con la reaparicin de su enfermedad, la derecha se apresur a certificar que no habra chavismo sin Chvez y los candidatos bolivarianos pidieron el voto en trminos inversos pero dentro del mismo marco discursivo: como apoyo al proceso y demostracin de fuerza en un momento sensible. Los resultados, medidos en trminos cuantitativos y territoriales, parecen haber dado la razn a estos ltimos: el chavismo es la identidad poltica mayoritaria del pas, con capacidad adems para ordenar la escena poltica y marcar la agenda, desplazndola sustancialmente a la izquierda en estos 14 aos. Est articulado en torno a la figura de Chvez, porque todas las identidades cristalizan en torno a smbolos, y los nombres propios presentan a menudo como seala el politlogo Ernesto Laclau- las mejores condiciones de amplitud, ambivalencia y novedad necesarias para construir todo un campo poltico a partir de escenarios de extrema fragmentacin ideolgica y social, como aquel que precedi al proceso destituyente y constituyente en Venezuela.

Esto no afecta al carcter democrtico del movimiento poltico aunque ciertamente est en tensin con el liberalismo- pero s supone un riesgo llegado el momento del traspaso de legitimidad a nuevos liderazgos, necesariamente colegiados, y de sistematizacin de una narrativa propia que catalice, incluso ms all de Chvez, el caudal de pasin, participacin y energa poltica que ha permitido, con errores y lmites, 14 aos de expansin de la soberana popular y centralidad poltica de las clases subalternas en Venezuela. Se trata probablemente, junto con el esfuerzo ya asumido de eficacia en las polticas pblicas, del mayor reto para el proceso de transformacin poltica en marcha.

https://www.diagonalperiodico.net/global/chavismo-sin-chavez-vapulea-la-oposicion.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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